MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS

Concepto:

Es aquel que impide o reduce significativamente las posibilidades de una fecundación en mujeres fértiles que mantienen relaciones sexuales de carácter heterosexual. Los métodos anticonceptivos contribuyen decisivamente en la toma de decisiones sobre el control de la natalidad -número de hijos que se desean o no tener-, y la prevención de embarazos no deseados y embarazos en adolescentes.

Historia:

Todas las culturas antiguas utilizaron anticonceptivos para controlar la fertilidad en las mujeres.

La más remota se lee en u papiro egipcio de los años 1900-1100 A.C. Se mencionan cola de acacia, miel, dátiles o excrementos de cocodrilo.

También se usaba un tapón hecho de lana, introducido en la vagina, con sustancias acidas, que mataban los espermatozoides.

En Grecia Aristóteles ya habla de algunos métodos como el aceite de cedro, el ungüento de Saturno, o una pomada de aceite de oliva e incienso.

En Roma  el médico Sorano de Éfeso, recomendaba aceite rancio de oliva y una bola de lana empapada en vino o sustancias de textura gomosa, introducida en la vagina.

Otro método consistía en crear una costra sobre el pene, con una pomada.

Se cree que los Romanos emplearon los primeros preservativos hechos de las vejigas de animales, aunque más que nada los empleaban para evitar enfermedades venéreas.

Hipócrates hace unos dos mil quinientos años, fue los precursores del DIU, y le introducía a sus pacientes una semilla de zanahoria ayudado por un tubo de plomo.

En la Edad Media las mujeres usaban cera de mula, testículos de comadreja y huesos del lado derecho de un gato completamente negro y partes del cuerpo humano.

TIPOS DE MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS Y SUS INVENTORES:

La píldora:

Cuando la píldora fue ofrecida por vez primera como una opción anticonceptiva para la población mundial, se le vio no sólo como una solución para la regulación individual de la fertilidad, sino también como una valiosa herramienta para el control poblacional.

El preservativo:

Desde épocas de la civilización griega, se utilizaba el intestino de animales para evitar el paso del semen a la cavidad uterina. Se cuenta también con la descripción de Falopio, médico italiano del siglo XVI, que en aquel entonces quería evitar la propagación de las enfermedades venéreas. En 1872 se utilizó el caucho para la fabricación de preservativos , llegándose a producir en Gran Bretaña 1,200,000 unidades. En 1958, en los Estados Unidos, se produjeron 600 millones de condones.  Actualmente, se estima que en Inglaterra, aproximadamente el 31% de las parejas previenen la concepción con el uso del condón. En Japón, la cantidad asciende al 70% (la píldora se introdujo en el mercado japonés a partir de 1999).

DIU:

En el siglo IV A.C., Hipócrates descubrió el efecto anticonceptivo que se derivaba de la colocación de un cuerpo extraño en el interior del útero. Aunque durante siglos se intentó el empleo de fragmentos de madera o de hueso como dispositivos intracervicales, la anticoncepción intrauterina se inicia en 1929 con la presentación realizada por Richter de un auténtico dispositivo intrauterino que consistía en un lazo de hilo de seda.

Más tarde, en 1929, Ernest Grafeberg fabricó un dispositivo con aleación de cobre y plata, con gran aceptación en Alemania y otros países. En la década de los 50’s, Oppenheimer en Israel notificó buenos resultados con estos dispositivos.

Inyectables:

Al principio de la década de los 50’s, se desarrollaron las primeras progesteronas inyectables, pero es hasta la década de los 60’s cuando se inician los ensayos clínicos con fines anticonceptivos, conocidos como los inyectables de primera generación. Estos inyectables resultaron ser altamente eficaces, pero con algunos efectos colaterales secundarios como sangrado intermenstrual. Aún así, más de 600,000 mujeres en América Latina los utilizaron en la década de los 70’s.

En 1995, después de una investigación de casi 20 años, aparece en México un contraceptivo inyectable de segunda generación: eficaz, de aplicación mensual, con menos efectos secundarios y menor incidencia de sangrados intermenstruales, así como un retorno temprano a la fertilidad al suspenderse el tratamiento.  El uso de inyectables en América Latina es muy bajo, considerando su alto potencial y creciente aceptación. Aún así el 70% de los inyectables que se distribuyen mundialmente, son utilizados en Latinoamérica.

Esterilización:

En 1880, Lungren realizó el primer procedimiento de esterilización tubárica después de una operación cesárea. Desde entonces, se han descrito más de 100 técnicas diferentes de intervenciones quirúrgicas para esterilización femenina definitiva. Un aspecto muy importante para la elección de la esterilización femenina (Salpingoclasia) como método anticonceptivo es el de su

Irreversibilidad:

 

La decisión de elegir este método ha de ser muy clara y conociendo bien las ventajas y desventajas, pues hay muchas mujeres que se arrepienten de esta decisión. En América Latina, un total del 23.2% de las mujeres eligen la esterilización como método de anticoncepción.

Vasectomía:

La vasectomía se inicia a principios de este siglo con Sharp (1930), pero no es sino hasta 1963 que Poffenberger publica 2,000 casos de vasectomías voluntarias efectuadas de 1956 a 1961, con excelentes resultados. Para 1983 se habían efectuado más de 32,931,000 vasectomías en todo el mundo.

Al igual que la esterilización tubárica, se debe considerar un método quirúrgico irreversible, aunque ya en algunos países se realiza con éxito su reversibilidad. Es uno de los métodos más seguros. Sólo en raros casos puede producirse una falla debido a que los conductos se canalicen de nuevo y pasen otra vez los espermatozoides al eyaculado y produzcan el embarazo.

Natural:

Este método es utilizado por el 48% de las mujeres en América Latina.

Existen varios tipos de métodos naturales: la abstinencia periódica, el método del ritmo, el método de la temperatura basal, el método Billings, la lactancia y el coito interrumpido. La ventaja del método natural es que no precisa de adiestramiento por parte de técnicos ni del uso de procedimientos químicos y mecánicos.

Desde el punto de vista de la contracepción, es un método poco recomendable, ya que la lubricación del pene previa a la eyaculación lleva espermatozoides, resultando en un alto porcentaje de fracasos, así como la facilidad de producir insatisfacción sexual.