La sociedad y el Estado según Marx

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INTRODUCCIÓN

Este trabajo practico, trata la teoría de la sociedad, del Estado y del derecho, de acuerdo a la concepción marxista. En este estudio que hemos realizado veremos cómo el Estado no ha existido eternamente. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él.

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Lenin, en 1919, señalaba que: “No siempre ha existido el Estado. Hubo un tiempo en que el Estado no existía. Este aparece en el lugar y en la época en que surge la división de la sociedad en clases, cuando aparecen los explotadores y los explotados”.

El Estado aparece en el lugar y el momento en que en la antigua comunidad gentilicia surgen las primeras desigualdades sociales, a su vez, provocadas por la existencia del plus-producto, originado este por el continuo desarrollo de las fuerzas productivas a lo cual contribuyó la división natural y social del trabajo.

Estas desigualdades sociales dan lugar posteriormente, a la aparición de clases antagónicas y, con ellas, a la necesidad de que una clase social subyugue al resto de la sociedad, la someta a su voluntad e intereses y, por tanto, tenga que hacer desaparecer la vieja estructura igualitaria anterior, sustituyéndola por un conjunto de mecanismos y aparatos mediante los cuales pueda ejercer ese poder político sobre la sociedad.

Ese conjunto de aparatos y mecanismos es el Estado, que nace absolutamente vinculado al Derecho como componente de legitimación de sus decisiones. Si se toma como postulado lo citado por los clásicos del marxismo, se puede afirmar categóricamente que el Estado es el resultado de las condiciones económicas y, es el que consagra los intereses políticos y económicos de las clases dominantes: tiene una esencia meramente clasista.

TEORÍA DE LA SOCIEDAD, DEL ESTADO Y EL DERECHO SEGÚN EL PENSAMIENTO DEL MARXISMO – LENINISMO.

MARX Y SU CONCEPCIÓN SOCIAL

Marx entiende que lo prioritario en el hombre como parte del reino animal es su reproducción y mantenimiento, para lo cual, obviamente, ha de valerse de su interacción con el medio natural.

La singularidad del hombre es que puede administrar la producción necesaria para su subsistencia; es capaz de producir instrumentos con los que puede modificar el desarrollo normal de la naturaleza.

“En la medida en que el hombre se sitúa de antemano como propietario frente a la naturaleza, primera fuente de todos los medios y objetos de trabajo, y la trata como posesión suya, su trabajo se convierte en fuente de valores de uso, y, por tanto, en fuente de riqueza”

Con esto Marx llega a la conclusión que lo básico de la actividad humana es el trabajo colectivo con el que puede construir su espacio vital, definiéndolo como: el carácter histórico de la existencia humana. Marx entiende que de la organización social que el hombre cree, serán sus condiciones de subsistencia.

Como ya se dijo anteriormente, al hablar del tópico ideas – acción, él establece que la conciencia social es producto de la acción social y antepone a éstas el lenguaje como único vehículo capaz de colectivizar la acción social. Es decir, el lenguaje es la herramienta esencial de la humanidad capaz de coordinar al trabajo colectivo.

Entonces, el proceso histórico pasa a ser una consecuencia del trabajo modificador de la naturaleza. De esto se desprende la concepción del materialismo histórico. Marx concibe a la sociedad humana estableciéndola en distintos niveles.

Fuerzas de producción

El trabajo como sinónimo de conocimiento se transmite generacionalmente. La voluntad humana del trabajo se aplica sobre los medios de producción, éstos representados por los insumos materiales y las herramientas.

La fuerza de producción son los conocimientos y la técnica con que cuenta una sociedad para producir modificando la naturaleza.

Las relaciones de producción

Son relaciones sociales que los individuos crean, pero que a su vez le son impuestas por la colectividad sin que dependan de su voluntad, terminan por ser una imposición de la misma sociedad. Dentro de las relaciones de producción encontramos a las relaciones técnicas de producción (técnicas de producción y división del trabajo) y las relaciones sociales de producción (derecho y obligaciones con que los hombres participan en el usufructo del producto).

