La tasa de cambio

Es el número de unidades de una divisa determinada, que pueden ser compradas con una unidad de otra divisa, en la Republica Dominicana debe entenderse por tasa de cambio vigente la tasa representativa del mercado, certificada por la Superintendencia de bancos.

Tasa de cambio representativa del mercado. (T.R.M.)

Es el promedio de las tasas ponderadas de las operaciones de compra y venta de divisas, pactadas para el cumplimiento el mismo día, efectuadas por bancos comerciales, y corporaciones financieras. Es calculado sobre las operaciones del día anterior y certificado por la Superintendencia Financiera de bancos.

La tasa de cambio es sinónimo de tipo de cambio del cual se ha dicho que “es el precio de una moneda con relación al precio de otra”.

Ahora con el Tratado de Libre Comercio, se hace necesario presentar estados financieros en moneda extranjera, y a su vez habrá necesidad de convertir estados financieros de monedas extranjeras en moneda funcional.

Ha de entenderse que los tipos de cambio van a mostrar variaciones favorables o desfavorables. Esa variación representa registros contables adicionales.

Entre las razones por las cuales se presentan cambios son: La balanza comercial, la inflación, las tasas de interés, factores políticos, etc

Operaciones en moneda extranjera

El problema del manejo de la moneda extranjera no sólo está reservado para los estados financieros individuales, sino también cuando de consolidar estados financieros se trata.

La NIC21 expresa que el principal problema que afronta la parte contable con la moneda extranjera es la tasa de cambio para la conversión y el reconocimiento de las diferencias de cambio.

Como establece la NIC21, la sociedad puede llevar actividades en el extranjero de dos maneras, realizando transacciones en moneda extranjera o tener operaciones en el extranjero. En el primer caso para incluir estas transacciones en los estados financieros de la sociedad, estas operaciones deben ser expresadas en la moneda funcional. Es decir, los estados financieros de las operaciones en el extranjero deben ser convertidos a la moneda funcional.

Manejo de la conversión.

Al hacer las conversiones con las reglas de juego planteadas se originan diferencias que de acuerdo con su naturaleza débito o crédito, deben ser registradas en ingresos o gastos como “resultados de conversión de moneda extranjera”. El nombre asignado puede ser más explicito, por ejemplo, si el resultado es crédito “Utilidad por conversión en moneda extranjera”. Si el resultado es débito denominar la cuenta como “Pérdida por conversión en moneda extranjera”.

Como ya se ha dicho, no siempre se reciben estados financieros en moneda extranjera para convertirse en moneda funcional, también se da el caso de estados financieros que deben convertirse de moneda funcional a moneda extranjera. En cualquiera de las dos situaciones es de esperar que las controladoras o matrices sean las que fijen las políticas de conversión y consolidación, puesto que son ellas las que tienen que adaptar la información por lo menos para elaborar el estado financiero final.

  • Remedición y reexpresión de transacciones en moneda extranjera

La inflación y la devaluación son dos conceptos de la teoría económica que siempre están presente cuando hablamos del valor del dinero monetario.

La Inflación es el aumento constante de los precios de los productos a través del tiempo. La inflación puede originarse en la cantidad del dinero circulante o ser inducida por el mercado. En el primer caso, la inflación sube porque el aumento de la cantidad de dinero circulante fuerza el ascenso del precio de los productos. En el segundo caso, si la demanda de productos crece y la producción no es suficiente, la escasez de productos hace subir los precios. En las economías hiperinflacionarias surge una espiral alcista cuando los empresarios suben los precios para aumentar el margen de ganancia, mientras los trabajadores exigen aumento de salario para no perder poder adquisitivo.

La Devaluación es la pérdida del valor de la moneda frente a las monedas de otros países. Los países tienen reservas en oro que justifican la circulación de papel moneda, cuando la economía de un país va mal la población deja de ahorrar para gastar sus ingresos en bienes suntuosos e importados, mientras que los empresarios dejan de invertir en laproducción exportable, la generación de empleo y el mejoramiento de la productividad, esto produce una desestabilización en las reservas económicas cuyo resultado es la desvalorización de la moneda.

