Homicidio

PUNTO DE VISTA PSICOLÓGICO

Motivaciones subyacentes al homicidio

El homicidio como cualquier conducta humana tiene una motivación implícita, que puede ser un móvil antecedente o consecuente, para ilustrar la motivación antecedente se podría pensar en la venganza “mato porque esa persona me había hecho daño” y para ejemplificar la motivación consecuente podemos traer a colación el interés de lucro que observamos en nuestros jóvenes sicarios, los cuales se auto-describen como “soy un asesino a sueldo”.

Es probable que existan infinitas motivaciones para aniquilar a otro ser humano y dependiendo de la motivación es posible que se atraiga el interés de ciertas comunidades, tanto para que expliquen el fenómeno, como para que propongan alguna forma de intervención.

Por ejemplo si se comete homicidio en aras de ideologías se atraerá el interés de las ciencias políticas o a la sociología, si la motivación para matar a otro es poderlo sacrificar en un “rito” se llamará la atención a las religiones; si el homicidio tiene un motivo pasional se atraerá a la psicología y a la psiquiatría; si la motivación es el lucro se atraerá la economía e incluso al trabajo social.

Para efectos del evento académico que nos convoca, me voy a referir al homicidio que atrae la atención y requiere la intervención de la psicología, razón por la cual quedan excluidos los homicidios en los cuales el lucro fue el móvil principal. También queda excluido el tema de homicidio único o simple, que puede haber sucedido como un hecho aislado en la vida del autor material; esto debido a que el título de la conferencia hace referencia al homicidio serial, que es una conducta reiterativa, que implica mayor alteración y complejidad de la topografía conductual. El modelo explicativo que usaré será el del multideterminismo bio-psico-social.

Factores neuropsicológicos correlacionados

Raine presentó en la 4a. Reunión Internacional sobre Biología y Sociología de la Violencia (1.999) sus conclusiones de múltiples estudios con técnicas de neuroimagen que han demostrado que los psicópatas y personas violentas presentan deficiencias funcionales y estructurales en las regiones anteriores del cerebro. Concretamente encontró que padecen de una disfunción frontotemporal y dificulta el establecimiento inhibiciones conductuales o control de estructuras subcorticales filogenéticamente más primitivas como la amígdala; estas disfunciones en el plano comportamental se traducen en comportamientos irresponsables, arriesgados; en el plano de personalidad conllevan a impulsividad, inmadurez; en el plano social se traducen en dificultad para resolver problemas y para procesar grandes cantidades de información verbal.

El giro angular izquierdo también presenta un menor nivel de actividad, actividad fundamental porque es un área de confluencia de información proveniente de lóbulo temporal, parietal y occipital.

Esta disfunción disminuye la capacidad de procesar información verbal, se asocia a fracaso escolar y laboral e incluso a incapacidad en el procesamiento de información significados emocionales. Un asesino serial cuenta “se de esas emociones por los libros y por lo que las personas cuentan, pero no es algo que yo haya experimentado”

Su dificultad para procesar información emocional les dificulta establecer vínculos afectivos profundos, de allí su insensibilidad ante el dolor ajeno y su deslealtad, si a esto se suma déficit en inhibiciones estamos frente a un detonante de violencia conductual.

Menor actividad del cuerpo calloso de los asesinos y por ello menor control del hemisferio izquierdo sobre el derecho que es el productor de emociones negativas, adicionalmente lesiones de esta zona se asocian con dificultad en la expresión de emociones e incapacidad para comprender implicaciones a largo plazo de cualquier evento.

Menor volumen de sustancia gris prefrontal en contraste con el volumen de sustancia blanca que era igual para el grupo de asesino que para el grupo control.

Otro hallazgo interesante es de orden descriptivo establece una relación entre edad e inicio y declinación de la conducta violenta de los homicidas, afirma que la conducta homicida comienza en los jóvenes norteamericanos cercanos a los 20 años y disminuye su peligrosidad con el advenimiento de la 4ª década de vida del individuo. Esta descripción induce a inferir que un periodo de maduración neurohormonal refrenaría a los sujetos violentos.

