FRAUDES Y DELITOS CONTABLES

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Las irregularidades a los registros o informes contables para algún fin fraudulento puede ser “fraude de empleados” o “fraude de gerencia”.

El fraude de empleados se refiere a actos deshonestos realizados en contra de la compañía por sus empleados. Como ejemplos tenemos el robo de activos, cobro de precios de venta más bajos a clientes “favorecidos”, el recibo de dinero de los proveedores, la sobreestimación de las horas trabajadas, el relleno de cuentas de gastos y el desfalco (robo de activos que se esconde mediante la falsificación de los registros contables).

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El fraude de gerencia se refiere a una falsedad deliberada hecha por la alta gerencia de un negocio a personas externas a la organización del mismo, tendiente a desorientar a inversionistas o acreedores, ocultando la verdad, y a esto se puede agregar las indelicadezas entre socios, así como los manejos fraudulentos de Directores y Consejeros, que pueden consistir en malversación de fondos o en falseamiento de Balances.

Esto comporta naturalmente, el tener que efectuar falsos asientos durante el curso del ejercicio comercial, los cuales alterarán a su hora, el estado del balance al proceder a su formulación. Lo más corriente es que tales falsos asientos tengan lugar con ocasión del inventario; salarios excesivos a los gerentes y/o a sus familiares lo que permite que la gerencia los utilice para fines personales; transacciones de negocios estructuradas en forma fraudulenta entre la compañía y los miembros de su alta gerencia; traspaso de cuentas a otra que no tienen nada que ver con el origen de la operación; asientos embrollados para mantener o introducir en el balance ciertos valores no pertenecientes al mismo, como en el caso de amortizaciones de valor en la cuenta de “mercaderías” cuando se daña parte de las mercancías; ventas ficticias; existencia ficticia de activos; falsa sobrevaloración del Activo; omisión de compromisos; indicación de un giro mayor al real, entre otros muchos.

Según la manera y la época de su ejecución, los delitos contables de los patrones se descomponen en tres categorías: los que se cometen en el curso del ejercicio; los que se efectúan al formular el inventario con repercusión en el balance y los delitos de balance propiamente dichos, en el sentido más limitado, los cuales afectan las cuentas del Mayor para obtener el amaño del balance.

La gerencia que quiere ocultar la situación de su negocio puede hacerlo en dos direcciones: hacia arriba o hacia abajo. En el primer caso existe el propósito de hacer aparecer aumentada en los libros la capacidad comercial y al revés en el segundo; el efecto final es falsear la situación general, según sea el interés que pueda existir según las circunstancias reinantes.

Los fundamentos para la sobre – valorización contable de un capital son:

  • Obtención o conservación de emprésitos.
  • Ilusionar a algún capitalista.
  • Perjuicio a socios recién ingresados.
  • Apaciguamiento de asociados o acreedores intranquilos o angustiosos.
  • Proyecto de cesión o venta del negocio, especialmente transformación en anónima o en sociedad limitada.
  • Justificación de un precio de adquisición excesivo para empresas de concesión que han de invertir al Estado, Ayuntamiento u otra entidad o sociedad Administrativa.
  • Reparto de mayores dividendos o disminución de `pérdidas de explotación.
  • Elevación de la cotización de las acciones.
  • Obtención de tantos por ciento más elevados.

Las razones para la disminución contable de un capital son:

  • Separación inminente de uno de los socios.
  • Detener la posible acción de lo acreedores haciéndoles ver la esterilidad a que podrían verse condenadas sus demandas.
  • Dar largas a ciertos créditos.
  • Intención de llegar a un acuerdo favorable, o de una suspensión de pagos.
  • Quiebra fraudulenta.
  • Reparto de beneficios en perspectiva.
  • Posibles casos de discusión entre coherederos.
  • Fraudes fiscales.

Evasión fiscal contable:

La mayor parte ocurre por la inmensa presión de los impuestos. A causa de ello hay que señalar una sensible caída de la moral fiscal, de la cual el mismo Estado es culpable con su recaudación desordenada y su siempre creciente política de impuestos. Estas influencias estatales han obrado perniciosamente sobre la vida económica y han asediado a muchos propietarios que en muchos de ellos ha llegado a crecer el sentimiento de hallarse, en cierta manera, en el caso de legítima defensa al proceder a la ocultación de la verdad de sus bienes. Este estado de cosas ha ejercido una presión desmoralizadora. De ello al falseamiento del balance no va más que un paso.

