Resumen Capitulo IV, V y VI del Libro Economía Internacional de Paul Cruz

INTRODUCCIÓN

Se define como comercio internacional o mundial, al movimiento que tienen los bienes y servicios a través de los distintos países y sus mercados. Se realiza utilizando divisas y está sujeto a regulaciones adicionales que establecen los participantes en el intercambio y los gobiernos de sus países de origen. Al realizar operaciones comerciales internacionales, los países involucrados se benefician mutuamente al posicionar mejor sus productos, e ingresar a mercados extranjeros.

Las economías que participan del comercio exterior se denominan economías abiertas. Este proceso de apertura externa se inició fundamentalmente en la segunda mitad del siglo XX, y de forma espectacular en la década de 1990, al incorporarse las economías latinoamericanas, de Europa del Este y el oriente asiático. Cada vez existe mayor interrelación entre lo que ocurre en los mercados internacionales y lo que sucede en la economía de un país determinado.

Las diferentes teorías que explican el proceso de funcionamiento del comercio internacional, tratan de encontrar cuáles son las causas de este comercio, por qué comercian los países y estudian los efectos del comercio internacional sobre la producción y el consumo de los países o regiones económicas.

CAPITULO IV

RECURSOS, VENTAJA COMPARATIVA E INTRODUCCIÓN

 Si el trabajo fuese el único factor de producción, como supone el modelo Ricardiano, la ventaja comparativa podría surgir únicamente de las diferencias internacionales en la productividad del trabajo. Sin embargo, en el mundo real, aunque el comercio viene explicado en parte por las diferencias de productividad del trabajo, también refleja diferencias  en los  recursos  de  los países. Canadá exporta productos forestales hacia Estados  Unidos,  no  porque  sus  madereros  sean más productivos respecto a sus homólogos estadounidenses que  otros  trabajadores  canadienses, sino porque Canadá, país escasamente poblado, tiene más tierra forestal per cápita que Estados Unidos. Una perspectiva realista del comercio -debe considerar la importancia, no solamente del trabajo, sino también de otros Factores de producción, como la tierra, el capital y los recursos minerales.

Para explicar el papel de las diferencias de los recursos en el comercio, este capítulo analiza un modelo en el que las diferencias de recursos son la única fuente del comercio. Este modelo muestra que la ventaja comparativa se ve afectada por la interacción entre los recursos de las naciones (la abundancia relativa  de  los factores  de producción)  y  la tecnología de producción (que  influye en la intensidad relativa con la que los diferentes factores de producción son utilizados en la producción de  diferentes  bienes).

Que el comercio internacional se debe en gran medida a las diferencias de recursos de los países es una de las teorías más influyentes en economía internacional. Desarrollada por dos economistas suecos,  Eli Heckscher y  Bertil Ohlin (Ohlin recibió  el Premio  Nobel de  economía  en  1977), la teoría se conoce a menudo como la teoría Heckscher-Ohlln. Debido a que la teoría pone de relieve la interacción entre las proporciones en las que los diferentes factores están disponibles en diferentes  países , y  la proporción en que son utilizados para producir diferentes  bienes, también se la conoce como teoría de las proporciones  factoriales.

Para desarrollar la teoría de las proporciones factoriales comenzamos por describir una economía que no comercia, y después nos preguntamos qué ocurre cuando dos de tales economías comercian entre sí. Puesto que la teoría de las proporciones factoriales es una teoría importante y controvertida, el capítulo concluye con una discusión sobre la evidencia empírica a favor y en contra de la teoría.

Los efectos del comercio internacional entre economías con dos factores

Una vez esbozada la estructura de la producción en una economía con dos factores, podemos ver qué ocurre cuando dos economías de este tipo, nuestro país y el extranjero, comercian entre sí. Como siempre, nuestro país y el extranjero son similares en muchos aspectos. Tienen los mismos gustos y, por tanto, idénticas demandas relativas de alimento y tela cuando se enfrentan a los mismos precios relativos de los dos bienes. También tienen la misma tecnología: una determina­ da cantidad de tierra y trabajo produce la misma cantidad de tela o alimento en los dos países. La única diferencia entre los países está en sus recursos: nuestro país tiene una mayor ratio de trabajo y tierra que el extranjero.

