LOS MOVIMIENTOS LITERARIOS DE LA REPUBLICA DOMINICANA

INTRODUCCIÓN

Los movimientos dominicanos de vanguardia literaria empiezan a surgir a finales de la segunda década del siglo XX. Uno de los primeros intentos en este sentido fue el vedrinismo, fundado por el poeta Otilio Vigil Díaz, quien inicia la transgresión de las formas tradicionales de la poesía y el uso del verso libre.

El postumismo, surgido en 1921, marca el inicio de la modernidad poética en el país, generaliza el versolibrismo e introduce el paisaje local como protagonista de la lírica nacional. Sus principales representantes fueron Domingo Moreno Jiménez, Rafael Augusto Zorrilla y Andrés Avelino.

Otro movimiento de vanguardia fue la poesía sorprendida, que se gesto en torno a una revista del mismo nombre que circulo de 1943 a 1947. Los sorprendidos tuvieron influencia de los movimientos vanguardistas europeos, en especial del surrealismo. Su propuesta fue la de una poesía nacional que se nutriera de lo universal, una poesía sin límites. Entre sus autores están: Aída Cartagena Porta latín, Rafael Américo Henríquez, Mariano Lebron Saviñon, Manuel Valerio, Manuel Rueda, Antonio Fernández Spencer, Franklin Miesses Burgos, Manuel Llanes, Freddy Gaton Arce y José Glass Mejia.

VENDRINISMO

Tendencia literaria responsable de la introducción del verso libre a la poesía dominicana. El Vedrinismo no debe considerarse como un movimiento literario en sí, ya que los vedrinistas no elaboraron ni desarrollaron un plan de trabajo definido como lo hicieron los demás movimientos anteriores y posteriores a éste. Vigil Díaz, su creador, se limitó a la búsqueda de una transformación formal en la poesía mediante la utilización del verso libre, olvidándose de que casi todo lo que se escribía en la República Dominicana en aquel momento estaba íntimamente ligado al modo de pensar europeo. La estadía de Vigil Díaz en Francia lo puso en contacto con escritores vanguardistas que abogaban por el rompimiento total de las formas poéticas europeas vigentes, de quienes absorbió los modelos poéticos que posteriormente introdujo en la literatura dominicana.

Así lo expone en la introducción a su libro Galeras de Pafos: “Yo he tendido, por supervisión instintiva, a realizar la ambición de que habla Baudelaire a Arsenio Houssage: a la ambición de soñar con una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, bastante flexible y bastante trunca para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del sueño y a los sobresaltos de la conciencia.”

El origen de la palabra Vedrinismo, según Manuel Rueda, es como sigue: En 1912 ocurrió la muerte del aviador francés Jules Vedrin, cuyas hazañas aéreas conocidas como Looping the loop, más un vuelo realizado por éste entre París y Madrid, le habían dado fama en su Francia natal. Vigil Díaz, suponiendo que su recién estrenado modo de escribir poesía tenía semejanza con los actos acrobáticos de Vedrin, no vaciló en bautizar su nuevo estilo con el apellido de dicho artista, de donde se deriva la palabra Vedrinismo. Pero esa explicación no fue lo suficientemente convincente como para lograr que su proyecto ganara adeptos. En consecuencia, él mismo tuvo que asumir el rol de dirigente, miembro único y simpatizante del Vedrinismo.

Con eso Vigil Díaz no estaba saliéndose de la práctica común de la Europa de aquellos días, donde era prácticamente imposible encontrar movimientos vanguardistas cuyos nombres tuvieran explicaciones lógicas y convincentes capaces de trascender las aspiraciones personales de sus creadores. Los ideólogos de los ismos siempre encontraron cómo justificar sus ingeniosas y audaces pirotecnias formales y verbales. Ni los cubistas (Francia, 1906), transformadores de la plástica y de la literatura por un largo período; ni los futuristas (Italia, 1909), con los revolucionarios y, ocasionalmente, crueles planteamientos de Marinetti; tampoco los expresionistas (Alemania, 1910), que trataron de llegar alcanzar la más profunda esencia humana por medio de casi todas las manifestaciones artísticas; ni mucho menos los dadaístas (Suiza, 1916),  encabezados  por  Tristán  Tzara  y quien con sobrada solemnidad decía que Dadá no tenía ningún significado, pudieron dar explicaciones verosímiles sobre los nombres de sus movimientos.

Algunos de los movimientos vanguardistas lograron proyectarse fuera de sus entornos geográficos; otros, generalmente los más localistas, quedaron sólo como patrimonios nacionales, y los más egocéntricos apenas sirvieron para satisfacer el ego de sus propulsores. A este último grupo pertenece el Vedrinismo.

