Síntomas de la Celotipia

Según autores como Altavilla y Mellusi, los celos también pueden ir acompañados o están predispuestos por algunos trastornos y que, dependiendo de éstos, se darán los diversos rasgos de personalidad característicos en los individuos que los padecen.

Los síntomas característicos de la Celopatia son los temores obsesivos, y ansiosos; tienden a buscar las pruebas de la existencia de un posible engaño y rechazan todos los argumentos racionales de todas las personas cercanas, la ansiedad puede aparecer por miedo ante la posibilidad de perder lo deseado.

Otra característica fundamental se presenta en cuanto a su forma de pensar, es la amenaza e inseguridad constantes en sus propios atributos. Generalmente tiene sentimientos de ira, mal humor, temor, baja autoestima e inestabilidad.

En cuanto a su forma de actuar son impulsivas y envidiosas, padecen irritabilidad e intolerancia por la incapacidad de frenar los pensamientos negativos que pueden llegar a ocasionarle perturbaciones, no sólo psicológicas sino fisiológicas como alteraciones en el sueño.

Existen algunas diferencias entre los celos normales y los celos patológicos, las personas con celos normales prefieren y desean que su pareja esté sólo con él o ella, mientras que las personas con celos patológicos, están exigiendo o demandando que su pareja no debe, bajo ningún concepto, implicarse emocional o sexualmente con otras personas.

Mellusi plantea que éstos se manifiestan bajo forma obsesiva, y bajo forma de accesos de ansia en los epilépticos, los alcohólicos, los neuropáticos, las enfermedades orgánicas del cerebro, la demencia senil, la menopausia, la parálisis progresiva, el alcoholismo crónico, en los paranoicos y en la herencia patológica.

Los celos se pueden volver un problema cuando aparecen acompañados de estos síntomas más específicos:

– Pensamientos diarios y recurrentes de que la pareja está engañándolo/a.

– Sensación de desconfianza y de amenaza permanente que otra persona nos arrebatará al ser amado.

– Angustia de querer saber dónde está el otro, qué está haciendo y con quién.

– Se ejerce vigilancia y control excesivo sobre el otro.

– Intolerancia a que la pareja comparta con personas del sexo contrario (amistades, compañeros de trabajo, etc.).

– La vida propia pasa a un segundo plano en función del otro.

– Los celos impiden disfrutar de un momento agradable en pareja y/ o con otros (una fiesta, salir a un supermercado, etc.).

– Interfieren significativamente la vida en pareja, siendo el centro de las discusiones.

– Algunas personas si bien reconocen sus celos como excesivos no logran manejarlos.

– Reacciones violentas asociadas a ellos.

Para quien es objeto de los celos de la pareja la situación puede volverse difícil de manejar y tolerar, ya que muchas veces implica una pérdida significativa de independencia y autonomía, y un menoscabo en la realización de actividades cotidianas y normales. Por lo general la pareja va limitándole la vida social, laboral, las amistades más cercanas o incluso la relación con la familia de origen.

 La Celotipia Y La Estabilidad Emocional De La Pareja

Según los autores Altavilla y Mellusi las personas muy celosas son, frecuentemente, apasionadas, ansiosas, un poco sadomasoquistas y neuróticas, y proyectan en su entorno humano sus propias tendencias a la infidelidad. Buscan con avidez todas las pruebas de su presunto infortunio y se muestran refractarios a los argumentos racionales que les trasmiten las personas cercanas con las que se sinceran.

Los celos pueden ser consecuencia de una autoestima inadecuada. No siempre, los celos son producidos por la exagerada atención que nuestra pareja le presta a otra persona, sino que en la mayoría de las veces se deben a que, en una situación como ésta, la pareja puede sentirse menoscaba o subvalorada, lo cual le hace sentir celos; entonces nos encontramos con un problema de autoestima, y no con una posible situación de infidelidad real. No se puede hacer depender la autoestima de esta situación, porque existen miles de razones por las cuales la pareja fue infiel que no tienen nada que ver con la valoración.

El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (circunstancias de la otra relación, quién es, dónde se ven, desde cuándo…..), un desmedido afán de control, un sentimiento de posesión exacerbado, la agresividad para con uno mismo.

Según Freud, Los celosos delirantes que se sienten abandonados, menospreciados y burlados, pueden llegar hasta la tragedia de perseguir con odio a su “amor” y no vacilarán en atacarlo. De ahí que este sentimiento de los celos genere tantos problemas, no sólo en la seguridad física de las personas sino también en el equilibrio emocional de otras muchas cuyo bienestar psicológico se ve amenazado.

Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel. Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse obligar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y secuestrar su libertad de movimientos y de sentimientos.