La tasa relativa de inflación entre dos países es un factor importante que contribuye a modificaciones en los tipos de cambio. Frecuentemente, un país con un índice de inflación muy elevado debilitará sustancialmente el valor de su moneda frente a la de otro país con una economía más estable (baja el tipo de cambio directo). Así, en economías altamente inflacionarias, la conversión de los estados financieros de las empresas utilizando tipos de cambio vigente para convertir existencias y activos fijos de operaciones extranjeras adquiridos en períodos diferentes originará una reducción en las partidas convertidas.

A modo de ejemplo, supóngase que una subsidiaria de la cadena colombiana Mall”s Éxito, en el vecino país de Venezuela, ha adquirido terrenos por 1.000.000 unidades monetarias extranjeras cuando el tipo de cambio de éstas era de 10$ por unidad (es decir 10 millones de pesos colombianos). En años subsiguientes, el país extranjero experimenta un índice de inflación importante y el tipo de cambio desciende a 0.25$. Utilizando el método del tipo de cambio vigente, los terrenos se convertirían en 250.000$, por lo tanto, se presentaría una pérdida acumulativa de conversión de 9.750.000$.

En consecuencia resultaría más objetivo el que “los estados financieros de una entidad extranjera que opera en un país con un índice de inflación elevado deba medirse nuevamente como sí la moneda funcional fuese aquella en la que la matriz presenta sus estados financieros (en este caso, pesos colombianos)”.

Si una subsidiaria colombiana en el exterior opera en un país altamente inflacionario, la moneda funcional habría de ser el peso colombiano, o si es del caso, la moneda de un tercer país. Ahora, cuando una subsidiaria colombiana que opera en el extranjero mantiene sus registros en la moneda de un tercer país, sus cuentas deben convertirse nuevamente a moneda colombiana, proceso este que se conoce con el nombre de remedición. La remedición es el procedimiento de conversión de las cuentas de una entidad extranjera a su moneda funcional cuando están indicadas en otra moneda. No obstante, si las cuentas se llevan en pesos no es necesaria la conversión.

Ahora, miremos únicamente lo que sucede dentro del país extranjero, anfitrión de la inversión nuestra que se está analizando. En un contexto de inestabilidad monetaria, es decir con inflación y deflación, la moneda funcional a aplicar en el estudio de la información contable presentada en cualquier instante de lectura, tendría que ser una moneda con el poder de adquisición alcanzado en dicho instante de lectura. Obviamente para lograr esto, la moneda funcional homogénea utilizada ha tenido que haber estado sujeta a un proceso de reexpresión.

Una información contable reexpresada es aquella que esta expresada en una moneda homogénea con poder adquisitivo equivalente, referido a un mismo instante de lectura de la información, que para el caso de los estados financieros enviados al país de donde proviene la inversión es la fecha del cierre de los mismos.

Para cada transacción, la información contable reexpresada se obtiene dividiendo:

a) El índice de precios correspondiente a la fecha de la lectura de la información, por

b) El índice de precios correspondiente a las distintas fechas de los distintos poderes de compra, en el cual las distintas mediciones fueron establecidas antes del proceso de reexpresión.

Generalizando este procedimiento empírico que consiste en multiplicar o dividir cada transacción, partida o grupo de datos medidos en monedas con distintos poderes de compra, por coeficientes que representan la relación de los índices de precios internos (nivel general), entre el instante de lectura de la información o de cierre del periodo y, el o los instantes de origen o anticuación, todos los datos que componen la información contable procesada quedan reexpresados en moneda homogénea.

Considerar los cambios ocurridos en el poder de compra de la moneda, desde los distintos instantes de medición (origen, incorporación, salida, cierre, etc.) hacia un único instante dado, es realizar la unificación de dicha moneda a un poder de compra equivalente. Se dice “equivalente” puesto que es un poder de compra asignado por un procedimiento empírico denominado “reexpresión”.

  • Análisis de la información financiera de fuentes extranjeras

Las partidas activas y pasivas se pueden clasificar en monetarias y no monetarias.

Las partidas monetarias son aquellas que representan dinero y equivalente y las que representan cuentas por cobrar y/o pagar en dinero, por lo que al instante de la lectura la cantidad de sus unidades de medida expresan poder de compra inmediato. Las partidas monetarias siempre se encuentran expresadas en la unidad de medida con poder de compra equivalente al instante de lectura de la información, por lo tanto no requieren de acción de reexpresión alguna.
Las partidas no monetarias son todas las otras partidas tales como las propiedades, la planta y equipo, los inventarios y las cuentas cobrables o pagables en especie y/o servicios, por lo tanto, al instante de su lectura las unidades de medida expresan poderes de compra anteriores.