Precios relativos v patrón de comercio

Dado que nuestro país tiene una relación entre trabajo y tierra mayor que el extranjero, nuestro país es abundante en trabajo y el extranjero es abundante en tierra. Observe que la abundancia se define en términos de ratios y no en función de las cantidades absolutas. Si Estados Unidos tiene 80 millones de trabajadores y 200 millones de hectáreas (una ratio trabajo-tierra de uno a dos y medio), mientras que el Reino Unido tiene 20 millones de trabajadores y 20 millones de hectáreas (una ratio trabajo-tierra de uno a uno), consideramos que el Reino Unido es abundante en trabajo, aun a pesar de que tiene menos trabajo total que Estados Unidos. La «abundancia» se define siempre en términos relativos, mediante la comparación de la ratio entre trabajo y tierra de los dos países, por lo que ningún país es abundante en todo.

Puesto que la tela es el bien que utiliza intensivamente el trabajo, la frontera de posibilidades de producción de nuestro país, con relación a la del extranjero, está más desplazada hacia afuera, en la dirección de la tela, que en la dirección de los alimentos. Así, permaneciendo todo los demás igual, nuestro país tiende a producir relativamente más tela que alimentos.

Puesto que el comercio lleva a la convergencia de los precios relativos, una de las cosas que será igual es el precio de la tela respecto a los alimentos. Sin embargo, puesto que los países difieren en la abundancia de sus factores, dada una ratio entre el precio de la tela y el de los alimentos, nuestro país producirá una mayor ratio de tela y alimentos que el extranjero: nuestro país tendrá una mayor oferta relativa de tela. Por tanto, la curva de la oferta relativa de nuestro país se sitúa a la derecha de la del extranjero.

La igualación del precio de los factores

Cuando no hay comercio, el trabajo tendría menos ingresos en nuestro país que en el extranjero y la tierra ganaría más. Sin comercio, nuestro país, trabajo abundante, tendría un menor precio relativo de la tela que el extranjero, tierra-abundante, y la diferencia de los precios relativos de los bienes  implica  una  diferencia  aún mayor  de los precios  relativos  de los factores.

Cuando nuestro país y el extranjero comercian, los precios relativos de los bienes convergen.

Esta convergencia, a su vez, causa la convergencia de los precios relativos de la tierra y del trabajo. Así, existe realmente  una tendencia  hacia  la igualación  de los precios  de los factores.

¿Hasta dónde llega esta tendencia?

La respuesta sorprendente es que, en el modelo, la tendencia llega hasta el final. El comercio internacional lleva a la total igualación del precio de los factores. A pesar de que nuestro país tiene una relación más alta entre tierra y trabajo que el extranjero, una vez que ambos países comercian entre sí, el salario y la renta de la tierra son iguales en ambos países. Para verlo, volvamos a la Figura 4-6, que muestra que, dados los precios de la tela y los alimentos, podemos de­ terminar el salario y la renta sin referencia a la oferta de tierra y trabajo. Si nuestro país y el extranjero se enfrentan a los mismos precios relativos de tela y alimentos, tendrán también los mismos precios de los factores.

Para entender cómo se produce la igualación, hemos de considerar que, cuando nuestro país y el extranjero comercian entre sí, ocurre algo más que un simple intercambio de bienes. De una forma indirecta ambos países están, en efecto, intercambiando factores de producción. Nuestro país permite al extranjero el uso de una parte de su abundante trabajo, no mediante la venta del trabajo directamente, sino mediante el intercambio de bienes producidos con una relación elevada de trabajo y tierra por bienes producidos con una baja relación trabajo tierra. Los bienes que nuestro país vende requieren para su producción más trabajo que los bienes que recibe a cambio: es decir, hay más trabajo incorporado en las exportaciones de nuestro país que en sus importaciones. Así, nuestro país exporta su trabajo, incorporado en sus exportaciones trabajos intensivos. Análogamente, las exportaciones del extranjero incorporan más tierra que sus importaciones y, en consecuencia, el extranjero está exportando indirectamente su tierra. Cuando lo vemos de este modo, no es sorprendente que el comercio lleve a la igualación de los precios de los factores en los dos países.

