ARTICULO SOBRE ÉTICA Y MORAL

¿Por qué hoy nos preguntamos por el significado y relación entre ética y moral? En filosofía hay una extensa tradición que las vincula partiendo de definiciones específicas aunque muy discutidas, a saber: la ética es la reflexión filosófica sobre la moral que a su vez consistiría en los códigos de normas impuestos a una sociedad para regular los comportamientos de los individuos.

La subsistencia de tales disyuntivas es el síntoma de la inquietud pragmática que las plantea, allende sofisticaciones filosóficas que menosprecian su importancia e injerencia en la esfera de la vida cotidiana. No se trata de añadir o eliminar una división teórica más, sino de establecer una perspectiva que identifique claramente estos dos términos, sin minimizar la complejidad de sus relaciones pues desde ahí podríamos medir la dimensión o realidad del fantasma de la “crisis” que ha acosado estas dos nociones en los últimos tiempos.

La mayoría de los trabajos interesantes preocupados por dar la necesaria reestructuración a las nociones de ética y moral así como de redefinir sus conexiones han estado influenciadas por el kantismo (Moore, Nagel, Richards, Rawls) y considero que obedecen a un franco interés por resolver los problemas que dejó el filósofo de Könisberg, pero en ocasiones de algún modo han coincidido con los principales postulados del enfoque Kantiano que, solo en función de lo que aquí quiero señalar, me atrevo a resumir en 4 puntos:

  1. Lo moral es diferente de lo ético (o no moral) principalmente por que lo primero no implica un interés particular, mientras que lo segundo, sí.
  1. La perspectiva moral es imparcial y es indiferente a los deseos y propósitos de seres individuales.
  1. Lo moral en cuanto tal se abstrae de circunstancias y características particulares en función de su carácter universal capaz de establecer normas válidas para cualquier situación moralmente similar,
  1. El agente moral parte necesariamente de la aplicación racional de un principio imparcial por lo tanto sus motivaciones son totalmente distintas de las motivaciones privadas (éticas) de los individuos para actuar pues estas últimas se guían por inclinaciones sumamente variables que, en todo caso, escapan al análisis sistemático de la filosofía.

Las diferencias tan marcadas entre ética y moral que se sugieren desde esta perspectiva son debidamente justificadas por cada autor pero dejan el problema de justificar la relación que puede subsistir entre entidades tan distintas así como el conflicto práctico de otorgar un papel menor a la dimensión ética, plural e individual de la existencia dentro de los análisis filosóficos.

“El carácter profundamente diferente de la motivación moral y la no moral, junto con la dignidad y supremacía que adscribe a la moral, dificulta en gran medida que se le asigne a esas otras relaciones y motivaciones relevancia o importancia estructural en la vida que algunas de ellas pueden llegar a poseer”.

SENTIDO Y PROPÓSITO

Aunque la mayoría de las veces expresamos nuestra ética por medio de juicios morales esto no implica que ella sea equivalente a tales juicios o que esté sujeta a dispositivos establecidos de manera imparcial e impersonal y tampoco podemos pretender simplemente ignorar a la ética a causa del aspecto variable que ofrece, o debido a que “son tantas las diferentes consideraciones pertinentes a su verdad o falsedad, que se torna o muy difícil alcanzar una probabilidad, o imposible lograr una certeza”. Eso significaría:

  1. a) Aceptar que la labor del filósofo contemporáneo consiste en la elaboración de una “ética científica” o “conocimiento sistemático” que busca fundar o establecer verdades, falsedades, certezas en un ámbito tan vital como rico en paradojas e improvisaciones y en desarrollar argumentos bien engarzados en discursos convincentes pero que no tienen relación efectiva con la vida práctica de las personas.
  1. b) Rechazar cualquier intento de definición en ética rebajándola a la categoría de “no filosófica” adoptando un relativismo que poco ayuda y poco aporta.
  2. c) Dejar a la ética en manos de la psicología, cuyas dificultades reproducen en muchos casos los que tiene la filosofía.

No me parece acertado sugerir un retorno imposible a las estructuras griegas ni adoptar al utilitarismo que parte de una extendida pero problemática noción de “beneficios y utilidades para la mayoría” pues minimiza el problema de la relación entre ética y moral al intentar resolverlo con el establecimiento de sistema de producción que garantiza la demanda de satisfactores cada vez más sofisticados, mientras define al individuo como un agente utilitario cuyas acciones “son producto de las redes causales de la situación y el grupo social en que se encuentre(…) por lo tanto, soy solo el representante del sistema de satisfacción que por casualidad está cerca de ciertas palancas causales en un momento dado”.

Si la ética es una ciencia que se desarrolla aparte de la moral, lo es de modo distinto a como la han querido definir los sistemas que brevemente he citado. Y quizá sea ésta la causa principal del por qué nos preocupa encontrar su sentido y propósito en la vida actual y en la filosofía. Entre los extremos de nuestros días (relativismos, cientificismos nihilismos, deconstrucción) hay un catálogo de propuestas que, pese no haber podido establecer acuerdos mayoritarios ni respuestas satisfactorias, demuestran que en el siglo que se presume más carente de ellos, sobre ética y moral hay mucho que aclarar y establecer pues del contenido que demos a ambos pende el contenido y significado que demos a nuestra vida y su interacción con el entorno social que le corresponde.