Lucha de clases en la República Dominicana

El 16 de agosto de 1791 se produce una sublevación de esclavos en la colonia francesa que se extendió rápidamente y que ocasionó la muerte primero de blancos y después de esclavos. En ese momento surge un líder defensor de esclavos, Toussaint Louverture, quien llegó a ser Gobernador General de la Colonia después haber firmado el tratado de Basilea en donde España cede el territorio este de la isla a Francia. En esta etapa, en Saint Domingue se respira paz.

En 1801 Toussaint penetró a la parte Este de la isla y llegó a la capital acompañado por un numeroso ejército. Tomó posesión de la capital y liberó a los esclavos. En 1802, Napoleón envió a Leclerc para que sustituyera a Toussaint el cual se rinde después de varios enfrentamientos, éste es apresado y enviado a Francia donde muere luego en una cárcel.

El apresamiento de Toussaint radicaliza a algunos, quienes llegan a proclamar la independencia de Haití el primero de enero de 1804. Juan Jacques Dessalines, un esclavo analfabeto nacido en una plantación del Norte, quedó como jefe del recién Estado haitiano. Su régimen fue autoritario y murió asesinado en 1806.

PEQUEÑA BURGUESIA Y FUNDACION DE LATRINITARIA

Durante la ocupación haitiana, se formó la pequeña burguesía comercial capitalina mediante el siguiente proceso: el presidente Jean Pierre Boyer repartió entre los antiguos esclavos tierras que fueron cultivadas por estos libertos, por lo que hubo una mayor cantidad de productos agrícolas en el mercado, y esto hizo que surgieran pequeños establecimientos comerciales, cuyos dueños pasaron a constituir dicho sector social.

Los jóvenes con los que Juan Pablo Duarte formó, el 16 de julio de 1838, la sociedad secreta La Trinitaria, provenían de la pequeña burguesía mercantil capitalina.

A finales de enero de 1843, Matías Ramón Mella, cumpliendo instrucciones de Duarte, concertó a nombre de los trinitarios, en Los Cayos, Haití, una alianza con el grupo político haitiano llamado La Reforma, para derrocar a Boyer.

El fundador de la República Dominicana buscó esa alianza con los reformistas haitianos, porque consideró que si Boyer era derrocado, se ha­ría más fácil lograr la independencia dominicana, ya que tenía mucha experiencia como estadista.

El 13 de marzo de 1843 Boyer emprendió el camino hacia el exilio.

El nuevo gobernante haitiano, Charles Riviére Hérard amé, se dio cuenta de la fuerza política que habían adquirido los trinitarios y de su objetivo independentista, por lo que apresó a varios de sus dirigentes en julio de 1843, viéndose obligados Duarte y otros dos trinitarios, Pedro Alejandro Pina y Juan Isidro Pérez, a salir del país el 2 de agosto de dicho año, debido a la persecución en su contra.

La dirección del movimiento trinitario quedó en manos de Francisco del Rosario Sánchez, quien dirigió la lucha hasta la proclamación de la independencia el 27 de febrero de 1844.

El 15 de diciembre de ese año, siete repre­sentantes de la parte oriental de la isla en la Asamblea Constituyente que debía redactar en Puerto Príncipe una nueva constitución para toda la isla, enviaron una comunicación al cónsul francés en esa ciudad, André Nicholas Levasseur, en la que propusieron a Francia, que si la porción oriental de la isla se independizaba de Haití, y el Gobierno Francés ayudaba al nuevo Estado que se crearía con el nombre de la República Dominicana con armas, municiones y protección militar de los haitianos, el Gobierno Francés tendría el derecho de nombrar un gobernador encargado del Poder Ejecutivo por un período de diez años, y se le cedería a dicha nación europea la Península de Samaná, punto geográfico importante desde el punto de vista militar, porque en la bahía del mismo nombre podían anclar muchos barcos de guerra sin el peligro de un sorpresivo ataque del enemigo.

SEPARACIÓN DEL 27 DE FEBRERO DEL AÑO 1844

El 27 de Febrero de 1844 nació un estado teóricamente libre, independiente, soberano, que se llamó República Dominicana, pero no hubo lucha ninguna, ni siquiera un herido cuando se proclamó la Separación de la primera república libre, independiente, soberana y antiesclavista de América, o sea de Haití, y no fue producto de un proceso de guerra, ni de lucha sangrienta, no hubo víctimas, porque fue un proceso de separación.