La adicción a la violencia es otra teoría que se filtra dignamente entre las explicaciones que he elegido para compartir con ustedes , implica la comisión de un hecho que por primera vez se realizó tal vez por azar, por ensayo y error o motivado por una fantasía, pero que resultó tan gratificante para el individuo que cometió el punible porque le dispara los niveles de adrenalina de tal modo que le condiciona fuertemente y le motiva para repetir su acción . Alguno de ellos afirmaba, ” es como una adicción, aprendí que tenía que hacer para sentirme completo”.

¿Si aceptamos las explicaciones biofisiológicas, quiere decir que estamos afirmando que el homicida serial psicópata es un paciente trastornado mentalmente y que por ello no puede responder judicialmente por sus actos? No. Sencillamente estamos afirmando que existe un componente neurológico, que requiere de tratamiento, pero que se trata de un elemento que por si solo no explica un comportamiento tan complejo.
Seguramente las conductas prosociales también tienen un sustrato en el Sistema Nervioso Central y no por ello se las atribuimos exclusivamente a nuestro cerebro.

Factores psicológicos correlacionados

La mejor forma de conocer las motivaciones de los homicidas seriales es hablar con ellos cuando están condenados y ya no tienen nada que perder si dicen la verdad, este es uno de los métodos de elaboración de perfiles criminales. Sckrapeck (1999) en un estudio con metodología de fenomenología empírica, se basó en narraciones personales de homicidas seriales condenados y logró identificar que sus motivaciones se centraban en la sensación de máximo poder/control y vitalidad durante la comisión del acto, en el cual alcanzaban la sensación de clímax por controlar a otro, se autopercibían como omnipotentes con poder sobre la vida y la muerte. Aunque fuera una sensación fugaz era innegable y esto les aliviaba de su frecuente sensación de debilidad, insatisfacción, de sinsentido y aburrimiento. Además los asesinatos los hacía sentirse vivos, experimentar un éxtasis eufórico el desfogue de una ira violenta que les producía gran placer, la sexualidad se asocia a la vitalidad, luego un estado de calma y por último de alivio, pero esas sensaciones no eran duraderas y después de cada asesinato se volvían más inquietos y se agitaban más fácilmente.

Las entrevistas con estos homicidas revelaron que tienen unas motivaciones similares a las de otras personas, sin embargo su necesidad de control, poder y vitalidad les llevan mucho más allá de las fronteras que nos retienen a los demás.

Otros autores han hecho una interpretación distorsionada del fenómeno y afirman que es la sensación de continuo malestar la que resulta acuciante para el homicida, es un elemento predisponente de su conducta criminal y ese malestar solo se alivia acudiendo al asesinato. y terminan así estableciendo una justificación científica para un hecho antisocial, brindando un tratamiento psicológico sustitutivo y evasivo de la pena privativa de libertad establecida por el Derecho Penal. Psiquiatra ruso.

Los principios del aprendizaje se pueden aplicar también a la explicación de este comportamiento, es decir, los homicidas aprenden por modelamiento “imitan un modelo”, la mayoría de ellos afirma haber padecido humillaciones y haber sido víctimizados por otros, de manera que se justifican en la replicación de su modelo. O pueden aprender también por moldeamiento “alguien les va modulando su conducta, les retroalimenta y ayuda a perfeccionar”, esta es la modalidad menos frecuente, pues parece que para ellos es más seguro actuar individualmente, además de que no tienen interés en relacionarse con otros, ni siquiera para ejercer su conducta delictiva. O pueden adquirir comportamientos por aprendizaje vicario “aprenden viendo directa e indirectamente”.

Aprenden también por ensayo y error, azarosamente hirieron a su víctima y al emanar la sangre les produjo una satisfacción inesperada que los llevó a repetir la conducta de herir para ver sangrar.
Los principios del aprendizaje permiten explicar como las carreras delictivas evolucionan desde conductas más frecuentes hasta otras menos frecuentes, desde los delitos de tasa alta a los delitos de tasa baja, que van desarrollando niveles de progresividad tal que los niveles superiores permiten inferir presuponer la previa exhibición de conductas inferiores.

