INCIDENCIA DEL INTERNET EN LAS PC (COMPUTADORA PERSONAL) Y LA TECNOLOGÍA MÓVIL

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL INTERNET

Sin lugar a dudas el Internet ha marcado todas las redes que hoy en día conocemos todos y que representa un sistema mundial de enorme conexiones entre computadoras que globaliza la información y que permite que todo el saber nos quepa en la palma de la mano. Nunca antes en la historia de la humanidad el saber había sido tan globalizado y al alcance de todos como es ahora y gracias a Internet. Pero es conveniente ver cuáles fueron sus inicios,  sus comienzos y sus antecedentes.

Diversos expertos afirman que Internet comenzó como un experimento militar llamado “arpanet” que en 1969 fue desarrollado en el Pentágono por varios equipos militares con el fin de comunicarse y sobrevivir a un ataque nuclear. Fue entonces, en plena década de los 70 cuando aparecieron los protocolos TCP IP que actualmente se utilizan por todo el mundo.

En aquellos años la red del Pentágono estaba a cargo de Bob Taylor, el cual contrató los servicios de Larry Roberts para construir “Arpanet” pero tal y como afirma la agencia de investigación de proyectos, el propósito siempre fue científico y nunca militar, solo que la teoría del ataque nuclear fue parte del diseño. Arpanet a su vez, servía sobre todo para compartir trabajo, utilizando el poder de procesamiento de diferentes computadoras que necesitaban de mayor potencia para realizar los cálculos, y por tanto obtener así un resultado más rápido.

Anteriormente a Arpanet, se sabe que en el Reino Unido, un inglés llamado Donald Davies propuso una instalación similar con una variante técnica en conmutación de paquetes, pero su desarrollo nunca fue financiado. Su técnica se basaba en el trasporte de mensajes de un punto a otro de una red, lo que se conoce como conmutación de paquetes y que fue utilizado, al mismo tiempo, no se sabe si antes o después, en la creación de Arpanet por Leonard Kleinrock y Paul Baran.

La verdad es que los antecedentes de Internet fueron bastante fortuitos. Los equipos de esta primera red tenían unos sistemas operativos diferentes o diferentes versiones de programas, y este hecho dificultaba aún más la situación, hasta el punto de considerar Arpanet como un fracaso. Pero no todo podía calificarse como fracaso. El sistema inventado tenía su utilidad y para ello bastó solamente la incorporación del protocolo TCP-IP (Transport Control Protocol) que dio lugar a la verdadera creación y antecedente del Internet actual.

TCP / IP es el protocolo de red troncal se desarrolló en la década de 1970 en California por Vinton Cerf, Bob Kahn, Braden Bob, Jon Postel y otros miembros del Grupo de Redes dirigido por Steve Crocker. Fue desarrollado con el objetivo de corregir los problemas de comunicación que aparecían en la originaria Arpanet.

En el año Octubre de 1973, Bob Kahn y Vint Cert se centraron en el problema de interconectar redes de paquetes múltiples que no eran idénticos y desarrollaron los conceptos del TCP que hoy en día se utilizan. Esta reunión en la primavera de 1973 dio lugar al primer antecedente de Internet.

La palabra Internet aparece por primera vez en un escrito de Vint Cert en 1974.

Entre 1974 y 1983, se fueron mejorando y probando los dispositivos hasta que finalmente fue agregado dicho protocolo al proyecto inicial de Arpanet. Sin lugar a dudas la comunicación logró unir la red y Internet surgió como un resultado inesperado entre una investigación fracasada de un programa militar y la colaboración académica de la universidad de California.

DESARROLLO DEL INTERNET COMO HERRAMIENTA FUNDAMENTAL PARA LA SOCIEDAD MODERNA.

Sin lugar a dudas las nuevas tecnologías de la llamada información y de la comunicación estos son los (ordenadores, equipos multimedia, redes locales, Internet, T.V. digital…) que podríamos definir de forma operativa como unos sistemas y recursos para la elaboración, almacenamiento y difusión digitalizada de la información, basados en la utilización de tecnología informática, están provocando unos profundos cambios y transformaciones de naturaleza social y cultural, además de las transformaciones económicos. Hasta tal punto que el impacto social de las nuevas tecnologías es tan poderoso que se afirma estamos entrando en un nuevo periodo o etapa de la civilización humana: la llamada “sociedad de la información y del conocimiento”.