El trabucazo de Mella fue un tiro al aire, porque los convocados esa noche, en la Puerta de la Misericordia, estaban rajados, a punto de no participar. La Separación se había programado para mediados de enero, pero al no llegar los regimientos, se pospuso para el 25 de febrero, que tampoco se presentaron. Cuando el 26, el 27, se supo que venían marchando hacia acá es cuando se convoca al acto del 27 en la Misericordia, y ante la vacilación de los sectores presentes, que eran de clase media, Mella hace un disparo hacia donde estaban las tropas haitianas, para comprometer a los que estaban ahí.

Las tropas haitianas,  se rindieron al día siguiente, a través de negociaciones con el cónsul francés, y se fueron de aquí con tambor batiente y sus banderas, no fueron hostilizadas. Hubo lágrimas de parte de las mujeres que veían retirarse a sus maridos o compañeros militares haitianos. Aquí no hubo expulsión violenta, se fueron pacíficamente por toda la ruta del Sur, hasta que llegaron a Haití.

Para Cordero Michel, el 27 de Febrero se ha relacionado con la Independencia después que surgieron las guerras dominico-haitianas, en marzo de 1844, cuando se produce todo un prejuicio anti haitiano, hasta el día de hoy. Es cuando se habla de Independencia, de la cual Duarte nunca habló, sino de Separación: Separación, Dios, Patria y Libertad, ese era uno de los lemas de Los Trinitarios. Durante años, se habló de Separación, no de independencia, incluso las principales calles del país se llamaban Separación.

Ese Estado que surge en 1844, que es el resultado de todo un proceso de lucha y conspiración de un grupo de dominicanos pequeños burgueses integrantes de La Trinitaria, encabezados por Duarte, es un estado, que no encajaba en la realidad dominicana, porque no existía una clase social, una burguesía nacional capaz de defender sus intereses patrios. Y la prueba es que desde que surge ese Estado, comienzan de inmediato a propiciar el protectorado, la anexión a Francia, España, Estados Unidos, Inglaterra, o sea, no existía una verdadera burguesía nacional, había una clase comercial, mercantil, fundamentalmente extranjera, pero que no tenía ningún sentimiento nacional.

Tras una extensa exposición de las maniobras infames, antipatrióticas, de Tomás Bobadilla Briones y los demás afrancesados que tomaron el control de la Junta Central Gubernativa Provisional, desplazando a los Trinitarios para revivir viejos planes de incorporación a otras potencias, la Independencia Nacional se plasma, se logra, en 1865, cuando se expulsa a los españoles de aquí, producto de una auténtica revolución de liberación nacional que no solamente tuvo como finalidad la restauración de la soberanía sino que fue una guerra social en la que sectores populares, a diferencia del movimiento de 1844, se plantearon objetivos revolucionarios.

PUGNAS POR EL PODER: ANEXIONISMO Y NACIONALISMO

Desde finales de la ocupación haitiana hasta finales del siglo XIX, los intereses de las clases dominantes giraban alrededor del tema del Estado Nacional, de si se podía crear tal Estado o si era mejor anexarse a un país poderoso. El día siguiente de la independencia, 28 de febrero de 1844, Pedro Santana se entrevistó con el cónsul francés, Saint Denis, para ponerse a sus órdenes.

Los anexionistas, encabezados por Pedro Santana, controlaron la Junta Gubernativa, que adoptó las ideas del plan Levasseur, que consitía en que Francia dominara al país y luego sometiera a Haití.

No solo Bobadilla, líder conservador, sino también Sánchez aceptaba la petición de un protectorado a Francia. Pero la llegada de Duarte al país y las derrotas de Haití en las batallas de Azua y Santiago, ambas en marzo de ese año, le dieron el control del Estado a los trinitarios.

En medio de esas contradicciones, Duarte encabezó la oposición popular, expulsó a los anexionistas de la Junta Gubernativa e impuso a Sánchez al frente de la misma, a través de un movimiento que llevó a cabo el 9 de junio de 1844, con el respaldo de Joaquín Puello, jefe militar de Santo Domingo, y con la participación de destacamentos de negros de los alrededores de la capital. Duarte también recibió un gran respaldo en Santiago, donde predominaba la pequeña burguesía.