Los estudios de psicopatía que datan de los años 80 afirmaban que los psicópatas tenían un dificultad para aprender e incluso lo demostraban con estudios empíricos de laboratorio y por tanto de baja validez ecológica, acudieron a esta explicación porque observaban su reincidencia en la conducta a pesar de recibir los mayores estímulos aversivos y también por los altos umbrales de dolor reportados por ellos. La conclusión de la autora es que ellos tienen un aprendizaje diferencial, aprenden lo que les interesa, desarrollan versatilidad criminal, van aprendiendo a dejar menos evidencias, a contestar los interrogatorios, etc. similar a cualquier otro ser humano, no aprenden lo que no quieren aprender y como no les interesa extinguir su conducta homicida no es efectivo ningún estímulo aversivo.

Al estudiar personalidades antisociales se encuentran cogniciones constantes entre las cuales está la justificación principalmente ellos se perciben a sí mismos como víctimas y creen que su padecimiento les justifica para hacer perecer a otros, como víctimas furiosas “que ellos actúan así porque también fueron víctimas y padecieron a manos de otros”. Ellos de manera habitual culpan a otros, afirman que “las víctimas lo merecían”, “que era una venganza”, “que las mujeres estaban pagando por sus pecados, ya que una de ellas lo había humillado”, “que en el mundo funciona la ley del más fuerte”, “que es una fuerza superior a ellos, que los domina y los obliga a matar, que es un impulso que no pueden controlar”.

También la justificación colinda con la estrategia de evitación de la responsabilidad que tiene tres factores principales: el primero es que los individuos con trastorno de personalidad antisocial se justifican y se sienten víctimas; el segundo, es que evitan la culpa y el tercero es su falta acentuada de remordimiento.
Bandura (sf), afirma que una forma de reforzar las autojustificaciones, opera por medio de la desconsideración o la falsa representación de las consecuencias de la acción. Cuando las personas deciden realizar actividades que son perjudiciales para los demás, ya sea por motivos de provecho personal o por móviles sociales, evitan enfrentarse o minimizan el daño que causan. “No le hice daño, la alivie del dolor que implica vivir” Recuerdan con facilidad la información que recibieron previamente sobre los beneficios potenciales del comportamiento, pero son menos capaces de recordar sus efectos perjudiciales.

Todas las anteriores distorsiones cognoscitivas se pueden asociar a la de Deshumanización de la víctima, que es el conjunto final de prácticas de desconexión moral opera también sobre los objetivos de los actos violentos Una vez deshumanizadas, las víctimas potenciales ya no son consideradas como personas con sentimientos, esperanzas y preocupaciones, sino como objetos sub-humanos a los que se ve como “prostitutas”, “basura humana” “un daño colateral”, “salvajes”, “espíritus satánicos” u otras denominaciones similares y así se les percibe como sujetos insensibles a los malos tratos y solo capaces de dejarse influir mediante el empleo de métodos duros. Así la deshumanización de las víctimas disminuye las reacciones empáticas y el remordimiento.

Cognoscitivamente los criminales violentos utilizan adicionalmente la estrategia de manipulación se encuentran argumentos como el decir que están enfermos, que padecen una enfermedad mental, que tienen personalidad múltiple, que están dementes porque alucinan y sus delirios los impulsan a cometer esos actos, que son inimputables y por ello no pueden ir a la cárcel, sino que requieren un tratamiento psiquiátrico. Otros piden perdón, con el objetivo de alcanzar alguna indulgencia, no porque se sientan profundamente arrepentidos, luego pueden burlarse de sus hazañas y ostentar que son buenos actores.

La impulsividad, la ausencia de miedo, la búsqueda de sensaciones y la extroversión, son otras de las características personales más populares en la psicología de la conducta criminal, que en forma de conglomerado o factor, se han asociado a teorías de muy diferente orientación han propuesto que las dificultades para reflexionar antes de actuar y para considerar las consecuencias futuras de la conducta ponen al individuo en riesgo de implicación delictiva (Romero, 2000).