 Características Conductuales del Celopata

Emil krapelin (la fenomenología de los celos), detrás de la mentalidad y de los pensamientos obsesivos del celoso se esconde, una fuerte dependencia afectiva y falta de auto estima. En el fondo de sí mismo, el celoso esconde una personalidad débil, dependiente, insegura, carente de autonomía. Es un pequeño niño que no soporta la idea del abandono, la idea de que le dejen solo.

Su auto estima es tan baja que siente ( quizá en forma inconsciente) que cualquier otra persona le puede arrebatar su tesoro, pues cualquier rival vale más que él / ella. Todas las personas que aparecen su entorno, y que reúnan ciertas características (edad, valía personal etc.), se le antojara al celoso como candidatos a la rivalidad por el mismo trofeo.

Piensa que los demás son ladrones en potencia que viene a él con las malas intenciones de robarle su amor. Esa misma inseguridad hace que el celoso se agarre al objeto de su amor con dientes y muelas, como un niño en edad de transición se agarra a su osito de peluche y no lo suelta ni para dormir.

Por eso el celoso es una persona posesiva, que quiere disponer de su pareja como si fuera su objeto o cosa de su propiedad privada; no quiere que se le escape, lo tiene siempre a la vista, lo vigila como si se tratara de una mascota enjaulada.

Hay ahí una dependencia afectiva muy profunda: el celoso no se imagina solo, necesita del otro para vivir, y de tal manera esta necesidad se le hace aguda la idea del abandono o de verse en soledad y llega a convertirse en una pesadilla obsesiva que no le deja vivir.

Según Norberto levy Teme que alguien pueda arrebatarle su amor por su propia inseguridad, porque se valora poco, porque es bajo su nivel de auto estima. Una persona que creyera en si misma y en su propio valor no tendría estos problemas; pero el celoso teme que pueda aparecer cualquier rival porque se considera a sí mismo como alguien que no está a la altura de las circunstancias, a la altura de lo que la persona amada merece y por eso teme que pueda aparecer otro con mas meritos y se posesione de su propiedad privada. Complejo de inferioridad citado por Freud.

Al ver alguna de estas acciones en la pareja nos damos cuenta que estamos frente a un Perfil Celópata:

1. Incorpora un tercero imaginario en la relación de pareja (supuesto amante).

2. El sujeto no sabe cómo controlar sus celos, porque no tiene conciencia de ello.

3. Se mantiene vigilante de situaciones cotidianas revisando objetos personales de su pareja.

4. Percibe e interpreta hechos cotidianos de manera errónea, pero siempre relacionado a los celos, es decir, busca siempre justificar una situación de infidelidad o engaño.

5. Existe una imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas que se le auto imponen.

6. Los celos producen discusiones diarias en la pareja, ya que el otro se siente incómodo, no logra comprender del todo la situación generando impotencia y malestar.

7. Se busca tener el control sobre la pareja.

8. Insisten exageradamente en hacer jurar al otro que son las únicas personas en su vida.

9. Algunas veces alucinación de olores o fragancias de otra persona.

10. El llegar tarde a casa es uno de los reclamos más frecuentes.

11. Muestra mucha inseguridad, con poca o nula autoestima.

 

La Agresividad Como Síntoma De La Celotipia

Los celos patológicos, conocidos también como el síndrome de Otelo, delirantes, en su mayoría tienden a la agresividad; esta categoría no tiene un detonante o prueba para existir ya que el celópata está plenamente convencido de que su pareja lo engaña.

Todo celópata tiene una presa; sus víctimas siempre serán personas afectadas en su autoestima. Nadie que esté bien emocionalmente puede aceptar que lo vigilen las 24 horas ni tampoco ceder espacios personales.

Cuando alguien está bajo el yugo de una persona celosa, de manera gradual y muchas veces sin que se de cuenta, van acortando la libertad, controlando lugares, amistades y familia; suelen ser sutiles en un principio, aprovechándose del periodo inicial de la relación, en donde estamos literalmente con la venda en los ojos, propensos y vulnerables; con la ausencia de amor propio que ellos previamente estudiaron, dado que su ‘target’ indudablemente debe estar fracturado a nivel emocional.

Krapelin fenomenología de los celos dice. Su pensamiento es rígido y dogmático, porque siente que si pierde a su pareja esto será terrible e insoportable. De allí su característica controladora, vigilante, asfixiante, insegura, deprimida provocando momentos de agresiva en otros y siempre dependiente. Su pacto secreto es: te doy todo pero dame todo, si no serás una mala persona y tienes que ser castigado/a. De allí a un acto de violencia hay un paso.