A las relaciones de producción, Marx las determina en función de la propiedad.

Partiendo de esta idea él establece preponderantemente dos clases sociales: poseedores y no poseedores de la propiedad.

Las fuerzas productivas de una sociedad condicionan a las relaciones de producción. Es decir, el trabajo, la materia prima, las herramientas y los conocimientos, condicionan a: la división del trabajo y al usufructo del producto.

Las relaciones de producción (participación del usufructo) forman lo que él llama la estructura económica de la sociedad.

Infraestructura y supra estructura

Comprendido el estado como el regulador del derecho, la administración, y las normas sociales (ética, estética y filosofía) conforma la Supra estructura de la sociedad.

Mientras que la Infraestructura son las relaciones de producción, la estructura económica de una sociedad. Para Marx, la supra estructura depende de la infraestructura, la producción determina las relaciones en una sociedad.

El Materialismo Histórico

Donde Marx incursiona más directamente en el tópico de la historia es en la “Contribución a la crítica de la economía política” (1859).

Su concepción historicista de la humanidad, es tomada en cuenta únicamente desde el punto de vista del análisis de las economías de las sociedades. Para él todos los demás componentes de cada cultura devienen de este tema.

“El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general”

Dentro de este modelo histórico Marx entiende que en un principio existe un conflicto básico entre el hombre y la naturaleza, a la que trata de dominar. La organización del trabajo en una sociedad, los conocimientos y su tecnificación (fuerza de producción) están en un continuo desarrollo. Pero, la división del trabajo, los derechos y obligaciones en la participación de la producción (relaciones de producción), no acompasan el crecimiento de la primera.

“Este antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho palpable, abrumador e incontrovertible”.

Entonces la clase social que maneja la supra estructura se contrapone a las aspiraciones y necesidades de la clase social que integra la infraestructura. “El derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado”.

Esto produce lo que Marx da en llamar la lucha de clases. Da a los cambios sociales un carácter revolucionario, donde la clase trabajadora suplanta a la clase propietaria; por consecuencia se radicaliza un cambio en la supra estructura, pero sin que ésta cambie totalmente los valores de la anterior, habiendo sí, una transformación de los mismos.

“Pues precisamente del hecho de que el trabajo está condicionado por la naturaleza se deduce que el hombre que no dispone de más propiedad que su fuerza de trabajo, tiene que ser, necesariamente, en todo estado social y de civilización, esclavo de otros hombres, quienes se han adueñado de las condiciones materiales de trabajo”

Entonces establece en la historia, la existencia de cuatro tipos de sociedades: El comunismo primitivo, corresponde a las sociedades prehistóricas, cazadoras y recolectoras.

La sociedad antigua:

Corresponde a las sociedades sedentarias, productoras, donde aparecen las fuerzas de producción y las relaciones de producción y el predominio de unas clases sociales sobre otras. Se diversifica el trabajo manual del intelectual y se normaliza el derecho de propiedad.

Él destaca aquí, el sistema de esclavitud como forma de diferenciarla con el próximo tipo de sociedad (sociedad feudal), pero olvida que ese sistema aún hoy Siglo XXI persiste en la praxis de algunas sociedades, a pesar que en el derecho de esos estados, dicha práctica esté abolida legalmente.

“Advirtiendo, sin embargo, que la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud no han sido aún suprimidas en todas las partes del mundo”

La sociedad feudal (occidental)

Donde la estratificación social de la clase antigua se jerarquiza aún más y se define claramente en tres estamentos: aristocracia, clero y vulgo. Aquí el manejo de la supra estructura estaba en manos de las dos primeras clases, mientras que la más amplia proporción de la infraestructura la conformaba el vulgo.

A su vez, es de destacar, que dentro de estas tres clases existía una sub – estratificación dentro de cada una de ellas.

 La sociedad capitalista

Marx la comprende como el último sistema social con diferenciación de clases. Esto se explica solamente con lo que Marx entiende por esencia del hombre.