Se explican como la manifestación de una alteración en los sistemas de control biológico, psicológico y social, que permite que la pulsión agresiva se origine y se manifieste en forma inmediata, sin medir las consecuencias, en el ataque al otro o hacia sí mismo, como acontece en los actos de automutilación o en los intentos de suicidio. Implica la existencia de un componente biológico, la pulsión que no puede ser controlada en forma eficaz. (Téllez, 2000).

En cuanto a la inteligencia los estudios no son concluyentes, algunos autores mencionan déficit y otros niveles superiores de coeficiente intelectual, lo cual se puede deber a que la inteligencia es una característica multifactorial y a que los estudios se centran en uno solo de sus factores. Los psicópatas no son más inteligentes, simplemente eso es un mito, al contrario tienen deficiencias en su CI Verbal, pero aprenden de su carrera delictiva y de los errores anteriores y lo que sucede es que son más hábiles para evadir la justicia.

El criterio de la buena inteligencia según Cleckley (1982), citado por Lykken, (2000) no significa que los psicópatas tengan un CI medio más elevado, sino que existen dos razones para pensar que tienen capacidad intelectual, la primera es que sus actitudes escandalosas no se deben a la simple estupidez y la segunda es que no se dejan intimidar, es decir, tiende a sacar el mayor provecho a su inteligencia en las situaciones en que los demás tenderían a parecer más tontos de lo que son en realidad.

Por otro lado, los estudios con las escalas para evaluar inteligencia de Wechsler constatan que, en los psicópatas, es el CI verbal (pero no el CI manipulativo) el que tiende a ser bajo; la discrepancia entre el CI verbal y el CI manipulativo parece ser mayor en los delincuentes reincidentes y en los psicopáticos.

El hedonismo también es un factor que está relacionado con el trastorno de personalidad antisocial, lo que se evidencia en su estilo de vida que consiste en vivir al día placenteramente y en la ausencia de planeación de metas de largo plazo. Para Walters (1990), citado por Echeburúa, (1996) existen dos factores cognoscitivos, los cuales van ligados con el hedonismo. El primero se denomina permisividad que consiste en el estatus privilegiado y prerrogativa para satisfacer los propios deseos, y el segundo es la autoindulgencia, inherente al ser humano y orientada hacia el placer. Las personas con trastorno de personalidad antisocial no aprenden el valor de la gratificación demorada, además tienden a la impulsividad, búsqueda de satisfacción y placer sin considerar las consecuencias de sus acciones.

Los homicidas seriales conforman un subgrupo de las personalidades antisociales, que según algunos autores presentan una distorsión de la autoestima, específicamente los psicópatas se han asociado a una exagerada autovalía, autoestima tan elevada que tiene que ser irreal, que se relaciona con egocentrismo, hedonismo y megalomanía, por eso a los homicidas seriales les gusta confesar, llamar la atención, brindar entrevistas a los medios de comunicación, tomarse fotografías, aparecer como celebridades criminales.

Factores sociales correlacionados

Las teorías más frecuentes según Egger (1.999) son las de la socialización inadecuada que afirman que los asesinos en serie han sufrido durante su infancia, que presentan sentimientos persistentes de impotencia y desamparo, situaciones extremas de privación social y psicológica, abuso y abandono tempranos, falta de cariño por parte de los padres, con frecuencia tienen relaciones inusuales o no naturales con sus madres.
Al investigar los antecedentes de 4 de ellos que parecían muy similares entre si (Jhon Wayne Gacy, Henry Lee Lucas, Keneth Bianchi, Theodore Bundy), encontró grandes coincidencias en sus antecedentes familiares, todos eran hijos ilegítimos y tenían madres dominantes, o progenitores con problemas emocionales, o padres divorciados . La intensa rabia del asesino en serie parece ser un reflejo del horror sufrido durante la infancia.
Disciplina inconsistente, débil control social formal, establecimiento de bajo autocontrol

Autopercepción como víctimas que padecieron humillaciones de otros.

PUNTO DE VISTA JURIDICO LEGAL

El homicidio en el código penal federal:

El artículo 302 tutela la figura del homicidio en los siguientes términos: “Comete el delito de homicidio: el que priva de la vida a otro”.

