El arte clásico: Roma

El arte clásico: Roma. La arquitectura: características generales. La ciudad romana. La escultura: el retrato. El relieve histórico. El arte en la Hispania romana.

El arte clásico: Roma.

El arte romano representa la culminación del proceso evolutivo de las culturas mediterráneas, al realizar una síntesis de todas ellas, mezclada con sus propias y originales aportaciones. Roma no duda en incorporar a su cultura elementos de las de los pueblos dominados por su Imperio. Este hecho, unido a la extensión territorial de ese dominio, es el principal fundamento de la homogeneidad de la cultura occidental.

Las dos principales influencias que recibe el arte romano son:

  • El arte griego, tomado primero de la Magna Grecia y posteriormente de la propia Grecia.
  • El arte etrusco.

El arte etrusco.

Se desarrolla en la Toscana (al norte de Roma), entre los ss. VII al IV a.C. De este arte los romanos tomaron: el arco y la bóveda; la forma del templo (que a su vez deriva del griego); el orden toscano; y el realismo de las artes figurativas (especialmente la escultura).

Cronología.

Aunque la fundación de Roma es varios siglos anterior, el arte romano se desarrolla fundamentalmente a partir del siglo III a.C. hasta el siglo V d.C.

  • Siglos II-I a.C.: época republicana.
  • 31 a.C.-14 d.C.: época de Augusto.
  • Siglos I-V d.C.: época imperial.
  • Julio-Claudios: 14-69 d.C.
  • Flavios: 69-98 d.C.
  • Trajano: 98-117 d.C.
  • Adriano: 117-138 d.C.
  • Constantino: 312-337 d.C.

 La arquitectura: características generales.

El mundo griego fue fundamental para el desarrollo del arte romano junto a las aportaciones de la cultura etrusca. Sin embargo, también tuvo una indiscutible personalidad, manifestada principalmente en la arquitectura.

Posteriormente el arte romano repercutió enormemente en las culturas occidentales, siendo la base cultural de Occidente hasta nuestros días.

El arte en Roma se puso al servicio de nuevas necesidades. Esto explica el nacimiento de nuevas manifestaciones y también la aparición de un arte con gran centralización y unitarismo, no sólo en Roma sino también en el resto del Imperio.

Las principales características que aporta el arte romano como novedad son:

  • Preocupación, en la arquitectura, por el juego de masas que viene por los elementos usados en la construcción.
  • Arquitectura mucho más colosal.
  • Como elemento arquitectónico básico, se van a utilizar el arco, la bóveda y, por tanto, la cúpula.
  • Se va a crear el retrato en la escultura.
  • Roma fue la creadora del relieve histórico, continuo y narrativo.

El arte romano se puede dividir de forma similar a la historia del Imperio en tres periodos:

  • Periodo de la República: s. VI (hacia el 510) – 27 a.C.
  • Periodo de Augusto: la época clásica: 27 a.C. – 14 d.C.
  • Periodo imperial: dividido a su vez en:
  • De Tiberio a Trajano: 14 – 117
  • De Adriano a Alejandro Severo: 117 – 235
  • De Maximino a Constantino: 235 – 315

 La ciudad romana.

La ciudad romana es heredera directa de la griega, pero tuvo un desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el Imperio. Inicialmente tenían un desarrollo orgánico, resultado de ir añadiendo casas al núcleo original. La ciudad romana por antonomasia es Roma, la Urbs (o Urbe).

Sin embargo, los romanos fundaron multitud de colonias en las tierras que dominaron y ahí apareció otro tipo de urbanismo. Tiene planta en damero, además de lo que ya tenían las viejas ciudades romanas: lugares públicos donde se reúne el pueblo para tomar las decisiones políticas y en donde divertirse, templos y palacios. Si el plano es ortogonal no todas las calles son iguales: hay dos calles principales más importantes, que cruzan la ciudad de parte a parte: el cardo con dirección norte-sur, y el decumano, con dirección este-oeste. El resto de las calles son más estrechas y se inscriben dentro de una de las manzanas (insulae) en que se divide el rectángulo. Ésta es la disposición de las ciudades nuevas, frecuentemente de origen militar.

