Manual  de periodismo  independiente  Por Deborah Potter

Deborah Potter es directora ejecutiva de NewsLab (www.newslab.org), un centro de recursos en línea para periodistas instalado en Washington, D.C. que ella misma fundó en 1998. Ha impartido clases de periodismo como miembro del profesorado de The Poynter Institute y de la Universidad Americana y fue directora ejecutiva de la Fundación de Directores de Noticias de Radio y Televisión. Dirige talleres para periodistas en salas de redacción de Estados Unidos y de todo el mundo. Es una importante columnista cuyos análisis de los noticiarios en los medios electrónicos son publicados en la American Journalism Review y es autora de Ready, Set, Lead: A Resource Guide for News Leaders. Potter pasó en noticiarios de TV más de 20 años, 16 de los cuales fue corresponsal de las cadenas CBS News y CNN, a cargo de los asuntos de La Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Congreso, política nacional y asuntos del medio ambiente. También fue presentadora de la serie de PBS TV “In the Prime”. Tiene una licenciatura por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y una maestría por la American University.

Contenido

¿Qué es una noticia?

Cómo conseguir la historia

Seis preguntas  fundamentales Observación Investigación Fuentes Entrevistas Reglas básicas Hay que anotar bien

Cómo contar la historia

Enfoque, Redacción, Introducción, Estructura de la historia, Final, Atribución, Citas y audios Números

Edición de la historia

Medios electrónicos e internet

Formas y términos de    la narrativa para los  medios electrónicos Redacción de textos    para los noticiarios Sonido Imágenes Noticiarios Noticias en Internet Formas narrativas en línea Redacción en línea

Periodismo especializado

Habilidades del   reportero de fuente Gobierno y política Negocios y economía Salud, ciencia y el medio    ambiente Policía y tribunales Deportes Preguntas que el    periodista debe hacer    sobre las encuestas

La ética y la ley

Principios de ética La toma de decisiones    ética Códigos de ética Códigos de conducta Normas de la    comunidad Cuestiones legales

Recursos periodísticos

El periodismo es a la vez una profesión y un arte, pues los periodistas aplican habilidades especializadas y se someten a normas en común. Así pues, ¿qué hace del periodismo algo distinto de otras ocupaciones, como la medicina o el derecho, que pueden ser descritas en los mismos términos? La mayor diferencia es quizá el papel especial que los medios informativos desempeñan en una  sociedad libre.

Con frecuencia se ha dicho que la prensa libre es el oxígeno de la democracia porque una no puede sobrevivir sin la otra. El escritor político francés Alexis de Tocqueville se dio cuenta de esto en su visita a Estados Unidos hace casi 200 años. “No es posible tener verdaderos periódicos sin democracia y no se puede tener democracia sin periódicos”, escribió. Desde entonces, la validez de esa simple declaración ha sido demostrada en varios países del mundo. Las democracias, bien establecidas o incipientes, dependen del consentimiento de una ciudadanía bien informada, y los medios de noticias son una fuente primaria de la información que la gente necesita para gobernarse a sí misma.

A fin de garantizar que los periodistas estén en condiciones de proveer esa información, muchos países han establecido salvaguardias legales para la libertad de prensa. En Estados Unidos, por ejemplo, el periodismo es la única profesión citada en la Constitución, la cual establece que: “El Congreso no aprobará ley alguna… que coarte la libertad de expresión o la de prensa”. Th omas Jeff erson, el tercer presidente de este país, escribió en 1787: “En virtud de que la base de nuestro gobierno es la opinión de la población, el primer objetivo debe ser la conservación de ese derecho y si a mí me tocara decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría un momento en preferir esto último”.

En una sociedad libre, los periodistas no sólo tienen sus propias garantías legales, sino también responsabilidades. En algunos países, esas responsabilidades han sido descritas explícitamente y en otros son implícitas. Sin embargo, en casi todos los casos la idea es la misma: para mantener informados a los ciudadanos, los periodistas tienen la responsabilidad de proveer información precisa y presentarla en forma imparcial e independiente de influencias externas.

“El propósito esencial del periodismo es dar a los ciudadanos la información precisa y fidedigna que necesitan para desenvolverse en una sociedad libre”

En las sociedades democráticas de todo el mundo, los medios de noticias han llegado a desempeñar una función adicional como vigilantes de las actividades de las ramas políticas y judiciales del gobierno. Pero la función primaria del periodismo en una sociedad libre ha seguido siendo la misma de una a otra generación. Cuando un grupo establecido en Estados Unidos, el Comité de Periodistas Comprometidos, hizo una encuesta al final del siglo XX y preguntó a varios periodistas cuál era el carácter de su profesión, la opinión general fue la siguiente: “El propósito esencial del periodismo es dar a los ciudadanos la información precisa y fidedigna que necesitan para desenvolverse en una sociedad libre”.

1 ¿QUÉ SON LAS NOTICIAS?

La respuesta a la pregunta “¿qué son las noticias?” puede parecer obvia. Una noticia es lo nuevo, lo que está pasando ahora. Si busca el término en el diccionario verá que noticia se define como “comunicación de eventos recientes o información antes desconocida”. Sin embargo, la mayoría de las cosas que ocurren en el mundo cada día no son difundidas ni en los periódicos ni en los noticiarios de radio y televisión.

Oportunidad

¿Pasó algo en fecha reciente o nos acabamos de enterar de algo? Si es así, tal vez eso valga la pena como noticia. Claro está que el significado de “reciente” varía según el medio de que se trate. Para una revista semanal de noticias, todo lo que haya ocurrido desde la edición anterior se puede considerar como material oportuno. En cambio, para un canal de noticias en televisión por cable que difunde las 24 horas, las noticias más oportunas pueden ser las noticias de ultima hora, o sea, algo que está sucediendo en este momento y que un reportero puede cubrir en vivo desde el lugar de los hechos.

Impacto

¿El hecho afectará a muchas personas o sólo a unas cuantas? La contaminación del sistema de agua que atiende a los 20.000 habitantes de su ciudad tiene impacto porque afecta directamente al auditorio de usted. El reportaje de que 10 niños murieron por beber agua contaminada en un campamento de verano de una ciudad distante también tiene impacto porque tal vez esa historia provoque una respuesta emocional intensa en la audiencia. El hecho de que un trabajador corte por error un cable del servicio público no es una gran noticia, a menos que ese error haya provocado un apagón de varias horas en toda la ciudad.

Proximidad

 ¿Sucedió algo cerca de nuestra localidad o algunas personas de ella estuvieron involucradas? Un avión que se estrella en Chad aparecerá en los titulares de N’Djamena, pero no es probable que salga en primera plana en las noticias de Chile, a menos que entre los pasajeros haya habido algunos chilenos.

Controversia ¿Hay desacuerdos entre la gente en torno a esto? Un rasgo de la naturaleza humana consiste en interesarse por los casos que implican conflicto, tensión o debate público. A la gente le gusta tomar partido y ver que su posición se impone al final. El conflicto no siempre implica un enfrentamiento de opiniones de una persona contra otra.

Prominencia

¿Estuvo involucrada una persona muy conocida? Las actividades o los infortunios ordinarios pueden llegar a ser noticia si en ellos participa un personaje prominente, como un primer ministro o una estrella de cine. El avión que se estrelló en Chad aparecerá en los titulares de todo el mundo si uno de los pasajeros era un famoso músico de rock.

Actualidad

¿Está hablando la gente del lugar acerca de eso? Es posible que una reunión del gobierno sobre el tema de la seguridad en los autobuses no atraiga mucho la atención, a menos que sea convocada poco después de un terrible accidente de autobús.

Tipos de noticias. Las noticias duras son en esencia las noticias del día. Es lo que aparece en la primera página del periódico o en la cabeza de la página Web y lo que se oye al inicio de la información de un noticiero de radio o TV. Por ejemplo, la guerra, la política, las empresas y los delitos son con frecuencia los temas de las noticias duras. El anuncio de que los conductores de autobuses de la ciudad se pondrán hoy en huelga y miles de pasajeros no podrán ir al trabajo es una noticia dura porque resulta oportuna, controvertida y produce un vasto impacto en la localidad. La comunidad necesita esa información de inmediato porque el hecho afecta la vida diaria de la gente. Muchos periódicos y sitios de noticias en línea tienen secciones por separado para historias blandas sobre estilos de vida, el hogar y la familia, las artes y el entretenimiento. Los grandes periódicos pueden tener incluso secciones semanales para ciertos tipos de artículos de interés sobre alimentación, salud, educación y así por el estilo.

El tema no es lo único que distingue a las noticias duras de las blandas; en la mayoría de los casos, unas y otras están escritas en forma diferente. En general, las historias de noticias duras se escriben de modo que la audiencia obtenga la información más importante lo antes posible. Los escritores de noticias blandas empiezan a menudo con una anécdota o un ejemplo cuyo propósito esencial es atraer el interés de la audiencia, por lo cual el relato puede tardar más en llegar al asunto central. En algunas historias se fusionan ambos métodos. Las historias que no dependen tanto del factor tiempo sino que se enfocan en temas signifi- cativos se conocen a menudo como “artículos de noticias” (news features). La historia de la lucha de una comunidad contra el SIDA, por ejemplo, es un artículo de ese tipo. La historia de una nueva posibilidad de tratamiento para los pacientes del SIDA sería una noticia dura. Los artículos de noticias son una forma eficaz de explorar tendencias o problemas sociales complejos, relatando casos humanos individuales sobre la forma en que las personas los enfrentan. De dónde vienen las noticias. Los periodistas encuentran noticias en sitios de toda índole, pero la mayoría de ellas se originan en alguna de estas tres formas básicas: • sucesos que ocurren en forma natural, como desastres y accidentes; • actividades planeadas, como reuniones y conferencias de noticias; • hallazgos resultantes del esfuerzo personal de los reporteros. Los eventos no planeados se convierten a menudo en las noticias más importantes. Un transbordador que se hunde, la caída de un avión, un tsunami o una avalancha de lodo valen a menudo como noticia no sólo en el momento en que ocurren, sino durante los días y las semanas siguientes. La amplitud de la cobertura depende, en parte, de la proximidad y de quién haya sido afectado.

Los periodistas se enteran también de esos eventos por las personas a cargo de atenderlos: policías, bomberos u oficiales de rescate. En algunos países las organizaciones de noticias tienen la posibilidad de captar las comunicaciones de esas autoridades en casos de emergencia y pueden enviar de inmediato a sus reporteros a la escena para que presencien el desarrollo de la historia. En muchas salas de redacción, la fuente más obvia de noticias es el programa diario de eventos oficiales de la ciudad, el cual incluye reuniones de gobierno, inauguraciones de empresas o actos de la comunidad. Esa lista de actividades, que a menudo se llama “libro del día”, no tiene valor de noticia por sí misma, pero es un buen punto de partida para que los reporteros busquen la noticia. Entre éstos, los que cubren con regularidad ciertos tipos de asuntos o instituciones, llamados también reporteros de “fuente” dicen que muchas veces encuentran ideas para sus historias al examinar las agendas de las próximas reuniones. Los comunicados de prensa pueden ser otra fuente de noticias, pero también en ese caso sólo son un punto de partida.

Los funcionarios y las agencias de gobierno generan muchos de ellos, pero otras organizaciones grandes, como algunas empresas privadas y grupos que trabajan sin fines de lucro, emiten también comunicados de prensa para que los medios de noticias se enteren de sus actividades. Un comunicado de prensa se puede asemejar a una historia de noticias, pero en virtud de que lo redacta gente que tiene intereses creados en el tema, no es probable que muestre el cuadro completo. Aun cuando los datos que esos comunicados contienen sean correctos, sólo suelen incluir lo que proyecta una imagen positiva de la persona u organización que los emite. Incluso si un comunicado de prensa parece digno de figurar como noticia, es preciso que un periodista profesional compruebe su autenticidad y haga una serie de preguntas para averiguar la historia verdadera antes de decidir si vale la pena publicarlo.

