LA ETICA DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL

Precisar las relaciones de la ética en lo que respecta a la comunicación social es una ardua tarea. Esta debe ser asumida  con un cierto estilo moral y como un deber impuesto a los comunicadores de aplicarla y de enseñarla inclusive. Tomando en cuenta que una moral es a su vez cualquier conjunto coherente, sistemático de normas que rigen la acción de alguna sociedad o conjuntos cambiantes, es decir en eterna evolución. En tal sentido, y como quiera  que las principales actividades sectoriales del hombre, van bajo el nombre de “profesiones”, se habla pues con toda propiedad de la deontología profesional del médico, del abogado, del biólogo entre otros, y en este caso del comunicador social.

En esta profesión se establece que el periodismo como tal, es un servicio de interés colectivo y el periodista está en la obligación de ejercerlo éticamente y consciente de que él cumple con una actividad indispensable para el desarrollo integral del individuo y la sociedad. El periodista debe tener la verdad como una norma irrenunciable. Ningún hecho debe ser falseado y ningún suceso esencial deberá ser deliberadamente omitido.

Un verdadero periodista nace de las necesidades sociales, y quien con un poco de apoyo académico se forja como la mejor escultura de Miguel Ángel o el mejor invento de Albert Einstein. Ser periodista es amar la verdad, haberse casado con ella y vivir para ella. Su trabajo es intangible. Se refleja en las páginas de los medios de comunicación impresos, en el manejo de las imágenes de los medios televisados, en sus locuciones radiofónicas, en sus noticias, en sus comentarios, en sus artículos, en sus reportajes y en todos los géneros periodísticos existentes hoy y por descubrirse mañana.

Hecha la observación anterior, es así como el ejercicio del periodismo es una actividad que incide en la sociedad en forma relevante y que por lo tanto el periodista debe someterse a acatar los principios éticos y morales. Para hacer a ese compromiso un honor, el periodista cuenta con algunos instrumentos tan antiguos como fundamentales: su sentido ético, su inteligencia analítica, su vocación de servicio a la verdad informativa sobre la base de una elaboración precisa y clara en el que cada hecho noticioso se produzca en el momento en el que se transmite.

LA IMPORTACIA DE LA ETICA EN LA COMUNICACIÓN SOCIAL

En su compleja y delicada labor los comunicadores sociales se relacionan directa o indirectamente con aspectos tales como, el derecho al honor, intimidad personal y familiar y a la propia imagen de las personas. Todos estos elementos son protegidos por la ley y se conectan con el tema de la dignidad humana.

Una cobertura deficiente por parte de los comunicadores puede además de acarrearle a los informadores responsabilidades penales, civiles y administrativas, generarle un daño irreparable al buen crédito de una persona o de un producto.

Un tema clave en su función es precisamente el Secreto Profesional. Este es visto en una doble perspectiva: como un derecho y como un deber. Este deber se extiende a otras disciplinas como el médico, el militar, el sacerdote y otras.

Los comunicadores sociales en sus diferentes ámbitos tienen que asumir un perfil de estricto apego a los valores éticos y morales.

La ética tiene que ver con la legalidad pero también con nosotros mismos; y es una especia de cosmovisión. Hablar de ética pública es referirse a la sociedad democrática, y por ende, determinar una forma de relacionarse e interactuar.

Ciertamente nunca será posible erradicar totalmente la corrupción en una sociedad, pero se trata de recortarle los espacios sociales en que este fenómeno se produce.

DIFERENCIAS QUE EXISTEN ENTRE ETICA Y MORAL

  • Las palabras ética y moral pueden parecer lo mismo pero no lo son. Existen matices que indican que la ética y la moral son dos términos que se complementan, pero cuyo significado es bien diferente.
  • La ética influye en las normas de conducta de una sociedad.
  • Por otro lado, la moral influye en las normas de conducta de una persona.
  • Mientras que la moral constituye un marco básico de conducta personal, es decir, lo que es correcto o no. La ética supone un conjunto de directrices o leyes que definen las prácticas aceptadas, así como el comportamiento de un grupo de personas o sociedad.
  • Tanto ética como moral se encargan de nuestras costumbres y formas de actuar en la medida en que pueden considerarse como correctas o incorrectas.
  • Una de las diferencias es que mientras la moral dicta normas y criterios de actuación, la ética trata de fundamentar racionalmente dichas normas. Por ejemplo, sería moral estudiar la ESO, porque es una enseñanza obligatoria, mientras que es ético porque la enseñanza sirve para que el individuo se forme y tenga un futuro.
  • Para resumir, la ética son determinados tipos de comportamiento, ya sean correctos o incorrectos. Mientras que la moral establece las normas que permiten determinar si el comportamiento ha sido correcto o no.