El comercio y la distribución de la renta

El comercio produce la convergencia de los precios relativos. Los cambios de los precios relativos, a su vez, tienen fuertes efectos sobre las ganancias relativas del trabajo y de la tierra. Un aumento del precio de la tela aumenta el poder adquisitivo del trabajo en términos de ambos bienes, mientras que disminuye el poder adquisitivo de la tierra en términos de ambos bienes. Un aumento del precio de los alimentos tiene el efecto contrario. Así, el comercio internacional tiene un poderoso efecto sobre la distribución de la renta. En nuestro país, donde el precio relativo de la tela aumenta, la gente que obtiene su renta del trabajo gana con el comercio, pero los que la obtienen de la tierra empeoran su situación. En el extranjero, donde el precio relativo de la tela se reduce, ocurre lo contrario: los trabajadores empeoran su situación y los terratenientes la mejoran.

El recurso del cual un país tiene una oferta relativamente grande (trabajo en nuestro país, tierra en el extranjero) es el factor abundante en ese país, y el recurso del que tiene una oferta relativamente pequeña (tierra en nuestro país, trabajo en el extranjero) es el factor escaso. La conclusión general sobre los efectos del comercio internacional en la distribución de la renta es: los propietarios del factor abundante en el país ganan con el comercio, sin embargo, los propietarios del factor escaso en el país pierden.

CAPÍTULO V

EL MODELO ESTÁNDAR DE COMERCIO

Anteriormente se mostrados dos modelos distintos de comercio internacional, con distintos supuestos sobre los determinantes  de las posibilidades de producción.

Para sacar a la luz puntos importantes, cada uno de estos modelos deja fuera aspectos de la realidad que los otros modelos destacan. Estos modelos son:

El modelo ricardiano. La asignación entre los sectores de un único recurso, el trabajo, determina las posibilidades de producción. Este modelo nos da la idea esencial de la ventaja comparativa, pero no nos permite hablar de la distribución de la renta.

El modelo Heckscher-Ohlin. Hay múltiples factores de  producción  que  pueden  desplazarse entre sectores. Se trata de un modelo más complicado que los otros dos, pero que conlleva una comprensión más profunda sobre cómo pueden determinar los recursos los patrones de comercio.

Cuando analizamos problemas reales, queremos  basar  nuestras  observaciones  en  una mezcla de los modelos. Por ejemplo, en la década de los noventa, uno de los cambios centrales en el comercio mundial fue el rápido crecimiento de  las exportaciones  de  los nuevos  países  industrializa­ dos. Estos países experimentaron un rápido crecimiento de la productividad; para analizar las con­ secuencias de este crecimiento de la productividad podemos aplicar el  modelo  ricardiano  del Capítulo 3. El cambiante patrón de comercio tiene distintos efectos sobre diferentes grupos  en Estados  Unidos; así, para entender  los efectos  del crecimiento  del comercio  sobre  la distribución  de la renta en Estados  Unidos,  podemos aplicar el modelo Hecksher-Ohlin  del  Capítulo 4 .

A pesar de las diferencias  en los detalles,  nuestros  modelos comparten  varias  características:

  1. La capacidad productiva de una economía puede sintetizarse con su frontera de posibilidades  de producción, y  las diferencias  de esas fronteras  dan  origen al comercio.
  2. Las posibilidades de producción determinan la función de oferta relativa de un país.
  3. El equilibrio mundial está determinado por la función de demanda relativa mundial y por la función de oferta relativa  mundial, que se sitúa entre las funciones de oferta relativa nacionales.