El artículo 303 del CPF señala: “No se tendrá como mortal una lesión, sino cuando se verifiquen las tres circunstancias siguientes”:

  • La acusación de muerte debido a las alteraciones originadas por la lesión en el órgano u órganos interesados, alguna de sus consecuencias inmediatas o alguna complicación determinada por la misma lesión que no haya podido combatirse (ya sea por ser incurable, ya por no tenerse al alcance los recursos necesarios).
  • Hacía referencia a una cuestión temporal en que debería acaecer la privación de la vida, a partir del momento del ataque (derogada en DOF de fecha 10 de enero de 1994).
  • Hace referencia al dictamen de autopsia del cual se deberá deducir que la causa de la muerte fue resultado de las lesiones inferidas.

Homicidio en riña:

Artículo 308 del CPF tutela el delito de homicidio cuando se comete en riña –que se manifiesta por medio del ánimo de contienda de obra- produciendo como resultado la muerte de uno de los contendientes.

Homicidio en duelo:

En el ordenamiento federal se describe el delito de homicidio cometido en duelo, el cual se equipara a la conducta que conocemos como “riña preconcertada”. En esta figura es posible la intervención a título de autoría y la participación de otras personas –que generalmente intervienen ya sea proporcionando medios, o asistiendo al hecho delictivo- pudiendo surgir distintas vías de responsabilidad, ya sea por su conducta activa como partícipe en homicidio, o por su intervención omisiva al no poner en conocimiento de la autoridad la posibilidad de que se cometa un delito.

Homicidio en condiciones emotivas especiales:

En la normatividad federal fue suprimida la clasificación “homicidio por infidelidad conyugal” , o cuando se causaba en contra del corruptor del descendiente o de la mujer de éste, creando en su lugar la figura de “homicidio en estado de emoción violenta” como circunstancia que atenúa la culpabilidad.

Homicidio calificado:

Los artículos 315, 315 bis, 3165, 317, 318 y 319 del CPF se tutela al “homicidio calificado” así como las diferentes formas en que la conducta cognoscitiva y volitiva se ajusta a las modalidades de:

a. Premeditación
b. Ventaja
c. Alevosía
d. Traición

Premeditación es:

• Causación de una lesión (para el delito de homicidio productora de la muerte);
• Reflexión sobre el delito que se va a cometer

Homicidio en Razón De Parentesco:

El artículo 323 tutela la conducta de aquél que prive de la vida a su ascendiente o descendiente consanguíneo en línea recta, hemano, cónyuge, concubina o concubinario, adptante o adoptado con conocimiento de esa relación.

Homicidio En El Código Penal Estatal

Artículo 213. Se impondrán de doce a dieciocho años de prisión a la persona que prive de la vida a otra. Pero, cuando el homicidio sea calificado, la sanción será de veinte a treinta y cinco años de prisión.

Artículo 214. Para la aplicación de las sanciones que correspondan al que comete homicidio, se tendrá como mortal una lesión cuando concurran las dos circunstancias siguientes:

I. Que la muerte se deba a las alteraciones causadas por la lesión en el órgano u órganos interesados, a alguna de sus consecuencias inmediatas o determinada por la misma lesión y que no pudo combatirse, ya sea por ser incurable, o por no tenerse al alcance los recursos necesarios; y

II. Que la muerte del ofendido ocurra dentro de sesenta días contados desde que fue lesionado.
Artículo 215. Siempre que concurran las circunstancias del artículo anterior, se tendrá como mortal una lesión, aunque se pruebe:

I. Que se habría evitado la muerte con auxilios oportunos;

II. Que la lesión no habría sido mortal en otra persona; y

III. Que la muerte fue a causa de la constitución física de la víctima o de las circunstancias en que recibió la lesión.

Artículo 216. No se tendrá como mortal una lesión, aunque muera el que la recibió, cuando la muerte sea resultado de una causa anterior a la lesión y sobre la cual ésta no haya influido, o cuando la lesión se hubiere agravado por causas posteriores, como la aplicación de medicamentos inadecuados o positivamente nocivos, por operaciones quirúrgicas innecesarias, por notoria imprudencia o ineptitud de quienes realicen las operaciones necesarias o por imprudencia del paciente o de los que lo acompañaron en su enfermedad.

