EL TRATADO DE VERSALLE

El Tratado de Versalles es un tratado de paz firmado el 28 de junio 1919 entre los Países Aliados y Alemania en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles que pone fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial (llamada entonces La Gran Guerra). Entró en vigor el 10 de enero de 1920. Al finalizar la Primera Guerra Mundial y declararse el armisticio, los Aliados se reúnen en la Conferencia de Paz de París (1919) para acordar los términos de la paz con Alemania, el antiguo Imperio.

Austrohúngaro —dividido en Austria y Hungría— y Bulgaria. Uno de sus resultados es el llamado Tratado de Versalles. Las discusiones de los términos de la paz empiezan el 18 de enero de 1919 y fue presentado ante Alemania en mayo siguiente como única alternativa, su rechazo habría implicado la reanudación de las hostilidades.

La delegación y el gobierno alemán consideraron el Tratado como un «Diktat», o sea un dictamen impuesto a la fuerza sin un mecanismo de consulta o participación. Particularmente molesto fue el precepto, incorporado en el Tratado, de la culpa y responsabilidad de Alemania en la iniciación de la guerra. Esto se convirtió en un elemento de tensión en la política interna en Alemania entre la derecha y los grupos nacionalistas —que rechazaban de plano todo el Tratado, siendo partidarios de su revocación—, y el centro liberal y los socialdemócratas —que trataban de suavizar las cláusulas más dañinas contra Alemania, tales como las reparaciones económicas y el aislamiento diplomático.

El tratado estableció la creación de la Sociedad de Naciones (SN), un objetivo prioritario del presidente de los Estados Unidos Woodrow Wiison. El propósito de esta organización era mediar como arbitro en los conflictos entre las naciones para prevenir que se llegara a un enfrentamiento bélico. Otros requerimientos exigían a Alemania la pérdida de la soberanía sobre sus colonias y otros territorios.

LEYES DE INDIAS

El compendio de Las Leyes de Indias fue editado por primera vez en el año de 1690, bajo las órdenes de Su Majestad Carlos II de España. El conjunto se compone de cuatro tomos, con un total de ocho libros. Cada uno de estos libros contiene diferentes Títulos (un total de 218) que encierran las Leyes. A cada Ley se le da un enunciado, año, monarca y lugar de expedición de la Ley. Luego, va la explicación de cada una de las leyes, facilitando su interpretación.

El libro IIII contiene las principales leyes que reglamentaron la conquista, la posesión de tierras, la fundación de ciudades, villas y pueblos. Igualmente se refiere al gobierno de la ciudad, la administración de servicios y la dotación de infraestructura. Los últimos títulos de este libro 7, contienen lo concerniente a la parte fiscal, la explotación y comercio del producto de las minas de Oro y Plata. En total, este libro cuenta con cuatrocientas diez Leyes (410).

DERECHO LABORAL EN AMÉRICA

El capitalismo es el sistema económico en el cual los medios de producción son privados o propiedad corporativa y son operados en función del beneficio y ganancias y en el cual muchas veces la distribución, la producción y los precios de los bienes y servicios son determinados por alguna forma de libre mercado. En el capitalismo como sistema económico predomina el capital sobre el trabajo como elemento de producción y creador de riqueza, pudiendo dicho capital ser propiedad de personas jurídicas o de personas naturales no asociadas empresarialmente a otras.

Para definir al capitalismo es necesario definir sus principios básicos, ya que no existe un consenso sobre su definición. Generalmente, el capitalismo se considera un sistema económico en el cual el dominio de la propiedad privada desempeña un papel fundamental. Este es el primero de los principios básicos del capitalismo además de dejar la puerta abierta a la acumulación ilimitada de bienes y propiedades otorgando poder según el nivel de acumulación dando lugar a la existencia de la jerarquía patrón/trabajador que crea la sociedad de clases estratificadas en relación a la economía y que influye en el resto de la estructura social según la variable de capital acumulada, por tal razón en el capitalismo la clase social gobernante suele ser la burguesía. También ofrece la posibilidad de negociar con las propiedades y sus intereses a través de rentas, inversiones, etc.