También los actos previamente planeados, como las manifestaciones, pueden ser noticia, pero el periodista debe tener cuidado de no ser manipulado por los organizadores, ya que éstos desean presentar sólo su versión unilateral de los hechos. Los políticos se han vuelto afectos a organizar eventos y aprovechar las “oportunidades de salir en la foto” para atraer la atención de la prensa, aunque en realidad el acto no tenga valor de noticia. Esto no significa que el periodista deba pasar por alto esos eventos, sino sólo que necesita realizar una labor adicional de reportero para conocer la historia completa. La mayoría de los reporteros dicen que las mejores historias son fruto de su esfuerzo personal. Algunas organizaciones de noticias piden activamente ideas a la gente que vive en las comunidades a las que informan, y dan un número telefónico o su dirección de correo electrónico para que les envíen sugerencias. Los periodistas dedican mucho tiempo a cultivar relaciones con las personas que les pueden brindar esa información. (Hablaremos más sobre el cultivo de fuentes. “Cómo conseguir la historia”.)

Es frecuente que a un periodista le baste observar a su alrededor y oír las conversaciones de la gente para encontrar noticias. Otra forma de conseguir noticias es preguntar qué ha sucedido como secuela de una historia publicada en los periódicos o difundida electrónicamente. El seguimiento conduce a menudo a descubrimientos sorprendentes que tienen aún más valor como noticia que el reportaje original. Por ejemplo, una historia sobre lo que ocurre al día siguiente de un incendio puede revelar cuántas personas murieron y el grado de daños que sufrió la propiedad. Pero varias semanas más tarde, en la labor de seguimiento, se podría descubrir que la falla de un sistema de radio impidió a los bomberos responder con la prontitud necesaria para salvar más vidas.

También los documentos, los datos y los registros públicos pueden conducir a historias increíbles. Los reporteros las pueden usar para buscar tendencias o detectar irregularidades. Por supuesto, es mucho más sencillo cuando los datos se pueden obtener por medios electrónicos y se ha sabido que los reporteros introducen datos de registros de prensa en bases de datos de computadora para localizar con facilidad la información más significativa entre un montón de estadísticas. Así fue como la reportera de televisión Nancy Amons descubrió que aunque un conductor de su ciudad acumuló una docena de infracciones de tráfico en tres años y provocó un accidente en el que murió otro conductor, nunca le fue retirada la licencia de automovilista. Cuando ella investigó el caso, los funcionarios de la ciudad admitieron que no habían hecho bien su trabajo.

El papel del periodista Las nuevas tecnologías han hecho posible que, con la ayuda de una computadora, cualquier persona disemine información con tanta amplitud como las más grandes organizaciones de noticias. Pero un sitio bien diseñado de Internet, no importa cuán bien escrito esté o con qué frecuencia se actualice, no siempre es una fuente fidedigna de noticias.

La verdad es que en un mundo complejo donde la información ya no es un producto escaso, el papel del periodista se ha vuelto más importante que nunca. A diferencia de un propagandista o un divulgador de chismes, el periodista selecciona sus noticias entre la información disponible y determina en qué medida son valiosas y fiables, antes de darlas a conocer al público. Las historias de noticias, ya sea dura o blanda, deben ser precisas. El periodista no sólo tiene que recopilar la información que necesita para narrar la historia, sino también verificar esa información antes de usarla. Confía lo más posible en sus observaciones de primera mano y consulta muchas fuentes para cerciorarse de que la información recabada sea digna de confianza. Sólo en raras ocasiones identifica sus fuentes de información para que la audiencia pueda evaluar su credibilidad. Pero el periodismo es algo más que la simple publicación de información a partir de los hechos.

También la propaganda se puede basar en hechos, pero éstos son presentados en forma calculada para influir en la opinión de la gente. En cambio, el periodista se esfuerza por ser imparcial y presentar el cuadro completo. Pugna por relatar una historia precisa y auténtica que refleje la realidad, no su propia percepción o la de alguna otra persona. Una diferencia más entre el periodismo y otras formas de información es que los periodistas se esfuerzan por ser independientes con respecto a las personas cuyas actividades reseñan. Un profesional en relaciones públicas empleado de la organización sobre la cual escribe no incluirá

probablemente ningún dato que haga perder a ésta su buena imagen. En cambio, un periodista tratará de presentar el panorama completo, aunque no sea del todo favorable a la organización. Una de las principales responsabilidades del periodismo, dice Bill Keller, director ejecutivo de The New York Times, es “aplicar el buen juicio a la información”. A diferencia de otros proveedores de información, el periodista debe ser leal ante todo con el público. Como lo declara en su código de ética la Montreal Gazette de Canadá, “el mayor valor de un periódico es su integridad. El respeto por esa integridad se adquiere con mucho trabajo y se pierde con facilidad”. Para mantener la integridad, los periodistas se esfuerzan por evitar los conflictos de interés, reales o aparentes.

Objetividad e imparcialidad el concepto de objetividad en el periodismo se desarrolló hace casi un siglo como una reacción contra los reportajes sensacionalistas, cargados de opiniones, que eran tan comunes en la mayoría de los periódicos de la época. El término “objetividad” se empleó al principio para describir una aproximación o método periodístico; el periodista debía tratar de presentar las noticias en forma objetiva, sin reflejar prejuicio alguno de tipo personal o corporativo. Con el tiempo, la objetividad empezó a ser exigida por los propios periodistas. El director ejecutivo del periódico estadounidense The Washington Post, Leonard Downie, tomó el concepto tan en serio que se negó a registrarse para votar. Pero hoy muchos periodistas reconocen que la objetividad total no es factible. En 1996, la Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos suprimió la palabra “objetividad” de su código de ética. Después de todo, los periodistas son seres humanos, se preocupan por su trabajo y tienen su propia opinión.

Decir que son del todo objetivos es tanto como decir que carecen de valores conscientes de sus propias opiniones para poder mantenerlas bajo control. A juzgar por las historias que escriban, el público no debe percatarse de cuál es la opinión del autor. Por medio de un método objetivo y científico para verificar la información, el periodista puede escribir historias que no reflejen su punto de vista personal. En otras palabras, la historia misma tiene que ser imparcial y equitativa. Los periodistas se esfuerzan también por ser justos en su trabajo y no presentar una sola versión de los hechos. Buscan opiniones contrastantes e informan acerca de ellas sin favorecer a ninguna de las partes. Además de verificar las declaraciones factuales, buscan opiniones discrepantes en los casos en que hay disputa en torno a los hechos. Sin embargo, imparcialidad no es lo mismo que equilibrio. El equilibrio sugiere que sólo hay dos opiniones posibles en una historia, lo cual rara vez sucede, y que a ambas se les debe dar el mismo peso. En realidad, el periodista que trata de hallar ese tipo de equilibrio artificial en sus historias puede incurrir en imprecisiones fundamentales.

Supongamos un caso en que la inmensa mayoría de los economistas independientes coincide en cierta opinión sobre las consecuencias de una política de egresos en particular, mientras sólo un puñado de colegas suscribe una opinión diferente cuya inutilidad ya ha sido demostrada por experiencias del pasado. Si el periodista les concede el mismo tiempo o espacio a las opiniones de ambos grupos, el resultado será desorientador. El reto para el periodista consiste en consignar todos los puntos de vista significativos con la mayor imparcialidad para los participantes y presentar también un panorama completo y honesto a su público. “Imparcialidad significa, entre otras cosas, escuchar los diferentes puntos de vista e incorporarlos al trabajo periodístico. Los periodistas tienen ciertas características en común. Son curiosos y persistentes, desean saber por qué pasan las cosas y no aceptan un “no” como respuesta. No se dejan intimidar por los poderosos y se esfuerzan al máximo por hacer bien su trabajo. Kevin Marsh, editor de Radio 4 en la British Broadcasting Company (BBC), dice que un buen periodista tiene “habilidad para captar las grandes verdades, pero es lo bastante humilde para descartarlas si los hechos no las confirman”.

La tarea del periodista es desafiante y complicada. Philip Graham, el finado presidente de la junta directiva de la Washington Post Company dijo en una ocasión: “un periodista tiene la tarea inevitablemente imposible de proveer cada semana el primer borrador de una historia, que nunca estará completa, acerca de un mundo que jamás llegaremos a entender”. El periodista tiene hoy más foros para su trabajo que en ningún otro momento de la historia, desde pequeños diarios de la comunidad hasta redes mundiales de canales de noticias por televisión y sitios en línea por Internet. Cada una de esas modalidades de los medios posee distintas fortalezas y debilidades. En la mayoría de los países, los diarios impresos son los que tienen de ordinario el personal más numeroso y ofrecen mayor profundidad en una gama más amplia de temas que los medios electrónicos. Sin embargo, su alcance se limita en gran medida a una audiencia alfabetizada y con recursos, gente que sabe leer y tiene bastante dinero para comprar el periódico o acceder a una computadora para leer en línea. La radio, una de las fuentes de noticias que más se usan en el mundo, tiene la ventaja de ser rápida y accesible. Los periodistas radiofónicos pueden obtener las noticias rápidamente durante la transmisión y cualquiera que tenga un radio de baterías puede oír sus informes casi en cualquier momento y lugar.

Los reporteros de radio relatan sus historias con sonido ambiental, además de palabras, por lo cual los oyentes tienen la sensación de haber vivido parte de lo que realmente ocurrió. La radio difunde noticias muchas veces al día, por lo cual las actualiza con frecuencia. Sin embargo, la mayoría de las radiodifusoras dedican poco tiempo a cada noticiario y éste tiende a ser un breve resumen que sólo incluye las noticias más importantes, sin la profundidad ni la amplitud que un periódico puede ofrecer. Con sonidos e imágenes, los noticiarios de televisión pueden mostrar a los espectadores lo que está pasando y no sólo la narración de lo que ocurre. Una de las fortalezas de la televisión es su capacidad de transmitir emociones y compartir experiencias con el público. Los avances tecnológicos –cámaras más pequeñas, edición digital y enlaces móviles– han hecho posible que la televisión difunda sus noticias casi con tanta rapidez como la radio. No obstante, la dependencia del medio con respecto a la imagen puede ser una desventaja: las noticias por televisión se abstienen a veces de narrar historias complicadas porque no son visualmente atractivas.

A últimas fechas, la diferencia entre las categorías tradicionales de noticias impresas y electrónicas se ha vuelto borrosa. En Estados Unidos y otros países, muchas organizaciones de noticias publican ahora éstas en diferentes medios, incluso en la Internet. Como quiera que esta última se puede expandir al infinito, las noticias en línea no están forzosamente sujetas a las mismas restricciones de tiempo y espacio que los medios impresos y los electrónicos. Los sitios Web de noticias pueden ofrecer más información y el lector tiene ésta disponible por más tiempo. Además, se permite que el usuario busque las noticias que más le interesan. Los sitios de noticias en línea afiliados a periódicos y estaciones de radio y televisión pueden parecer muy similares: ilustran sus relatos con fotografías y muchos incluyen secuencias de vídeo de las historias o de noticiarios completos.

A veces presentan también una versión “podcast”, pues publican sus archivos en Internet y así el suscriptor los puede descargar en su computadora o reproductor portátil de medios para su consumo ulterior. En algunos sitios Web es posible leer el texto de una historia u oír la lectura del mismo por el autor. Las organizaciones de noticias están subiendo a la red hasta sus propios diarios de trabajo (que se conocen de ordinario con el acrónimo “blogs”), con lo cual el periodista puede escribir su diario en línea acerca de las noticias que está cubriendo o las decisiones tomadas en la sala de redacción. En este mundo noticioso en evolución, muchos periodistas descubren que necesitan adquirir nuevas habilidades para realizar el trabajo que se

espera de ellos. De los reporteros cabe esperar que tomen fotografías que también puedan usarse en Internet, además de entrevistar a sus fuentes y redactar artículos para el periódico. Se puede requerir que los editores publiquen artículos en Internet, además de revisar los textos de los reporteros y redactar los titulares. Es posible que los fotógrafos tengan que presentar vídeos, no sólo fotos fijas, y que provean textos apropiados para explicar sus imágenes. Muchas organizaciones de noticias están impartiendo capacitación a los periodistas que asumen nuevos papeles en la sala de redacción. Y algunos profesores de periodismo implementan ahora lo que se ha llamado un “programa de estudios de convergencia” para ayudar a los estudiantes a aprender las múltiples destrezas que pueden requerir en el futuro. Pero aun con todas esas nuevas demandas, la esencia del buen periodismo sigue siendo la misma. Bill Kovach y Tom Rosenstiel, en su libro The Elements of Journalism: What Newspeople Should Know and the Public Should Expect, comentan que hay algunos principios claros en los que los periodistas de las sociedades democráticas coinciden y que los ciudadanos tienen derecho de esperar:

  • La primera obligación del periodismo es decir la verdad.
  • Su primera lealtad es para con los ciudadanos.
  • Su esencia es una disciplina de verificación.
  • Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.
  • El periodista debe ser independiente como observador del poder.
  • El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.
  • Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante.
  • Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.
  • Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

Estos valores distinguen al periodismo de todas las demás formas de comunicación. No es fácil cumplirlos con fidelidad. Los periodistas se enfrentan casi todos los días a presiones que los inducen a comprometer esas normas. Pero tenerlas siempre presentes es la mejor forma de garantizar que el periodismo cumpla con su función primordial de proveer a los ciudadanos la información que necesitan para tomar las decisiones que afectan su vida.