Las profecías de la sociedad postindustrial

La identificación del papel estratégico del conocimiento, dentro de la llamada revolución tecnológica de este último cuarto de siglo, procede de forma fundamental de las teorías postindustrialistas de la sociedad. El marco básico de estas teorías fue formulado paradójicamente antes del boomdefinitivo de la revolución tecnológica, expresado en la creación de los microprocesadores, el ordenador personal, la implantación de Internet y la recomposición del ADN (Castells, 1994: 16-17). Su impulso fundamental provino de obras como las de Daniel Bell, El advenimiento de la sociedad postindustrial (1973) y Alain Touraine La sociedad postindustrial (1969) (1). Esta característica “anticipadora” del discurso post-industrialista es puesta de manifiesto por el propio Bell (1976: 28), quien presentó su trabajo como un ejercicio de “prognosis social”, es decir, como un estudio prospectivo sobre las posibles tendencias de las sociedades desarrolladas de Occidente para las décadas siguientes.

Dicha prognosis destaca merecidamente ese papel estratégico del conocimiento teórico, constituido en eje axial, en principio organizativo alrededor del cual se articularía cada vez más la lógica económica y social de las sociedades postindustriales. Conforme a esta interpretación, el elemento distintivo de las sociedades postindustriales frente a sus antecesoras residiría en un cambio cualitativo en la concepción, producción y manejo del conocimiento. En las sociedades industriales, el conocimiento se aplicaba como inversión tecnológica para el incremento productivo y la sustitución maquínica del trabajo. En las sociedades postindustriales, se asume el conocimiento como objeto de producción tecnológica. El saber se produce, almacena y usa industrialmente para producir más saber.

Aplicaciones tecnológicas y saber performativo

El sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) surge gracias a tres factores fundamentales: el político (una acción deliberada por parte de los países más desarrollados para establecer un nuevo marco de actuación liberalizado en el sector de las telecomunicaciones), el tecnológico (la eclosión de nuevas tecnologías, lo cual generó una cantidad ingente de nuevos servicios circulando por las redes de telecomunicación) y el estratégico o de reorganización sectorial (que supone la convergencia de diversos sectores que venían operando separadamente: informática, telecomunicaciones, medios de comunicación, ocio). Esta convergencia ha sido posible gracias al cambio tecnológico. Con él, el sector afectado por las TIC pasa a ser hegemónico en cualquier país y su valor estratégico se convierte en indiscutible. Las nuevas tecnologías, constituidas entonces como sistemas que procesan información estratégica para la toma de decisiones (productivas, financieras, políticas, sociales), se convierten en el paradigma en torno al que se fijan las representaciones sobre el saber socialmente valorado como necesario.

Frente a la suposición de que las nuevas tecnologías evidencian un mundo que ha roto con las premisas de la modernidad y se encuentran más allá del capitalismo, puede decirse que en realidad éstas no suponen una ruptura con lógica de éste. De hecho expresan la radicalización de una de sus premisas: la consolidación de una lógica racional en todos los ámbitos de la vida social. Merced a esta racionalidad de corte instrumental, establecida sobre la relación medios/fines, la relevancia del conocimiento se define en virtud de su eficiencia y ductibilidad para traducirse tecnológicamente en operaciones, procesos, programas, modelos, marcos prospectivos, etc. De este modo, mientras en el plano de su estructura social las sociedades entran en una era postindustrial, en el ámbito de la cultura se registran transformaciones que las insertan en una condición “postmoderna”. En la situación postmoderna, el conocimiento se configura fundamentalmente a partir de su aplicación tecnológica, vale decir, de su performatividad (Lyotard, 1984: 13).

Redes y flujos

Por otro lado, el conocimiento se operativiza. En su operativización, los canales de transmisión juegan un papel central, en tanto definen técnicamente los contenidos susceptibles de transferirse. Se trata de un proceso de selección que implícitamente va definiendo el prototipo de conocimiento pertinente para la red: seleccionando, excluye. La condición de traducibilidad técnica del saber se convierte en un parámetro, en primer lugar, para la delimitación de saberes transferibles, pero progresivamente, para la jerarquización de éstos, en virtud de su ajuste a esta característica.

