PARTIDO DE LA LIBERACIÓN DOMINICANA

INTRODUCCION

En este trabajo se hace una exposición acerca de una de las organizaciones políticas de mayor trascendencia en la República Dominicana: Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

El presente informe ha sido estructurado de forma tal que se exceptúe ningún aspecto de relevancia concerniente al tema objeto de estudio. Por lo que la investigación inicia con una retrospectiva histórica de los inicios del PLD y los actores que dieron lugar a su fundación formal en el año 1939.

Se ha tratado, además, en forma breve y concisa, los diferentes eventos que se han suscitado en el seno de dicha organización desde su fundación hasta el momento actual, haciendo énfasis en las principales figuras políticas que contribuido con el fortalecimiento institucional del mismo.

HISTORIA DEL PARTIDO DE LA LIBERACION DOMINICANA

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), fundado el 15 de diciembre de 1973 a raíz de una división en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) consiguiente al abandono de su fundador y máximo dirigente, junto a un grupo de antiguos miembros del PRD, Juan Bosch, quien desde la fundación del PRD en 1939 había sido la figura más destacada de la oposición al régimen de Rafael Trujillo (1930 – 1961) y, a partir de 1966, al Gobierno de Joaquín Balaguer.

Surge como una organización política integrada por hombres y mujeres de vocación patriótica, que lucha por la libertad, el progreso y el bienestar de los dominicanos y los demás pueblos del mundo, privilegiando su acción política a favor de los grupos más desposeídos y vulnerables de la sociedad.

En la Inauguración del Partido Juan Bosch Afirmó; Queremos en el PLD, dominicanos que ofrezcan no que pidan, que a la hora de la verdad den un paso al frente para combatir no para beneficiarse, no nos importa que sean pocos, que el pueblo tiene razón cuando dice es mejor estar solo que mal acompañado

Participó en las elecciones presidenciales dominicanas de 1978, 1982, 1986, 1990, 1994, 1996, 2000 y 2004. Del 1978 al 1994, Bosch fue su candidato representante. No resultó ganador en ningún comicio. En 1996 y en 2004, tuvo a Leonel Fernández como su candidato a la presidencia, resultando ganador en ambas ocasiones. Danilo Medina fue su candidato en 2000. Perdió ante el PRD, contra el entonces candidato Hipolito Mejia.

El Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), surgió en el 1973 como una negación de las prácticas clientelares, populistas e individualistas del PRD. Su propósito declarado fue construir una organización que tuviera como objetivo completar la obra de nuestro héroe nacional, Juan Pablo Duarte: lograr una patria libre, soberana e independiente, en la cual impere la Justicia social y el respeto a la dignidad humana. Para cumplir ese objetivo se entendió que era necesaria la creación de una sólida organización, de líderes, con métodos de trabajo diferentes que aseguraran una sólida disciplina, una mística arraigada y una vocación de trabajo por el pueblo dominicano, basados en el trabajo colectivo, la unificación de criterios y los principios del centralismo democrático. Para entender las características organizativas del partido en el momento de su fundación es necesario no perder de vista que el surgimiento de una determinada configuración partidaria es producto de causas sociales o políticas específicas. De ahí que la estructura y organización que se dio, en sus inicios, el Partido de la Liberación Dominicana, (PLD), sea una consecuencia de la coyuntura existente tanto en el plano nacional como en el internacional en 1973.

El Partido de la Liberación Dominicana surgió pocos meses después del fracaso del movimiento guerrillero encabezado por Francisco Caamaño Deñó. Este fracaso puso fin, en cierta medida, a un período de la historia de nuestro país que se había iniciado con la revuelta del 24 de abril de 1965, acontecimiento surgido como consecuencia del derrocamiento del gobierno presidido por el profesor Juan Bosch en septiembre de 1963 y que buscaba el retorno de éste al poder. Cuatro días después de haberse iniciado la revuelta del 24 de abril, argumentando que se buscaba impedir el surgimiento de una nueva Cuba, el gobierno de los Estados Unidos ordenó la intervención militar del país por tropas norteamericanas, impidiendo la concretización de las demandas del movimiento constitucionalista y creando las condiciones para el retorno al poder del Dr. Balaguer, quien gobernó la República Dominicana desde 1966 a 1978. Todos esos acontecimientos produjeron cambios profundos en el pensamiento político de Juan Bosch, que se expresaron a través de una serie de libros y artículos publicados a partir de 1968. Entre los libros presentados por el compañero Bosch en ese período se encuentran Dictadura con Respaldo Popular, El Pentagonismo Sustituto del Imperialismo, Composición Social Dominicana, De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe Frontera Imperial. Este contexto nos permite entender porqué la nueva organización política nace comprometida con el ideal de la liberación nacional.