Artículo 217. Cuando el homicidio se cometa en riña inesperada se impondrá al provocado una sanción comprendida de la mitad del mínimo a la mitad del máximo de la aplicable al autor del homicidio simple intencional, y al provocador las dos terceras partes. Esta última sanción será impuesta a quienes cometan homicidio en duelo o en riña previamente concertado.

En esta disposición subsisten las circunstancias de considerar como mortal una lesión cuando la muerte se deba a alteraciones causadas por la lesión de un órgano u órganos interesados, debido a consecuencias inmediatas o determinadas, por la misma lesión y que no hayan podido combatirse, ya sea por ser incurable o por no tenerse al alcance los recursos necesarios. En el tipo penal se complementa con una circunstancia de temporalidad, en el sentido de que la muerte del ofendido deberá ocurrir dentro de sesenta días contados desde que fue lesionado.

HOMICIDIO EN RIÑA INESPERADA.

Homicidio en duelo.

Homicidio cometido por dos o mas personas.

El artículo 220 del CPE establece reglas cuando el homicidio se ejecuta con intervención de dos o más personas y se aprecia en la víctima una pluralidad de lesiones (algunas mortales y otras no). En este caso, al constar quien infirió las respectivas lesiones, se aplicarán al autor de ellas las sanciones que correspondan de acuerdo a su encuadramiento legal. Si se trata de lesiones que sólo son mortales por su número, se impondrá a todo aquel que las produzca una sanción igual a la del homicidio en riña preconcertada; mas si existen lesiones mortales y no mortales, y no se puede precisar cuál de los atacantes causó unas u otras, a todos se les impondrá la pena mencionada.

Homicidio en riña preconcertada.

Quien teniendo nula ilustración sorprende a su cónyuge, concubina o concubinario en el acto carnal con otra persona o en un momento próximo a su consumación.

Homicidio culposo.

Si con motivo de un delito de tránsito, fallecen o resultan lesionados los ocupantes de un vehículo de servicio particular, o público en servicio particular, ligados al conductor por vínculos de consanguinidad, afinidad o civil, o por lazos de estrecha amistad o de trabajo o de gratitud, el delito se perseguirá por querella de parte, siempre que el conductor no se encuentre al momento de cometer la infracción, bajo el influjo de bebidas embriagantes, de enervantes o psicotrópicos.

HOMICIDIO CALIFICADO

Elementos del tipo Jurídica-penal.

Atendiendo Al Tipo

a. BIEN JURIDICO TUTELADO. La vida.
b. OBJETO MATERIAL. La persona viva.
c. SEGÚN LA CONSTRUCCION SEMANTICA. El tipo penal básico es abierto, al igual que las formas derivadas de homicidio agravado y atenuado, dado que se complementan con otras disposiciones (como la Ley General de Salud).
d. EN FUNCION DE LA FORMULACION DEL TIPO. Tratándose de homicidio simple intencional es un tipo básico y será atenuado en los supuestos de:

  • Homicidio cometido en exceso de legítima defensa;
  • Homicidio culposo;
  • Homicidio en condiciones emotivas especiales;
  • Homicidio en riña inesperada siendo el provocado;
  • Homicidio en riña inesperada siendo el provocador;
  • Homicidio en riña preconcertada;
  • Homicidio en duelo;
  • Homicidio en exceso del cumplimiento del deber;
  • Homicidio en estado de necesidad; y
  • Homicidio en el ejercicio de un derecho.