“… al normalizar, miniaturizar y comercializar los aparatos, se modifican ya hoy en día las operaciones de adquisición, posibilidad de disposición y de explotación de los conocimientos. Es razonable pensar que la multiplicación de las máquinas de información afecta y afectará la circulación de los conocimientos, tanto como lo ha hecho el desarrollo de los medios de circulación de hombres primero (transporte), de sonidos e imágenes después (media). En esta transformación general, la naturaleza del saber no queda intacta. No puede pasar por los nuevos canales y convertirse en operativa, a no ser que el conocimiento pueda ser traducido en cantidades de información. Se puede, pues, establecer la previsión de que todo lo que en el saber constituido no es traducible de ese modo, será dejado de lado, y que la orientación de las nuevas investigaciones se subordinará a la condición de traducibilidad de los eventuales resultados a un lenguaje de máquina.” (Lyotard, 1984: 15. Subrayado nuestro).

Así, la forma no resulta ya totalmente independiente del contenido. La forma técnica, el medio, delimita lo que puede transmitirse y finalmente, de ese modo, va definiendo los contenidos de mayor circulación que coinciden con su demanda mercantil y su mayor valor en el mercado. La transmisión y adquisición del saber en gran escala, presupone la creciente universalización de los saberes, hecho que exige correspondientemente, que posean una alto grado de generalización y aplicación técnica.

La empresa y la ciudad

La performatividad del discurso y su aplicación técnica a través de las TIC no sólo se manifiesta en cuanto a la educación. Un posible resultado de las TIC será una sociedad que refleje en todas sus instituciones la lógica de la producción moderna, obsesionada por la eficacia conseguida por la robotización y la gestión empresarial. Las TIC podrían servir a este proyecto tecnocrático en áreas como la educación que hasta ahora han estado protegidas. Pero también se puede vislumbrar un resultado muy diferente que no tiene como modelo la fábrica sino otra institución moderna, la ciudad. Ambas configuran las dos metáforas a utilizar: la empresa moderna y la ciudad.

La ciudad es el lugar de las interacciones cosmopolitas y donde se potencia la comunicación. Aunque asimétrica en cuanto a su estructura de poder, su dios no es la eficiencia sino la libertad. No se dedica a la rígida reproducción de la única y “mejor” manera de gestionar empresarialmente, sino a la comprobación flexible de todas las posibilidades y al desarrollo de lo nuevo. Tampoco al control jerárquico sino a los contactos horizontales no planificados. Tampoco a la simplificación y a la estandarización sino a la variedad y al aumento de la capacidad imprescindible para evaluar un mundo más complejo. En teoría Internet desarrolla esta lógica urbana de una manera radicalmente nueva que también brinda la posibilidad de un desarrollo de la educación. Y este desarrollo amenaza con sobrepasar los límites de la cultura dominante cuyo poder está arraigado en la ignorancia y la pasividad de la población subyacente. ¿Qué ocurriría si la educación y no el mundo de los media formara la cultura en las sociedades avanzadas?

Esta cuestión tiene un precedente significativo. Es evidente que la desaparición gradual del trabajo infantil y el establecimiento consecuente de la enseñanza universal han tenido un impacto enorme en las sociedades modernas y en la formación de las personas que las integran. El tiempo prolongado para el aprendizaje que nos permiten las sociedades modernas determina hasta qué punto somos capaces de comprender y de actuar independientemente en el complejo mundo tecnologizado que nos rodea.

Tecnologías, educación y formación

La revolución tecnológica imprime nuevas orientaciones en el discurso y las prácticas educativas. En un primer sentido, las ventajas derivadas de la innovación tecnológica en el ámbito educativo no pueden dejar de ser señaladas. Resulta difícil exagerar, por ejemplo, lo que la didáctica debe a la tecnología, tanto en el ámbito de la planificación y programación pedagógica, como en lo tocante al desarrollo de metodologías y prácticas de educación interactiva. La tecnología aporta recursos y estrategias de organización visual, mental y cognitiva que, ajustadas a las condiciones y características de cada caso, potencian los procesos de aprendizaje y consolidan la adquisición de competencias en diferentes campos de conocimiento.