2 ¿CÓMO CONSEGUIR LA HISTORIA?

La información que un periodista recopila debe responder las preguntas que se resumen en la siguiente lista: quién, qué, dónde, cuándo, por qué y cómo. Según la complejidad de la historia, el reportero puede plantear esas preguntas en diferentes formas..

QUIÉN:

  • ¿Quién está involucrado en esta historia?
  • ¿Quién fue afectado por ella?
  • ¿Quién es la persona idónea para relatar la historia?
  • ¿Quién ha sido omitido en la historia? ¿Quién tiene información adicional al respecto?
  • ¿Quiénes están en conflicto en esta historia? ¿Tienen estas personas algo en común?
  • ¿Con quién más se podría hablar sobre esos hechos? QUÉ:
  • ¿Qué sucedió?
  • ¿Cuál es el propósito de esta historia? ¿Qué intento decir en realidad?
  • ¿Qué necesita saber el lector, espectador o escucha para entender esta historia?
  • ¿Qué me sorprendió de ella? ¿Cuál es el hecho concreto más importante que he descubierto?
  • ¿Cuál es la historia en este caso? ¿Qué pasa después?
  • ¿Qué puede hacer la gente a ese respecto? DÓNDE:
  • ¿Dónde sucedió esto?
  • ¿A qué otro lugar puedo ir para conocer la historia completa?
  • ¿Cuál será el siguiente paso de esta historia? ¿Cómo terminará?

CUÁNDO:

  • ¿Cuándo sucedió esto?
  • ¿Cuándo tuvieron lugar los momentos decisivos de esta historia?
  • ¿Cuándo debo informar sobre esta historia?

La pista llegó en un correo electrónico de un ex funcionario del gobierno que nos sugería investigar la dotación de balsas salvavidas en los transbordadores del estado de Washington. El reportero Eric Nalder, que entonces trabajaba en el Seattle Times, decidió dar un vistazo. Su primera llamada telefónica fue al director de seguridad del sistema de transbordadores,

POR QUÉ:

  • ¿Por qué está ocurriendo esto? ¿Es un caso aislado o forma parte de una tendencia?
  • ¿Por qué se comporta la gente como lo ha hecho? ¿Cuáles son sus motivos?
  • ¿Por qué es importante esta historia? ¿Por qué debe la gente mirarla, leerla o escucharla?
  • ¿Por qué tengo la certeza de que capté bien esta historia?

CÓMO:

  • ¿Cómo ocurrió esto?
  • ¿Cómo cambiará la situación a causa de lo sucedido?
  • ¿Qué utilidad tendrá esta historia para el lector, escucha o espectador? ¿Y para la comunidad?
  • ¿Cómo conseguí esta información? ¿Está clara la atribución?
  • ¿Cómo le podría describir esta historia una persona a un amigo?

Muchos reporteros usan listas mentales de verificación como ésta para asegurarse de que han cubierto todos los elementos importantes de una historia.

Observación La observación en el lugar de los hechos es uno de los preceptos fundamentales del buen reportaje. Los periodistas desean presenciar los eventos personalmente siempre que es posible pues así los pueden describir con precisión para su público. El buen reportero usa todos sus sentidos en el lugar de los hechos: observa, escucha, olfatea, saborea y palpa la historia para que el público pueda hacerlo también. Para hacer esto bien, el periodista necesita llevar un registro preciso de sus observaciones. Un reportero de los medios impresos puede realizar su tarea con una libreta y un lápiz o pluma, pero también puede llevar consigo grabadoras de audio y cámaras, sobre todo si se espera que presente su historia en una edición adicional en línea. En el caso de la radio, los periodistas tienen que captar sonidos; para la televisión, usan tanto el sonido como el vídeo.

El uso de una grabadora es una forma de asegurarse de que todas las citas textuales que usted haga sean precisas. Pero se ha sabido que la electrónica falla, por lo cual es importante que todos los periodistas sean hábiles para tomar notas. He aquí algunas sugerencias de reporteros con experiencia acerca de la forma de tomar notas:

  • Escriba los hechos, los detalles, las ideas y las reflexiones. Identifique cada uno de ellos e indique de dónde proviene.
  • Dibuje diagramas de las habitaciones, las escenas o los elementos y sus relaciones recíprocas.
  • Anote siempre correctamente el nombre, el puesto y demás información de sus contactos. Pregunte fecha y año de nacimiento para asegurarse de consignar correctamente la edad de la persona.
  • Especifique en la libreta las reglas básicas para la entrevista.
  • No llene demasiado la libreta. Deje espacio para notas adicionales.
  • Deje en blanco el reverso de las tapas para anotar allí las preguntas que hará después.
  • Pase en limpio sus notas lo antes posible.

Muchos reporteros usan su propia taquigrafía para las palabras usuales y así pueden tomar notas con más rapidez. Después pasan en limpio sus notas, escriben completas las palabras que estaban abreviadas y así evitan confusiones. Además, marcan la información más importante que han obtenido, las citas adecuadas que pueden incluir en la historia, los aspectos que requieren seguimiento o velicación para determinar su exactitud, y las preguntas que quedaron en espera de respuesta.

Parece obvio, pero antes de salir a cubrir una noticia el reportero debe cerciorarse de que cuenta con las herramientas necesarias: libreta, pluma, grabadora de cinta o digital y baterías frescas. Nada hay más embarazoso que, al llegar al escenario de los hechos, descubrir que la cámara no tiene película o cinta, o que sólo llevamos una pluma y no tiene tinta. Es frecuente que en la actualidad los periodistas lleven también otros instrumentos: un teléfono móvil y una computadora laptop. También otros elementos sencillos pueden ser útiles. Colocar una banda elástica de goma en la libreta para señalar la siguiente página en blanco facilita la tarea de localizarla rápidamente. Con una bolsa de plástico se puede proteger la libreta cuando llueve, de modo que las páginas se conserven secas y la tinta no se corra. Unos pequeños binoculares son útiles para ver lo que está pasando aunque no sea posible acercarse mucho. Una calculadora ayuda a convertir ciertos datos, como el número de toneladas de combustible transportadas en un avión, para expresarlos en términos más familiares para el público, en este caso, litros o galones

Investigación Los periodistas tienden a recoger mucha más información de la que pueden incluir en sus artículos, pero esos datos siempre les ayudan a entender mejor la situación o el tema en cuestión. A veces la información de antecedentes es esencial para dar un significado más profundo a la historia. Por ejemplo, en el artículo sobre las balsas salvavidas, Eric Nalder incluyó el dato de que el agua donde los transbordadores navegan en enero es tan fría que puede causar la muerte de una persona en menos de media hora. Esa información ubica la escasez de balsas salvavidas en su contexto al explicar con más claridad por qué es un asunto grave.

Ese es justamente el tipo de información que los reporteros buscan cuando investigan una historia, ya sea antes de salir de la sala de redacción o sobre la marcha, a medida que surgen las preguntas. Los instrumentos de investigación de los periodistas son hoy más numerosos que nunca, gracias a las computadoras y la Internet. Muchos de ellos son sólo versiones en alta tecnología de las herramientas básicas del oficio: guías, almanaques, enciclopedias y mapas. Otros son bases de datos e informes que habría sido mucho más difícil obtener en la época anterior a la Internet, pues para eso era necesario ir personalmente a una biblioteca o un edificio del gobierno. Otras más son recursos que poca gente habría imaginado hace dos decenios, cuando la Internet estaba en ciernes: motores de búsqueda, blogs, chat rooms y listas de correo electrónico.

Todos esos recursos son útiles para los periodistas cuando recopilan los antecedentes de una historia. Pero uno de los instrumentos de investigación más fundamentales no ha cambiado en un siglo: la biblioteca de la organización de noticias donde las historias ya publicadas o transmitidas son recopiladas. Si esos “recortes” se conservan en documentos guardados en archiveros o en archivos de computadora, son un punto de partida útil para todo tipo de artículos. Muchos periodistas tienen también sus propios “archivos de recortes” con las noticias que han guardado sobre temas específicos. Imaginemos que un ex presidente de un país vecino ha muerto. El reportero designado para escribir la historia deseará conocer algunos datos básicos: edad del personaje, causa de la muerte y dónde falleció.

Pero también es posible que le interese cierta información sobre el tiempo que estuvo en el cargo y qué cambios hubo en el país a raíz de su presidencia. Un primer paso consistiría en consultar reportajes de noticias anteriores, ya sea en el archivo del periódico o en línea. En esos informes puede encontrar el nombre de alguna persona allegada al ex presidente, a quien le podría pedir una entrevista. Tal vez el reportero desee conocer ciertos antecedentes de esa persona antes de realizar la entrevista y quizá se entere de que era un amigo del ex presidente y que conserva todas sus cartas, las cuales podrían revelar detalles nuevos y sorprendentes.

Hacer una entrevista sin haber realizado una investigación de antecedentes es tanto como conducir un automóvil hacia un lugar desconocido sin consultar un mapa. Tal vez se llegue a donde uno desea, pero existe la misma probabilidad de extraviarse en cualquier vuelta del camino.

Fuentes de información Los reporteros usan fuentes primarias y secundarias para informar sobre las noticias. La fuente primaria puede ser una entrevista con alguien que tenga experiencia directa con el evento o tema, o bien un documento original relacionado con el asunto. También se considera como fuente primaria al propio periodista si fue testigo de los hechos. Una fuente secundaria puede ser un informe escrito basado en el documento original.

En el caso de un incendio, por ejemplo, la persona cuya casa se quemó puede ser una fuente primaria. Lo mismo se puede decir de un bombero que haya participado en la tarea de apagar el incendio. En cambio, el boletín de prensa emitido por el departamento de bomberos al día siguiente sería una fuente secundaria. Una regla empírica que los reporteros aplican al investigar una historia es que ninguna fuente por sí sola puede proporcionar toda la información necesaria. En nuestro ejemplo del ex presidente, cada fuente que el reportero consultó lo condujo a otro informante.

A veces los informantes se contradicen entre sí. Para aclarar las discrepancias, es posible que los reporteros tengan que ver hacia dónde apunta el peso de la evidencia o buscar fuentes originales, como documentos, para determinar cuál de las versiones es verdadera. Las fuentes secundarias son muy útiles como instrumento para confirmar la información obtenida de fuentes primarias. No importa qué fuentes use usted para investigar los antecedentes de una historia, es vital que considere la validez o credibilidad de cada fuente. En la actualidad, cualquiera puede diseñar un sitio Web que parezca profesional o enviar un correo electrónico que parezca auténtico aunque en realidad sea una impostura. El hecho de que algo esté en Internet no significa que sea verdad. Los periodistas tienen que verificar la fuente de toda su información para saber si es lo bastante creíble para usarla en una historia de noticias.

Una parte importante del trabajo del periodista consiste en decidir qué fuentes debe usar. He aquí algunas preguntas útiles para determinar si hemos elegido la fuente apropiada o la mejor para relatar los hechos.

  • ¿Cómo obtuvo este informante el conocimiento de los hechos? (¿La persona en cuestión está en condiciones de saber esas cosas, ya sea por motivos personales o profesionales?)
  • ¿Cómo puedo corroborar esta información por medio de otras fuentes o en documentos?
  • ¿Qué tan representativo es el punto de vista de mi informante? (¿Es sólo una persona la que se queja a grandes voces del casero porque tiene rencillas personales con él? ¿O es la suya la voz más elocuente que habla en nombre de todo un grupo de inquilinos que tienen problemas graves y legítimos?)
  • ¿Ha sido fi able y creíble ese informante en el pasado?
  • ¿Uso esta fuente sólo porque es la que tengo más a la mano o lo hago porque sé que de ella obtendré información útil?
  • ¿Qué motivos tiene este informante para dar información? (¿Lo que intenta este empleado es mejorar su imagen o hacer que su jefe se vea mal? ¿Qué lo indujo a hablar conmigo, por principio de cuentas?)