Sobre la moral comercial ha actuado de una manera especialmente perjudicial y perturbadora la estrechez de miras y la incomprensión en que se colocó el Ministerio de Hacienda, en contradicción con los fundamentos del intercambio económico, ya que en su calidad de perceptora de impuestos lesionó muchas de las costumbres comerciales y reglas económicas considerables, no solo como admisibles, sino hasta aconsejables; por ejemplo, las amortizaciones excesivas, la dotación de reservas, la creación de cuentas provisionales, ocultación de beneficios, etc., todo lo cual había sido considerado como de buena administración, pero que fue estimado por las organizaciones fiscales como animado de un espíritu de mezquindad.

De ahí que se haya creado la costumbre de formular dos balances: el balance fiscal y el balance comercial, dando lugar a una gran alteración de los balances, creando una situación especialmente desmoralizadora de la vida económica actual: en primer lugar, ha sido enormemente aumentada la tentación de presentar falsas contabilizaciones e inexactitudes en el balance, por lo que creen una actuación antieconómica de parte del Estado. En segundo lugar, esta tentación hacia la comisión de malas acciones ha sido aumentada por lo relativamente difícil de su descubrimiento e investigación. Paradójicamente los dueños de empresas están ejecutando los mismos e innumerables fraudes usuales en los empleados infieles: extracción de dinero para usos personales; venta de mercancías sin contabilizar; gastos ficticios; cobro de partidas sin pasar los importes por los libros, etc.

En esta categoría singular de delitos contables entre los propios patrones intervienen dos elementos. En primer lugar ausencia del sentido de culpabilidad, ya que según la opinión corriente, no existe delito si un pequeño patrón extrae cantidades de su propia caja, tanto más cuanto que él no se cree obligado a considerarse agente de Minhacienda. En segundo lugar, las pocas probabilidades de descubrimiento de estas pequeñas y usuales malversaciones de valores, extracciones de caja, etc., favorecen su cometido.

La dificultad de descubrimiento está corroborado por el hecho de que cuando estas malversaciones son imputadas a sus empleados, el patrón ha de ejercer una gran vigilancia y poseer un profundo conocimiento de su negocio para llegar a descubrirlas. Cuánto más difícil será para la Hacienda, que solo hace algunos sondeos y observaciones superficiales y con un examen incompleto de los comprobantes. Sabemos que los fraudes más difíciles de descubrir son aquellos que no figuran para nada en los libros.

Manipulación de utilidades:

Este fraude presupone una reducción de la capacidad comercial tributaria o de los ingresos sujetos a fiscalización. Son de difícil realización por los empleados, pero están totalmente al alcance de un patrón cualquiera. Sirven a los intereses particulares, en detrimento de los del negocio.

Violación de normas contables:

El que anota un asiento contable debe necesariamente colegir el sentido del mismo y dominar la forma; pues, a su traslado a la práctica, la exigencia teórica de la Verdad y de la Claridad no significa otra cosa que toda operación ha de encontrar su contabilización conforme a su sentido y correcta en su forma. Desde el punto de vista de la práctica: Verdad es igual a conformidad en cuanto al sentido, y Claridad es igual a la corrección en cuanto a la forma.

El sentido de una operación comercial depende del fin perseguido por la Empresa y constituye la base del asiento a registrar.
La forma está representada por las reglas de la ciencia contable. Los caminos ilícitos sólo se adoptan por desconocimiento del sentido o por no ser confesable el mismo, y también por ignorancia o inexactitud de la forma.

Esto da por resultado:

  • Ataques a la VERDAD ( asientos contrarios al buen sentido).
  • Ataques a la CLARIDAD (asientos deformados).

El que maquilla un balance no va a obtener una información UTIL y no será pertinente ni confiable. No es pertinente porque no posee valor de retroalimentación, ni valor de predicción, ni es oportuna.