Con todo, el reconocimiento del valor de la tecnología no obsta para indicar los efectos negativos derivados de la adopción de una fe ciega en sus potencialidades. Movidos por esta fe podemos llegar a asumirla como un fin en sí misma. La consideración del papel estratégico de la innovación tecnológica en la gestión y transmisión del saber no excluye en modo alguno la reflexión sobre la pertinencia de los contenidos de la formación y menos aún, sobre el sentido y fin de dicha formación (Zabalza, 2000: 170-176).

Educación y formación

En el marco de su reflexión sobre las relaciones entre trabajo, instrucción y clase social, Henri de Saint-Simon planteó dos célebres preguntas referidas a los contenidos mínimos que deberían incluirse en la formación de la clase obrera del siglo XIX:

“1) ¿Cuáles son los conocimientos de mayor utilidad para la industria, que pueden enseñarse a niños con conocimientos escolares básicos, en un lapso de 18 a 30 meses? 2) ¿Cómo ajustar el método escolar a la enseñanza de esos conocimientos?” (cit. por Puiggrós, 1984: 81).

Los interrogantes de Saint Simon marcaron un hito en la reflexión social y pedagógica de su tiempo. No se trataba sólo de lo enunciando formalmente en ellas, esto es, la definición de un programa de enseñanza y su organización didáctica. Lo que estaba en juego detrás, como punto ciego cargado de presupuestos, era una delimitación técnica para la reflexión pedagógica y una posición respecto al proyecto escolar de la naciente sociedad industrial europea. De modo implícito, lo que se anunciaba tras estas preguntas era una nueva orientación temática, basada en el binomio educación/trabajo. En torno a esta distinción se introducía el debate sobre los alcances de la instrucción pública: su restricción a una formación técnica, acorde a las demandas de la industria, o la conformación de un programa educativo amplio, que incluyera la formación moral y cultural de los sujetos, como requisito para el desarrollo del orden social capitalista (Puiggrós, 1994: 81-82).

Nuevas tecnologías y discurso educativo

La fascinación por el poder infalible de la técnica en la mejora del proceso educativo se deja ver en diferentes momentos de los discursos educativos (Fernández, 1990: 10-13). Una obra significativa de los años sesenta en Estados Unidos, Educating the Expert Society (Clark, 1962), consignaba ya la premisa de que los cambios educativos deben seguir a los cambios tecnológicos (cit. por Bonal, 1993: 354). Bajo esa lógica dominante pueden ser leídos también los trabajos sobre los currícula en Estados Unidos, las Teorías de la Funcionalidad Técnica de la Educación, la posterior Tecnología Educativa y los actuales discursos sobre el aprendizaje programado y la adquisición de competencias. En ellos se evidencia una tendencia dominante a concebir el conocimiento exclusivamente como un problema de planificación, organización e instrumentación didáctica, esto es instrumental, y el vínculo educación-economía, como una relación de naturaleza esencialmente técnica (4).

La indiferencia ética y la opción por la salida “técnica”, se expresan también crecientemente en los discursos sobre la educación media y superior. Si bien se deja ver en ellos un mayor peso estratégico asignado a la educación universitaria, se anuncia asimismo un alejamiento de su “compromiso social”, esto es, un descrédito hacia el discurso de la emancipación concebido como un “metarrelato” de la modernidad. La mercantilización del conocimiento socava el tinte utópico que la modernidad asignó al conocimiento como instrumento de emancipación, marcando una separación radical entre la educación vinculada a un compromiso social y su asunción como “inversión” ligada a fin privado (autorrealización personal). Inserto en una sociedad consumista, el saber cumple la función de incrementar el status o promover la inserción profesional. Esto es, se recibe como valor y se cambia a su vez por otros bienes.

