VIOLACIONES A LOS DERECHOS INTELECTUALES EN LOS CONCURSOS LITERARIOS EN LA REPUBLICA DOMINICANA

Los derechos de autor son un sistema que data de el siglo XVIII, sin embargo mucho antes de esto y desde los orígenes de la humanidad ha existido La cultura libre, que es una corriente de pensamiento que promueve la libertad en la distribución y modificación de trabajos creativos basándose en el principio del contenido libre para distribuir o modificar trabajos y obras creativas, usando Internet así como otros medios.

De esta forma mucha de la información, libros, música, películas y programas de computo que se comparte en la red ya sea en redes de pares o archivos alojados en la red son completamente legales y se fomenta su distribución y redistribución en forma libre y gratuita ya que ese es su objetivo y en estos intercambios no se viola ningún derecho de autor porque no existen.

La propiedad intelectual es un instrumento muy importante, ya que en sentido amplio, reconoce un derecho particular a los autores, creadores, inventores u otros titulares de derecho sobre las obras derivadas del intelecto humano, lo cual puede contribuir para incentivar e incrementar el conocimiento, la creación y la innovación.

Sin embargo, es bueno señalar, que la propiedad intelectual no es un fin en sí mismo pero su correcta utilización, por parte de los Gobiernos, centros de investigación y desarrollo, universidades, empresarios, investigadores, creadores, ingenieros y otros usuarios, puede generar efectos que favorezcan a la sociedad y coadyuvar al logro de los objetivos económicos, de competitividad, innovación y desarrollo trazados por el Gobierno.

Por su naturaleza, la propiedad intelectual comprende la protección de bienes y servicios producto de la creación del intelecto humano, y se otorga a través de los derechos de autor, obras literarias y artísticas y la propiedad industrial que incluye las patentes, las marcas y demás signos distintivos.

La propiedad intelectual está protegida en la República Dominicana por una moderna legislación (Ley No. 20-00 sobre Propiedad Industrial) que recoge el espíritu y el sentir externado en la Convención Universal sobre Derecho de Autor; además de hacer extensiva la protección nacional a las obras literarias y artísticas, no solo de dominicanos sino de los extranjeros nacionales de los países miembros de los Tratados Internacionales de los cuales forme parte la República Dominicana o se adhiera en el futuro. Entre ellas, libros, revistas, folletos, conferencias, obras fotográficas, escénicas, las pantomimas, composiciones musicales con letras o sin ellas, el software, etc. Protege también, patentes de invención, modelos de utilidad, diseños industriales, marcas de fábrica, nombre comercial, signos distintivos tales como rótulos, emblemas y lemas comerciales.

En la ley dominicana se crea toda una estructura sobre los contratos, derechos de uso, concesión de licencias, registros de signos distintivos, inversiones, diseños industriales, modelos de utilidad y comercialización de la propiedad intelectual que garantiza al autor de la obra intelectual una completa propiedad sobre dicha obra.

Igualmente se crea un régimen estricto de sanciones que incluye prisión correccional, que puede ir desde tres meses hasta tres años y multas de cincuenta a mil (50-1000) salarios mínimos (en el caso de violación a los derechos de autor) y de tres meses a dos años y multas de diez a cincuenta (10-50) salarios mínimos (en el caso de violación a los derechos de propiedad intelectual). Además de las acciones civiles de que puede ser objeto el demandado.

Las leyes de propiedad intelectual protegen las obras literarias, artísticas y científicas que cumplan los requisitos de originalidad y creatividad, no siendo objeto de protección las ideas, fórmulas matemáticas, obras no originales y en general todo aquello que no cumpla con los requisitos establecidos en la Ley.

Para hablar de violaciones de los derechos en los concursos literarios en nuestro país, hay que decir que el problema principal reside en las diferentes exigencias que realizan las compañías editoras, puesto que estas son las más exigentes y las más beneficiadas con las obras que participen en los concursos, y que resulten ser ganadoras.

Los competidores son sometidos a una gran cantidad de exigencias, que no permiten, en la mayoría de los casos que exista una competencia pareja. Si se analizan los requisitos necesarios para participar en un concurso literario, veremos que el autor, escritor de la obra que se trate, debe ceder los derechos exclusivos de la obra que resulte ganadora, a la firma editora que sea organizadora de dicho concurso.

Esto es claramente una franca violación al derecho intelectual, que se realiza en los concursos literarios que se están llevando a cabo en el país. Por otra parte además, las compañías participantes en la realización del concurso no devuelven las obras que no resulten ganadoras, o mejor dicho, aquellas obras que no resulten premiadas.