No es confiable porque no es neutral, ni verificable, ya que no representa fielmente los hechos económicos.

Al analizar los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados respecto a la manipulación contable, veremos la violación de las siguientes normas contables:

  • Ente Económico: Siendo la empresa una unidad económica de la cual se predica el control de sus recursos, con la adulteración de los estados financieros se atenta directamente contra su estabilidad y permanencia en el mercado, porque las empresas que cometen este delito son castigadas por la Administración de Impuestos.
  • Continuidad: Los recursos y hechos económicos deben contabilizarse y revelarse teniendo en cuenta si el ente económico continuará funcionando normalmente, pero con la presentación de balances maquillados se posibilita la no continuidad normal del negocio por restricciones de tipo jurídico y económico por las multas que acarrea la falsedad de estados financieros.
  • Valuación o Medición: Tanto los recursos como los hechos económicos se afectan por la no sujeción a las normas técnicas como el valor histórico, el valor actual, el valor de realización y el valor presente que representa la realización de un hecho económico y que no sea oportunamente registrado.
  • Esencia sobre forma: Los recursos y hechos económicos deben ser reconocidos y revelados de acuerdo a su esencia o realidad económica y no únicamente en su forma legal.
  • Realización: Sólo pueden reconocerse hechos económicos realizados, que puedan ser comprobados como consecuencia de transacciones, de que el ente económico tenga un beneficio o pérdida, que se experimente un cambio en sus recursos y que sea cuantificable.
  • Asociación: Se deben asociar los costos y gastos incurridos con los ingresos devengados, registrando simultáneamente unos y otros en las cuentas de resultados.
  • Mantenimiento de Patrimonio: Un balance falseado no proporciona la utilidad o pérdida real, por lo que la evaluación realizada no reflejará si el patrimonio se haya mantenido o recuperado y el patrimonio financiero no estará debidamente actualizado para reflejar los efectos de la inflación.
  • Revelación Plena: El ente económico debe informar en forma clara y completa, aunque resumida, todo aquello que sea necesario para comprender y evaluar correctamente su situación financiera, los cambios y el resultado de sus operaciones y su capacidad de producir futuros flujos de efectivo. Esta norma se satisface a través de los estados financieros, los informes de los administradores sobre la situación económica y financiera del ente y sobre lo adecuado de su control interno.
  • Importancia Relativa o Materialidad: El reconocimiento y presentación de los hechos económicos debe hacerse de acuerdo con su importancia relativa, de todo aquello que por su naturaleza y cuantía puede afectar y alterar significativamente las decisiones económicas de los usuarios de la información. Los balances maquillados ocultan cifras que cambian la realidad de tales hechos económicos.
  • Prudencia: Esta norma se viola porque se registran hechos no confiables ni verificables, sobreestimando los activos y los ingresos o subestimando los pasivos y los gastos o viceversa.

Al planear y desempeñar procedimientos de auditoría y al evaluar y reportar los resultados consecuentes, el auditor debería considerar el riesgo de representaciones erróneas de importancia relativa en los estados financieros, resultantes de fraude o error.

El “fraude” se refiere a un acto intencional por parte de uno o más individuos de la administración, empleados o terceras partes, que da como resultado una representación errónea de los estados financieros, en detrimento o beneficio de la organización. El fraude puede implicar:

  • Manipulación, falsificación o alteración de registros o documentos.
  • Malversación de activos.
  • Venta o cesión de activos falsos o ficticios.
  • Representaciones impropias o incorrecta valuación de transacciones, activos, pasivos o utilidades.
  • Supresión u omisión de los efectos de transacciones en los registros o documentos.
  • Registros de transacciones sin sustancia.

Pagos impropios, así como una póliza ilegal de donativos, con hechos, operaciones fraudulentas y pagos hechos a las autoridades oficiales o intermediarios de autoridades, clientes o proveedores.

Transferencias de precios impropias de manera intencional (valuación incorrecta de bienes intercambiados entre entidades relativas) con el propósito de estructurar técnicas de precios impropias, de esta manera la gerencia puede mejorar los resultados de operación en detrimento de otra organización.

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