“No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”

Marx y la vida… ¿conservan alguna relación?:

Marx filósofo, sociólogo, economista y pensador sociológico, una figura clave en la sociología. Intentaba explicar el funcionamiento de las sociedades a través de la corriente filosófica llamada el Materialismo histórico, un pensamiento del materialismo: “no hay naturaleza humana, somos lo que hemos hecho de nosotros, porque somos sujetos históricos” (Básico del pensamiento de Marx)

Testigo y víctima de la primera gran crisis del capitalismo, se establece un divorcio del obrero y su producto de trabajo, es decir el obrero en el capitalismo, no es más dueño del producto de trabajo, como lo era antes, ahora trabaja para el capitalista y este le devuelve parte del trabajo en salario. Como consecuencia de todo esto, el obrero, pierde la creatividad (deja de tener el “toque personal” que le puede llegar a dar una persona dedicada a su trabajo), la imaginación, dedicación (como para el empleado deja de ser valorado su trabajo, éste no presta atención a lo que hace y no lo pone el mismo esmero), entusiasmo, motivación y voluntad.

En el periodo revolucionario de 1848, Marx desarrolla una teoría económica capaz de aportar explicaciones a las mismas, pero a la vez de interpelar a las clases populares a participar en ella activamente para producir un cambio revolucionario.

La teoría que elabora predice la evolución socioeconómica futura e invita a los trabajadores a participar activamente acelerando la transformación del sistema.

Marx deduce que el salario percibido por los trabajadores es exactamente el coste de producirlo. La PLUSVALÍA es la diferencia entre el valor de las mercancías producidas y el valor de la fuerza de trabajo que se haya utilizado, por ejemplo, el empleado produce algo por $10, se vende por $20, pero al empleado se le paga igual $10, el resto de la ganancia “$20 -$10=$10” es la plusvalía.

PLUSVALÍA: el propietario se queda con el excedente del trabajo del empleado, en cierta manera, lo explota. Para Marx, la plusvalía es la fuerza motriz del sistema capitalista. El incentivo clave que empuja a los capitalistas a dedicarse a la producción. Gracias a lo anteriormente mencionado podemos decir que, para el empleado de una organización, empresa, etc., lo importante es el salario, ya no le importa si el producto que él está realizando es de buena o mala calidad, si está bien o mal hecho, etc.

Se dice que hay “Lucha de clases” porque siempre hay un dominado y un dominante, esta es la relación base, la ESTRUCTURA, las relaciones de producción, las relaciones del capitalista y el trabajador. Las relaciones sociales forman la estructura y la constituyen el proletariado (dominado), que es la clase trabajadora, que poseen solo su fuerza de producción y la burguesía (dominante, ósea capitalistas) de mucho poder, ya que poseen una gran fuerza económica y son propietarios y apoderados de las industrias.

La Superestructura es lo demás, como la política, la ideología, la religión la justicia, que surge según la estructura, o sea según las relaciones sociales. La clase dominante en todas las sociedades clasistas produce o asume formas ideológicas que legitiman su dominio, estos disponen de medios para difundir las ideas que justifican su posición de predominio.

Método dialéctico de Hegel:

Las luchas de ideas: las personas, para Hegel, reaccionan a sus ideas como una consecuencia. En cambio, para Marx, las ideas son consecuencia de la acción.

Concepto social

Marx llegó a la conclusión de que en la actividad humana, el trabajo colectivo es lo básico, usando el lenguaje como herramienta esencial para coordinar el mismo, estableciendo a la sociedad en distintos niveles. Como por ejemplo: en una empresa, los obreros, coordinan como realizar algo mediante la comunicación, para poder así llegar a un producto final.

 TEORÍA DEL ESTADO EN LA CONCEPCIÓN MARXISTA:

LA TEORÍA DEL ESTADO

Las medidas revolucionarias a que hemos hecho referencia se llevan a cabo por intermedio y en provecho del Estado. Pero cabe preguntarse, ¿de qué Estado se trata, puesto que la revolución ha derrocado al Estado burgués?.

Para dar una respuesta a esta interrogante hay que precisar la teoría marxista sobre el Estado.