(Heinzmann, 2009). Las personas con celos patológicos, exigen a su pareja que no se implique emocionalmente con otras personas. Ven como rival o enemigo potencial a cualquier ser del sexo opuesto que se acerque a su pareja (en el caso de heterosexuales) o del propio sexo (homosexuales).

El o la que sufre celos patógenos no se imagina la vida sin la otra persona, pues piensa que si se separa no conocerá a nadie más. Su contrato con el otro, como el del bebé recién nacido con la madre, fantasmáticamente un vínculo de supervivencia, y cuando se suspende la provisión de suministros narcisísticos, a través del cariño o la sola alarma de que puede perderse al ser amado, genera una defensa desesperada de esa persona.
 Trastornos Psicológicos Que Inciden En La Celotipia

Las manifestaciones celotipicas pudieran estar potencialmente relacionadas con trastornos psicopatológicos mayores (como trastornos de la personalidad, obsesiones, crisis epilépticas, ideas delirantes, etc.),

Según Mellusi Los celos patológicos se pueden dar en algunas formas de neurosis, especialmente en la neurastenia y la sicastenia, se presentan cuadros de depresión, trastornos sexuales, temor que posibilita la irrupción de los celos infundados.

En la histeria se presenta como síntoma psíquico la seudología fantástica, o tendencia a deformar la discrepancia con la verdad, pues se traman historias fantásticas y tragedias en las cuales el que los padece, actúa como protagonista. Se presentan también en el intoxicado crónico, en el alcoholismo crónico es muy frecuente el delirio de infidelidad conyugal.

En los alcoholizados, el delirio celoso es típico, puesto que en las ilusiones y alucinaciones refuerzan el delirio de interpretación.

En la esquizofrenia, también existen alucinaciones afectivas, con representaciones de adulterio.
El esquizofrénico deduce presagios de traición amorosa y se puede llegar a representar falsas percepciones o completarlas con elementos imaginados. Interpreta errónea y paradójicamente lo que ha visto, las ideas delirantes de persecución se convierten en celos y ello conduce a experimentar cólera y agresión.
Las personalidades sicopáticas, especialmente los inseguros se consideran incapaces, para ocultar su sentimiento de inferioridad ostentan superioridad y mortifican con una constante actitud celosa; en ellos predomina el odio y el resentimiento, antes que el amor herido.

Los celos patológicos, a su vez, están ligados a diferentes trastornos de la personalidad, en este caso se profundizará en el paranoide, por dependencia y el esquizoide que dan al individuo una percepción diferente y guían su forma de comportarse.

La celotipia o pasión de los celos; según Alain Krotenberg (2001), tiene su origen en la misma personalidad del celoso. Según éste, en toda enfermedad de celos se produce una especie de paranoia, la cual determina una fijación de ciertas ideas, que quedan como ancladas en lo profundo de la personalidad, y nada las remueve de ahí.

El delirio de los celos del paranoico, talvez sea el aspecto psiquiátrico más estudiado; Noyes, en su tratado de Psiquiatría Clínica Moderna describe la paranoia alcohólica como falsas percepciones de celos e infidelidad.

Otro de los trastornos que inciden en la celopatia es el Síndrome de Otelo, este es un trastorno que toma el nombre de la conocida obra de Shakespeare, Otelo, que mata a Desdémona poseído por unos celos enfermizos. El síndrome de Otelo es un delirio por el cual la persona que lo sufre está firmemente convencida de que su pareja le es infiel. Cuando aparece en su forma más pura, es decir, cuando el delirio es el único síntoma de enfermedad y la persona no tiene otras alteraciones sugerentes de otra patología, consideramos que el síndrome de Otelo es una forma de lo que se conoce como Trastorno Delirante.
 La Ansiedad Y Su Incidencia En La Celotipia

Los celos producen un estado ansioso y de inseguridad ante el temor de perder el afecto o la atención del seres queridos, suelen ser transitorios y de menor intensidad en la medida en que se alcanza mayor madurez en la personalidad (García, 2004).

Muchas veces las personas que tienen celos no necesariamente tienen que haberlos tenido siempre, estos pueden ser provocados por anteriores relaciones donde hayan sido abandonados o engañados y esto les ha hecho crear esa desconfianza generalizada. Es por ellos que Las personas celosas tienen un profundo sentimiento de abandono,

Según la teoría psicoanalítica la ansiedad, el comportamiento fóbico y los trastornos depresivos son consecuencias fácilmente derivadas, del comportamiento celoso.

El celoso vive en una constante estado de ansiedad pues siempre tienden a buscar las pruebas de la existencia de un posible engaño y rechazan todos los argumentos racionales de todas las personas cercanas, la ansiedad puede aparecer por miedo ante la posibilidad de perder lo deseado.