La ambivalencia de la computarización

Los primeros análisis sobre la computerización de la sociedad proyectaban o bien un escenario optimista de salvación social o bien pesadillas de distopías frustrantes. Los optimistas decían que los ordenadores y su aplicación eliminarían el trabajo y la educación rutinarios y alienantes y democratizarían la sociedad industrial. Los pesimistas por el contrario entendían que las TIC empujarían a millones de trabajadores al desempleo y proporcionarían en cambio una sociedad de vigilancia y control. Hay no obstante una tercera alternativa, quizá las TIC no sean ni buenas ni malas sino ambas cosas. Con ello se quiere decir que no sólo se pueden utilizar para buenos o malos propósitos, sino que también se pueden desplegar en muy diferentes tecnologías en el marco de estrategias de dominación o democratización.

IMPACTO DEL INTERNET EN LA GLOBALIZACIÓN MUNDIAL.

Lo más representativo en los grandes cambios tecnológicos son la eliminación y el reemplazo de segmentos que ameritan cambio total o modificaciones del mismo.

A mitad del siglo XX se ve claramente el reemplazo de tecnología, donde los científico-tecnológico y electromecánico ven la llegada de materiales sintéticos, tecnología nuclear y procesamiento veloces de información.

A continuación veremos la evolución histórica de la tecnología:

  • En 1948-1950, aparece el transistor Unidad Básica de la era de la electrónica.
  • En 1950 nacen los circuitos integrados y entre los más representativos encontramos hasta nuestros días los circuitos integrados analógicos y los digitales, esta era impulso el desarrollo industrial.
  • En 1960 aparece internet abriendo grandes posibilidades de comunicación y acceso a información.
  • Para este mismo nace la red informática Aparnet, dedicada exclusivamente para fines militares.
  • En 1970-1980 nacen los computadores personales basados en sistema operativa DOS de Microsoft.

En 1980 se empieza a hacer uso de la red informática por civiles y enfocando específicamente la tecnología a empresas gradualmente empezó a ser de uso general y se empieza a conocer como Internet con Protocolo TCP/IP.

En 1990 Internet se conoce como la telaraña mundial World Wide Web, de ahí sus siglas WWW, este es el verdadero inicio de la revolución informática.

2010 Según Bill Gates fundador de Microsoft, este es el año en el que se inicia el camino a la súper autopista de información, sin embargo este camino sigue en continuo crecimiento.

Principales Industrias Tecnológicas Impulsadoras de la Globalización.

  • Fabricantes de Hardware y equipos electrónicos.
  • Proveedores de comunicación Radio Televisión y Telefonía.
  • Automatización Industrial.

Estas ramas de la industria han sido los principales motores generadores del crecimiento de la globalización y quienes han hecho posibles que la globalización sea lo que es hoy en día y continúe en evolución

Internet y su efecto en la economía

Recientemente uno de los primeros estudios de evaluación cuantitativa del impacto de Internet sobre el PIB y el crecimiento económico, teniendo en cuenta, al mismo tiempo, las herramientas más relevantes que gobiernos y empresas pueden utilizar para obtener el mayor beneficio de la transformación digital.

Según el estudio  Internet matters: The nets sweeping impact on growth, jobs and prosperity, Internet puede transformar el escenario económico mundial de una manera similar a cómo lo transformó, en su día, la electricidad. No en vano, las Naciones Unidas consideran la penetración de Internet en un país como un elemento clave en sus esfuerzos por reducir la pobreza y promover el desarrollo económico. En apenas dos décadas, Internet ha pasado de ser una herramienta para investigadores y “frikies” a una realidad cotidiana para billones de personas.

Entre las conclusiones más significativas del estudio destacan:

  • El tamaño económico de Internet es grande; pero, aún así, continúa creciendo en todos los lugares.
  • Internet está aún en su infancia; el peso de Internet en el PIB de distintos países varía drásticamente de unos a otros, incluso entre países con similares niveles de desarrollo económico.
  • Internet es un elemento crítico para el crecimiento económico y un catalizador para la creación de empleo. Un estudio detallado de la economía francesa ha demostrado que, si bien Internet ha destruído 500.000 empleos en los últimos quince años, al mismo tiempo, ha creado 1.200.000 nuevos empleos.
  • Existe correlación positiva entre la madurez en el uso y despliegue de Internet con el crecimiento del PIB per cápita. La estimación indica que un incremento en la madurez de Internet similar a la experimentada por los países desarrollados en los últimos quince años, significaría un incremento de 500$ en el PIB per cápita. Estas cifras demuestran la la magnitud del impacto positivo de Internet a todos los niveles sociales y la velocidad a la cual produce beneficios.
  • El principal impacto de Internet está en la modernización de las actividades económicas tradicionales. Los negocios que han tenido las mayores creaciones de valor obtienen beneficios de su innovación debido a las altas productividades que provoca Internet.