Según Engels, el Estado no es en modo alguno un Poder impuesto desde afuera a la sociedad; no es tampoco  la realidad de la moral, la imagen y la realidad de la razón, como afirma Hegel. El Estado es un producto de la sociedad al llegar a una determinada fase de desarrollo; es la confesión de que esta sociedad se ha enredado consigo misma en una contradicción insoluble, se ha dividido en antagonismos irreconciliables, que ella es impotente para conjurar.

Y para que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a sí mismas y a la sociedad en una lucha estéril, para eso se hizo necesario un Poder situado, aparentemente, por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el conflicto, a mantenerlo dentro de los límites del orden. Y este Poder que brotó de la sociedad, pero que se elevó por encima de ella, y que se fue divorciando cada vez más de ella, es el Estado.

Así aparece expresada la idea fundamental del marxismo, en cuanto a que el Estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el momento en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse.

En consecuencia, para la doctrina marxista, la existencia del Estado se halla vinculada a las clases. En las fases primeras del desarrollo de la humanidad, bajo el régimen de la comunidad primitiva, no había clases y tampoco se conocía el Estado. La dirección de los asuntos públicos corría a cargo de la sociedad misma.

Luego aparece la propiedad privada y con ella la desigualdad económica: la sociedad se escinde en clases antagónicas y la dirección de los asuntos públicos experimenta un cambio radical. Era ya imposible decidir esos asuntos por el acuerdo unánime de toda la sociedad o de su mayoría. Las clases explotadoras se apoderan de los puestos de mando. Pero siendo como eran una reducida minoría, estas clases sólo podían mantener el sistema que les favorecía recurriendo a la coerción directa, a la fuerza, que venía en ayuda de su poderío económico. Para esto hacía falta un aparato especial: grupos armados (ejército, policía), tribunales, cárceles, etc.

A la cabeza de este aparato de coerción se colocan gentes que interpretan los intereses de la minoría explotadora, y no de la sociedad en su conjunto. Así se forma el Estado, que es una máquina para mantener la dominación de una clase sobre otras. Poniendo en juego esa máquina, la clase económicamente dominante consolida el régimen social que le conviene y mantiene por la fuerza, dentro de un determinado modo de producción, a sus enemigos de clase. De ahí que en la sociedad basada en la explotación, el Estado sea siempre, en esencia, la dictadura de la clase o clases de los explotadores.

Con relación a toda la sociedad en su conjunto, el Estado es un instrumento de dirección y gobierno de la clase dominante; con relación a los enemigos de esta clase (en la sociedad de explotación se trata de la mayoría), es un instrumento de represión y de violencia.

El Estado es, pues, un producto de las irreductibles contradicciones de clases. Surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. El poder político de la clase económicamente dominante tal es la esencia del Estado, la naturaleza de sus relaciones con la sociedad, aunque también presenta otras características.

Únicamente podemos hablar de Estado cuando el poder político de una u otra clase se extiende a un determinado territorio y afecta a la población que en él vive: ciudadanos o súbditos.

Por lo tanto, el Estado, para la doctrina marxista, no ha existido siempre. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él, que no tuvieron la menor noción del Estado ni del Poder estatal. Al llegar a una determinada fase del desarrollo económico, que estaba ligada necesariamente a la división de la sociedad en clases, esta división hizo que el Estado se convirtiese en una necesidad.

Ahora nos acercamos a paso veloz a una fase de desarrollo de la producción en que la existencia de estas clases no sólo deja de ser una necesidad, sino que se convierte en un obstáculo directo para la producción. Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en un día. Con ellas desaparecerá inevitablemente el Estado. De esta manera, como afirma Engels, la sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre e igual de productores, enviará toda la máquina del Estado al lugar que le corresponde: al museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce

LAS REVOLUCIONES

El marxismo considera que, si bien es cierto la lucha de clases ha sido la ley de la historia, no debe serlo siempre y en la nueva sociedad ella será abolida, no por la simple voluntad de las masas, sino por el advenimiento de nuevas condiciones económicas, en que la existencia de cualquier clase dominante será un anacronismo.