El siguiente juicio de Vigil Díaz así lo confirma: “Siempre me he empeñado en no perder el pensamiento y la palabra que me da con lealtad y exactitud la medida de mi sensibilidad, mi música íntima, la conservación intacta de mi yo…” Vigil Díaz no elaboró ningún tipo de proclama ni de manifiesto ni tampoco propuso un programa de grandes aspiraciones, como era propio de los vanguardistas. El planteamiento estético o lo que podría considerarse como tal está condensado en los siete párrafos que componen el prólogo de Galeras de Pafos.

La importancia de Vigil Díaz en la literatura dominicana está patentizada por el hecho incuestionable de haber introducido el verso libre en la misma, como lo confirma la publicación del poema “Arabesco”, el 10 de noviembre de l9l7, en el número 2  de la revista La primada de América.

La fecha de introducción del verso libre en la República Dominicana ha sido objeto de mucha discusión entre críticos e investigadores dominicanos. Carlos Federico Pérez en Evolución poética dominicana afirma que las primeras manifestaciones del verso libre en el país datan de l909, fecha en que Ricardo Pérez Alfonseca publicó el poemario Mármoles y lirios. Por otra parte, Diógenes Céspedes, en Lenguaje en Santo Domingo en el siglo XX, otorga dicho mérito a Ricardo Vicente Sánchez Lustrino, por la publicación de “ProPsiquis”, en l9l2.

El propio Vigil Díaz publicó, antes de la aparición de “Arabesco”, en l9l7, poemas versolibristas. No obstante, he tomado el l0 de noviembre de l9l7 como fecha oficial de la aparición del versolibrismo en la República Dominicana debido a que Vigil Díaz, a diferencia de Pérez Alfonseca y Sánchez Lustrino, estaba consciente de que estaba trabajando un sistema de medida y de organización del verso que se apartaba de la poesía tradicional dominicana de entonces. El Vedrinismo no logró despertar mayor interés en otros poetas de la época. El único seguidor de Vigil Díaz fue Zacarías Espinal.

POSTUMISMO

Movimiento literario aparecido en Santo domingo en 1921. El Postumismo cambió radicalmente el sentido del discurso poético dominicano. A partir de éste se comenzó a hablar de poesía dominicana tradicional y de poesía dominicana moderna, debido a que los postumitas pusieron en práctica una nueva forma de poetizar la realidad dominicana. El Postumismo ha sido definido por los mismos postumistas y, también, por sus detractores. Domingo Moreno Jiménez, iniciador y líder principal del grupo, lo interpreta como “una actitud del espíritu expresada por medio de un acento emocional, en oposición al acento periódico”.

En Domingo Moreno Jiménez: apóstol de la poesía, José Rafael Lantigua expresa que “el Postumismo es fuente creadora, manantial de convicciones claras, quizás no muy precisas, pero sí evidentemente diáfanas. Nada de ocultamientos, ni de malabarismos. Creación hacia un fin determinado, con el que da la naturaleza misma”. Baeza Flores, por su parte, lo concibe como: “Liberación a través de la autenticidad de la expresión propia”. “El Postumismo descubre de un modo amplio, por primera vez, la tierra dominicana, el sentido racial y el sentido morfológico de nuestra realidad. El realismo no está ahora determinado por unas normas preceptivas ni por modelos a los cuales hay que ser fiel, sino por el impulso del alma del poeta en contacto directo con la realidad nativa”.

El Postumismo apareció en marzo de 1921, cuando la revista Cuna de América, bajo el título de Postumismo, dedicó un número completo a la divulgación de un conjunto de poemas que se apartaban radicalmente de las normas y los patrones vigentes del quehacer poético dominicano. Seis años después, en 1927, apareció la revista El día estético, órgano de difusión del grupo. La reacción de los intelectuales de entonces fue inmediata pues sintieron que ese “pozo negro de la poesía dominicana”, como irreverentemente denominó Patín Maceo al Postumismo, además de cuestionar la castidad y la pureza de la poesía que se había escrito en el país, ponía en peligro el futuro de las letras nacionales.

En el mismo año l92l, en el prólogo a su primer poemario titulado Fantaseos, Andrés Avelino dio a la publicidad el manifiesto postumista preparado por él. El documento, de unos veinte postulados, anunciaba, según los postumistas, la ruta que debía seguir la poesía dominicana a partir de ese momento. A pesar de que en el primer número de El día estético aparecieron los nombres de Vigil Díaz, Francisco Ulises Domínguez, Federico Lora, Luis Mota y Tulio Pina, el Postumismo creció alrededor de tres figuras claves: Domingo Moreno Jiménez, Rafael Augusto Zorrilla y Andrés Avelino, quienes se reunían en la Colina Sacra, nombre con que fue designado el hogar de Domingo Moreno Jiménez, a discutir los planes de trabajo e intercambiar sus escritos.