Con base en las conclusiones obtenidas, el informe termina planteando varias acciones para reforzar los distintos ecosistemas domésticos del uso de internet:

  • Los gobiernos y decisores públicos deben promover el uso de Internet informando y educando a empresarios y ciudadanos.
  • Todos los líderes empresariales deben colocar Internet como la primera prioridad de su agenda estratégica.
  • Todas las partes interesadas deben tomar parte en dialógos público-privados, basados en hechos, para asegurar que se dan condiciones óptimas para el desarrollo del ecosistema de Internet dentro de cada país y, por supuesto, internacionalmente.

EL USO DEL INTERNET EN LA TELEFONÍA MÓVIL Y SU IMPACTO EN LA SALUD DE LA POBLACIÓN.

A fin de facilitar la comprensión de los efectos en la salud de la exposición a las radiaciones emitidas por los TM y las estaciones de telefonía, a continuación se describen unos conceptos básicos  sobre el espectro electromagnético y las características de las radiaciones que emiten las estaciones y los aparatos de TM y las medidas más frecuentes para valorar estas exposiciones (Franco F, 1999).

El espectro electromagnético

Cuando se habla de telefonía móvil se utiliza el término RF, o bien microondas, para describir el  tipo de radiación utilizada en este campo de las telecomunicaciones. Todas las señales utilizadas en las telecomunicaciones son ondas electromagnéticas dado que, independientemente de la frecuencia de la radiación, la onda portadora de la señal siempre incluye  un campo eléctrico y un campo magnético, ambos perpendiculares entre sí. No obstante, este término es muy amplio ya que los rayos X, los rayos gamma, los rayos infrarrojos, la radiación visible  o la radiación ultravioleta también son radiaciones electromagnéticas y, en su conjunto, forman el  espectro electromagnético (Figura 1).

Anexo 1

Figura 1. El espectro electromagnético.

La característica que diferencia las ondas electromagnéticas utilizadas en las telecomunicaciones  de otras radiaciones, como los rayos X o la misma luz visible, es la frecuencia de la señal, es decir,  el número de oscilaciones por segundo que realizan los campos eléctricos y magnéticos que forman la onda. Por ejemplo, los rayos X o la radiación visible tienen una frecuencia muy elevada,  mientras que la radiación utilizada en las telecomunicaciones es de una frecuencia mucho menor.

Éste es el motivo por el que su interacción con la materia, como son los tejidos biológicos, es bastante diferente. El espectro electromagnético, según esta interacción, puede dividirse en dos categorías: ionizante y no ionizante (Figura 1). Los rayos X y otras radiaciones ionizantes tienen unas  frecuencias muy elevadas (superiores a 1015 Hz) y pueden afectar a la composición química de los  materiales y causar una lesión directa de los tejidos. Las radiaciones no ionizantes pueden causar  un movimiento de las cargas eléctricas y convertir la energía en calor en los materiales expuestos.

Las ondas electromagnéticas se designan normalmente por la frecuencia de la señal, pero también  puede utilizarse la longitud de onda. Por ejemplo, si se dice que la frecuencia de las ondas de  telefonía móvil es del orden de 1 GHz o que los TM de primera generación trabajan a frecuencias  de 900 MHz, se están describiendo las ondas por medio de la frecuencia; no obstante, cuando se  utiliza el término microondas se hace referencia a la longitud de la onda de la señal.

Estaciones de telefonía móvil

Las estaciones de telefonía están integradas por un transceptor base de RF y un equipo informático. Cuando se realiza una llamada desde un TM, una señal transmite desde la antena del TM a  la antena de la estación de base.