En efecto, sostiene Marx que  al llegar a cierto nivel de su desarrollo, las fuerzas de producción materiales entran en contradicción con las relaciones de producción vigentes o, según su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en las cuales se han movido hasta ese punto.

La base de toda revolución hay que buscarla, por lo tanto, en una contradicción entre las formas de producción nuevas y las relaciones de producción que aún se mantienen; y, concebida de este modo, la revolución es el movimiento dialéctico de toda la historia.

De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que eran, estas relaciones, relaciones sociales o relaciones de producción o relaciones de propiedad, se transforman en obstáculos para el desarrollo de las fuerzas productivas. Cuando se presenta una situación semejante, empieza una época de revolución social.

Toda revolución es para Marx una revolución social, incluso las revoluciones llamadas ‘políticas’. No hay que imaginarse que una revolución sea ante todo política o ideológica, filosófica o religiosa.

Según Marx todas las revoluciones entrañan transformaciones revolucionarias de los elementos súper-estructurales de la sociedad, por cuanto ‘con la modificación de la base económica la enorme superestructura entera se derrumba más o menos rápidamente.

De todo lo expuesto podemos decir que, para Carlos Marx, la revolución es el proceso de transformación radical surgido directamente de la contradicción entre el movimiento de las fuerzas productivas y el estado de las relaciones sociales y que entraña transformaciones radicales consecutivas, pero derivadas, al nivel de las diversas superestructuras, de la vida social.

Toda revolución consiste, pues, en una transformación violenta, con el fin de armonizar las fuerzas de producción con las relaciones sociales. Por consiguiente, concierne a las formas de propiedad. Es una apropiación. Una clase se apropia de los medios de producción e instituye relaciones de propiedad nuevas: propiedad feudal, propiedad general, propiedad capitalista. Esta última ha conocido formas sucesivas antes de llegar a ser lo que es en el capitalismo plenamente desarrollado. La última de estas formas fue llevada a cabo por la Revolución Francesa y encontró su expresión en el Código Civil de Napoleón.

Pero todas estas revoluciones son consideradas por Marx limitadas. En efecto, determinados individuos cuya manifestación de sí estaba limitada por un instrumento de producción limitado y por relaciones limitadas, se apropiaban de ese instrumento de producción limitado y no llegaban de ese modo más que a una nueva limitación. Su instrumento pasaba a ser propiedad suya, pero ellos mismos quemaban subordinados a la división del trabajo y a su propio instrumento de producción.

La propiedad privada surgida de la revolución quedaba encerrada en los límites del uso posible de esa nueva propiedad: el hombre que había pasado a ser poseedor de los nuevos medios de producción (máquinas y fábricas) se había vuelto indudablemente más grande, pero no había pasado a ser aún un hombre universal. Correlativamente, esta apropiación tenía por consecuencia la sumisión de un número mayor de individuos al dominio del instrumento de producción. En todas las apropiaciones anteriores, una masa de individuos quedaba subordinada a un único instrumento de producción. En otros términos, todas las revoluciones anteriores han sido revoluciones parciales o revoluciones políticas.

Para Marx la palabra político indica siempre la presencia de una parcialidad que no ha sido rebasada. En efecto, en la revolución política una sola clase y, por lo tanto, un grupo de hombres limitados, se libera, pretendiendo hacerse pasar por representantes de toda la sociedad. Como dice Marx, todos los movimientos han sido llevados a cabo, hasta ahora, por minorías o en interés de minorías.

Estas revoluciones parciales, realizadas por una clase y en provecho de ella, estas revoluciones de minorías, forman la trama de la historia hasta hoy.

TEORÍA GENERAL DEL ESTADO

Tal como señala Bobbio, la inversión de la relación entre Estado y sociedad civil realizada por Marx “marca una verdadera ruptura con toda la tradición de la filosofía política moderna”.

Mientras esta filosofía resuelve los conflictos de la sociedad “preestatal” el estado de naturaleza (Hobbes), la sociedad natural (Locke), el estado primitivo (Rousseau), o la familia y la sociedad civil (Hegel) en la estructura del Estado, como única estructura en la que el hombre puede conducir una vida racional, Marx considera al Estado como un conjunto de instituciones políticas dotado de la máxima fuerza imponible y disponible en una sociedad determinada.