Debido a estas características comunes, los modelos que hemos estudiado pueden ser considerados casos especiales de un modelo  más  general  de  una economía  mundial  de  intercambio. Hay muchos temas importantes en economía internacional que se pueden analizar a partir de este modelo general, sólo los detalles dependerán de qué modelo se escoja. Estos temas incluyen  los efectos de cambios en la oferta mundial a consecuencia del crecimiento económico, cambios en la demanda  mundial a consecuencia  de la ayuda exterior,  indemnizaciones  de guerra y  otras  transferencias internacionales de renta, así como cambios simultáneos de la oferta y la demanda, a consecuencia de los aranceles y subsidios a la exportación.

Los gustos de un individuo pueden ser representados gráficamente por una serie de curvas de indiferencia. Una curva de indiferencia representa un conjunto de combinaciones de consumo de tela (7) y alimentos (A) que dejan al individuo igual de bien. Las curvas de indiferencia tienen tres propiedades:

  1. Tienen pendiente decreciente: si a un individuo se le ofrece menos de A , para permanecer igual debe proporcionársele más de T.
  1. Cuanto más hacia la derecha se sitúa una curva de indiferencia, mayor es el nivel de bienestar que le corresponde: un individuo preferirá más de ambos bienes que menos.
  2. Cada curva de indiferencia se hace más horizontal cuando nos desplazamos hacia la derecha: cuanto más T-y menos A consume un individuo, más valor tiene una unidad de A, en el margen, comparada con una de T; así, una nueva reducción de A deberá compensarse con más T.

En la Figura 5-3 mostramos un conjunto de curvas de indiferencia para la economía, que tienen esas tres propiedades. La economía escogerá el punto sobre la recta de isovalor que permita cumplir las tres propiedades. La economía escogerá el punto sobre la recta de isovalor que proporcione el bienestar más alto posible. Este punto está donde la recta de isovalor es tangente a la curva de indiferencia más alta que pueda alcanzarse, en D. Observe que en este punto la economía es exportadora de T e importadora de A. (Si esto no es obvio, remítase a nuestro análisis del patrón del comercio en el Capítulo 4.)

Anexo 1

CAPÍTULO VI

ECONOMÍA DE ESCALA, COMPETENCIA IMPERFECTA Y COMERCIO INTERNACIONAL

En el Capítulo 3 señalábamos  que  hay  dos  razones  por las que  los  países se  especializan y comercian. Primera, los países se diferencian en sus recursos y en su tecnología y se especializan  en  las  cosas  que  hacen  relativamente  bien; segunda,  las  economías  de escala (o rendimientos crecientes) hacen ventajoso que cada país se especialice sólo en la producción de un rango limitado de bienes y servicios.

En los tres capítulos anteriores hemos analizado modelos en los que todo el comercio se basa en la ventaja comparativa; es decir, las diferencias entre países son la única razón para comerciar. Este capítulo introduce el papel de las economías de escala. El análisis del comercio basado en las economías de escala presenta ciertos problemas que hemos evitado hasta el momento. Hasta ahora hemos supuesto que los mercados son de competencia perfecta, por lo que la competencia elimina siempre los beneficios del monopolio.

Sin embargo, cuando hay rendimientos crecientes, las grandes empresas tienen una ventaja sobre las pequeñas, por lo que los mercados tienden a estar dominados por una empresa (monopolio) o más general­ mente por pocas empresas (oligopolio). Cuando los rendimientos crecientes entran en la escena del comercio, los mercados pasan a ser, por lo general, de competencia imperfecta.

Este capítulo comienza con un resumen del concepto de economías de escala y la teoría de la competencia imperfecta. Después entraremos en los dos modelos de comercio internacional en los que las economías de escala y la competencia imperfecta juegan un papel crucial: el modelo de competencia monopolística y el modelo de dumping. El resto del capítulo se dedica al papel de un tipo diferente de rendimientos crecientes, las economías externas, en la determinación de los patrones de comercio.