En tanto que será agravado cuando se trata de:

  • Homicidio calificado según ambos Códigos;
  • En tanto que el CPF prevé formas agravadas de homicidio doloso a propósito de una violación, de un robo o con motivo de parentesco o relación entre el autor y la víctima;
  • Homicidio tumultuario;
  • Homicidio con brutalidad, y
  • Homicidio culposo grave.

a. SEGÚN LOS ELEMENTOS LINGUISTICOS EN EL TIPO. Se construye de elementos descriptivos tanto en la forma básica como las derivadas. En algunos supuestos se utilizan elementos normativos como son: ventaja, alevosía, premeditación, ascendiente, descendiente, etc.

b. POR SU AUTONOMIA O DEPENDENCIA FRENTE A OTROS TIPOS. En todos los supuestos se trata de tipos autónomos o independientes, a excepción de los homicidios con móviles de secuestro, violación, robo u homicidio a propósito de secuestro, en donde existe una interdependencia ejecutiva de autor o el homicidio a propósito de secuestro.

ATENDIENDO A LOS SUJETOS.

a. SEGÚN LA FORMA DE INTERVENCION EN EL TIPO. Se admite la forma de autoría directa, así como la mediata, la coautoría, la inducción, la cooperación necesaria y la cooperación no necesaria o complicidad.

b. SEGÚN LA CUALIDAD DE AUTOR. Puede ser común o indiferenciado. En el CPF se menciona en el homicidio cometido en exceso del cumplimiento de un deber o en el ejercicio de un derecho, o en razón del parentesco o relación; en el CPE se menciona homicidio cometido en condiciones emotivas especiales.

c. POR EL NUMERO DE SUJETOS QUE INTERVIENEN. Puede ser unipersonal o pluripersonal.

d. POR LA CUALIDAD DEL SUJETO PASIVO. Es común o indiferenciado. Salvo lo dispuesto en el CPF en lo relativo al homicidio en razón de parentesco o relación y el en CPE tratándose del delito de homicidio cometido en condiciones emotivas especiales.

ATENDIENDO A LA ACCION.

a. POR LA FORMA DE MANIFESTARSE LA CONDUCTA. Admite la acción comisiva y la acción omisiva.
b. ELEMENTO SUBJETIVO DEL TIPO DE INJUSTO. Dolo y culpa.
c. POR SU GRADO DE EJECUCION. Admite la tentativa.
d. POR SU FORMULACION. Es un tipo penal genérico; el uso de los medios son los determinantes para calificar la modalidad del tipo.
e. POR EL EFECTO DE LA ACCION EN EL OBJETO. Es un delito de lesión.
f. POR LA RELACION EXISTENTE ENTRE LA ACCION Y EL OBJETO DE LA ACCION. Es un tipo penal de resultado consistente en la muerte de una persona; entre la acción de matar y el resultado “muerte” debe mediar una relación de causalidad.

ASPECTOS PROCESALES QUE SURGEN DEL TIPO.

a. SEGÚN SU FORMA DE PERSECUCION. En el ámbito federal se persigue oficiosamente en todos los supuestos y de acuerdo al CPE también es oficioso a excepción del homicidio culposo cometido con motivo del tránsito de vehículos (se exige la querella para el inicio del procedimiento).

b. SEGÚN LA GRAVEDAD DEL TIPO EXPRESADA EN LA LEY. En el CPF se consideran como delitos “no graves”:

  • Homicidio cometido en circunstancias de legítima derensa;
  • Exceso de estado de necesidad;
  • Exceso del cumplimiento del deber;
  • Exceso del ejercicio de un derecho;
  • Culposo no grave;
  • Causado en condiciones emotivas;
  • En duelo;
  • En riña.

Se consideran como “graves:

  • Homicidio culposo grave
  • Simple intencional;
  • Calificado;
  • Doloso a propósito de violación;
  • Doloso a propósito de un robo;
  • Doloso a propósito de robo a casa habitación;
  • Homicidio en razón de parentesco o relación;
  • Doloso con secuestro;
  • Tentativa de homicidio.

Por su parte el CPE tipifica como delito de homicidio grave los siguientes:

  • El causado en condiciones emotivas especiales;
  • En riña siendo el provocado;
  • En riña siendo el provocador;
  • En riña preconcertada;
  • En homicidio simple intencional;
  • Homicidio calificado;
  • La tentativa de homicidio.

En tanto que, se considera como homicidio no grave el causado en:

  • Exceso de legítima defensa;
  • Por imprudencia no grave; y
  • Por imprudencia grave.