El Estado, para Marx, es una superestructura respecto de la sociedad “preestatal” (que es el lugar donde se forman y desarrollan las relaciones materiales de existencia) destinada a desaparecer en una futura sociedad sin clases sociales.

La filosofía política anterior a Marx procede siempre hacia un mayor perfeccionamiento del Estado; Marx, inversamente, hacia la extinción del mismo. Si dicha filosofía política considera a la sociedad “preestatal” como el reino de la fuerza ilegítima e irregular (signada por el estado de guerra permanente, el derecho del más fuerte sobre el más débil o la falta de garantías jurídicas), para Marx el Estado es el reino de la fuerza en el que impera la “violencia organizada y concentrada de la sociedad” (El Capital, 1864).

Para Marx, el Estado no implica la abolición del “estado de naturaleza”, sino su prolongación: “La vida material de los individuos, que en modo alguno depende de su simple voluntad, su modo de producción y la forma de intercambio, que se condicionan mutuamente, constituyen la base real del Estado y se mantienen como tales en todas las fases en que siguen siendo necesarias la división del trabajo y la propiedad privada, con absoluta independencia de la voluntad de los individuos. Y estas relaciones reales, lejos de ser creadas por el poder del Estado son, por el contrario, su poder creador” (La Ideología Alemana, 1845).

La distinción planteada por Marx entre las “relaciones reales” y el “poder del Estado” se vincula a la distinción entre “infraestructura” y “superestructura”.

La “infraestructura” comprende las fuerzas, medios y relaciones de producción (las clases sociales), es decir, todo lo que condiciona directamente la producción de bienes. La “superestructura” comprende todas las producciones simbólicas de la sociedad: colectivas y netamente definidas, como las instituciones políticas, el derecho, la religión o la educación; colectivas e indefinidas, como las mentalidades, las costumbres o la moral; e individuales, como la filosofía y el arte.

No obstante, la distinción antes mencionada sólo es conceptual, pues empíricamente la infraestructura y la superestructura se encuentran íntimamente vinculadas, al punto de que la primera determina la existencia de la segunda. Afirma al respecto: “La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general” (“Prólogo”, Contribución a la crítica de la economía política).

El rechazo del “misticismo lógico” de las teorías políticas precedentes, que ubican idealmente en el Estado el desarrollo del hombre racional sin considerar sus condiciones materiales de existencia, tiene además claras consecuencias políticas para Marx.

En efecto, a partir de su distinción entre “infraestructura” y “superestructura” sostiene que la Revolución Francesa no es una revolución completa, al constituir eminentemente una revolución política. Sin embargo, la emancipación política no es aún la emancipación humana, pues esta última debería incluir el fin del dominio clasista determinado por la estructura económica de la sociedad, Afirma al respecto: “Sólo cuando el hombre real individual absorba en sí al ciudadano abstracto… cuando reconozca y organice sus propias fuerzas como fuerzas sociales y, en consecuencia, ya no tenga que separar de sí la fuerza social como fuerza política, sólo entonces se habrá consumado la emancipación humana”(Sobre la Cuestión Judía, 1843).

CONCEPCION MARXISTA DEL DERECHO

Dentro de las direcciones sociológico-jurídicas del derecho, una de las más acertadas es la concepción marxista; ya que aporta un enfoque básico y verdadero sobre la influencia de la economía y la producción como estructura o base de la sociedad, en los demás entes reguladores del pensamiento y conducta humana, especialmente el derecho como superestructura de la misma.

Encontrando allí un instrumento al servicio de la desigualdad y del poder, y por ende una lucha de clases que hasta el sol de hoy se sigue manifestando intacta. El derecho siempre se ha considerado y analizado adaptándolo a la realidad social, pues no se puede proteger sin comprender lo que se está viviendo en la actualidad, es de allí de donde nacen las diferentes determinaciones para aplicar normas.