Competencia monopolística

Pocas veces se pueden obtener sin problemas los beneficios del monopolio. Una empresa que obtiene altos beneficios atrae normalmente a competidores. Así, las situaciones de monopolio puro son raras en la práctica. Por el contrario, la estructura de mercado normal en industrias caracterizadas por economías de escala internas es la del oligopolio: varias empresas, cada una de ellas suficientemente grande como para influir sobre el precio, pero no con un monopolio incontestado. El análisis general del oligopolio es un tema complejo y controvertido, porque en los oligopolios las políticas de precios de las empresas son interdependientes.

Cada empresa que forma parte de un oligopolio, al fijar su precio, considerará no sólo la respuesta de los consumidores, sino también las respuestas esperadas de los competidores. Sin embargo, estas respuestas dependen, a su vez, de las expectativas de los competidores sobre el comportamiento de la empresa (y estamos, por tanto, en un complejo juego en el que las empresas intentan adivinar las estrategias de las demás).

Más adelante discutiremos brevemente los problemas generales de la modelización del oligopolio. Sin embargo, hay un caso especial de oligopolio, conocido como competencia monopolística, que es relativamente fácil de analizar. Desde 1980 los modelos de competencia monopolística han sido ampliamente aplicados al comercio internacional.

En los modelos de competencia  monopolística  se realizan  dos supuestos clave para poner fin al problema de la interdependencia. En primer lugar, se supone que cada empresa puede diferenciar su producto del de sus rivales. Es decir, sus clientes no se apresurarán a comprar productos de otra empresa por una pequeña diferencia en el precio. La diferenciación del producto garantiza a la empresa un monopolio en su producto particular dentro de una industria y está, por tanto, aislada en cierta  medida  de la competencia.

Conclusión

Las repercusiones del comercio y de la liberalización comercial no son uniformes, y diversos segmentos de la población serán afectados de diferentes maneras. Habrá ganadores y perdedores, y el efecto del comercio en los pobres dependerá de una serie de factores, por ejemplo: ¿cómo los cambios en los precios fronterizos se traducen en precios pagados por los pobres? ¿cómo cambia el comercio los ingresos y gastos del gobierno?, y si los pobres están preparados para aprovechar las nuevas oportunidades laborales. De lo que se deduce que obtener beneficios de una mayor apertura comercial dependerá de otros factores que transcienden mucho la liberalización comercial.

La apertura del mercado debe ir acompañada de entornos macroeconómicos estables, mercados laborales flexibles y la creación de instituciones que permitan a la mano de obra y al capital pasar de áreas de actividad en deterioro a las que estén en expansión; de redes de protección social, mejor educación y capacitación, además de fortalecer los derechos de propiedad para atacar las causas subyacentes de la pobreza. Mejorar la educación es de particular importancia. Hay pruebas de que la liberalización comercial se relaciona con una desigualdad descendente en los países que están bien provistos de trabajadores que cuentan con estudios de primaria. En China se ha descubierto que un año extra de escolaridad aumenta las posibilidades en 14% de que un trabajador encuentre trabajo en actividades no agrícolas.

También son necesarias la asistencia para el desarrollo y la ayuda para el comercio que satisfagan necesidades específicas de los países. Mejorar la eficiencia del transporte marítimo podría aumentar considerablemente las posibilidades de comercio bilateral para muchos países; las naciones sin salida al mar enfrentan una dificultad aún mayor que cuentan con una infraestructura deficiente, lo que puede representar alrededor del 60% de los costos de transporte. Un ejemplo claro es el de Kenia donde los residuos de pesticidas mantuvieron a la industria de las flores de corte de ese país fuera de los mercados de Estados Unidos y de la Unión Europea, pero gracias a un programa de Ayuda Para el Comercio proveniente de la Unión Europea la industria keniana   logró eliminar los pesticidas en forma escalonada, lo que le permitió a Kenia posicionarse como uno de los principales exportadores de flores en el mundo.

Bibliografía

Cruz Paul. Economía Internacional.