El 3 de diciembre de 1973, días antes de que se fundara el PLD, el compañero Juan Bosch, en ocasión de una entrevista para la Revista Ahora, respondiéndole a Emma Tavárez Justo una pregunta sobre cuáles características ideológicas programáticas tendría el nuevo partido, que lo diferenciaran del PRD, señaló lo siguiente:

“Un partido no es lo que sean sus masas sino lo que sean sus dirigentes, y digo esto en sentido ideológico. Los dirigentes del PRD, exceptuando desde luego los que han pasado al PLD y alguno que otro confundido que se haya quedado en el PRD, dejaron hace tiempo de pensar en la liberación nacional y se dedicaron a pensar en las posiciones públicas que pueden conquistar dentro de las estructuras del gobierno (el de Balaguer o uno futuro de unidad) o dentro de las estructuras del partido; pues no hay que olvidar que un alto cargo en un partido importante puede tener tanta categoría y rendir tantas satisfacciones como un puesto de secretario de Estado o embajador o diputado”.

Símbolos

  • Su símbolo es la estrella de cinco puntas
  • Color: Morado
  • Lema: “Servir el partido para servir al Pueblo”.
  • Fundador: Prof. Juan Emilio Bosch Gaviño

Figuras

  • Leonel Fernández, Presidente del Partido
  • Reynaldo Pared Pérez, Secretario.
  • Feliz Bautista P. Secretario de la Organización.
  • Jaime David Fernández Mirabal (Sobrino de Minerva Argentina Mirabal)
  • Minou Tavárez Mirabal, (hija del héroe nacional Manuel Aurelio Tavárez Justo y de la heroína nacional Minerva Argentina Mirabal, ambos fundadores en 1960 del Movimiento Clandestino Agrupación política 14 de junio y mártires de la patria.
  • Danilo Medina: es el número dos del Partido, al quedar en segunda preferencia de votos en las Elecciones Primarias de 2007.
  • Miguel Cocco Guerrero: Amigo entrañable del Profesor Juan Bosch, miembro del Comité Central, destacado y reconocido funcionario del gobierno del Presidente Leonel Fernández.

Transformaciones Globales

El período comprendido entre el año 1973 y el momento actual se ha desarrollado en un marco de grandes transformaciones globales, tanto en terreno político, económico y social. De igual manera, son múltiples los cambios producidos al interior de la sociedad dominicana.

El Partido de la Liberación Dominicana surge en un momento en el que la humanidad comenzaba a recibir los impactos de una profunda revolución científica y tecnológica. Es el momento en el cual la economía mundial entró en una nueva fase caracterizada por sacudidas muy fuertes. Estas sacudidas se expresaron por medio de las crisis de 1980-1982 (crisis de la deuda externa), 1990-1991 (crisis del sistema monetario europeo), 1994-1995 (crisis de México) y 1997-1998 (crisis asiática). Las mismas trajeron consigo una serie de situaciones que explican el por qué de las políticas públicas que se pusieron en práctica a partir de los años ochenta. El proceso que se abrió al inicio de la década de los setenta obligó en cierta medida a desmantelar los sectores públicos empresariales creados tras la Segunda Guerra Mundial, en algunos casos motivado por razones ideológicas pero mayormente debido a necesidades financieras del Estado para cubrir los enormes déficit públicos y la deuda.