El comportamiento ansioso suele ser una de las consecuencias más frecuentes del comportamiento celoso. La dependencia afectiva, al mismo tiempo que la hostilidad, constituyen un excelente caldo de cultivo donde la ansiedad puede crecer sin ninguna limitación. Esta ansiedad puede luego transformarse y sufrir todo tipo de metamorfosis, en función de cual sea la naturaleza psicobiológica del cónyuge, su contexto social y familiar, etc.
 La Celotipia Y El Miedo

La naturaleza psicopatológica de los celos, desde el punto de vista afectivo procede del temor: el temor de perder algo que nos pertenece, mientras que desde el punto de vista cognitivo es más bien una obligada tarea: el afán o inversión de tiempo o recursos que dedicamos para que esto no suceda.

Este temor es componente natural de un vínculo. De hecho, cuando nace un hermanito los niños temen, casi de modo instintivo, perder el amor de sus padres. Pero no es lo mismo un bebé que un adulto.

Los celos, siempre, remiten al temor por la presencia de un tercero, aunque éste, de por sí, no represente un peligro sino un detonante. Un mecanismo que el médico y psicoterapeuta Norberto Levy describe con sutileza y sencilla profundidad: “Uno siente celos en relación con aquellas áreas en las que se siente más inseguro”, explica Levy. Mis celos hablan más de mí que del tercero. Cuentan en qué aspectos me siento carente, ineficaz, inhábil, pobre o incapaz. Creo que alguien brindará a mi ser querido aquello que yo no puedo, no sé o no tengo, y que, por lo tanto, él (o ella) preferirá a esa tercera persona.

En el camino olvido, que si he de construir un vínculo real será con lo que soy, y no con lo que no soy. Al menos, esa debería ser la finalidad del mutuo conocimiento, el mutuo encuentro y la mutua elección que llamamos amor.

La ira, la tristeza, la obsesión o el dolor que los celos disparan pueden producir una profecía auto cumplida. Llevan a actuar de tal manera que finalmente el ser amado (y celado) se aleja y, a veces, busca refugio en otra persona.

Los celos son, como apunta Levy, una forma de autor rechazo destructivo. Su intensidad y su dimensión están en relación directa con la poca valoración de los atributos propios. Hay un punto de ese auto-rechazo (proyectado hacia la persona amada y hacia un tercero real o imaginario) en el que los celos alcanzan características patológicas y hacen imposible todo vínculo.

El celoso, si no toma conciencia, dirá que él tenía razón. Y repetirá la historia, con idénticos o peores resultados, en su próxima relación. Podríamos definirlos como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o social).
 La Celotipia En Relación Al Género

Los estudios que se han realizado en este ámbito prueban que los celos afectan por igual a hombres y mujeres, aunque lo manifiestan de maneras diferentes. Mientras los hombres celosos tienden a reaccionar a través de síntomas paranoicos y obsesivos y actitudes agresivas.

En las mujeres, se manifiestan mediante un comportamiento histérico y depresivo (amenazas de suicidio), con un componente de culpabilidad intenso (debido a que se trata de comprender dónde han fallado, qué han hecho mal, atribuyéndose a ella misma, buena parte de la culpa de lo que sucedió), mientras que los hombres reaccionan a través de síntomas paranoicos y obsesivos (actitudes agresivas).

Según autores como Altavilla y Mellusi, se puede dar cuenta que, aparte de la diferenciación de género y de la tipología de los celos, hay que tener presente que éstos también pueden ir acompañados o están predispuestos por algunos trastornos y que, dependiendo de éstos, se darán los diversos rasgos de personalidad característicos en los individuos que los padecen.

Mellusi plantea que éstos se manifiestan bajo forma obsesiva, y bajo forma de accesos de ansia en los epilépticos, los alcohólicos, los neuropáticos, las enfermedades orgánicas del cerebro, la demencia senil, la menopausia, la parálisis progresiva, el alcoholismo crónico, en los paranoicos y en la herencia patológica.
Los celos femeninos en la mujer también provienen de su elaboración del complejo de Edipo, para Freud porque la verdadera mujer es la que ha abandonado a la madre como objeto para orientarse hacia el padre.

Existe una diferencia entre los celos femeninos y masculinos, el temor del hombre es un temor “hacia los cuernos” o hacia la infidelidad de su pareja, mientras que el temor de la mujer es el temor a ser abandonada. La infidelidad de la mujer es para el hombre un temor atávico que es anterior a la ganancia de la confianza y que está asentado en la incertidumbre de su transmisión genética, mientras que en la mujer que carece por naturaleza de esa duda, su temor procede más bien de la posibilidad de ser desplazada por otra hembra, no tanto por la infidelidad ocasional del marido (que suele ser algo tolerable) sino por la posibilidad de que su pareja acabe por dejarla abandonada.