El buen reportero “trabaja” a sus informantes con regularidad y los contacta para preguntar si está pasando algo interesante.

Una vez que encuentre un informante útil para una historia, es conveniente que se mantenga en contacto con él o ella por largo tiempo. Obtenga la mayor información posible sobre la forma de contactar a cada informante, no sólo la dirección y el teléfono de la oficina, sino su teléfono celular y el de su casa, y su dirección de correo electrónico. El buen reportero “trabaja” a sus informantes con regularidad y los contacta para preguntar si está pasando algo interesante. Para que a sus informantes les sea más fácil comunicarse con usted, entregue su tarjeta de visita a todas las personas que conozca en relación con una noticia. Cualquiera que tenga acceso a información, incluso las secretarias y los empleados, puede ser una fuente de información útil para un periodista. Ellos pueden proporcionar copias de documentos y a menudo saben quién es la persona más enterada sobre un tema determinado. Un reportero que los trata con respeto podrá comprobar que su solicitud de entrevistarse con el supervisor de esa secretaria o empleado es aceptada con más presteza.

Entrevistas La reportera estadounidense Kristin Gilger dice: “Una entrevista bien hecha es la base de todos los reportajes y textos de calidad”. Una entrevista se define como la información, opiniones o experiencias que un informante comparte con un reportero en el curso de su conversación. La pequeña diferencia entre una entrevista y una conversación ordinaria es que en la primera el reportero controla la dirección del interrogatorio. No siempre es fácil obtener una entrevista.

Es posible que la gente no desee hablar con un periodista, sobre todo si la historia es controvertida. Cuando trate con funcionarios de gobierno, parta de la premisa de que el público tiene derecho de saber lo que hacen esos funcionarios. Los reporteros con experiencia han descubierto que hasta el funcionario más renuente a conceder una entrevista puede ser convencido si ellos se anticipan a las excusas y objeciones que éste puede presentar.

  • No tiene tiempo. El reportero puede proponer que se reúnan en el lugar y a la hora más adecuados para la persona con quien desea hablar. También puede ser útil reducir la cantidad de tiempo que solicita.
  • Tiene temor porque piensa que la entrevista irá en menoscabo de su imagen. Tratar a las personas con respeto y explicarles en detalle por qué se les pide la entrevista ayuda a mitigar la ansiedad de los informantes.
  • No sabe qué decir. El reportero tiene que explicar con claridad por qué necesita el punto de vista de esa persona en particular para redactar la historia.
  • Es difícil de contactar. Es frecuente que el reportero necesite recurrir a una secretaria o un funcionario de relaciones públicas para tener acceso a la persona a quien desea entrevistar. Si sospechan que su solicitud no fue transmitida, algunos reporteros escriben una carta al informante o le hacen una llamada telefónica, ya sea a la hora del almuerzo o después del horario de ofi cina, para establecer el contacto.

Cuando haya conseguido la entrevista e investigado a la persona y el tema, aún tendrá que hacer otros preparativos. La mayoría de los reporteros elaboran una lista de preguntas o temas y la llevan consigo, pero no la leen durante la entrevista. De hecho, sólo consultan la lista hacia el final para asegurarse de no haber olvidado algo importante. En la lista citan también toda la demás información, documentos o fotografías que desean obtener de ese informante. Las preguntas son la columna vertebral de una entrevista. Son el timón que mantiene al barco en el derrotero adecuado. Las preguntas atinadas nos pueden redituar respuestas inesperadas, riqueza informativa y sorpresas. Las preguntas mal planteadas nos hacen dudar que haya valido la pena tomarnos la molestia de hablar con esa persona. Las preguntas demasiado específicas nos pueden llevar por un camino equivocado.

“Una entrevista bien hecha es la base de todos los reportajes y textos de calidad.”

La primera pregunta de una entrevista es importante porque establece la tónica de lo que vendrá después. A muchos periodistas les gusta comenzar con una pregunta “para romper el hielo” y permitir que el entrevistado se relaje. Le preguntan algo que le sea agradable responder aunque tal vez no tenga relación con el propósito de la entrevista. Sin embargo, a menudo eso ayuda a definir la identidad de usted ante su informante y establece un clima de confianza y apertura.

La mayoría de las veces, las mejores preguntas son las de tipo abierto que no pueden ser respondidas con un simple “sí” o “no”. También deben estar libres de cualquier juicio personal para no revelar el punto de vista del reportero. Esa es la diferencia entre “¿qué opina usted de eso?” e “imagino lo que usted pudo haber pensado de eso”. Aunque es importante hacer preguntas atinadas, también lo es guardar silencio y dejar que el entrevistado hable. El buen periodista sabe escuchar y con frecuencia obtiene la información más valiosa guardando silencio. Lo que usted escuche le puede sugerir preguntas adicionales que tal vez no se le habían ocurrido.

Robert Siegel, que trabaja en la Radio Pública Nacional en Washington. D.C., cuenta la anécdota de una entrevista que le hizo a un diplomático de Turquía a raíz de que el papa Juan Pablo II fue baleado y herido por un turco en Roma. Comenzó por preguntarle: “¿Conoce usted algunos detalles acerca de ese hombre, Mehmet Ali Agca, por ejemplo si vivía en Italia, qué hacía allí y qué tipo de visado le dieron los italianos?”. Todas las respuestas fueron “no”. Después de varios intentos más, Siegel hizo una pausa y ya se disponía a claudicar cuando el diplomático llenó el silencio con esta afirmación: “…sólo sé que es el asesino convicto más famoso de Turquía y que escapó de la cárcel después de asesinar al director de uno de nuestros principales diarios”.

Siegel dice que estuvo a punto de perder una buena historia por hacer preguntas demasiado concretas. Reconoce que una forma mejor de iniciar la entrevista habría sido: “Hábleme acerca de ese hombre”. Los reporteros pueden hacer entrevistas en persona, por teléfono o en línea, ya sea por correo electrónico o en mensajes instantáneos. Cada método tiene ventajas y desventajas. En la entrevista personal, el reportero capta en forma más completa al individuo. ¿Qué tipo de fotografías tiene en la pared? ¿Su escritorio está revuelto u ordenado? ¿Qué libros hay en su estante? La entrevista en persona permite también que el reportero juzgue la credibilidad del informante a partir de su porte. ¿La persona se muestra nerviosa o cómoda? ¿Está dispuesta a mirar a los ojos al reportero? Christopher (Chip) Scanlan, quien dirige talleres de redacción en Th e Poynter Institute, una escuela de periodismo de Estados Unidos, cuenta que una vez entrevistó a una mujer cuyo esposo había muerto víctima del cáncer.

Ella le mostró su casa y en el dormitorio le dijo: “¿Sabe usted?, todas las noches rocío un poco de agua de colonia [de mi esposo] en mi almohada para tener la impresión de que él todavía está conmigo”. Ese es un detalle que el lector puede oler y palpar, y que Scanlan nunca habría logrado obtener por teléfono o en línea. Las entrevistas telefónicas requieren menos tiempo y a algunos reporteros les parece más fácil tomar buenas notas cuando no tienen que preocuparse por mantener el contacto visual con si informante. Incluso pueden escribir sus notas en la computadora. Las entrevistas por correo electrónico son útiles para contactar con personas en lugares lejanos, pero el reportero no puede oír lo que se le dice ni hacer preguntas de seguimiento en “tiempo real”. El sistema de mensajero instantáneo por Internet es más parecido a una entrevista telefónica. Pero ambos métodos en línea plantean la duda de si en realidad la persona que envía las respuestas es quien dice ser. Por estas preocupaciones, la sala de redacción del periódico Virginian-Pilot de Norfolk, Virginia ha instituido la siguiente política para los reportajes en línea: “En cuanto a las citas tomadas de comunicaciones electrónicas, tenemos que cerciorarnos de que la comunicación es genuina, pues es fácil simular las direcciones de respuesta en Internet o presentarse como otra persona. Internet no tiene controles al estilo de los servicios de teletipo [como Reuters o la Associated Press]; las falsificaciones pueden venir de cualquier parte”. Los reporteros que usan el correo electrónico u otras formas de comunicación en línea deben aplicar las mismas normas profesionales que en cualquier otra forma de comunicación. Se deben identificar como periodistas y decir qué información desean obtener y por qué.

Para verificar y ponderar los datos, es necesario que apliquen las mismas habilidades que usarían con cualquier otra fuente de información. Independientemente de cómo realicen la entrevista, los reporteros suelen reservar algunas preguntas para el fi nal. Primero pueden resumir la conversación para asegurarse de haber entendido con precisión lo que se les dijo. Después preguntan si su entrevistado desea decir algo más. Luego investigan cuál es la mejor forma de volver a comunicarse con esa persona, sobre todo fuera del horario de oficina, y le agradecen el tiempo que les concedió. Muchos periodistas hacen una última pregunta a todos sus entrevistados: “¿Con quién más cree que debo hablar acerca de esto?”.

Reglas básicas

La mayoría de las entrevistas se llevan a cabo en forma oficial (“onthe record”) lo cual significa que el reportero puede reproducir cualquier comentario del entrevistado y atribuirlo directamente a esa persona. Es importante asegurarse de que el informante sepa esto, sobre todo cuando el reportero entrevista a una persona ordinaria que no está acostumbrada a ser citada en los periódicos o en los medios electrónicos. Si la información es extraoficial (“off  the record”), el reportero y su informante deben decidir de antemano, por mutuo acuerdo, cuál es la información que podrá ser publicada. Una entrevista “en segundo plano” (on background) o “sin atribución” implica de ordinario que la información puede ser incluida en las noticias y que las palabras del informante podrán ser citadas textualmente, pero su nombre no será divulgado. Sin embargo, se dará su identificación en forma general; por ejemplo, “un funcionario del ministerio de exterior” o “un ingeniero que trabaja en una compañía”, siempre que el informante y el periodista estén de acuerdo en la descripción que se va a emplear. Muchas organizaciones de noticias tienen políticas escritas sobre el uso de fuentes anónimas.

Por ejemplo, el periódico Th e New York Times estipula: “El uso de informantes no identificados se reservará para las situaciones en las que el periódico no pueda publicar en otras condiciones una información que considera fiable y valiosa como noticia. Al usar esas fuentes, aceptamos la obligación no sólo de convencer al lector de su fiabilidad, sino también de transmitir lo que hemos averiguado sobre el motivo por el cual nos dieron la información”. Los reporteros no deben acceder a la ligera a conversar en segundo plano, porque a veces los informantes tratan de usar esto como un parapeto para lanzar ataques personales o de partido, sabiendo que su identidad no podrá ser rastreada. Además, cuando se cita a un informante sin divulgar su nombre, a la audiencia le es más difícil evaluar la credibilidad de la información.

Las preguntas son la columna vertebral de una entrevista.

Sin embargo, en ciertas ocasiones el reportero tiene que obtener la información en segundo plano porque es la única forma en que el informante accede a hablar. Cuando éste teme por su seguridad si otros se enteran de que ha hablado con un reportero, es posible que sólo acepte dar información en segundo plano. He aquí algunos lineamientos para decidir si conviene aceptar y usar información en esas condiciones:

  • Cuando la historia es de interés primordial para el público.
  • Cuando no es posible obtener oficialmente esa información.
  • Cuando el informante está en una posición que le permite saber la verdad.
  • Cuando usted está dispuesto a explicar (en su historia) por qué no es posible mencionar el nombre de su informante.

En algunas capitales, los funcionarios del gobierno hablan con reporteros en segundo plano y hasta en “deep background” (último plano), lo cual significa que la información puede ser usada, pero no repetida en forma textual y que el informante no debe ser identificado. Lo único que el reportero puede escribir en esos casos es que se sabe que los funcionarios creen tal o cual cosa. La información que se ofrece en forma “extraofi cial” no puede usarse en absoluto, por lo cual la mayoría de los reporteros se oponen a llegar a ese acuerdo, a menos que el informante sea tan importante para la historia que no tengan más remedio que acceder.

La información extraoficial no puede ser comunicada ni siquiera a otro informante, pero a veces esos datos le sugieren al reportero alguna historia que puede valer la pena. Cualquiera que sea el acuerdo, del reportero depende asegurarse de que ambas partes entiendan y acepten las reglas básicas antes de la entrevista. A veces los informantes tratan de cambiar las reglas sobre la marcha, diciéndole al reportero algo importante y aclarando luego: “Pero usted no puede utilizar lo que le he dicho, por supuesto”. Por eso es conveniente especificar las cosas desde el principio y no comprometerse a retener información, a menos que se haya llegado a un acuerdo por separado antes del inicio de la entrevista.