La estación de base responde asignando un canal de RF disponible. Las ondas enviadas por una estación de telefonía constan de dos partes:

  • Una onda portadora que, como su nombre indica, es la onda soporte de la información. Nos referimos a ella al citar la frecuencia de la señal.
  • Una información incorporada a la onda portadora mediante un proceso llamado modulación, que consiste en añadir, mediante un sistema electrónico, unas variaciones de frecuencia y amplitud que son transportadas por la señal portadora y convertidas por un receptor amplificador,  como el TM, en palabras, música e imágenes.

Según el tipo de modulación utilizada se habla de tecnología analógica (los primeros TM) o de  tecnología digital (GSM). Esta última aventaja a la primera en el hecho de que las interferencias  son menores y el consumo energético por unidad de información, inferior.

Estas señales son enviadas por las antenas que llegan a cubrir una amplia superficie con sus señales,  que podrían penetrar en edificios. Según la potencia emitida, y por lo tanto la zona que se llega a  cubrir y que hace posible la comunicación por medio de los TM, las antenas pueden clasificarse en:

  • Macroestaciones: que integran la estructura principal de la red. Emiten decenas de watios y comunican con teléfonos situados a una distancia de hasta 35 km, siempre que no haya por medios obstáculos metálicos que absorban la señal. Estas antenas son, comparativamente, las  que tienen más potencia y, por lo tanto, niveles de exposición más elevados.
  • Microestaciones: que se colocan para potenciar la red a nivel local en puntos donde ésta se satura para recibir una densidad de llamadas excesivamente alta. Un ejemplo pueden ser los aeropuertos o las estaciones de ferrocarril. Emiten una potencia bastante inferior a las anteriores y sólo tienen un alcance de unos centenares de metros.
  • Picoestaciones: que se colocan en el interior de los edificios. Aunque tienen una potencia más pequeña que las microestaciones, puede darse el caso de que un edificio grande disponga de diversas picoestaciones que contribuyan a que la potencia total sea elevada.

Respecto a la exposición humana a las emisiones de las estaciones, hay que recordar que no se  trata sólo de una cuestión de potencia dado que la densidad de los campos electromagnéticos  depende mucho de la distancia a la estación. En este apartado se hará referencia a las estaciones de más potencia, sin olvidar, sin embargo, que  si un edificio dispone de diferentes picoestaciones, algunas de sus zonas pueden recibir potencias  elevadas.

Impacto de la telefonía móvil sobre la salud

Para valorar el impacto de la telefonía móvil sobre la salud, se ha revisado la literatura científica y  otras fuentes de información. La revisión distingue entre los efectos directos y los efectos indirectos  que la utilización de la telefonía móvil produce en la salud. Se consideran efectos directos aquéllos  atribuidos a las radiaciones emitidas por los TM y las antenas sobre los sujetos que hacen uso o  están en la proximidad de las estaciones de base; mientras que los efectos indirectos son aquéllos  que no pueden ser atribuidos a la exposición a las radiaciones de RF, pero están relacionados con la utilización de los TM (accidentes de tráfico, interferencias con instrumentos médicos).

Efectos Directos

La revisión de los estudios sobre el impacto en la salud del uso del TM y las estaciones base ha incluido los estudios epidemiológicos realizados en población general. En cuanto a los estudios experimentales, que hacen referencia a los efectos de diversos niveles de exposición de campos de RF  llevados a cabo en el laboratorio tanto in vitro como in vivo, se ha incorporado un resumen de las  revisiones recientes sobre los resultados de esta investigación (IEGMP Independent Expert Group  on Mobile Phones, 2000), (Repacholi MH, 2001).

Los resultados de los estudios epidemiológicos se presentan en dos apartados, que hacen referencia al cáncer y a los estudios de otras patologías. Las diferentes patologías agrupan principalmente  una serie de síntomas, algunos subjetivos y otros de tipo neurológico, que algunos autores denominan síndrome de las radiaciones RF (An expert Panel Report prepared at the request of the Royal  Society of Canada, 1999).