Marx en su ideología siempre ha cumplido con el anterior principio y así puede llegar a afirmar que el derecho no es más que una expresión de la producción material de un pueblo, donde todo se va adecuando para el beneficio o privilegio de una clase económica gobernante para perpetuar el poder y mantener sometida una clase oprimida.

Es decir que para lograr un cambio en la superestructura o derecho de la sociedad, primero se debe transformar la estructura económica, la clave está en una redistribución donde desaparezcan las clases sociales y solo se persiga la satisfacción de todas las necesidades. Por consiguiente todos los problemas que aquejan a la sociedad podrían ser erradicados o por lo menos mejorados; si bien analizamos muchas, por no generalizar la expresión, de las luchas o guerras que se han convertido en coyunturas sociales, tienen como origen o causa un interés económico o de posesión, desentrañando dos extremos con un centro afectado e inocente que en todas las ocasiones van a ser los perjudicados y afectados por una minoría individualista que simplemente lo prepara todo para no ser uno del motón de los desdichados oprimidos.

“Un poder no organizado, no sometido a determinadas formas, no especificado en una serie de competencias, sería un poder que llegaría tan lejos como llegare la influencia efectiva que ejerciera en cada momento sobre sus súbditos”.  Es decir, cuando un pueblo no es consciente de que un estado lo conforman todos, entonces no bastara con llamar a un estado como democrático o popular porque simplemente no se le exigen las correspondientes funciones otorgadas.

Aquí es donde se inicia a violar ese derecho y a hacer caso omiso de una serie de normas, que no pasaran a ser imperativas, hasta que el pueblo siendo la mayoría lo reclame y evite un aprovechamiento que va mas allá, de las conductas habituales del ser humano para pasar a ser mas de animales depredadores sin una capacidad de razonar, “la divisa de la economía es por desgracia, homo homini lupus; el hombre, para el hombre, un lobo”

Pero es hora de pasar a analizar un poco más concreto o particular el derecho dentro de una sociedad, es decir la forma como administra el derecho cada persona en sus diferentes actividades cotidianas; pues es en esa ansia de satisfacer sus necesidades donde se llega a la guerra y al desenfreno total, teniendo en cuenta los bienes mantienen unas limitaciones que no las tienen las necesidades.

Lo que sucede es que se han llegado a reunir necesidades comunes, para convertirlas en poderes y llegar a satisfacerlas, con lo que le podría pertenecer a los demás para los mismos fines. “la guerra antes de combatirse entre pueblos, se combate entre individuos. Si nos resulta extraña la vinculación y hasta la identidad entre el hurto y la guerra, ello es porque consideramos ese hecho bajo el aspecto jurídico, y no bajo el económico; pero si se comienza con la economía, y por tanto no se desenvuelve el concepto de la guerra en toda su amplitud, no se comprende el derecho.”

Por consiguiente, para analizar el derecho debemos tener presente tanto la economía como el desenvolvimiento que tiene la guerra como consecuencia de la mala administración de la anterior. En tanto la economía a no basta para satisfacer todas las necesidades de los hombres, ni para poner orden, al contrario lo que provoca es el desorden total, lo cual lo podemos apreciar desde el origen del feudalismo, de la producción para el comercio, antes no se tenía tanto interés por lo material y esto mismo ha llevado a una transformación del derecho, que es muy poco lo que protege de forma imparcial a una sociedad y mucho lo que se deja influenciar por otros entes supuestamente mas “poderosos”.

Al inicio se podía observar una mayor disputa por la economía, hoy en día esa causa de disputa se conserva pero agregándole una más trascendental, como lo es la política; esta última es producto como ya lo hemos mencionado de la primera, es una injusticia y desigualdad evidente que por más que el derecho lo crea controlar no ha podido, lo único es que se ha convertido en un derecho consuetudinario en el cual, el pueblo ya no encuentra ninguna irregularidad que le permita cambiar la situación. ”La dictadura es el poder no sometido a la ley, sin embargo no solo es suspender y abolir sino también basta defenderlas y crearlas. No está sometida a los dictados de la ley, porque es ella misma la fuente de sus dictados”.