La expansión de Roma se tradujo en la fundación de colonias en los territorios conquistados, en los que se fundaba una nueva ciudad o civitas. Más adelante, cuando ya dominaban extensos territorios, los romanos fundaron más ciudades por razones comerciales, defensivas o, simplemente, para asentar poblaciones. Son de planta romana Florencia y Turín en la Italia actual, Cartagena, Córdoba, Mérida, León, Barcelona, Valencia, Zaragoza, en la Península Ibérica, Constantinopla, Verona, Lutecia (la actual París), Narbona, Timgad, Tingis (la actual Tánger), en otras partes.

La escultura: el retrato.

La gloria de la escultura romana fue, indudablemente, el retrato.

El retrato romano tiene su origen en el arte etrusco, en el mundo griego helenístico y en las imágenes mayorum, máscaras en cera de los muertos que se guardaban en las casas para rendirles culto y sacarlas en procesiones.

Los materiales más utilizados en el retrato fueron el bronce y el mármol y la estatuas eran apolícromas, salvo en un primer momento en que los ojos se coloreaban, práctica que se abandonó para ser tallados.

En un principio eran bustos que sólo recogían la cabeza y parte del cuello, pero que se irán alargando poco a poco llegando a representar también los hombros y el pecho.

Retrato romano de cuerpo enteroTambién hubo retratos de cuerpo entero, de pie o sedentes (esto fue más frecuente en los cuerpos femeninos), y retrato ecuestre, del que debió haber varios ejemplos, pero que sólo nos ha llegado uno importante. Sólo se representaba así al emperador y es importante por la influencia que tendrá en épocas posteriores.

El retrato más frecuente de la escultura romana es el del emperador, que constituye el modelo para el resto de retratos.

Hay tres tipos de retratos:

  • Retrato togatos. Se esculpe al emperador con toga y manto sobre la cabeza. Le representa como pontífice máximo.
  • Retrato Togato de Augusto
  • Retrato toracatos, que representa al emperador como cónsul o militar, por lo que aparece con coraza.

Retrato apoteósico, que representa al emperador como una persona heroizada o divinizada. Aparece con la parte superior del cuerpo desnudo, corona de laurel y algún atributo de un dios. Es la representación más rica, aunque no la más frecuente.

El retrato romano evolucionó según las distintas etapas, y para poder distinguir la época en que fue creada la escultura es necesario observar algunos pocos detalles, como los ojos, la barba y el cabello. En el retrato femenino, además, quedan patentes las modas en los peinados.

El relieve histórico.

Se trata del género que mejor representa el afán de gloria e inmortalidad del pueblo romano. La vieja costumbre de conmemorar los triunfos del guerrero y el deseo de eternizarlos en piedra, alcanza con el relieve su máxima expresión. Se trata, pues, de un género al servicio de la propaganda. Manifiesta, además, el aprecio de los romanos por la historia, que fue cultivada por numerosos autores.

El relieve narrativo estará presente en numerosas construcciones, subordinado a ellas, y siempre con carácter ornamental y propagandístico. Arcos de triunfo, columnas conmemorativas, sarcófagos, altares públicos, etc. serán el mejor soporte para este género.

En el planteamiento general romano se aprecia la huella griega, el origen helenístico. Pero el romano se caracteriza por la utilización de efectos pictóricos como la perspectiva, para crear efectos de profundidad; en esto se aleja de los fondos planos del relieve griego. Los personajes colocados en diferentes planos y la introducción de elementos paisajísticos dotan al relieve romano de profundidad, pudiendo afirmarse que responde a una concepción pictórica. Su influencia será enorme en el relieve renacentista.

Aunque el relieve ya se utilizaba durante la época republicana, va a ser en la época imperial cuando alcance su máximo desarrollo, vinculado a la construcción de monumentos conmemorativos.

 El arte en la Hispania romana.

 Se conoce como Arte romano en Hispania a todas aquellas manifestaciones artísticas correspondientes al periodo de dominio romano sobre la Península Ibérica. Conjuntamente con su economía, su política y su religión, Roma exportó a toda Europa y también parte de Asia y África sus modelos artísticos, provocando una estandarización de la estética en docenas de países que llega hasta hoy, en un legado amplísimo; un legado que también dejó su impronta en las corrientes que tras la caída del Imperio Romano de Occidente estarían llamadas a sustituir al arte romano. Así, se pueden observar numerosas influencias del arte romano en el arte románico o renacentista, corrientes artísticas que, a su vez, tuvieron una fuerte influencia sobre los usos estéticos actuales.

En el estudio del arte romano se puede diferenciar la pintura, la escultura, el mosaico y de una forma más general, los elementos artísticos contenidos en la arquitectura que exceden de su carácter meramente funcional.