LA SOCIEDAD DE ORGANIZACIONES

INTRODUCCION

En un periodo de décadas, la sociedad en conjunto se reacomoda a sí misma, en su forma de ver al mundo, sus valores fundamentales, sus estructuras sociales y políticas, sus artes, sus instituciones claves.

Nuestra época es un período de transformación, sólo que este tiempo de transformación no está limitado ni a la sociedad, ni a la historia occidental. Verdaderamente, unos de los cambios fundamentales es que no hay una historia o una civilización occidental, sólo hay una historia y una civilización del mundo.

En esta sociedad, el conocimiento es el recurso primario para individuo y para el conjunto de la economía. Los factores de la producción tradicional, tierra, trabajo y capital no desaparecen, pero se hacen secundarios. Ellos pueden ser obtenidos y obtenidos fácilmente, por que están provistos de un conocimiento especializado. Al mismo tiempo, sin embargo, el conocimiento especializado por sí mismo no produce nada.

El conocimiento sólo puede ser productivo cuando es integrado a una actividad, ya que la sociedad del conocimiento es también una sociedad de organizaciones: el propósito y la función de cada organización, de negocios o no, son los de integrar los conocimientos especializados en una acción común.

En este trabajo, veremos todo lo referente a la sociedad de organizaciones, y como puede hacerse eficiente la misma.

LA SOCIEDAD DE ORGANIZACIONES

Una organización es un grupo humano compuesto de especialistas que trabajan juntos en una tarea común. A diferencia de la sociedad, la comunidad o la familia –que son las agrupaciones sociales tradicionales- La organización se diseña adrede y no se funda ni en la naturaleza psicológica del hombre ni en la necesidad biológica. Y sin embargo, siendo una creación humana, está destinada a perdurar, quizá no para siempre, pero si durante un periodo considerable.

Una organización siempre es especializada. Se define por su tarea. La comunidad y la sociedad, en cambio, se definen por un lazo que une a los seres humanos, sea éste el lenguaje, la cultura, la historia o la localidad.

Una organización es eficiente únicamente si se concentra en una sola área.

“Organización” se ha vuelto un término cotidiano. Los circunstantes asienten cuando alguien dice: “En nuestra organización todo debe girar en torno al cliente”; o “Todo lo que cuenta en nuestra organización es cumplir el presupuesto”; o “En esta organización nunca olvidan un error que uno cometa”. La sociedad en todos los países desarrollados se ha convertido en una sociedad de organizaciones en la cual la mayoría de las tareas sociales, si no todas, se realizan dentro de una organización –la empresa de negocios y el sindicato obrero; las fuerzas armadas y el hospital; escuelas y las universidades; muchos servicios comunitarios, y muchos más (especialmente en los Estados Unidos), que son entidades sin ánimo de lucro del “sector social”

La función de la organización

La función de una organización  es hacer productivos los conocimientos. Las organizaciones han llegado a ocupar una posición central en la sociedad en todos los países desarrollados, en virtud del paso de conocimiento a conocimientos. Cuanto más especializados sean los conocimientos más eficientes serán.

Sin duda, exageramos la especialización en nuestra época, sobre todo en el mundo académico. Pero la cura no es tratar de darle al especialista una educación general para convertirlo en generalista (yo mismo propuse esto durante muchos años). Hoy hemos aprendido que esto no funciona. Los especialistas son eficientes sólo como especialistas; y los trabajadores de conocimiento tienen que ser eficientes.

La organización como especie distinta

Pero ¿por qué han tardado tanto los hombres doctos en reconocer la organización, que desde hace ya varios decenios es la realidad social predominante? La respuesta nos dice mucho acerca de la organización y en qué consiste.

No es de extrañar que los abogados no se ocupen de este nuevo fenómeno. “Organización” no es un término jurídico, como lo son “comunidad” o “sociedad”. Ni es tampoco un término económico. Algunas organizaciones buscan objetivos económicos e influyen en la economía, y, a la vez, la economía influye en ellas.

La explicación es que se hace caso omiso de la organización precisamente porque ésta afecta profundamente al Estado y a la sociedad y es incompatible con lo que los científicos políticos y sociales por igual todavía suponen que es “normal”. Todavía dan por sentado que una sociedad normal es unitaria más bien pluralista, pero la sociedad de organizaciones es profundamente pluralista.

Para que el científico político o el sociólogo tomen en cuenta la organización, esta tiene que tratarse como una anormalidad, y, en realidad, como una enfermedad peligrosa.