VALORES ÉTICOS QUE DEBE TENER UN PROFESIONAL

El profesionista al ejercer su profesión además de contar con los conocimientos necesarios de su campo, debe contar con valores morales que tendrán como finalidad fundamental buscar y tratar de garantizar el bien común.

Para ello, deberá poner en juego  no sólo su inteligencia sino su voluntad.  Deberá comprender que su responsabilidad en la consecución del bien común es mucho mayor que la del ciudadano común y corriente, ya que cuenta con el conocimiento que ha recibido a través de su formación y que lo compromete, ya que es el depositario de la confianza de la sociedad.  Ésta espera del profesionista no sólo los servicios para los cuales lo formó, sino que se convierta en la vanguardia de la cultura, espera un compromiso de carácter moral.

La capacidad moral es la trascendentalidad del profesionista;  esto es, su aptitud para abarcar y traspasar su esfera profesional en un horizonte mucho más amplio, que le hace valer como persona fuera y dentro de su trabajo.  Es decir, el profesionista además debe formarse en sentido ético: desarrollar aquellos valores que le permitan ejercer su profesión dignamente para llegar a ser una persona íntegra.

Justicia.

En un sentido amplio se puede entender como la voluntad de dar a cada uno lo suyo.  El deber de justicia del profesionista se contrae desde el momento de recibir el título profesional, que así se convierte en un contrato entre el profesionista y diversas instancias como el poder público, el profesionista, la universidad y la clientela. Se habla de un profesionista justo cuando busca en su ejercicio la equidad entre sus derechos y sus obligaciones, o cuando no hace distinción en la calidad del servicio que ofrece a quienes lo demandan.

Responsabilidad.

Si la sociedad reconoce al profesionista como una persona capacitada en la solución de problemas específicos, lo menos que le exige es satisfacer estas demandas.

Para dicha satisfacción, la sociedad recurre a la normatividad legal, donde los procedimientos judiciales exigen que las responsabilidades recaigan sobre personas físicas.  Así, los ordenamientos legales exigen que exista una persona o personas físicas que asuman tal responsabilidad, que se reconozcan como autores de la actividad profesional específica. Se puede entender la responsabilidad como la obligación de asumir las consecuencias de los actos propios y, por tanto, la obligación de prevenir las condiciones que puedan afectar al profesionista o a los demás.

Discreción.

El valor del secreto profesional es indiscutible.  La relevancia de este aspecto del ejercicio se da desde la connotación del término “secreto”, el cual se puede entender como una verdad conocida por unos pocos que debe mantenerse oculta a otros al menos por tres razones:

CONCEPTO DE VALOR

El valor es una cualidad que le otorga a las cosas, hechos o personas una estimación ética o estética según corresponderá en cada caso y que podrá ser positiva o negativa.

Al ser una cuestión sumamente importante y ampliamente estudiada dentro del campo de la filosofía es que dentro de esta existe una rama que se ocupa únicamente de su caso y estudio.

QUE ES LA AXIOLOGIA Y CUALES SON SUS PRINCIPALES PROBLEMAS.

La axiología es una rama de la filosofía, que tiene por objeto de estudio la naturaleza o esencia de los valores y de los juicios de valor que puede realizar un individuo. Por eso, es muy común y frecuente que a la axiología se la denomine “filosofía de valores”. La axiología, junto con la deontología, se constituyen como las ramas más importantes de la filosofía que contribuyen con otra rama más general: la ética.

Tanto los valores positivos como los negativos son abordados de manera igual por la axiología, mediante el análisis que considera a algo como valioso o no. Por esto, la axiología ha planteado importantes conceptos para los principios de la ética y de la estética, ambas disciplinas donde la noción de “valor” tiene una importancia clave para el desarrollo de las mismas.

Dentro de la axiología, los valores podrán ser subjetivos o en cambio, objetivos. Los subjetivos, son aquellos mediante los cuales se plantea un medio que permite llegar a un fin, y están impulsados por un deseo u objetivo a nivel personal, por ejemplo la solidaridad o el compañerismo. En cambio, los valores objetivos son valores por sí solos, como la verdad o la belleza, que plantean finalidades por si solos.

CUALES SON LAS PRINCIPALES CARACTERISTICAS DEL VALOR

Durabilidad: Los valores se reflejan en el curso de la vida. Por ejemplo, el valor del placer es más fugaz que el de la verdad.

Integralidad: Cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

Flexibilidad: Los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas

Satisfacción: Los valores generan satisfacción en las personas que los practican.

Polaridad: Todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor.

Jerarquía: Hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.

Trascendencia: Los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad.

Dinamismo: Los valores se transforman con las épocas.

Aplicabilidad: Los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona.

Complejidad: Los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y decisiones.