En el período comprendido entre los años 1973 y 1992 se produce el colapso del socialismo soviético, abriendo paso a una transición inédita del socialismo al capitalismo en el antiguo bloque soviético y se puede decir que lo mismo ha venido ocurriendo en China con otras peculiaridades. El colapso del régimen soviético no fue casual. La antigua Unión Soviética y los países de Europa Oriental eran comparables a Occidente en cuanto a niveles de crecimiento hasta los inicios de los años setenta. Tal y como lo expresa Anthony Giddens, después de ese momento se quedaron atrás rápidamente. “El comunismo soviético, con su énfasis en la empresa estatal y la industria pesada, no podía competir en la economía electrónica mundial. El control ideológico y cultural en el que se basaba la autoridad comunista no podía sobrevivir en una era de medios de comunicación globales”. La televisión jugó un papel directo en los acontecimientos de 1989 que produjeron la caída del muro de Berlín.

Por otro lado, con el período histórico que se abre al iniciarse la década de los setenta, surge una nueva categoría de países, calificados como emergentes, que logran diferenciarse de los países pobres en la medida en que se aprovechan del proceso de transformaciones que se produjo en esos años. Es el caso de los países del sudeste asiático.

Finalmente, a partir de los años setenta el sistema ha tendido a la concentración del capital, proceso que se viene produciendo mediante una oleada de fusiones y adquisiciones que buscan conseguir el tamaño óptimo para competir, reducir costes laborales y ampliar cuota de mercado.

Todo lo anterior se ha producido en un contexto en que lo financiero ha pasado al primer plano y se ha convertido en lo hegemónico, pasando lo productivo o lo industrial a ser subsidiario de lo financiero. Con todo y las crisis, los últimos años han sido testigos de una interdependencia económica cada vez más creciente “del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al mismo tiempo que la difusión acelerada y generalizada de la tecnología”. Esa interdependencia es lo que explica la dificultad de reducir el impacto de una crisis al plano local.

El PLD se ha desarrollado como fuerza política en el marco de la economía global. El reputado académico español, Manuel Castells, establece que “una economía global es una realidad nueva para la historia, distinta de una economía mundial. Una economía mundial en la que la acumulación de capital ocurre en todo el mundo, ha existido en Occidente al menos desde el siglo XVI, como nos enseñaron Ferdinand Braudel o Inmanuel Wallertein. Una economía global es algo diferente. Es una economía con capacidad de funcionar como una unidad en tiempo real a escala planetaria. Aunque el modo capitalista de producción se caracteriza por su expansión incesante, tratando siempre de superar los límites del tiempo y espacio, solo a finales del siglo XX la economía mundial fue capaz de hacerse global en virtud de la nueva infraestructura proporcionada por las tecnologías de la información y las comunicaciones. Esta globalidad incumbe a todos los procesos y elementos del sistema económico”.

Resulta por lo tanto evidente que la globalización no es el resultado de un proyecto ideológico sino el producto de las enormes transformaciones que se han producido en el sistema capitalista a finales de siglo XX las cuales pueden ser ideológicamente aprovechada por unos y por otros.

En el caso de la República Dominicana, en los últimos treinta años se han producido cambios importantes en la estructura productiva y social. El país ha pasado de una economía agro exportadora a una economía de servicios. Las telecomunicaciones, el turismo, las zonas francas, la construcción y ciertos servicios vinculados con los anteriores, se han convertido en los motores fundamentales del desarrollo del capitalismo en la medida en que han consolidado un segmento moderno, innovador, dinámico y competitivo. Existe aun, sin embargo, un grupo amplio de empresas en donde se mantienen niveles de competitividad reducidos, que tienen un acceso limitado al crédito y atraso tecnológico, lo que ha dado como resultado una estructura productiva heterogénea. La población pasó a ser mayoritariamente urbana pero los avances logrados por el país no superaron la pobreza y la exclusión, manteniéndose estas dos situaciones como los grandes retos del siglo XXI.

En el marco de los profundos cambios políticos, económicos y sociales que se produjeron, tanto en el plano nacional como en el internacional, el PLD asumió los procesos electorales como vía de acción política durante la década de los ochenta y llegó a convertirse en opción de poder en 1990, sin que, al interior de la organización, mediara un debate a fondo de los cambios que se venían operando en el mundo. Los acontecimientos nos arrastraban y por lo tanto no se pudieron producir las correcciones ideológicas y orgánicas que las nuevas situaciones creadas imponían. Incluso los congresos que el partido celebraba cada cuatro años se reducían en lo esencial a la elección del Comité Central y a producir modificaciones de forma a los estatutos.