Los periodistas deben aclarar también en qué medida están dispuestos a proteger la identidad de un informante.

En algunas jurisdicciones, los periodistas se arriesgan a ir a la cárcel si se niegan a revelar información sobre una fuente confidencial en un tribunal de justicia. Si el periodista no está dispuesto a arriesgarse a ir a la cárcel para proteger al informante, su obligación es decírselo a éste. Algunos reporteros son muy hábiles para lograr que la información extraoficial se vuelva oficial. Eric Nalder es uno de ellos. En cuanto termina la entrevista extraoficial, lee algún fragmento textual bastante inocuo y pregunta: “¿Por qué no puede usted decir esto oficialmente?”. Cuando el informante accede a hacerlo, él vuelve a repasar sus notas, lee otras citas y logra que también sean aprobadas para utilizarse. Dice que en una ocasión logró que toda una entrevista cambiara de extraoficial a oficial. Eso se debió, en parte, a que al oír en voz alta sus propias citas, el entrevistado pudo confiar en que serían reproducidas con fidelidad.

La credibilidad es el activo más importante de un periodista y la precisión es la mejor forma de protegerla.

Otra regla básica importante que los periodistas deben entender es el uso de un “embargo” de la información proporcionada por un informante. Eso significa que la información se les confía con la condición de que no sea divulgada antes de una fecha específica. La agencia del gobierno que anuncia una nueva política puede proveer un resumen escrito varias horas antes o incluso con un día de anticipación. Así los reporteros tienen tiempo para digerir la información antes de la conferencia de prensa en la que se hará el anuncio oficial de dicha política. Los reporteros que aceptan información bajo embargo están obligados a respetarla, a menos que la noticia se dé a conocer al público antes de la fecha especificada.

Hay que anotar bien

La credibilidad es el activo más importante de un periodista y la precisión es la mejor forma de protegerla. A fi n de garantizar la precisión, el reportero debe revisar varias veces toda la información recopilada para redactar una historia de noticias. Aun así cometerá errores, pero éstos serán mínimos. Cuando el periódico estadounidense Oregonian de Portland estudió sus propios errores, los directores concluyeron que éstos se debían sobre todo a tres causas:

  • Confiar en la memoria;
  • Hacer suposiciones;
  • Trabajar con fuentes de información de segunda mano.

3 ¿CÓMO CONTAR LA HISTORIA?

Una historia que contiene demasiada información es más difícil de entender. Cuando un reportero intenta explicar todos los detalles, lo más probable es que sólo confunda a la audiencia. Además, los periódicos sólo disponen de cierto espacio, los noticiarios de radio y televisión deben ajustarse a sus tiempos de transmisión, y los lectores, escuchas y espectadores tienen límites en su tiempo libre y su capacidad de atención para captar el contenido de las noticias. El buen periodismo implica selección, no compresión. El reportero debe usar el buen juicio en materia de noticias y decidir cuál es el material más importante para cada historia y en qué orden conviene presentarlo. Para muchos reporteros, la parte más difícil al narrar una historia es decidir qué deben suprimir. Una forma de tomar esas decisiones consiste en elegir un punto o tema central para la historia, el cual se designa como el enfoque de la misma.

Enfoque El enfoque es en esencia la respuesta a la pregunta: “¿de qué trata en realidad esta historia?”. Para determinar el centro focal, el instructor de redacción del Poynter Institute, Chip Scanlan, sugiere cinco preguntas adicionales:

  • ¿Cuál es la noticia?
  • ¿Cuál es la historia?
  • ¿Cuál es la imagen?
  • ¿Cómo puedo contarla en seis palabras?
  • ¿Qué consecuencias tuvo?

Imaginemos que usted debe informar sobre un incendio que avanza con rapidez. Ya habló con los testigos y todo el día estuvo examinando los daños. Ahora necesita enfocar su historia para empezar a redactarla. Veamos cómo podría usar las preguntas de Scanlan para encontrar su enfoque:

  • ¿Cuál es la noticia? Un incendio destruyó dos casas en las montañas del este de la ciudad, pero no hubo heridos y el distrito comercial de la ciudad no fue afectado.
  • ¿Cuál es la historia? Dos familias se quedaron sin casa, pero se alegran de estar vivas.
  • ¿Cuál es la imagen? Los miembros de la familia se abrazan entre sí junto a las ruinas humeantes de su casa.
  • ¿Cómo puedo contarla en seis palabras o menos? La casa quemada, el espíritu intacto.
  • ¿Qué consecuencias tuvo? El daño a la propiedad a causa de un peligroso incendio fue limitado.

El reportero que va a escribir esta historia sabe ahora varias cosas: que en la introducción debe mencionar a las familias que perdieron sus casas; que en un momento importante de la historia debe citar las palabras de gratitud de una de las víctimas porque toda su familia logró sobrevivir; y que debe dar también información general sobre el daño sufrido por los inmuebles. El reportero sabe que puede suprimir parte de la información recopilada sobre el número de compañías de bomberos que acudieron al distrito comercial, pero es posible que cite algunas palabras del jefe de bomberos. Con este ejercicio de enfoque no se intenta decir que todas las historias tengan un solo centro focal aceptable. Todo lo contrario: los reporteros de distintas organizaciones de noticias pueden partir de los mismos hechos básicos y escribir historias muy diferentes si deciden usar enfoques distintos. En el caso del incendio, otro reportero podría usar las mismas cinco preguntas y elegir un enfoque diferente.

Todas las historias de noticias están hechas de datos, observaciones, citas y detalles. Los reporteros casi siempre tienen más material del que pueden usar y como les ha costado trabajo recopilar tantos datos, su impulso natural es usar el mayor número posible de ellos en sus historias. Pero si atiborra su texto de datos, rara vez obtiene una historia bien contada que atraiga a la audiencia.

  • ¿Cuál es la noticia? Empresas comerciales de nuestra ciudad no son dañadas por un incendio que destruye dos casas en las montañas al este de la zona céntrica.
  • ¿Cuál es la historia? Los empresarios del lugar agradecen que el fuego los haya respetado en esta ocasión.
  • ¿Cuál es la imagen? El dueño de una empresa estrecha la mano de un bombero frente a su tienda.
  • ¿Cómo puedo contarla en seis palabras? El fuego no interrumpe los negocios.
  • ¿Qué consecuencias tuvo? El impacto económico de un peligroso incendio fue limitado. Esta versión de la historia tendría como introducción el alivio que sintieron los dueños de las empresas e incluiría una cita de uno de ellos al saber que su tienda no sufrió daños. Ambas historias incluirían la misma información básica –que dos casas fueron destruidas y las tiendas no resultaron afectadas–, pero el énfasis sería diferente.

Cuando desde antes de empezar a escribir el reportero sabe en qué va a hacer énfasis, le resulta más fácil decidir qué datos y citas debe incluir y cuáles omitirá. Así lo dice William Zinsser en su libro On Writing Well: “La claridad al pensar se convierte en claridad al escribir; una no puede existir sin la otra”. Después de llevar a cabo toda su investigación, sus entrevistas y observaciones, el reportero con experiencia no espera hasta el último momento para buscar el enfoque de su historia. En realidad es posible que desde el inicio del proceso informativo tenga presente el enfoque, lo cual le ayuda a decidir adónde ir y a quién entrevistar. Por supuesto, el enfoque puede cambiar a medida que surge más información, y así ocurre con frecuencia.

Lo más importante es que el reportero decidida cuál será el enfoque de su historia desde antes de empezar a redactarla. Tener el enfoque ya previsto es sólo el primer paso en el plan para escribir una historia. El segundo es organizar las cosas para saber dónde encaja cada parte de la información. Haga al principio la lista de los hechos básicos de la historia y planee cuáles colocará en primer lugar, al final y en medio del relato. Seleccione las mejores citas o fragmentos de audio de sus entrevistas y decida cuáles va a usar en la historia. Tome nota de todos los detalles que con seguridad no desea excluir. Algunos reporteros consideran que, antes de empezar a escribir, es conveniente hacer un

bosquejo escrito para usarlo como guía al elaborar la historia.

Redacción Las noticias bien redactadas son concisas, claras y precisas. Eso puede parecer muy sencillo, pero en realidad es todo un reto. Como hemos dicho, los reporteros tienen la tendencia de incluir en sus textos todos los datos obtenidos. Sin embargo, las historias que van directamente al grano tienen más probabilidades de atraer a los consumidores de noticias que están muy ocupados y la organización noticiosa que no imponga límites a la extensión o duración de sus historias no tendrá mucho espacio o tiempo para cubrir otras noticias. En términos generales, las noticias se redactan con frases y párrafos más breves que casi todos los demás tipos de textos. Cada párrafo contiene una idea principal. Cada nueva idea, personaje o ambiente se presenta en un nuevo párrafo. Los periodistas usan un lenguaje simple, directo y fácil de entender, con más sustantivos y verbos que adjetivos y adverbios.

Las noticias bien escritas no son vagas, ambiguas ni repetitivas; en ellas cada palabra cuenta. Como lo comenta E. B. White en su libro clásico, Th e Elements of Style, una de las reglas básicas de la redacción es simplemente esta: “Omita las palabras innecesarias”. Los buenos escritores siempre se esfuerzan por elegir la palabra más adecuada para  transmitir sus ideas. El escritor estadounidense del siglo XIX Mark Twain dijo: “La diferencia entre la palabra precisa y la casi precisa es la misma que entre un relámpago y una luciérnaga”. Los reporteros acostumbran consultar diccionarios y libros de referencia para asegurarse de que las palabras empleadas tengan en verdad el signifi cado que ellos les atribuyen.

Puesto que escriben sus textos para el público en general, los periodistas tratan de evitar también la jerigonza o jerga, es decir, el léxico particular de ciertos grupos y los términos técnicos que la mayoría de la gente no conoce. El vocero de un hospital podría decir que una persona padeció “laceraciones y contusiones”, pero el reportero debe usar términos más simples: “heridas y golpes”. Si en aras de la precisión es necesario usar un vocablo técnico, hay que dar la definición del mismo. Por ejemplo, la expresión “combustibles fósiles” en una historia sobre el problema mundial de los energéticos deberá ir acompañada de una breve lista de esos productos: carbón, petróleo y gas natural. Los periodistas se deben abstener también de usar eufemismos, así como las palabras o frases que puedan confundir o desorientar a la audiencia.

Si el consejo de la ciudad vota por la aprobación de “una nueva instalación necrológica”, en el noticiario de la radio o en los periódicos del día siguiente se debe informar a los residentes que la ciudad “piensa construir un nuevo cementerio”. Un principio clave para la redacción de noticias consiste en mostrar a la audiencia lo que pasó, en lugar de relatar simplemente los hechos. Por ejemplo, en vez de decir que los miembros de una familia que asistieron a un funeral estaban abatidos por la pena, un texto de noticias bien escrito nos debe mostrar ese dolor con la descripción de cómo se abrazaban entre sí y sollozaban. En lugar de contentarse con decir al lector que una persona es muy alta, un buen escritor menciona que ésta tenía que inclinar la cabeza para pasar bajo el dintel de la puerta principal. La precisión es de vital importancia en la redacción de noticias. Una historia precisa respeta los fundamentos de la gramática, la ortografía y la puntuación, lo mismo que fechas, direcciones, números y todos los demás detalles que forman la noticia.

Anotar mal el nombre o la edad de una persona es el tipo de error que menoscaba la credibilidad del periodista. Una historia precisa relata el panorama completo, no sólo uno u otro lado de la cuestión. Eso no quiere decir que en un solo texto haya que incluir todos los pormenores de un tema, sino que el reportero nunca debe omitir información clave cuya ausencia pueda deformar el signifi cado de la historia. Por ejemplo, si escribe que una nueva prueba sí permite la detección correcta del cáncer bucal, está implicando que la prueba anterior no era digna de confianza. Si la nueva prueba sólo es más rápida, el reportero debe decirlo así.