  • Cuando el atributo elegido para la medición contable sea a costo histórico las partidas activas y/o pasivas medidas con distintos poderes de compra anteriores a los del instante de la lectura de la información, habrá que reexpresarlos llevándoles a moneda homogénea del instante de la lectura de la información.
  • Cuando el atributo elegido para la medición contable sea a valor razonable o a valor presente, las características de dicho atributo hacen que estas partidas queden siempre medidas con poder de compra del instante de la lectura de la información, por lo tanto no se requerirá de procedimiento de reexpresión alguno.
  • Las partidas activas y/o pasivas, tanto monetarias como no monetarias, son las únicas donde el efecto del cambio en el poder adquisitivo de la moneda trasciende a resultados, produciéndose en ellas un cambio cualitativo y cuantitativo.
  • Las partidas de ingresos y/o egresos asumen modificaciones cuantitativas que no trascienden a resultados, pero que mejoran la calidad de la información al producir un único importe para cada partida medido en moneda homogénea, con poder adquisitivo al instante de la lectura de la información.
  • Las partidas de patrimonio neto requieren utilizar una moneda homogénea con poder adquisitivo al instante de la lectura de la información, pero al igual de los ingresos y/o egresos reexpresados no trasciende a resultados sino que se hace para determinar adecuadamente el mantenimiento del poder general de compra de los aportes y reinversiones de los propietarios medidos en términos de dinero.

Bajo estas mismas premisas, las partidas monetarias en moneda extranjera que estando expresadas por la moneda funcional con distintos poderes de compra no trascienden sobre los resultados, son convertidas al poder adquisitivo al instante de su lectura como información, a la tasa de cambio vigente. Las partidas que si están afectadas por la moneda funcional con distintos poderes de compra se hace a la tasa histórica.

En cada fecha de balance, las partidas monetarias en moneda extranjera se convertirán utilizando el tipo de cambio vigente a la fecha de cierre y, las partidas no monetarias en moneda extranjera que se valoren en términos de costo histórico, se convertirán utilizando el tipo de cambio vigente en la fecha de la transacción.

Por su parte, de acuerdo a la NIC 21, las partidas no monetarias en moneda extranjera que se valoren al valor razonable, se convertirán utilizando los tipos de cambio vigente en la fecha en que se determine este valor razonable.

En general, para la conversión de estados financieros en moneda extranjera a moneda nacional, se tendrán en cuenta las siguientes directrices:

  • Las diferencias de cambio que surjan al convertir las partidas monetarias a tipos diferentes al de su reconocimiento inicial, se reconocerán en el resultado del ejercicio en el que aparezcan.
  • Cuando se reconozca directamente en el resultado del ejercicio pérdidas o ganancias de una partida no monetaria, su diferencia en cambio, también se reconocerá en el resultado del ejercicio.
  • Cuando se reconozca directamente en el patrimonio neto pérdidas o ganancias de una partida no monetaria, su diferencia en cambio también se reconocerá en el patrimonio neto.

Bajo estas mismas premisas, la siguiente relación de partidas no monetarias corrientes deberían remedirse utilizando el tipo de cambio histórico:

  • Valores negociables registrados al costo.
  • Valores de patrimonio.
  • Deudas que no intentan mantenerse hasta su vencimiento.
  • Existencias registradas al costo
  • Gastos pagados por anticipado como seguros, publicidad y alquiler.
  • Activo fijo amortizable.
  • Patentes, marcas registradas, licencias y fórmulas.
  • Crédito mercantil.
  • Otros activos intangibles.
  • Gastos y créditos diferidos, excepto impuesto sobre sociedades diferidas y gastos de adquisición de pólizas para las empresas de seguros de vida.
  • Ingresos diferidos.
  • Acciones ordinarias.
  • Acciones preferentes registradas a precio de emisión.

Otras partidas no corrientes en las que se utiliza el tipo de cambio histórico son:

  • Depreciación del activo fijo.
  • Amortización de partidas intangibles como el Crédito Mercantil, las patentes, licencias, etc.
  • Amortización de gastos o créditos diferidos excepto impuestos y costo de adquisición de pólizas para las empresas de seguros de vida.