Pero el movimiento de Duarte no tuvo efecto en la tropa principal, que estaba en Baní bajo la dirección de Pedro Santana. Este último negoció con Sánchez, entró a la capital, disolvió la Junta Gubernativa, encarceló a los trinitarios y se puso al frente del grupo conservador anexionista. A fines de 1844, la Asamblea Constituyente lo ratificó como Presidente de la República.

Entre los trinitarios, Duarte encabezaba el ala radical, Sánchez el grupo conciliador y que hacía concesiones y Puello el grupo que se subordinó a los anexionistas, razón por la cual se mantuvo trabajando con los siguientes gobiernos, hasta que Santana lo fusiló.

En 1948, Santana renunció a la presidencia de la República y su sucesor, el general Manuel Jiménez, permitió el regreso de los trinitarios que habían salido del país, quienes se integraron al nuevo gobierno. En 1855, un trinitario, Ramón Mella, fue delegado por Santana para ofrecer el protectorado español sobre el país.

En los años siguientes, el interés de la burguesía comercial y de los grupos dominantes fue anexar el país a una potencia capitalista, pues no veían perspectivas de mantener sus intereses de clase por medio de un Estado nacional, que consideraban difícil de sostener ante la amenaza haitiana.

La pequeña burguesía y el campesinado actuaban en sentido contrario, pues su supervivencia dependía de la existencia de un Estado propio. Los grupos dominantes tenían más posibilidades de divulgar e imponer sus ideas, pues contaban con el apoyo de intelectuales, de la Iglesia y del propio Ejército. Por eso lograron influir en la masa campesina e incluso en la pequeña burguesía, que en su mayoría renunció al nacionalismo y aceptó la idea de la anexión.

Hasta 1875, la precariedad económica del país estimulaba las ideas anexionistas. Los grupos que apoyaban esa política veían en la anexión el camino del progreso. O sea, que la idea de la anexión era el resultado de la incapacidad de la clase dominante de empujar un proyecto que desarrollara la economía y le permitiera realizarse como clase en el marco de un Estado nacional.

CAMPAÑAS MILITARES

Durante los 10 años que duró la guerra de independencia dominicana, de 1844 a 1856,  fueron libradas doce batallas importantes, tres de las cuales fueron  de vida o muerte para la preservación de la patria.

Las tres batallas de mayor envergadura entre los ejércitos dominicano y haitiano fueron las del 19 y 30 de marzo de 1844, las cuales se libraron en Azua y Santiago, respectivamente. La otra  fue la de  Las Carreras que se produjo  el 23 de abril de 1849,  en las inmediaciones del río Ocoa, también en la sureña provincia  de Azua.

La  primera y segunda  batallas pertenecen a la etapa inicial de la guerra independentista y la otra a la tercera campaña militar cuando por primera vez las tropas haitianas  lograron su mayor aproximación a la ciudad de Santo Domingo al cruzar el río Ocoa.

Luego de las derrotas sufridas en  las batallas de El Memiso y Tortuguero, ambas sostenidas el 13 de abril de 1844, las tropas haitianos se retiraron a reorganizarse ante la imposibilidad de vencer al naciente ejército dominicano.

Las incursiones masivas de los soldados del vecino país fueron reanudadas en septiembre  de 1845, es decir un año y siete meses después,  con incursiones por el Sur y el Norte, pero nuevamente fueron derrotados al cruzar la frontera en las batallas de La Estrelleta,  el 17 de septiembre de 1845, en Elías Piña y Beller, el 28 de octubre del mismo año, en  Dajabón.

De 1845 hasta 1849, durante cuatro años,   los haitianos se dedicaron nuevamente a fortalecer sus ejércitos tomando en cuenta su experiencia en el campo de batalla con el objetivo de no fracasar en sus planes de controlar toda la isla.

Aprovechando las luchas internas que protagonizan los principales líderes políticos y militares del país enviaron  nuevamente en abril de 1849 un poderoso ejército por el sur al mando de sus mejores oficiales.