Un buen ejemplo es el libro The Legal Foundations of Capitalism, que publicó en 1924 el distinguido economista laboral norteamericano John R. Commons (1862-1945). Commons sostenía que el surgimiento de la organización en forma de la cooperación mercantil era una veneno inyectado en el cuerpo político estadounidense por una “conspiración” fraguada por la Corte Suprema, que a fines del siglo XIX tergiversó deliberadamente la Enmienda XIV a la Constitución.

Características de la organización

Las organizaciones son entidades que tienen un propósito especial. Son eficientes porque se concentran en una sola tarea.

Entrar en una organización es siempre una decisión. En la práctica puede haber muy poca libertad de elección. Pero aun en los casos en que la afiliación es prácticamente obligatoria –como lo fue en la Iglesia Cristiana en todos los países de Europa durante muchos siglos para todo el mundo, salvo un puñado de judíos y gitanos-, la ficción de una decisión voluntaria se mantiene cuidadosamente. El padrino de bautismo compromete la aceptación “voluntaria” del niño de ser miembro de la Iglesia.

Una organización siempre es administrada. La sociedad, la comunidad y la familia pueden tener líderes –y lo mismo las organizaciones, pero solo estas son administradas. La administración puede ser superficial e intermitente como lo es, por ejemplo, en una asociación de padres y maestros de una escuela rural, en la cual los funcionarios elegidos dedican apenas unas pocas horas al año a los asuntos de la organización.

O puede ser un oficio de jornada completa muy exigente para un grupo bastante numeroso de personas, como en las fuerzas armadas, en la empresa de negocios, el sindicato, la universidad y muchas otras. Pero en todo caso, tiene que haber personas que tomen decisiones o nunca se hará nada. tiene que haber personas que respondan por la misión de la organización, su espíritu, su rendimiento, sus resultados.

La organización como desestabilizadora

La sociedad, la comunidad y la familia son todas instituciones conservadoras. Tratan de mantener la estabilidad y prevenir por lo menos retardar el cambio. Pero la organización de la sociedad poscapitalista es desestabilizadora. Por ser su función poner a trabajar el conocimiento –en instrumentos, procesos y productos; en trabajo; en el conocimiento mismo – tiene que organizarse para cambio constante.

Las habilidades, a diferencia del conocimiento, cambian lentamente y con poca frecuencia. Si Sócrates el cantero volviera hoy a la vida y fuera a trabajar en cantería, el único cambio significativo sería que tenía que hacer lápidas con una cruz en lugar de estelas con el símbolo de Hermes. Las herramientas son las mismas, sólo que hoy tienen pilas eléctricas en el mango.

Una consecuencia es que toda organización de nuestro tiempo tiene que incorporar en su estructura misma la gestión del cambio. En todo lo que hace tiene que incorporar el abandono organizado de todo lo que hace. Tiene que aprender a preguntarse cada pocos años acerca de todo producto, todo proceso, toda política: “¿Si ya no estuviéramos haciendo esto, lo emprenderíamos, sabiendo lo que sabemos ahora?” Y si la respuesta es que no, la organización tiene que preguntar “¿Y qué hacemos ahora?” Tiene que hacer algo, y no sólo otro estudio. En efecto, las organizaciones tendrán que planificar el abandono de una política, una práctica o un producto que ha tenido éxito, en lugar de tratar de prolongar su vida lo más posible –cosa en que hasta ahora sólo han pensado unas pocas grandes compañías japonesas”.

CONCLUSIÓN

La organización de una sociedad moderna se basa en la superposición de un conjunto de estructuras y redes que se encargan de regular su funcionamiento y de mantener su estabilidad. La estructura cultural se basa en la superposición de las experiencias culturales. La red civil complementa la estructura cultural, regulando las interacciones que se producen en la sociedad.

La organización social se sostiene en el conjunto de servicios públicos que hacen viable la igualdad de oportunidades.

La tensión creada por la comunidad necesita de estabilidad y la organización necesita desestabilizarla; la relación entre el individuo y la organización y las responsabilidades de uno y otro; la tensión que se origina en las organizaciones es necesaria para su autonomía y es el soporte de la sociedad del Bien Común.

El incremento en las demandas de responsabilidades sociales organizaciones responsables; la tensión entre especialistas con conocimientos específicos y su funcionamiento como equipo. Todos de estos serán intereses principales en los próximos años, especialmente en el mundo en desarrollo. Estos no serán resueltos por declaraciones, filosofías o legislaciones, sino que serán resueltos realmente donde se originan en la organización y en la oficina del gerente.

La sociedad, la comunidad y la familia son instituciones conservadoras. Tratan mantener la estabilidad y de impedir, o por lo menos enlentecer, los cambio. Pero la organización moderna es un desestabilizador.