Los enemigos del Postumismo fueron implacables con los postumistas y se propusieron la inmediata destrucción del grupo. Para lograrlo, alimentaron con sarcasmo e ironía soterrada, la idea de que Moreno Jiménez era el Sumo Pontífice de los postumistas, mientras que Zorrilla y Avelino eran apenas Pontífices. Eso, como era de esperarse, causó malestar y aumentó los conflictos que ya se reflejaban en el grupo antes de cumplir el primer año. El primer aniversario fue celebrado con una bebida especial preparada por ellos mismos hecha a base de agua de coco, jengibre y leche condensada, que bautizaron con el nombre de lactopalma y que tomaron acompañada de exóticas comidas y dulces de pétalos de rosas. Al concluir dicho acto lanzaron al aire todos los pétalos de rosas restantes.

Después de la celebración del primer aniversario, los postumistas fundadores comenzaron a distanciarse entre sí, y a los ataques de sus detractores se sumaron contradicciones estéticas y problemas de liderazgo. Zorrilla, que nunca exhibió grandes dotes poéticas, murió en l937, dejando una obra breve y de cuestionable valor literario. “Dos años antes de su muerte varios integrantes de La Cueva, dirigidos por Rafael Américo Henríquez, emprenden una cruzada para alentarlo en su soledad otorgándole el título de Sumo Pontífice, tras arrebatárselo a Moreno Jiménez”. Por su parte, Andrés Avelino, interesado en cambiar el curso de su poesía, intentó crear otra tendencia poética: la Poesía matemática.

El nuevo proyecto de Avelino pereció rápidamente y su afirmación de que “la poesía matemática era esencia del Postumismo” fue rechazada inmediatamente por Moreno Jiménez. De los tres sólo Moreno Jiménez continuó los lineamientos poéticos postumistas. Para desarrollar un amplio y ambicioso programa de difusión de sus ideas innovadoras Moreno Jiménez se apoyó en el acápite marcado con la letra G del manifiesto postumista, que dice: “Los poetas no seguirán siendo seres privilegiados y desconocidos de la multitud, camino del ensueño, sino seres videntes, camino de la verdad, pensadores y filósofos”. Con esa convicción y el título de Sumo Pontífice, Moreno Jiménez inició una larga caminata que lo llevó por casi todos los rincones del país. De ese modo el Postumismo se convirtió en un movimiento de amplia difusión y ganó seguidores en todo el ámbito nacional.

A partir de entonces Postumismo y Moreno Jiménez se convirtieron en sinónimos.

Las críticas mal intencionadas y el menosprecio de la élite intelectual dominicana han intentado sepultar el aporte del Postumismo. Pero muchos de los que lanzaron las más agudas críticas a ese grupo de revolucionarios de la poesía, luego se han retractado. Incháustegui Cabral apunta: que “los que negaron el agua y la sal a los postumistas aprendieron que el verso amorfo era una especie de monstruo medio prosa medio verso y que allí, a pesar de todo, podía llover poesía. Con el paso de los años el Postumismo ha sido reconocido como el salto más importante que ha dado la poesía dominicana a la modernidad . Moreno Jiménez también contribuyó a la formación del grupo La Poesía Sorprendida; pero pronto entró en contradicción con los sorprendidos quienes habían iniciado una campaña de desprestigio contra él.

Lo acusaron de poeta localista, pobre de imaginación y poco diestro en el manejo del lenguaje. Las contradicciones entre Moreno Jiménez y los sorprendidos surgieron por la forma que tenía el grupo naciente de concebir la obra artística, pues mientras Moreno Jiménez luchaba por una poesía nacional, esencialmente dominicana, los sorprendidos abogaban por la universalización del arte. Sin embargo, los sorprendidos no pudieron obviar el legado postumista; pues si bien es cierto que éstos tuvieron una visión poética más amplia que los postumistas acerca de la problemática del hombre dominicano, las raíces de su poesía procedían justamente del mismo grupo que ellos combatían.

POESÍA SORPRENDIDA

Agrupación literaria aparecida en Santo Domingo en 1943. El origen de la Poesía Sorprendida está ligado a los Triálogos que iniciaron los poetas Alberto Baeza Flores,  Domingo Moreno Jiménez y Mariano Lebrón Saviñón entre 1942 y 1943. Moreno Jiménez explica el origen de La Poesía Sorprendida de la siguiente manera: “Baeza Flores, Lebrón Saviñón y yo nos sentamos una vez a conversar, Baeza iba copiando todo cuanto se decía. Aunque antes de eso yo tenía el criterio  de que la poesía no debía escribirse sino hablarse.  Entonces, todo cuanto habíamos dicho  en la conversación lo titulamos: Los triálogos. Se redactaron, además, La infinita estética, Cosmo hombre y Nuevos triálogos, este último no se publicó.

