EL HECHO DE LA FILOSOFIA

EL HECHO DE LA FILOSOÍA

En el primer capitulo, el autor intenta explicar que es filosofar, partiendo de la necesidad innata en el hombre, ya que todo hombre aspira a reflexionar sobre su vida. Es un hecho que el hombre filosofa, así comienza el autor para expresar la necesidad que tiene todo hombre de filosofar, así sea conciente o inconscientemente. Como existen hombres agricultores, médicos y sacerdotes, también existen los filósofos, que se dedican a pensar, a buscar la causa última de todo.

Comienza explicando las diferencias existentes entre hombre y animal. Diciendo que el animal y el hombre no se situan de la misma manera. “El animal no reflexiona sobre la situación. El hombre, si. El hombre – dicen los existencialistas – “se situa”; es decir, toma conciencia de la situación; se relaciona con ella tratando de conocerla u utilizarla a su servicio. En consecuencia, el hombre progresa; el animal, no.”

Con esto el quiere decir que si el hombre y el animal son puestos en una misma situación, el hombre, auto conciente y libre, se interroga sobre esta y ve que le ofrece y niega, el animal, no. Luego pasamos a ver las diferencias entre el hombre común y el hombre filosofo, que diferencia hay de uno y otro si ambos reflexionan? El hombre filosofo es el que empuja la reflexión humana hasta el ultimo extremo de la reflexión, y en consecuencia pregunta por el valor de todo y cada uno de los diferentes puntos de vista. “Merece la pena vivir?, el suicidio no es una alternativa igualmente valiosa?” (Camus).

En resumen, el hombre es un ser de reflexión: puesto en una situación no puede menos de pensar sobre ella y sobre si mismo. Pues bien, ser filosofo es llevar esa tendencia hasta sus ultimas consecuencias; y de ese modo, tratar de fundamentar o hallar el fundamento no solo de una serie de acciones, sino del mismo ser-hombre y actuar como-hombre.

En este doble contexto de exceso de filosofías y necesidad de filosofar, la introducción puede significar dos cosas, objetiva y subjetiva.

La objetiva es el esfuerzo de introducir a los planteamientos y soluciones, propuestos por los filósofos, siglo tras siglo. La subjetiva es ponernos ante la disposición interior del hombre que no puede menos de pensar y filosofar.

Existen cuatro rasgos que distinguen al hombre concreto:

  •  Dista de su mejor ser
  • Es conciente de esa distancia
  • Se cuestiona y sufre por ella
  • Anhela superarla

El hombre existe distante de si mismo. En ningún momento llega el hombre a ser todo-lo-que-puede-ser, todo-lo-que-debe-ser. El hombre concreto siempre dista del ideal y del deber. Mientras vive en la tierra el hombre nunca llega, nunca se iguala consigo mismo. A esta distancia se le llama intradistancia. “El hombre nunca “es” ya logrado, sino un “proceso”; al mismo tiempo ilusión, desengaño; grito y silencio; espera y desesperación.”

Ser hombre es distar, y seguir distando de si mismo; es nunca haber llegado. Los poetas son los que se acercan a esta realidad evasiva del hombre, como se ve en un ejemplo presentado en el libro, en el poema de Antonio Machado. Los principales signos claros de intradistancia humana son:
El dolor: “No puedo creer en un Dios que deja padecer a los inocentes” (Camus)

LA TRISTEZA:

Los sentimientos del pasado nos hablan de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” (J. Manrique)

LA CULPA:

“No hago lo que quiero, sino lo que no quiero” (S. Pablo, Rom. 7,14) La lucha moral y la culpa expresan asi, como pocos otros signos, la terrible intradistancia humana.

LA INJUSTICIA:

Las injusticias del débil contra el fuerte, el abuso, las guerras, etc.