Su propósito es captar la atención del lector, el escucha o el espectador para que se interese por la noticia. Hay dos tipos básicos de introducción: la dura y la blanda. La dura resume los hechos esenciales de la historia, es decir, las seis preguntas analizadas en el capítulo 2, mientras que la blanda prepara el escenario o presenta un personaje. Otra forma de examinar la diferencia entre estos tipos de introducción consiste en considerar la de tipo duro como la respuesta a la pregunta “¿cuál es la noticia?” y pensar que la blanda responde a la pregunta “¿cuál es la historia?”. Cualquiera de esos tipos de introducción se puede usar con una historia de noticias dura. Por ejemplo, la historia de la elección de un nuevo primer ministro se podría escribir en diversas formas. Una introducción dura sería tal vez la siguiente: El ex dirigente rebelde Joshua Smith fue elegido primer ministro esta noche al obtener más del 80 por ciento de los votos en la primera elección democrática del país desde 1993.

Una introducción blanda sería una aproximación diferente: Joshua Smith era un niño que creció en Youngtown y tenía grandes sueños. Siempre pequeño para su edad, dice que sus compañeros más corpulentos lo molestaban en la escuela. Cuando le dijo a su maestra de enseñanza elemental que un día él sería primer ministro, ella rió. Ahora nadie ríe. Smith ganó la elección ayer con más del 80 por ciento de los votos, llegando a ser así el primer dirigente electo democráticamente en el país desde 1993.

Como usted habrá notado, la introducción dura tiende a ser más corta que la blanda; a menudo es sólo una frase. Pero aunque la blanda puede ser más larga, cada uno de sus enunciados apoya el argumento principal de la historia. Y en ambos tipos se incluyen los elementos de ésta que tienen mayor valor como noticia. La elección del tipo adecuado de introducción depende de muchos factores, como la importancia de la historia y lo oportuna que ésta sea, y también del tipo de organización de noticias, publicación o medio electrónico que la difunda. Los servicios cablegráficos, los portales de noticias en línea y los noticiarios de radio que se basan en la inmediatez usan de ordinario introducciones duras. Los programas o revistas semanales de noticias tienden más a usar introducciones blandas porque suponen que la mayor parte de la audiencia ya está enterada de los hechos esenciales de la historia.

El tipo más común de introducción blanda es la de carácter anecdótico, como el ejemplo anterior sobre la historia del primer ministro. Una anécdota es, por definición, un cuento corto; cuando se usa como introducción, ilustra o anuncia toda la historia. Si el tema se refiere a una tendencia social, puede empezar con varias anécdotas o ejemplos conexos. En raras ocasiones, una cita o una pregunta puede ser la mejor forma de iniciar una historia. Todas estas introducciones pueden ser descritas también como de tipo “aplazado” porque el lector tiene que esperar varias frases para saber de qué tratará la historia.

Estructura de la historia Todas las historias tienen una estructura, del mismo modo que las personas tienen columna vertebral ¡o por lo menos deberían tenerla! Sin estructura, la historia sería un amasijo de datos carentes de un soporte que los mantuviera unidos. La estructura es esencial para que la historia sea comprensible y significativa, pero no todas las historias tienen que ser estructuradas de la misma manera. El buen escritor elige la forma más apropiada para la historia que desea contar.

La pirámide invertida Muchas historias de noticias empiezan con la información más valiosa, siguiendo una estructura tradicional desarrollada hace más de 100 años. Esa forma, conocida como la “pirámide invertida”, coloca en la parte superior la información más importante, seguida del resto de la información en orden descendente

de importancia. Esta forma es útil si se trata de noticias importantes o sensacionales, cuando lo esencial es que sean oportunas. Si usted es la primera persona que informará sobre un hecho significativo, desde el principio de su historia deseará contar a la audiencia lo que pasó. Por ejemplo, el reportaje de una enorme tormenta podría comenzar con el recuento de los muertos y la ubicación de los daños más intensos. Los escritores que se resisten a usar esta estructura cuando se requiere de ella pueden ser acusados de “ocultar la introducción”, lo cual hace que a la audiencia le sea más difícil captar la importancia de la historia. En la estructura de pirámide invertida, la información que se presenta después de la introducción amplía o desarrolla el punto presentado en ésta. En el caso del reportaje sobre la tormenta, el autor podría describir la escena de la peor devastación y luego citar el comentario de algún sobreviviente o de un trabajador de emergencia.

En párrafos de apoyo desarrollaría el tema y daría los detalles y los antecedentes de la tormenta. En una historia más larga, el reportero podría incluir información secundaria relacionada con el tema principal, aunque no en forma directa. Por ejemplo, la historia de la tormenta podría incluir información sobre el tipo de ayuda internacional recibida y las necesidades de los sobrevivientes, tanto inmediatas como a largo plazo. La popularidad de esta estructura se debe, en parte, a que los editores pueden hacer recortes de abajo hacia arriba para ahorrar espacio y tiempo sin temor de suprimir información vital. El reloj de arena Una forma modifi cada de la pirámide invertida se conoce como la estructura de “reloj de arena”. Igual que la anterior, comienza con la información más importante, pero después de unos cuantos párrafos da un viraje y se convierte en una narración, casi siempre en orden cronológico.

Si seguimos con el ejemplo del caso de la tormenta devastadora, el reportero podría comenzar con una introducción dura, continuar con unos cuantos párrafos de apoyo y luego narrar la historia de la tormenta tal como la vio un testigo sobreviviente. Este tipo de formato requiere de una transición clara entre la sección de apertura y la narración. Para iniciar la mitad inferior de una historia en forma de reloj de arena, el reportero podría escribir algo así como: “El granjero Iqbal Khan estaba en su establo cuando el viento arreció…”. Algunas historias se escriben de manera estrictamente cronológica, pero esa estructura se usa más a menudo en los artículos de interés general.

El diamante Otra forma que pueden tener las historias es la estructura de “diamante”. El reportero que usa esa estructura empieza con una anécdota en la que presenta un personaje cuya experiencia ilustra el tema de la historia. A continuación, ese pequeño relato se amplía para presentar su significación más amplia. Hacia el final, el reportero regresa a la historia del personaje inicial como una forma de concluir la narración. Los reporteros que recurren a esta estructura usan a menudo un recurso conocido como párrafo “nuez” (o gráfica nuez) para explicar por qué es importante la historia. La palabra nuez simboliza el centro duro de la historia. Jack Hart, director administrativo del periódico Oregonian explican por qué es importante la historia y la colocan en un contexto significativo”. La gráfica nuez tiene que presentarse bastante pronto en la historia, para aclarar al lector por qué vale la pena que siga leyendo.

La forma de diamante se usa a menudo en noticias por televisión y en reportajes de periódicos. Por ejemplo, un reportero podría iniciar una historia sobre un nuevo tratamiento contra el sida, presentando a un paciente que necesita dicha terapia, describiendo después el fármaco experimental y la forma como actúa, y concluyendo con la noticia de que los médicos le pronostican a ese paciente un tiempo de vida limitado si el nuevo tratamiento no resulta efi caz. Cualquiera que sea la forma elegida, la parte media de la historia debe mantener a la audiencia alerta e interesada. El director de una revista dijo en una ocasión que un texto bien redactado hace que el lector esté ansioso de saber qué pasará después.

Final A menos que usted use el estilo tradicional de pirámide invertida y suponga que el final de su historia será recortado por un editor, es conveniente que cuando empiece a escribir ya tenga idea del final, del mismo modo que es útil saber cuál será el lugar de destino cuando se emprende un viaje. Esto cobra especial importancia en las noticias para los medios electrónicos por la forma en que se presentan. A diferencia de las noticias impresas o en línea, las que se transmiten por medios electrónicos son lineales –la audiencia no puede elegir el orden en que recibirá la informacióny varias investigaciones han revelado que el espectador y el escucha tienden a recordar mejor lo que se dice al final. Por esa razón, muchas historias transmitidas por medios electrónicos terminan con un resumen final que refuerza el argumento principal.

El final es a menudo un eco del inicio porque en aquél se habla de nuevo del lugar o el personaje más importante. En una narración cronológica, el final es lo que ocurre en último término. Si en la historia se ha expuesto un problema, el final debe proponer una solución. Con frecuencia el final se proyecta al futuro, a lo que podría pasar después. En forma ocasional, la historia puede concluir con una cita vigorosa o un audio. Sin embargo, esto rara vez se justifica y sólo debe usarse cuando la cita es tan poderosa que si se presentara cualquier otra cosa en su lugar la audiencia se sentiría decepcionada.

Atribución Una diferencia clave entre una historia de noticias y un editorial o una columna de opinión es el uso de la atribución. La atribución responde a la pregunta “¿quién lo dice?”. En ella se identifi ca la fuente de la información presentada, sobre todo si las declaraciones son controvertidas o la información es cuestionable. La atribución puede ser explícita o implícita. He aquí un ejemplo de atribución explícita o directa: “El hombre fue arrestado y acusado de homicidio, dijo el sargento de policía Antonio Costa”. Si la frase fuera reescrita para presentar una atribución implícita o indirecta, quedaría algo así: “La policía arrestó al hombre y lo acusó de homicidio”.

En los dos casos, la audiencia puede saber que la fuente de la información es la policía. Uno de los principales propósitos de la información sobre atribuciones, en la mayoría de las historias de noticias, es que los lectores, escuchas y espectadores puedan decidir por sí mismos si las creerán o no. Por ejemplo, el informe de que Corea del Norte ha decidido suspender su programa nuclear podría ser considerado más o menos creíble por algunas audiencias según a quién se atribuyera la declaración: a un funcionario chino visitante o a un equipo internacional de científicos.

EDICIÓN DE LA HISTORIA

Son las nueve de la mañana y la junta editorial comienza en la sala de redacción con un análisis de las historias en las que todos trabajarán hoy. Algunos reporteros y fotógrafos ya recibieron sus asignaciones y partieron para cubrir las noticias del día.

Varios de ellos recibieron sus asignaciones anoche; otros fueron enviados esta mañana, temprano, después de una tele- conferencia en la cual participaron los altos gerentes de noticias. Los reporteros que todavía no tienen asignación “lanzan” sus ideas en la reunión sobre posibles historias, deseando que los jefes las aprueben para presentarlas en el noticiario de esta noche o en el periódico de mañana. El director de asignaciones repasa una lista de eventos programados que pueden o no justificar la cobertura. Una vez que las decisiones han sido tomadas, los jefes elaboran un “presupuesto”, es decir, la lista de las historias que desean tener disponibles pronto para su publicación o difusión. Quizá piense usted que a partir de ese momento los jefes pueden sentarse a descansar, pero de hecho ninguna decisión que se toma en una sala de redacción tiene carácter definitivo.

Puestos de trabajo en un periódico

El periódico diario típico tiene un personal de reporteros que cubren una amplia gama de noticias. La mayor parte de los reporteros de un periódico local suelen trabajar en la “sección de la ciudad” (city desk) o en la “metropolitana” (metro desk) y cubren las historias de la comunidad atendida por el periódico. Los grandes diarios que circulan en todo el país tienen también una sección nacional (national desk) y una internacional o del exterior (foreign desk), con reporteros emplazados en la capital de la nación y en otros países. Algunos reporteros trabajan para secciones especializadas del periódico y cubren deportes, negocios o artículos de interés general. Cada una de esas oficinas o secciones está encabezada por un editor que supervisa el trabajo de los reporteros y puede tener uno o varios subeditores. Los editores de prensa asignan las historias, editan el texto escrito o “copia” y supervisan el diseño y distribución de las páginas. En la mayoría de los grandes periódicos, los editores se especializan en alguna de esas tareas, pero en los más pequeños una sola persona se encarga

Puestos en los medios electrónicos

Las salas de redacción de radio y TV no están tan organizadas como las de los periódicos. La mayoría de los reporteros de noticiarios no se especializan en un tipo de reportaje en particular; en cambio, pueden ser asignados a transmisiones específicas de noticias, como el primer noticiario de la mañana o el último de la noche. Cada una de esas emisiones es conjuntada por un productor, el cual decide qué historias transmitirá, con qué duración y en qué orden. En las salas de redacción más grandes, un productor ejecutivo supervisa el trabajo de los productores.

Además de reporteros, las salas de redacción de los medios electrónicos tienen presentadores o “anclas” que trabajan frente a las cámaras y presentan las historias que los reporteros han cubierto en esa fecha. Los presentadores de radio y televisión suelen figurar en más de un noticiario al día. En una sala de redacción de televisión, el título de editor se confiere a veces a la persona que está a cargo de la producción técnica de las noticias, quien conjunta los materiales de vídeo y sonido para preparar el producto terminado que sale al aire. En muchas salas de redacción, el fotoperiodista que filma el vídeo se encarga de la edición del mismo a partir de un guión escrito y narrado por el reportero.