En 1990, el compañero Bosch hizo un esfuerzo solitario en la dirección de colocar el Partido en la línea de, no solo interpretar lo que había ocurrido en el mundo y las implicaciones que tenía para los partidos de izquierda el desplome del bloque soviético, sino que levantó como bandera la necesidad de desarrollar el capitalismo en nuestro país y en correspondencia con esa posición propuso salir de las empresas públicas, planteando de manera clara su venta, por considerarla una carga para la sociedad. Comenzaba su alejamiento de anteriores posiciones estatistas y demostraba de esta manera que son las realidades las que imponen las posiciones políticas y que por lo tanto todo dirigente político con vocación de poder debe actuar con flexibilidad y debe estar preparado para cambiar cuando las circunstancias así lo impongan.

El 1990 debió ser el momento para afrontar el debate sobre el significado de la liberación nacional en el marco de la nueva situación, así como qué significaba ser de izquierda en un momento en que se debatía en el ámbito internacional si tenía sentido hablar de izquierda y derecha. Sin embargo, el congreso celebrado en 1990 no produjo los cambios esperados.

La mayoría de la dirección del PLD no entendió el viraje que se produjo en las posiciones de Bosch durante el proceso electoral de 1990 y el hecho de que este había entrado en una fase de deterioro en sus condiciones de salud impidió hasta 1996 que estas ideas se volvieran a plantear aunque ya en una vertiente diferente. En 1994, luego de la penosa derrota electoral de ese año, Bosch anunció su retiro de la actividad política, dejando en el Comité Político la responsabilidad de conducir el partido sin su presencia. La crisis post electoral de ese año fue la primera prueba de fuego para el Comité Político que terminó jugando un papel de primerísima importancia en la superación de la crisis, hecho que nos sirvió de plataforma para relanzar el partido a la conquista del poder en 1996.

En los años comprendidos entre 1994 y 1996, la discusión sobre la orientación que había que darle al Partido se redujo a unos cuantos dirigentes. Por esa razón, ya en el gobierno no hubo forma de presentar una imagen de coherencia en aspectos medulares del ejercicio gubernamental.

La primera señal de rechazo enviada por los diferentes sectores de la vida nacional en cuanto a la naturaleza excluyente del PLD se produjo en 1994. Ese año, de ser la principal fuerza política del país nos convertimos de nuevo en la tercera fuerza. Si bien es cierto que se puede argumentar que esto se debió el hecho de que ya el país entendía que Bosch había agotado su ciclo político, no menos cierto es que las elecciones de ese año no fueron solo elecciones presidenciales sino también congresionales y municipales.

Al Partido de la Liberación Dominicana se le reconocía una buena labor congresional y municipal y sin embargo de 12 senadores que había logrado en 1990 pasó a 1 senador en 1994 y de 44 diputados pasó a 13 diputados. Controlábamos los principales municipios del país, los cuales fueron manejados con honestidad y espíritu de servicio; sin embargo, los resultados de 1994 aniquilaron prácticamente el poder municipal que el partido había logrado en 1990. ¿Por qué?

En aquel momento todo se le atribuyó al deterioro del candidato presidencial, que se hizo muy evidente a lo largo de todo el proceso electoral del año 1994 y a la errática política de oposición seguida a partir de 1990. Pero lo verdaderamente importante fue el aislamiento y la desvinculación del partido de la sociedad. Fue primeramente en el poder municipal donde se puso de manifiesto la dificultad del PLD de vincularse con los diferentes sectores sociales.

El Contexto Actual

El PLD está compelido a desarrollar un amplio proceso de revisión, democrático, participativo, donde los miembros, los simpatizantes y los ciudadanos comunes expresen sus opiniones sobre lo que debe ser el partido. El PLD es ya una fuerza histórica enraizada en nuestro sistema democrático con claras responsabilidades con el presente y el futuro del país. La libre expresión de todas las posiciones e ideas deben ser bienvenidas y sometidas al escrutinio en los foros más amplios, desarrollando metodologías que garantizan fortalecer la organización en lugar de debilitarla. El PLD debe construir una nueva visión, un nuevo paradigma de organización política que exprese las nuevas realidades del mundo moderno y que a la vez interprete y exprese el sentir mayoritario de los ciudadanos.