Riesgo de cáncer

El primer estudio identificado en la búsqueda encaminado a valorar el impacto del uso de los TM  en la salud de la población fue el de Rothman y col. en el año 1996. Desde entonces se han  publicado cinco estudios, tres de los cuales fueron de casos y controles en que se medía el riesgo  de cáncer debido al uso del TM. El resto de estudios medían la incidencia o la mortalidad por  cáncer en cohortes de usuarios de telefonía móvil. Las medidas de la exposición a los campos de  RF se aproximaron a partir de datos sobre frecuencia de uso de TM, duración de la llamada e  inicio del uso de este tipo de telefonía, obtenidas mediante cuestionarios o a partir de los registros de facturación de las compañías de telefonía. Las patologías estudiadas en estos trabajos  fueron el cáncer en conjunto, los tumores cerebrales y subtipo (ganglioma, astrocitoma, neuroblastoma), el neurinoma del acústico y los tumores de glándulas salivales). En algún estudio, se incluyeron también otros tipos de cáncer, como los linfomas y otros cánceres hematopoyéticos.

En la Tabla 1 se describen las características de los estudios en cuanto al diseño (población de  estudio, duración, medidas de exposición, medidas del efecto).  Rothman et al., en 1996, publican el primer estudio sobre el efecto de los campos de RF en los  usuarios de TM. En una cohorte de 255.868 usuarios de TM, comparó la tasa estandarizada de  mortalidad por cáncer entre los individuos que utilizaban TM y los que utilizaban teléfono manos  libres de coche. La mayor parte de los participantes en el estudio en aquel periodo de tiempo eran usuarios de teléfonos analógicos. Los datos se obtuvieron de los registros de facturación de las compañías de TM y del registro de cáncer. Se observó que, para periodos de uso de 2 y 3  años, la mortalidad era similar en ambos grupos. La tasa de mortalidad de la cohorte era inferior  a las tasas correspondientes en la población general, sobre todo entre las personas mayores.

LA COMPUTADORA PERSONAL Y LA TELEFONÍA MÓVIL

Según estudios en el 2013 se venderán 1,000 millones de smartphones, de acuerdo a un informe de Deloitte. Los teléfonos se revisan más de 30 veces al día y por 30 segundos en promedio.

Cada día, los smartphones van ganado protagonismo, así lo demuestra la duodécima edición del Informe de Pronósticos de Deloitte 2013 “Tecnología, Medios y Telecomunicaciones” (TMT), en la que se indica que para este año las ventas de los llamados “teléfonos inteligentes” llegarán a unos 1,000 millones, en todo el mundo.

De acuerdo a informaciones mencionadas realizadas a nivel global, se menciona que desde el 2010 al 2012, las ventas de los tablets y smartphones crecieron de 350 millones a 1 billón de unidades. Otro de los resultados del informe, es que el 2013 más del 80% del tráfico de internet, medidos en bits, continuarán dependiendo de las tradicionales computadoras de escritorio y laptops. Adicionalmente, más del 70% de horas las personas la pasamos en un dispositivo informático, es decir, en una PC, smartphone o tablet.

“El porcentaje del tráfico de los dispositivos móviles está aumentando, por ese motivo debemos tener claro que las tablets están entrando con fuerza, y su participación en el mercado estaría alcanzando un 15% en todo el mundo”.

Sistemas de uso

En el documento se señala además que aun cuando no estamos en el trabajo usamos las PC más del 50% de nuestro tiempo. Por ese motivo, la diferencia entre la potencia del procesador entre una PC y dispositivos móviles ha disminuido y la única ventaja es que la PC ofrece capacidad de expansión, pues se descubrió que los dueños de smartphones revisan sus teléfonos más de 30 veces al día, por un tiempo de 30 segundos.

La investigaciones revelan que este año (2013), la publicidad “móvil” se divide en dos categorías: tabletas y teléfonos inteligentes. En el sector de los smartphones, la publicidad podría generar alrededor de US$ 4,900 millones en ingresos, mientras que las tabletas podrían generar US$ 3,400 millones. Sin embargo, por unidad revelan una dinámica distinta: los ingresos por anuncio publicitario se pronostican a US$ 7 por tableta y US$ 0.60 por Smartphone en Estados Unidos.