EL DERECHO

¿Qué es el derecho?

El derecho es un producto social, o más bien, un imperativo de la vida en sociedad. Es un conjunto de preceptos que rigen la conducta o comportamiento del individuo en relación con sus semejantes.

Es el sistema racional de normas sociales de conducta declaradas obligatorias por la autoridad por considerarlas soluciones justas a los problemas surgidos de la realidad histórica. El derecho regula la vida del hombre desde su nacimiento, aún antes de este, y se entiende hasta después de su muerte.

La limitación legal del poder de las autoridades públicas se denomina derecho público. La función general de ambas ramas del derecho es esencialmente la misma; consiste en la creación de restricciones al ejército arbitrario e ilimitado el poder.

El derecho ha sido objeto de múltiples definiciones por tratadistas modernos. Baudry-Lacantinerie lo considera como el conjunto de preceptos que rigen la conducta del hombre en relación con sus semejantes, por cuyo medio es posible, al mismo tiempo que justo y útil, asegurar su cumplimiento por medio de coacción exterior.

Planiol lo define como el conjunto de preceptos o reglas de conducta a cuya observancia está permitido sujetar al hombre por una coacción exterior o física.

Leon Dugüit define el derecho como la regla de conducta que se impone a los individuos que viven en la sociedad, como la garantía del interés común, y cuya violación ocasiona una reacción colectiva contra el autor de dicha violación.

El derecho es un sistema de normas que regula la conducta humana en forma bilateral externa y coercible, con el objeto de hacer efectivos los valores jurídicos reconocidos por la comunidad. La ciencia del derecho es la rama de las ciencias de la cultura, cuyo cometido es el conocimiento sistemático de la naturaleza, extensión y efectos del orden jurídico en su totalidad o de sus componentes en particular.

El derecho es un conjunto de normas de convivencias social que determinan para los individuos exigencias y deberes recíprocos, puesto que de un lado imponen a un sujeto una obligación, y de otro lado, conceden la facultad o pretensión correlativa a otro sujeto, estableciendo así un sistema complejo de inter-relaciones humanas, en el cual los individuos alternan en el ejercicio de sus facultades y obligaciones reciprocas.

Por eso, argumenta Javier Pérez Royo, el derecho es un producto de la desconfianza en la condición humana. El derecho, tanto el sustantivo como el procesal, es un mecanismo de objetivación de las relaciones humanas, a fin de reducir la subjetividad y, por tanto la arbitrariedad en dichas relaciones en general y en la solución de los conflictos en particular.

El derecho es necesario y existe en toda sociedad organizada. Lo ideal sería que el derecho no hiciera falta, que no existiera, ni tampoco hubiera que enseñarlo y aprenderlo. Estaríamos hablando de una sociedad utópica, una sociedad sin derecho, que no existe en los hechos.

 

El Estado y el derecho

El derecho existió con anterioridad al Estado, en virtud de que las sociedades pre-estatales-clanes, tribus, confederaciones de tribus, estuvieron regidas por normas de carácter jurídico.

Las normas jurídicas vigentes en las sociedades pre-estatales fueron concebidas en forma rudimentaria y simple, pero tuvieron una clara fisonomía jurídica debido a que fueron sistemas normativos destinados a regular la vida colectiva y a crear un orden de coexistencia fundado en la distribución entre todos los miembros del grupo, de los derechos y obligaciones resultantes como consecuencia de la vida en común.

Reglas jurídicas y morales

Las reglas jurídicas son aquellas establecidas legalmente para suministrarle al individuo los principios que deben regir sus relaciones con los demás individuos y con las instituciones, con el objetivo de lograr el imperio de la justicia, la equidad, el orden y otros valores que aseguran la convivencia social. Las reglas morales y religiosas son aquellas impuestas por las costumbres.

Las normas jurídicas regulan la conducta práctica de las personas, con el objetivo de perfeccionar las relaciones que se dan entre ellas, sin tomar en cuenta anímico regulador de la conducta individual, excepto cuando se trata de precisar la etiología de la acción misma, como en los casos circunstanciales de dolo, culpa, premeditación, buena o mala fe, estado de necesidad y otros muchos empleados en las diferentes ramas de la legislación positiva.