En esta oportunidad las tropas haitianas logran vencer todas las resistencias encontradas a su paso y  lograr su mayor avance durante toda la guerra al cruzar la estratégica ciudad de Azua, sostener una encarnizada batalla en El Número el 17 de abril y seguir avanzando hasta llegar al río Ocoa, donde nuevamente son derrotadas por el ejército dominicano bajo el mando del general Pedro Santana durante  la sangrienta batalla de Las Carreras, el 23 de abril de 1849, deteniendo así su avance hacia la ciudad de Santo Domingo.

Pese a las derrotas sufridas desde  1844 al 1849 los haitianos no bajaron la guardia en sus pretensiones de desconocer el nacimiento de República Dominicana y en 1855 iniciaron una nueva oleada de invasiones por las regiones Sur y el Norte.

En esta oportunidad sus tropas no pudieron avanzar tanto como en la anterior porque fueron vencidas en San Juan durante la batalla de Santomé el 22 de diciembre de 1855, en Neiba el 22 de diciembre del mismo año en la batalla de Cambronal y nuevamente en Sabana Larga, Dajabón,  el 24 de enero de 1856.

Con esa última derrota militar los gobernantes haitianos se dieron cuenta que la independencia dominicana era un hecho irreversible y así terminó la primera etapa de la lucha patriótica dominicana.

PUGNAS CAUDILLISTAS: BAEZ VS SANTANA

Báez y Santana fueron caudillos que desde lo regional se elevaron  nacionalmente cuando obtuvieron la dominación social, apoyados en cualquier medio.

En cuanto a Santana su ascensión viene desde los años de dominación haitiana, luego su caciquismo se amplio al convertirse en líder regional del este, con tropas se convirtió en líder o caudillo del ejercito, dirigió un contragolpe de estado, se elevo y se definió cuando asumió el poder.

En cuanto a Báez alcanzo una formación durante la dominación haitiana; hábil, anexionista y afrancesada, fue ascendiendo políticamente como rival de Santana , fue ayudado por su preparación intelectual, favor ganado con Santana, respaldo conseguido por Santana y diplomáticos.

El caudillismo: era representado por un hombre que desde su región, se elevaba nacionalmente cuando obtenía apoyo social su atención la justifica al poner a su servicio los mecanismos legales y administrativos.

Santana y Báez dominaron el escenario político de la primera república. Su rivalidad se origina a raíz de cuando Santana sustituyo a Báez, entre las causas están:

Independencia gubernativa de Báez, quien apenas tomo en cuenta el poder político de quien auspicio su presidencia.

Resentimiento que albergo a Santana al sentirse contrario a Báez.

Lucha política contra el poder que ambos caudillos entablaron caracterizada por la búsqueda de proteccionismo.

Santana al tomar el poder, pronuncio un discurso donde critico las faltas gubernativas de Báez y dio a relucir sus deslealtades y acuso a Báez de pérfido, traidor y malversad de fondos del estado y traidor de la patria.

El artículo 210: justificaba todas las actuaciones de Santana durante su Gobierno,  y en su segundo mandato elimino dicho artículo. El articulo 210 el cual socavó la fundamentación de la constitución y dejo sin efecto las limitaciones que el congreso quería imponer al presidente al cual se le daba el poder absoluto.

Santana gobernó cuatro veces y tuvo como rival importante a Buenaventura Báez, quien gobernó en cinco ocasiones y tenía apoyo del campesinado, la pequeña burguesía y la Iglesia.

En 1849, Báez llegó a la presidencia con el apoyo de Santana y gobernó hasta 1853. En su primer gobierno, Báez continuó la política de Santana, pero ejerció el poder con autonomía y formó un grupo alrededor de su persona. En 1853, Santana recuperó la presidencia y acusó a Báez de conspirador.

Báez se había procurado el apoyo de algunos gobiernos europeos, el cual utilizó para sacar a Santana del poder en el año 1856. El apoyo de la Iglesia a Báez fue igualmente importante, sobre todo porque Santana separó a la Iglesia del Estado y no le devolvió los privilegios y propiedades que había tenido en los tiempos de la colonia y que le quitó el gobierno haitiano de ocupación.

El baecismo, en realidad, fue una especie de camarilla aglutinada alrededor de un líder que logró apoyo popular, que gobernó con relativa independencia de las clases y que buscó una base de sustentación. Pero a diferencia de Santana, Báez nunca logró contar con el apoyo de la mayoría de la clase dominante; tuvo poca influencia en el ejército y siempre fue rechazado en Santiago.