El derecho en su gran parte estuvo, está y seguirá estando sometido siempre y cuando no se actué inmediatamente; para llegar antes a pensar en un estado socialista totalmente contradictorio a lo que es el actual, se debió tener muchas necesidad e inconformismo con el abuso del poder, al igual para desatarse tantas guerras a raíz de lo mismo, no debe ser por algo en vano, el hombre siempre lucha por lo que la conviene, pero claro que esto puede ser para bien o para mal según los Intereses, por ende no es que el derecho inicio bien, no, también inicio con dificultades que se fueron reformando, luego llegaron unos mas “semovientes” que lo empezaron a modificar para mal, acabando con lo bueno y equitativo que el anterior tenia.

En lo anterior no se cumple lo que en se debería tener como concepción del derecho, se le da otro enfoque que se puede diferenciar y contrastar con la de Marx que suele ser más razonable y ligada a toda realidad, “la esencia cognitiva de los fenómenos sociales es la solidaridad social, que se manifiesta externamente por la coacción que ejerce el grupo sobre los individuos el derecho es: el símbolo visible de la solidaridad social”

Eso es brindar solidaridad, como lo señala Emile Durkheim, en su sentido general lo que se ha abandonado para dar nuevas opiniones sobre el derecho, pero que insisto, no deben dejar a un lado la realdad.

Según todo lo anteriormente mencionado, podemos concluir que en realidad la concepción de Karl Marx sobre el derecho, es muy verdadera y que simplemente es como un espejo de la realidad a través de la historia, el proyectó lo que se estaba viviendo en esa época; pero al analizar la situación no ha cambiado es exactamente igual la lucha, la desigualdad, el poder económico como escusa para cometer toda clase de masacres, las malas circunstancias de la clase oprimida, y el derecho adaptado para lograr cada vez más poder de los que gobiernan.

Todo entendido en una lucha individual por satisfacer necesidades económicas, entonces es allí donde surge la pregunta ¿en realidad el derecho está atendiendo a las necesidades sociales.

CONCLUSIÓN

Carlos Marx, en el prefacio a la Contribución a la Crítica de la Economía Política en 1859, y en La Ideología Alemana de 1846, había situado al Derecho en la súper estructura de la sociedad capitalista. Sobre la base real o conjunto de relaciones de producción, del régimen capitalista, se levanta una superestructura jurídica. Luego califica las formas jurídicas, en otras de formas ideológicas, gracias a las cuales los hombres adquieren conciencia del conflicto entre las fuerzas de producción y sus relaciones.

Cualesquiera que sean las teorías del derecho burgués que se invoquen, para Marx el Derecho y la legislación de una época están en función de las relaciones de producción de esa época, y no existe nada absoluto y definitivo en ese sentido. Estado y Derecho surgen de las condiciones materiales de la vida de los pueblos y son la expresión de la voluntad dominante de aquella clase que detenta el Poder en el Estado.

Lenin, en su obra: El Estado y la Revolución, publicada en 1917, toma por su cuenta las afirmaciones de Marx sobre la imposibilidad de acceder en la fase socialista a la justicia y a la igualdad económicas. Es esta imposibilidad lo que, precisamente, obliga a mantener en vigor ciertos elementos del Derecho.

Lenin califica de fenómeno interesante el mantenimiento de esa parte del derecho burgués en régimen socialista. En relación al mantenimiento del derecho con la permanencia del Estado en esa primera fase del comunismo. Se trata de un Estado en trance de desaparecer, de un estado burgués sin burguesía.

BIBLIOGRAFÍA

Bobbio, Norberto, Diccionario de Política, México, S. XXI, 1991.

Giddens, Anthony, El Capitalismo y La Moderna Teoría Social, Barcelona, Labor, 1994;

Habermas, Jürgen, El Discurso Filosófico de la Modernidad, Madrid, Katz, 2008.

Ibáñez Langlois, J. Miguel, El marxismo, visión crítica, Madrid, Rialpsa, 1973.

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http://www.analesderecho.uchile.cl/index.php/ACJYS/article/viewArticle/4231/4121

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