El VI Congreso ratificó el compromiso histórico de los peledeístas con las posiciones patrióticas, con la conducta ética en la política, con la vocación de servicio al país, con la lucha contra las desigualdades sociales, contra todas formas de discriminación social, de sexo o política y con una sociedad auténticamente democrática y civilizada.

La sociedad democrática moderna demanda institucionalidad, en el marco de una serie de valores claves como son: transparencia, participación, eficiencia, equidad y descentralización. Los partidos políticos deben asumir sus propios procesos de reforma y modernización para estar en condiciones de propiciar, de la mejor manera, los procesos de Reforma y Modernización de las instancias del Estado. Consolidar nuestras instituciones y valores democráticos debe ser el norte de nuestra actuación, garantizando el equilibrio y la colaboración entre los poderes públicos y una adecuada relación entre los poderes públicos y las entidades civiles.

El dilema que se dilucidó en el VI Congreso es ortodoxia o renovación. Hoy, frente a los falsos encasillamientos, nuestro problema fundamental es la creación de un marco político, ideológico y programático con una visión y un proyecto de país que nos permita lograr el respaldo de la sociedad dominicana y que nos permita conducir al pueblo dominicano, en un escenario caracterizado por la globalización, hacia una sociedad solidaria y cohesionada, educada y comprometida con la democracia. La gestión gubernamental del presidente Fernández es en cierta forma el primer paso en esta dirección.

El debate se abrió a lo interno del PLD reenfocando claramente el tipo de Estado aspiramos. Partimos del reconocimiento de que las transformaciones que se han operado en el ámbito mundial han conducido a la aceptación de que el papel del Estado como agente principal de los cambios ha perdido significado. La realidad es que hoy el Estado por si solo no está en condiciones de dar respuestas a una sociedad que, a través de diversas vías, busca afirmar su protagonismo.

En nuestro país el Estado no ha sido capaz de lograr la cohesión social necesaria para hacer viable un proceso verdaderamente democrático. Esto ha producido inestabilidad política y social. La crisis económica de los años ochenta agravó los problemas sociales, expresados en mayores niveles de pobreza y en un incremento marcado de la desigualdad. Inmerso en dicha crisis y superado el período de la guerra fría se generalizó una conciencia de que era necesario buscar salidas a nuestros problemas en el marco del proceso democrático. Esto debió llevarnos en el PLD a abordar la discusión a fondo en lo relativo al tipo de Estado que debemos construir en nuestro país para lograr, en un ambiente de cohesión social, una gobernabilidad que no sólo asegure la superación de la pobreza sino también el mantenimiento de un nivel adecuado de bienestar general.

El siglo que se inicia nos deja pendiente la solución del tipo de Estado que hay que construir para superar la pobreza y la exclusión y el congreso del PLD debe abordarlo. Consideramos que el nuevo Estado no podrá ser la repetición del Estado liberal del siglo diecinueve, pero tampoco es posible la continuidad del Estado intervensionista que hemos conocido en nuestro país.

CONCLUSION

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es, sin dudas, una de las instituciones políticas más influyentes de la República Dominicana.

Este partido cuenta en su haber con cuatro ascensos al poder presidencial, de los cuales en primero fue encabezado por su líder y fundador, el Prof. Juan Bosch Gaviño en el año 1963.

Los demás triunfos presidenciales los protagonizó el Dr. Leonel Fernández Reina, quien ha ostentado el poder en tres ocasiones y actualmente es el Presidente Constitucinal de la República Dominicana.

La realidad es que el PLD ha representado un factor de equilibrio en el fortalecimiento de nuestra democracia.

BIBLIOGRAFÍA

  • http://www.peledeistasenlared.com
  • http://groups.yahoo.com/group/P-L-D
  • Partido de la Liberación Dominicana
  • Secretaria de la Organización del Partido de la Liberación Dominicana
  • Secretaria de la Organización del Partido de la Liberación Dominicana
  • Portal sobre los partidos en Republica Dominicana.