 

 

 

 

 

 

ENUNCIA LOS TIPOS DE VALORES

 

Valores familiares: Hacen referencia a aquello que la familia considera que está bien y lo que está mal. Tienen que ver con los valores personales de los padres, aquellos con los que educan a sus hijos, y aquellos que los hijos, a medida que crecen, pueden aportar a su familia. Los valores familiares son los primeros que aprenderá nuestro hijo y, si sabemos transmitirlos con paciencia, amor y delicadeza, pueden ser una buena base en la que apoyar, aceptar o rechazar otras experiencias, actitudes y conductas con los que se irá encontrando a lo largo de su vida.

 

Valores socioculturales: Son los valores que imperan en la sociedad en el momento en que vivimos. Estos valores han ido cambiando a lo largo de la historia y pueden coincidir o no con los valores familiares. Puede ser que la familia comparta los valores que se consideran correctos a nivel social o que, al contrario, no los comparta y eduque a sus hijos según otros valores.

En la actualidad, intentamos educar a nuestros hijos en el respeto, la tolerancia, la renuncia a la violencia, la consideración y la cortesía, pero vivimos en una sociedad en la que nuestros hijos pronto descubren que también imperan otros valores muy diferentes como el liderazgo, el egoísmo, la acumulación de dinero, el ansia de poder, e incluso el racismo y la violencia. Los valores familiares determinarán, en gran medida, el buen criterio que tenga nuestro hijo para considerar estos otros valores como aceptables o despreciables, o para saber adaptarlos a su buen parecer de la mejor manera posible.

 

Valores personales: Los valores personales son aquellos que el individuo considera imprescindibles y sobre los cuales construye su vida y sus relaciones con los demás. Acostumbran a ser una combinación de valores familiares y valores socioculturales, además de los que el propio individuo va aportándose a sí mismo según sus vivencias personales, su encuentro con otras personas o con otras culturas en las que, aún imperando una escala de valores diferente a la suya, el individuo encuentra actitudes y conductas que considera valiosas y las incorpora a sus valores más preciados.

 

 

 

 

Valores espirituales: Para muchas personas la religión es un valor de vital importancia y trascendencia así como su práctica. De la misma manera, la espiritualidad o la vivencia íntima y privada de algún tipo de creencia es un valor fundamental para la coherencia de la vida de mucha gente. Los valores espirituales pueden ser sociales, familiares o personales y no tienen que ver con el tipo de religión sino con el sentimiento que alimenta esa creencia.

 

Valores materiales: Los valores materiales son aquellos que nos permiten nuestra subsistencia y son importantes en la medida en que son necesarios. En la actualidad, vivimos un alza a nivel social, de los valores materiales: el dinero, los coches, las viviendas y lo que a todo esto se asocia como el prestigio, la buena posición económica, etc.

 

Valores éticos y morales: Son aquellos que se consideran indispensables para la correcta convivencia de los individuos en sociedad. La educación en estos valores depende, en gran parte, de que se contemplen en aquellos valores que la familia considera primordiales, es decir, que entre los valores familiares que se transmitan a los hijos estén estos valores ético-morales imprescindibles.

 

Respeto: tiene que ver con aceptar al prójimo tal como es, con sus virtudes y defectos, reconociendo sus derechos y necesidades. Decir las cosas educadamente, sin herir, violentar o insultar a nadie, son muestras de respeto. La educación en el respeto empieza cuando nos dirigimos a nuestros hijos correctamente, de la misma manera que esperamos que ellos se dirijan a los demás.

 

Sinceridad: la sinceridad es el pilar en el que se sustenta la confianza. Para que nuestros hijos no mientan, no debemos abusar de los castigos: los niños mienten por miedo al castigo.

 

Renuncia a la violencia: que nuestros hijos no sean violentos depende mucho de que sus padres no griten, peguen o les falten al respeto.

 

 

 

 

 

Disposición a ayudar: conseguir que los niños ayuden a los adultos y a sus iguales se consigue fácilmente: sólo debemos aceptar desde el principio sus ganas de ayudar, encomendarles pequeñas tareas y adaptarlas siempre a su edad y sus posibilidades.

 

Cortesía: tiene que ver con el respeto, la consideración y los modales. No tiene que ver con no poder hacer algunas cosas porque no es de buena educación, sino en hacerlas diciendo “por favor”, “gracias” y “¿puedo?”

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Consideración: tiene que ver con saber renunciar a los propios intereses en beneficio de los de los demás. Si los niños ven que sus necesidades se toman en serio, les será más fácil respetar las de las otras personas.

 

Tolerancia: tiene que ver con la aceptación y el respeto hacia la gente que es diferente, a lo que nos resulta extraño, desconocido o poco habitual.

 

Responsabilidad: tiene que ver con la confianza que tenemos en que nuestros hijos sabrán asumir algunas tareas y las cumplirán. Tiene que ver con la conciencia de que los actos o el incumplimiento de los mismos tienen consecuencias para otras personas o para nuestro propio hijo