El papel del editor

La oferta de trabajo publicada en fecha reciente para ocupar una plaza de editor en un pequeño periódico decía: “Se busca una persona que tenga mucha destreza en redacción, edición y maquetación (layout). … Se requiere precisión, responsabilidad, capacidad de trabajar bien en equipo y poseer aptitudes para la supervisión”. Una estación de televisión grande que buscaba un nuevo productor requería “juicio experto en materia de noticias, … y habilidades superiores de redacción. … Debe tener habilidades de dirección, capacidad para atender múltiples tareas y buenas dotes de organización”. Por lo visto, los editores tienen que ser periodistas competentes y líderes en la sala de redacción. Se involucran en el proceso noticioso de principio a fin.

Los editores deben tener buen juicio en materia de noticias porque actúan como gerentes de asignaciones, responsables de decidir qué historias serán cubiertas y quién se encargará de hacerlo. Deben ser buenos escritores para ayudar a dar forma a la historia a medida que se desarrolla, discutirla con los reporteros de la fuente y decidir adónde conviene enviar más personal para cubrir otros ángulos. Los editores participan directamente en las decisiones sobre la presentación de la historia, escriben o seleccionan los titulares, los pies, las fotos y las ilustraciones. Además deben guiar y motivar a los empleados que están a su cargo. Los editores y los productores trabajan de cerca con los reporteros para discutir y revisar las historias. Los editores de periódicos revisan los textos, eligen ilustraciones –ya sea gráficos o fotos– y deciden la distribución de la historia en la página y su titular. Los editores tienen que ser periodistas competentes y líderes en la sala de redacción.

Revisión de textos

El editor es el segundo par de ojos que busca errores en una historia. Conviene subrayar que se trata del segundo par de ojos. Es así porque los reporteros siempre deben verificar la corrección de sus textos antes de presentarlos a un editor. El primer borrador es un buen principio, pero sólo eso. Todo escritor debe dedicar tiempo a la revisión de sus propios textos. Por definición, la buena redacción requiere reescribir algunas cosas. La revisión gramatical es el primer nivel de la corrección de textos. Los editores buscan errores gramaticales y de uso de términos, así como faltas de ortografía. Prestan especial atención a la concordancia, tanto entre sujeto y verbo como entre sujeto y pronombre. El editor se asegura de que todas las cifras incluidas en la historia sean correctas: direcciones, números telefónicos, edades, fechas y referencias de tiempo. Repasa los cálculos que el reportero ha realizado, para asegurarse de que las cuentas estén bien; confirma que el reportero haya anotado el título apropiado de cada una de las personas citadas y revisa el uso de las atribuciones en toda la historia. Los editores buscan también con cuidado cualquier error en materia de hechos o de imparcialidad. Un editor cuidadoso lee los reportajes con sentido crítico, teniendo presentes estas preguntas:

  • ¿Cómo se enteró el reportero de estos hechos?
  • ¿Por qué le debe creer la audiencia?
  • ¿Está bien fundamentado el argumento principal de la historia?
  • ¿Son precisas las citas y captan lo que esa persona quiso decir en verdad?
  • ¿Están representados todos los bandos?
  • ¿Falta algo?
  • ¿Es una historia imparcial?

Los editores prestan también atención a cuestiones de buen gusto y lenguaje, las cuales dependen de la cultura local. (Hablaremos más de esto en el capítulo 7, “La ética y la ley”.) Tanto los editores como los reporteros deben leer los textos en voz alta –sobre todo en la sala de redacción de los medios electrónicos–, para detectar si hay frases demasiado largas, redundancias, expresiones torpes y casos de doble sentido. En muchas salas de redacción, el editor tiene autoridad para cambiar  el texto del reportero y corregir errores básicos de esa índole sin consultarlo con él.

Sin embargo, los editores no son sólo correctores de pruebas, sino periodistas en el más amplio sentido de la palabra. La mayoría de los editores y productores tienen experiencia o capacitación como reporteros. Por eso al leer las historias de los reporteros buscan mucho más que la corrección elemental: desean saber si la historia será comprensible para alguien que carezca de conocimientos sobre la materia. Tienen muy presente la necesidad de que las historias sean atractivas e interesantes. Si una historia es deficiente, el editor o productor debe ser capaz de trabajar con el reportero para mejorar el producto final. Ahí es donde entran en juego sus habilidades de líder, pues aplica un procedimiento que se conoce de ordinario como “orientación del asesor” (coaching).

Asesoría

La asesoría es un medio por el cual los editores ayudan al reportero a resolver en forma independiente los problemas que plantea la historia. Así se evita el resentimiento que el reportero siente a menudo cuando un editor resuelve las deficiencias reescribiendo sus textos. Además, eso permite que el reportero aprenda a trabajar mejor, en lugar de repetir los mismos errores y dejar que el editor se encargue de corregirlos.

“Un buen editor asesora a sus reporteros hablando con ellos mientras hacen su reportaje y lo redactan”, dice Joyce Bazira, editora de noticias en el periódico Alasiri de Tanzania. “Por medio de esta asesoría, los escritores también pueden… exponer los problemas que encuentran en el cumplimiento de sus asignaciones y el editor trata de resolverlos”. Algunas de las destrezas necesarias para impartir esa asesoría son las mismas que distinguen a un buen periodista: saber escuchar con atención y hacer preguntas acertadas. La asesoría funciona porque el reportero casi siempre conoce los problemas que encuentra al escribir una historia, aunque no sepa la forma de resolverlos. El trabajo del asesor consiste en hacer preguntas, escuchar y ayudar al reportero a mejorar en su trabajo. Esto es muy distinto del papel de “enmendador” que algunos editores desempeñan:

ASESOR ENMENDADOR

Ayuda al escritor; Enmienda la historia; Ayuda a lo largo de  Corrige en el último;   todo el proceso;    momento Desarrolla la habilidad Debilita al escritor   del escritor; Se apoya en los puntos Expone las debilidades;   fuertes; Fomenta la independencia; Crea resentimiento; Comparte el control Asume el control.

Muchos editores se niegan a asesorar a los reporteros porque piensan que eso les quita mucho tiempo y creen que es más rápido hacer los cambios ellos mismos. Cuando se acerca la fecha límite, la asesoría puede ser impráctica. El periódico debe entrar en prensa a tiempo, el noticiario debe salir al aire y es menester corregir los errores. Pero en las salas de redacción que aplican la asesoría, los editores no esperan hasta el último minuto para revisar los textos de los reporteros. Trabajando con ellos durante todo el proceso, los editores les ayudan a producir mejores historias y la revisión requiere menos tiempo al fi nal. El periodista Rodrick Mukumbira de Botswana, que hoy escribe en el Ngami Times, dice que la asesoría es un aspecto fundamental de su labor como editor de noticias. “No es correcto que el editor asigne el trabajo a un reportero y corrija los errores en el escrito final”, dice Mukumbira. “Él debe intervenir en el proceso de elaboración del reportaje desde que el reportero está lidiando con la introducción; así se ahorra tiempo en la revisión del artículo final”. Un editor asesor habla primero con los reporteros antes que salgan de la sala de redacción, luego cuando éstos lo llaman desde el lugar de

los hechos y también cuanto regresan, antes que empiecen a escribir. El editor asesor hace preguntas sencillas, como las siguientes, que pue- den ayudar al reportero a enfocar bien la historia:

  • ¿Qué sucedió?
  • ¿De qué trata en realidad su historia?
  • ¿Qué necesita saber la audiencia?
  • ¿Cómo se puede contar esto con claridad?
  • ¿Qué opina usted de la historia hasta este momento?
  • ¿Qué parte requiere más elaboración?
  • ¿Qué necesita hacer a continuación?
  • ¿Cómo le puedo ayudar?

Los editores que brindan asesoría buscan siempre algo que elogiar y alentar en todas las historias y cuando señalan problemas, citan sólo unos cuantos a la vez. Jill Geisler del Poynter Institute dice que al dar asesorías se sienta sobre sus manos. Como asesora, no desea tocar el texto del reportero, sino dejar que éste hable de la historia para que ella escuche si tiene la suficiente claridad y plantee las preguntas que el escritor habrá de responder. La asesoría crea así un periodismo más agudo y una sala de redacción más humana. Hace del diálogo una recompensa, no un castigo. Y como la gente tiende a recordar lo que practica, la asesoría ayuda a fi n de cuentas a que los periodistas hagan mejor su trabajo.

Titulares, pies de foto y resúmenes Además de revisar las historias de los reporteros, los editores son responsables del material adicional que acompaña a las historias. En los periódicos y en las salas de redacción en línea, los editores escriben titulares (cabezas) para las historias y pies para las fotos.

MEDIOS ELECTRÓNICOS E INTERNET

El periodismo radiofónico, televisivo y en línea –basado en la Internet– representa formas especializadas cuyas demandas y exigencias son adicionales y están por encima de las que hemos analizado hasta aquí. Los periodistas de los medios electrónicos no sólo usan palabras, sino también sonido y vídeo para construir sus historias. Escriben sus textos para que sean escuchados, no leídos por la audiencia. Igual que sus homólogos de la TV, los periodistas en línea pueden usar sonido y vídeo en sus historias, así como elementos interactivos con los cuales el lector puede explorar la historia a su propio ritmo. En aras de la simplicidad, en este capítulo usaremos el término noticiario para describir todos los servicios de noticias por radio y televisión, no importa que sean transmitidos por aire, por cable o vía satélite.

Formas y términos de la narrativa para los medios electrónicos Las formas básicas de la narrativa para los medios electrónicos son la historia “narrada” o “leída”, la voz superpuesta o “V/O” (voice over) y la “cobertura” (wrap) o “paquete” (package). Una historia “leída” es lo que el término indica: un relato sin audio ni vídeo adicional; de ordinario la presenta el comunicador o conductor en el estudio. “V/O” es un término de televisión que se refiere a una historia contada en los noticiarios con vídeo, pero sin audio original (“sound bites” es el término que se usa en inglés para designar las citas directas grabadas). El presentador o conductor lee el guión del reportaje al mismo tiempo que el vídeo es exhibido. Si se agrega sonido original al V/O, éste se convierte en un “V/O-SOT.

En el léxico de las noticias, una historia completa presentada por un reportero se conoce como “wrap” en radio y “package” en televisión. Consiste en la narración del reportero, también llamada “track” (pista) y a menudo incluye audio original y sonido de ambiente, es decir, el que se produjo naturalmente en el lugar de los hechos. Por supuesto, la versión para televisión tiene vídeo y éste puede incluir gráficos, ya sea estáticos o animados. Las historias de esa índole se pueden presentar en vivo o son grabadas con anterioridad y suelen ser más largas que las de los otros tipos, ya que a veces duran hasta seis o siete minutos según el formato del noticiario. Cada paquete tiene también una “entrada” (lead-in) o introducción que es leída por el presentador.

El periodismo radiofónico, televisivo y en línea –basado en la Internet– representa formas especializadas cuyas demandas y exigencias son adicionales y están por encima de las que hemos analizado hasta aquí. Los periodistas de los medios electrónicos no sólo usan palabras, sino también sonido y vídeo para construir sus historias. Escriben sus textos para que sean

Redacción de textos para los medios electrónicos Los reportajes de radio y televisión están escritos para ser escuchados, no para los ojos de un lector. Los reporteros deben escribir textos que puedan leerse en voz alta: claros, en tono de conversación y fáciles de entender. A diferencia de los lectores de periódicos o de noticias en línea, la audiencia de los medios electrónicos no puede retroceder para volver a ver u oír un reportaje que no le quedó claro en el primer intento. “Las palabras se pronuncian y a partir de entonces son irrecuperables”, escribió en una ocasión Ed Bliss, ex editor de la cadena de TV estadounidense CBS News. Los periodistas de los medios electrónicos son más concisos que sus colegas de la prensa escrita.