Cuando los llevé a la imprenta para publicarlos, los titulé: Ediciones de la poesía Sorprendida, a ellos le gustó el nombre y cuando me vieron me gritaron: hoy decidimos hacer una revista: La Poesía Sorprendida”  Moreno Jiménez apareció en los primeros números de la revista La Poesía Sorprendida, No obstante, desde la reunión inicial para la formación de dicho grupo, éste fue excluido del mismo. Baeza Flores y Lebrón Saviñón se reunieron con Franklin Mieses Burgos, Freddy Gatón Arce y el poeta y pintor  español Eugenio Fernández Granell y, bajo el lema de “Poesía con el hombre universal”, dejaron formalmente constituido el grupo.  Posteriormente Moreno Jiménez expondría lo que a su juicio pudo haber sido la excusa de los sorprendidos para eliminarlo del proyecto recién iniciado: “Colaboré con ellos en algunos números; querían que sólo publicara para ellos y no para los Cuadernos Dominicanos de Cultura que preparaban Pedro René Contín Aybar, Inchaústegui Cabral, Emilio Rodríguez Demorizi y Rafael Díaz Niese.

Los sorprendidos no rechazaron  el pasado ni  negaron los aportes de las culturas y las literaturas extranjeras como lo habían hecho  sus  antecesores. Al contrario, estaban conscientes de que la poesía dominicana debía abandonar el localismo folklórico que la identificaba y acercarse más a lo universal. Las relaciones internacionales y el intercambio con importantes escritores europeos, latinoamericanos y caribeños de la época, entre ellos Juan Ramón Jiménez, Emilio Ballagas, Eliseo Diego, Jorge Guillén, Cintio Vitier, Lezama Lima, Ramón Guirao, etc., puso a los poetas sorprendidos en contacto con la mejor poesía y los más importantes movimientos literarios de aquellos años. Eso los mantuvo al tanto de lo que se estaba escribiendo en otros países de habla española.

Los integrantes de la Poesía Sorprendida fueron: Rafael Américo Henríquez, Manuel Llanes, Franklin Mieses Burgos, Aida Cartagena Portalatín, Manuel Valerio, Freddy Gatón Arce, Manuel Rueda, Mariano Lebrón Saviñón, Antonio Fernández Spencer y José Glass Mejía. El grupo permaneció activo por cinco años, desde octubre de 1943, fecha de la aparición de la revista La poesía Sorprendida, órgano de difusión de sus actividades y su producción poética, hasta mayo de 1947,  cuando circuló el último número de dicha publicación.

Durante esos cinco años salieron a la luz pública un total de 21 números. La dirección de la revista La Poesía Sorprendida fue colectiva. Alberto Baeza Flores, Franklin Mieses Burgos, Mariano Lebrón Saviñón y Freddy Gatón Arce fueron los primeros directores . Pero en 1944 el gobierno ordenó que todos los periódicos y revistas nacionales fueran dirigidos exclusivamente por dominicanos.  Dicha orden expulsó a Baeza  Flores de la revista. Entonces, Franklin Mieses Burgos se convirtió en director único . Luego, la dirección volvió a ser colectiva . Después, en un desafiante acto de rebeldía, Baeza Flores y Fernández Granell aparecieron nuevamente formando parte del cuerpo directivo. Mieses Burgos asumió por segunda vez la función de director único. Finalmente Baeza Flores, Mieses Burgos, Américo Henríquez, Fernández Spencer y Gatón Arce tuvieron a su cargo los números finales.

Ese sistema de dirección colectiva confirma el carácter unitario de los sorprendidos y deja establecido que aunque Mieses Burgos, quizás por ser el mayor de todos llevara ocasionalmente la voz directriz, el grupo no tuvo un patriarca ni un modelo estético a seguir. Independientemente de que los sorprendidos adoptaran una posición neutral frente a la tiranía trujilllista, pues ni defendieron ni censuraron al régimen. Su compromiso político, casi siempre soterrado, y su interés de integrar la poesía dominicana a la tradición poética universal, otorgan a dichos poetas un espacio imperecedero en la literatura nacional.

CONCLUSIÓN

Vedrinismo: (Movimiento de Otilio Vigil Díaz y Zacarías Espinal) Introduce el verso libre en el país.

Postumismo: (Movimiento de Domingo Moreno Jiménez) continuó con el versolibrismo en Dominicana.

Poesía Sorprendida:  (Movimiento de un gran número de poetas dominicanos, entre ellos para nombrar algunos: Mariano Lebrón, Franklin Mieses Burgos, internacionales como Fernández Granel, español, que introdujo el surrealismo al país y Francisco Flores Baeza, quien estudió e investigó ampliamente sobre la poética en República Dominicana.