Sobre la propiedad privada, el capitalismo establece que los recursos deben estar en manos de las empresas y personas particulares, de esta forma, a los particulares se les facilita el uso, empleo y control de los recursos que utilicen en sus labores productivas. Como consecuencia de lo anterior, los particulares podrán utilizar los recursos como mejor les parezca. La libertad de empresa propone que las empresas sean libres de conseguir recursos económicos y transformarlos en una nueva mercancía o servicio que será ofrecido en el mercado que éstas dispongan. A su vez, son libres de escoger el negocio que deseen desarrollar y el momento para entrar o salir de éste. La libertad de elección se aplica a las empresas, los trabajadores y los consumidores, pues la empresa puede manejar sus recursos como crea conveniente, los trabajadores pueden realizar un trabajo cualquiera que esté dentro de sus capacidades y los consumidores son libres de escoger lo que desean consumir, buscando que el producto escogido cumpla con sus necesidades y se encuentre dentro de los límites de su ingreso.

Competencia se refiere a la existencia de un gran número de empresas o personas que ofrecen y venden un producto (son oferentes) en un mercado determinado. En dicho mercado también existe un gran número de personas o empresas, denominadas consumidores (también llamados demandantes).

Según Saint León, “es seguro que a partir del siglo XII los oficios de las ciudades del Norte de Francia ya estaban provistos en su mayoría de una organización regular”.

Sin embargo, no es hasta los últimos tiempos cuando como institución organizada elaboró una legislación que permaneció hasta su abolición en 1791. Nos dice Rodolfo Puiggross en el prólogo a la edición española de la Historia de las Corporaciones de Oficio, “que dos clases componían a los siervos parcelas de tierra y los siervos las cultivaban con medios de producción propios; las administraban independiente y les prestaban a sus amos servicios personales gratuitos, además de tener la obligación de pagar una renta en especie. Los siervos trabajaban para sí, pero estaban ligados a la tierra, de ahí el nombre de “siervos de la gleba”. Se le llegó a comparar como un buey sin cuernos.

Durante mucho tiempo la tarea del labriego y del artesano se confundían, pero con la perfección de las herramientas y el empleo de los metales el artesano alcanzó su independencia y de paso adquirió cierta importancia. Los siervos artesanos huyeron de los villorrios y fundaron otros.

Las personas de un mismo oficio debían obligatoriamente formar parte de un grupo único. La corporación era un ente jurídico que definía una colectividad de hombres unidos por intereses comunes, quien administraba, dirigía y daba existencia en nombre de todos, pero para su fundamento era necesario instituir un órgano ejecutor. Ese poder era ejercido por los jurados, funcionarios y maestros honoríficos. Estos hombres defendían y en nombre de la colectividad ejercían el poder político, 1 Historia de las Corporaciones de Oficio.

El Convenio Colectivo. “Las convenciones legalmente formadas tienen fuerza de ley entre las partes contratantes”, estipula el Art. 1134 del Código Civil dominicano. He ahí el primer fundamento de los convenios colectivos de condiciones de trabajo. El Código de Trabajo dominicano consagra la celebración de acuerdos o contratos colectivos de trabajo. Entendiéndose por tal, el convenio entre uno o más sindicatos de trabajadores y uno o más empleadores o sindicatos de empleadores con la finalidad de establecer mejores condiciones de trabajo.

El convenio colectivo se considera una fuente importante. Quizás podría decirse que constituye la fuente por excelencia del Derecho Laboral. Esto es así, porque a través de la convención colectiva se establecen modalidades y disposiciones que pueden modificar los contratos individuales de trabajo, y aún la legislación misma, cuando estas modificaciones acarrean beneficios al trabajador. La antigua legislación denominaba al convenio colectivo como pacto colectivo de condiciones de trabajo. La doctrina francesa llama a esta fuente como de origen profesional.

En un convenio colectivo pueden reglamentarse el monto de los salarios, la duración de la jornada de trabajo, los días de descanso y de vacaciones y cualquier condición de trabajo.