EL ESTADO Y DE LA FAMILIA

 

Todo Estado es una asociación, y solo en vista de algún bien las sociedades se forman, puesto que lo único que los hombres mueven es la esperanza de algo que les parece bueno. Todas las asociaciones tienden sin duda a un bien determinado, y el más importante de todos los bienes debe ser objeto de la más importante asociación, de la que comprende a todas las demás y puede llamarse asociación política, ciudad, o más propiamente, Estado.

Algunos escritores han dicho que se confunden los caracteres del rey, del magistrado, del amo, y del padre de familia, suponiendo que estos poderes difieren menos en su esencia que en el número de los gobernados; que un amo manda a pocos individuos; un padre de familia, a un mayor número; un magistrado o un monarca, a una sociedad más extensa. Supone estos autores que es lo mismo un pequeño Estado que una gran familia, y añaden que el poder del magistrado es temporal, debiendo obedecer a su vez, y que en el rey es personal e independiente.

La primera sociedad nace con la aproximación de dos seres que no pueden existir uno sin otro; el hombre ya la mujer. El deseo de la reproducción los une, como une a los demás animales y a las plantas. Puede decirse que este deseo de dejar tras sí otro ser formado a la propia imagen es instintivo en la naturaleza.

La misma naturaleza ha creado ciertos seres para mandar y otros para obedecer, ambos se reúnen por el instinto de la conversación. Ha querido que el ser dotado de razón y de prudencia mande, y el que por sus condiciones corporales puede ejecutar los mandatos, obedezca. En esta segunda sociedad buscan el amo y el esclavo su común interés.

La naturaleza ha establecido, pues una diferencia esencial entre la mujer y el esclavo. No han hecho lo que los fabricantes de Delfos con sus cuchillos que sirven de muchos. Los bárbaros no distinguen, en verdad, la mujer del esclavo; pero la naturaleza no los ha hecho para mandar. Entre ellos no hay si no esclavos y esclavas. Los griegos, dicen nuestros poetas, tienen derecho a mandar a los bárbaros, puesto que los bárbaros y esclavos son sinónimos.

Esta doble reunión del hombre y la mujer, del año y del esclavo, constituye la familia; por esto ha dicho muy bien Hesiodo.

La reunión de muchas familias tiene lugar bien pronto por la necesidad de servicios recíprocos, que no son de todos los momentos; entonces se forma la aldea, que podría denominarse justamente colonia natural de la familia.

La reunión de muchas aldeas constituye un Estado, que llega a bastarse absolutamente a sí mismo.

El estado tiene siempre su origen en la naturaleza, lo mismo que las primeras sociedades; por qué la naturaleza de toda cosa es precisamente su fin.

Es indudable que el Estado es antes que la familia y que los individuos, porque el todo es antes que sus partes.

La vida social es un imperioso mandato de la naturaleza. El primero que instituyo una sociedad política hizo a la humanidad el mayor de los beneficios; por qué si el hombre perfeccionado por la sociedad, es el primero de los animales, es también el ultimo cuando vive sin leyes y sin justicia.

Justicia: Es la base de la sociedad; derecho: Tal es el principio de la asociación política.