TEORÍA DE LA ESCLAVITUD

Una familia bien organizada se compone de individuos, libres y de esclavos; pero hay que descomponer más aún para llegar a los elementos primitivos de la familia. Estos elementos son el amo y el esclavo, el marido y la mujer, el padre y el hijo.

Debe, pues, considerarse de una parte la autoridad del amo, después la autoridad conyugal, y luego la paternal.

A estos tres elementos que acabamos de enumerar podría añadirse otros que algunos confunden con la administración doméstica y que otro sostienen que es solamente su parte más esencial. Este cuarto elemento, que también estudiaremos, es la especulación o industria que provee al bienestar de los individuos que componen el hogar doméstico.

La ley, dicen, es la única que establece diferencia entre el esclavo y el hombre libre; pero la naturaleza hace a los hombres iguales, y así, pues, la esclavitud es una injusticia, puesto que es resultado de la violencia.

La propiedad es una parte integrante de la familia y el modo de adquirirla forma parte también de la ciencia doméstica, puesto que son las cosas de primera necesidad, los hombres no podrían vivir felices, ni aun vivir. La propiedad es un instrumento de  la existencia, la riqueza una multiplicidad de instrumentos y el esclavo una propiedad viva; solamente que en cuanto instrumento, el obrero es el más perfecto de todos.

La vida es el uso y no la producción de las cosas y el esclavo sirve solo para facilitar este uso. Propiedad es una palabra que debe entenderse como la palabra parte que, al serlo del todo, pertenece en absoluto a otra cosa que ella misma. El amo es señor del esclavo y es otro que él; el esclavo, por el contrario, no solamente es esclavo del amo, sino que le pertenece todo entero. Esto demuestra lo que el esclavo es en sí y lo que puede ser. Aquel que por una ley de la naturaleza no se pertenece, sino que, sin dejar de ser hombre, pertenece a otro, es naturalmente esclavo. Así, el esclavo es propiedad ajena y la propiedad es un instrumento necesario a la existencia.

El hombre mismo encuentra en su organización una doble autoridad; la del amo y la del magistrado. El alma manda al cuerpo como un amo a su esclavo. Solo por discutir la legitimidad del derecho positivo que establece la esclavitud; pero unos pretenden que el derecho resulta de la sumisión y el asentamiento, y otros que está fundado sobre la fuerza que a la obediencia obliga.