La ética en la contabilidad

La ética representa las características humanas ideales o de autodisciplina en exceso, de las exigidas por la ley.
En el caso de los profesionales, puede considerarse la ética como un sistema de principios morales y la observancia de reglas para gobernar las relaciones con los clientes, el público y otros contadores públicos, y está relacionada con la independencia, autodisciplina e integridad moral del profesional.

Con este fin los miembros de la Junta Central de Contadores deben en todo momento de acción, guardar estricto secreto de los asuntos de sus clientes, esforzarse constantemente para mejorar su habilidad profesional, observando las Normas Internacionales de Auditoría Generalmente Aceptadas (NIA), promover las formas más completas y comprensibles en el informe financiero, sostener la dignidad y el honor de la profesión, y mantener altas normas de conductas profesionales.

La moral profesional es una aplicación de la moral a la profesión, o mejor dicho el profesional que es el hombre y puede ser cristiano con una función que cumplir en sociedad. No deben ser distintos los principios que rijan la moral del profesional en cuanto tal, de los principios que han de regir la vida de cualquier mortal, puesto que la moral como la verdad no puede ser más que una.

Entre los protagonistas de las ciencias económicas o del proceso económico se destaca el contador como árbitro, y en cierto modo responsable de los métodos administrativos y como el autor, consciente de las informaciones, las cuales fundamentalmente requiere la economía.

El papel de la contabilidad es iluminar la administración para que opere de la mejor forma posible, en su doble carácter de acción y razonamiento.

Mucho depende de la capacidad y responsabilidad de los contadores, porque si el comercio y la administración consisten en el manejo técnico de los bienes y servicios, la función de los contadores tiende a orientar esa acción.

La función del contador, en el sentido estrictamente profesional:

  • La mayor trascendencia.
  • La que propone mayor responsabilidad al contador.

El contador público tiene la obligación de la consagración y el adiestramiento, haciendo conciencia de sus propias funciones. Si de él depende el rumbo de la empresa, con su sinceridad, lealtad y capacidad deriva la apreciación de un patrimonio cualquiera que sea, según su acción en la particularización, podrá ser considerado este profesional como un fruto superior o no.

Existen tres requisitos impuestos a la información para la toma de decisiones administrativas:

  • Significación.
  • Oportunidad.
  • Veracidad.

La función intelectual del contador es operar en la realidad con arreglo de las esencias y principios de la ciencia, para, de manera responsable, iluminar la administración y las decisiones que tiene que tomar en las empresas.
El Código de Ética Profesional es explícito con el papel del contador público al servicio del sector privado, en cuanto a su integridad y lealtad con las empresas.