Así tiene que ser. La versión impresa de un noticiario de media hora llenaría apenas una o dos páginas de un periódico. En la introducción de una noticia para los medios electrónicos no es posible incluir las seis preguntas descritas en el capítulo 2 pues sería demasiado larga y difícil de entender. En lugar de eso, el escritor selecciona los dos o tres puntos más significativos y los incluye en la introducción, dejando el resto para la frase siguiente. Además, las historias para noticiarios tienden a omitir ciertos detalles que figuran de ordinario en los medios impresos, como las edades y las direcciones. Los que escriben para los medios electrónicos usan frases cortas para que sean leídas en voz alta sin tener que hacer pausas para respirar. Los reporteros de radio y televisión deben estar atentos al sonido de las palabras que usan. Igual que los poetas, tienen que estar alertas a la modulación y el ritmo. Considere esta frase

Los reportajes de radio y televisión son escritos para ser escuchados.

En español ocurre lo mismo con vocablos como “sancionar”, que significa dar fuerza de ley y autorizar, pero también castigar.

Las noticias de radio y televisión

Son redactadas en un estilo más coloquial que las de los medios impresos. En otras palabras, los periodistas de los medios electrónicos deben escribir tal como hablan. En la noticia de un periódico podemos leer: “El hombre huyó en un camión Toyota rojo, dijo la policía”. Pero en los medios electrónicos, la atribución se dice al principio, por lo cual el guión sería así: “La policía dice que el hombre huyó en un camión Toyota rojo”. Para mantener el tono de charla, los reporteros no necesitan usar nombres y títulos completos en sus historias de noticias. En términos generales, la inicial del segundo nombre se suprime al aire, a menos que sea parte esencial del nombre. A veces ni siquiera el primer nombre es necesario. La noticia en el periódico podría decir:

“El ministro del exterior paquistaní Khurshid Mahmood Kasuri se reunió con su homólogo israelí Silvan Shalom en Estambul, Turquía, el jueves”. Por la radio, la noticia sería simplemente: “Los primeros ministros de Paquistán e Israel se reúnen hoy en Turquía”. La inmediatez es una característica clave de las noticias para radio y TV. Si algo está sucediendo durante la transmisión, usted puede y debe decirlo:

“El presidente está volando ahora mismo hacia Ciudad del Cabo…”, lo cual tiene un tono más inmediato que

“El presidente viajará hoy a Ciudad del Cabo”. En general, los reporteros de radio y televisión se abstienen de decir la hora en sus entradas, a menos que el suceso haya ocurrido ese mismo día. El periódico del miércoles publicaría esta introducción: “El presidente Mbeki voló a Ciudad de El Cabo el martes”.

En cambio, el noticiario de radio del miércoles por la mañana diría: “El presidente Mbeki llegó hoy a Ciudad de El Cabo”.

Sería aún mejor que el escritor se adelantara a lo que el presidente hará en esa ciudad el miércoles para así poder escribir el reportaje en tiempo presente: “Esta mañana el presidente Mbeki se reúne con estudiantes en la Universidad de Ciudad de El Cabo”

Sonido

Las declaraciones grabadas (audios) que los reporteros de radio y televisión usan en sus reportajes son el equivalente electrónico de las citas, pero para elegirlas bien se requiere un nivel adicional de toma de decisiones. No basta que el audio sea comprensible en la transcripción escrita: es preciso que tenga sufi ciente claridad para que resulte comprensible por radio o televisión. Los periodistas de los medios electrónicos deben considerar con cuidado la duración de su audio original. Lo que parece breve en el papel puede requerir en realidad bastante tiempo para ser expresado verbalmente, a veces tanto que no es posible usarlo completo sin que el reportaje exceda el tiempo asignado.

objetivo

Es crear una narración sin empalmes que mantenga la atención de la audiencia durante toda la historia. Por ejemplo, si un audio original empieza con un pronombre, el escritor debe aclarar su significado desde el principio, insertando la frase de manera que el oyente obtenga la información necesaria para descifrar lo que vendrá después. Supongamos que se desató una plaga de piojos en las escuelas locales. La enfermera de una escuela dice en un audio original.

Imágenes

La televisión es mucho más que radio con imágenes. Los periodistas de televisión hábiles armonizan sus palabras con el vídeo para relatar la historia con más vigor. Las imágenes no son sólo un “fondo decorativo” en vídeo, sino parte esencial del reportaje. Los elementos visuales muestran el “qué” de la historia. Las palabras dicen el “por qué”. Citemos de nuevo a Ed Bliss cuando dijo: “Ver puede ser creer, pero no es comprender”. Los reporteros de televisión necesitan saber qué vídeo van a usar en la historia antes de empezar a redactarla. Siempre que sea posible, deben examinar todo el material de vídeo en primer lugar, para estar seguros del debido acoplamiento entre sus palabras y las imágenes. Esto no es sólo cuestión de estilo. Las investigaciones han demostrado que el espectador entiende y recuerda mucho mejor un reportaje cuando hay armonía entre las palabras y el vídeo, es decir, cuando ambos relatan la misma historia fundamental. Cuando el vídeo no concuerda con las palabras, el espectador tiende a recordar mejor las imágenes que la narración. Imagine, por ejemplo, un reportaje acerca de los efectos de una tormenta intensa sobre las reservas de combustible de un país. Si el vídeo sólo presenta los daños de la tormenta y su secuela, el espectador puede perderse el argumento central de que las reservas de combustible han sido perturbadas. El reportaje sería más fácil de seguir si mientras el vídeo muestra los daños de la tormenta, el reportero habla de sus consecuencias y luego la imagen cambia a camiones de combustible abandonados o gente que espera en fi la con la esperanza de comprar gasolina, mientras el reportero describe el efecto de la tormenta sobre las reservas de combustible. Los periodistas de los medios electrónicos deben escribir tal como hablan.

Noticiarios

Los lectores de periódicos o de sitios de noticias en Internet tienen mucho control sobre la forma en que reciben la información. Los oyentes de radio y los espectadores de televisión tienen menos control. Un lector de periódicos empieza por donde le plazca, ya sea en la primera página, en la sección deportiva o en los obituarios. El lector en línea puede examinar el contenido de la página principal del sitio Web y decidir qué material específico desea leer de principio a fi n. En cambio un oyente de radio o un espectador de televisión tiene que recibir las noticias tal como son transmitidas; el orden en que éstas aparecen ha sido determinado de antemano por el productor del noticiario. En general, los noticiarios empiezan o presentan como “introducción” lo que a juicio del productor es la historia principal de cada día. Eso no quiere decir que todas las historias que se presentan después de la introducción sean menos importantes que ésta. El productor tiene que considerar el impacto del noticiario en conjunto, no el de cada uno de sus elementos.

 Noticias en Internet

El periodismo en línea tiene algunos atributos del periodismo impreso, algunos rasgos de los medios electrónicos y otros que son únicos de la Internet. Es frecuente que los sitios Web ofrezcan artículos de noticias que se leen como si hubieran sido publicados en un periódico. En otras ocasiones la audiencia puede seleccionar un clip de vídeo, con lo cual el sitio Web parece una transmisión de televisión. Un reportaje en línea que aprovecha todas las ventajas del nuevo medio permite que el lector participe en forma activa eligiendo su propio itinerario a través de la información presentada. “Sólo es una nueva forma de narrativa si el usuario tiene cierto grado de control sobre ella”, dice Nora Paul, directora del Instituto de Estudios de los Medios de Noticias en la Universidad de Minnesota. “Los periodistas en línea deben pensar en varios niveles al mismo tiempo: palabras, ideas, estructura de la noticia, diseño, elementos interactivos, audio, vídeo, fotos [y] buen juicio noticiero”, dice Jonathan Dube, editor de CyberJournalist.net, un sitio Web que se ocupa de la forma en que la Internet y otras tecnologías están transformando los medios informativos. “La televisión se encarga de mostrar la noticia. El periódico se ocupa más bien de narrarla y explicarla. En línea se intenta mostrar, narrar, demostrar e interactuar”. Para que eso sea posible, el periodismo en línea presenta la información en distintos niveles, usando diversas formas de narrativa.

LA ÉTICA Y LA LEY

La prensa libre tiene un enorme poder si éste se define como la capacidad de influir en otras personas. En las democracias, los medios de noticias suelen tener derecho de publicar la información sin previa aprobación del gobierno. En muchos países hay garantías legales para que los periodistas puedan ejercer ese derecho. Pero todo derecho implica responsabilidades.

Principios de ética

Hay una regla sagrada en el periodismo”, dijo el fi nado reportero y novelista ganador de premios John Hersey, quien cubrió la secuela del ataque a Hiroshima con la bomba atómica. “El escritor nunca debe inventar. El lema de su trabajo debe ser: NADA DE ESTO FUE INVENTADO”. Los periodistas éticos no ponen sus palabras en labios de otras personas ni simulan haber estado presentes si no lo estaban. Además, no presentan el trabajo de otros como si fuera suyo. Las falacias y los plagios son violaciones de las normas periodísticas básicas en todo el mundo. Sin embargo no todas las transgresiones son tan evidentes. El periodista se enfrenta a dilemas éticos todos los días bajo la presión de los dueños de la empresa, los competidores, los anunciantes y el público. Necesita contar con un proceso para resolver esos predicamentos de modo que su trabajo periodístico sea ético. Necesita una manera de pensar en materia de problemas éticos que le ayude a tomar decisiones acertadas, incluso en el último momento.

La toma de decisiones ética

Algunas salas de redacción manejan los dilemas éticos desde lo más alto de la jerarquía: cada vez que se presenta un predicamento o un dilema, uno de los altos dirigentes decide qué se debe hacer. Este sistema tiene la ventaja de ser expedito, pero puede ser arbitrario. En nada ayuda a los periodistas a tomar decisiones acertadas cuando están solos en el campo o cuando el dirigente no está a la mano. Por esa razón, muchas salas de redacción han adoptado un proceso de toma de decisiones éticas más incluyente, que ayuda a los periodistas a tomar buenas decisiones en las más diversas circunstancias. El primer paso de ese proceso consiste en definir la cuestión. La mayoría de la gente se percata de cuándo se enfrenta a un predicamento ético: una alarma interna se dispara; se siente que algo no está bien en tal situación. Cuando eso sucede, es importante definir la sensación de molestia. ¿Qué valores pueden estar comprometidos? ¿Qué cuestiones periodísticas están en juego? A menudo hay tensiones entre el objetivo periodístico y una norma ética. Es posible que si un reportero tiene una noticia exclusiva, desee apresurar su publicación para que nadie se la gane, pero también tiene que considerar las posibles consecuencias. ¿Qué pasará si resulta que la noticia está equivocada? El periodista no debe sacrificar sus valores éticos para lograr otros objetivos, como vencer a la competencia.

Cuestiones legales

La piedra angular de las normas internacionales para los medios de noticias es el artículo 19 de la Carta de las Naciones Unidas, que dice así: Toda persona tiene derecho de opinar y expresarse libremente; ese derecho incluye la libertad de exponer sus opiniones sin intromisiones y buscar, recibir e impartir información e ideas en cualquier medio disponible y sin considerar las fronteras.

Los países miembros de las Naciones Unidas se han comprometido a dar cumplimiento a la carta, incluso al artículo 19, pero eso no ha impedido que algunos supriman a sus propios medios de noticias y obstruyan el acceso a las noticias internacionales. Algunos periodistas han sido asesinados, encarcelados o exiliados por tratar de cumplir con su cometido. Danilo Arbilla, miembro de la Asociación Interamericana de Prensa y de la publicación Búsqueda de Uruguay, dice que la mejor ley de prensa es la que no existe. En el mundo ideal, agrega, la legislación que rigiera la libertad de prensa no ocuparía más de un par de páginas “con cláusulas claras, redactadas con franqueza, que prohibieran cualquier intento de acotar… la libertad de expresión”. No hace falta decir que el mundo no es un lugar ideal. Las leyes de prensa varían mucho en todo el planeta, al grado que no es posible resumirlas todas. Algunos países democráticos tienen leyes que garantizan el acceso de los periodistas a la información pública, mientras que otros limitan la información que puede ser publicada o transmitida. En algunas naciones es ilegal decir el nombre de las víctimas de delitos sexuales o de los jóvenes acusados de actividades delictivas. Incluso en un mismo país puede haber diferencias en las leyes locales sobre ciertas cuestiones, por ejemplo, si un periodista puede ser obligado a divulgar el nombre de un informante confidencial o a entregar sus notas de trabajo a un tribunal de justicia y en qué circunstancias debe hacerlo. Baste decir que el periodista tiene que estar al tanto de las leyes vigentes en los países donde trabaja, y de los esfuerzos que se realizan para revocar las leyes restrictivas.