ENSAYO SOBRE ECONOMÍA PETROLERA

ENSAYO SOBRE ECONOMÍA PETROLERA

INTRODUCCIÓN

En el siguiente ensayo mediante las preguntas dadas explicare en cada una de ellas de forma clara, el impacto que está teniendo la caída del precio del petróleo a nivel mundial y en nuestro país, las consecuencias que vivimos los ecuatorianos como ciudadanos y como país, las medidas que está tomando el gobierno para salir de esta crisis ya que como país exportador de petróleo esta caída del petróleo nos afecta de forma directa, los factores que están influyendo, los problemas de la oferta y demanda que están pasando los países importadores y exportadores de petróleo y finalmente como está la situación a nivel global sobre la baja del precio del petróleo.

DESARROLLO

¿Cuáles son los factores de la impresionante caída del precio del petróleo en el último año? ¿Tienen que ver con problemas de la oferta o con problemas en la demanda?

El precio del petróleo cayó casi un 50% desde junio, un 40% desde septiembre. El precio de los metales, que en general reacciona a la actividad a nivel mundial incluso más que el precio del petróleo, también se redujo, pero mucho menos.
Un análisis más cuidadoso respalda esa conclusión. Las correcciones de la Agencia Internacional de Energía de la demanda, combinada con estimaciones de la elasticidad a corto plazo de la oferta de petróleo, sugieren que la menor demanda inesperada entre ese momento y el actual solo explica la caía del precio entre un 20% y un 35%.

Por el lado de la oferta, los datos empíricos se refieren a diversos factores, lo cual incluye los aumentos sorpresivos en la producción de petróleo, producto de una recuperación más rápida que la esperada en la producción de petróleo de Libia en septiembre y la producción no afectada de Iraq, a pesar de la agitación. No obstante, entre los factores más importantes están sin duda la decisión de Arabia Saudita, el mayor productor de la OPEP, de no contrarrestar la oferta de petróleo, que crece de manera sostenida, tanto de los países productores de la OPEP y como de los que no forman parte de la organización, y la decisión resultante de la OPEP en noviembre de mantener el límite de producción colectivo de 30 millones de barriles por día, a pesar del exceso percibido.

Más allá de los factores tradicionales relacionados con la demanda y la oferta, algunos mencionaron que la “financiarización” —los inversionistas financieros toman el petróleo y otros productos básicos como una clase de activo específico— y la “especulación” contribuyeron a la caída de los precios. No encontramos datos empíricos que indiquen eso. De hecho, según el informe más reciente de la Agencia Internacional de Energía, los inventarios de petróleo llegaron a su nivel más alto en dos años, lo que sugiere que las expectativas son de aumento de los precios y no de reducción.

¿Cuál es el impacto de esta situación en los países consumidores o importadores de crudo?

Existen tres canales principales por medio de los que una reducción del precio del petróleo afecta a los importadores: el primero es el aumento del ingreso real sobre el consumo; el segundo es la reducción del costo de producción de los bienes finales, y el consiguiente efecto en las utilidades y la inversión; el tercero es el efecto en la tasa de inflación, tanto general como básica.

La magnitud de esos efectos varía entre los distintos países:

Por ejemplo, el efecto en el ingreso real es menor en Estados Unidos, que ahora produce más de la mitad del petróleo que consume, que en la zona del euro o en Japón. El efecto en el ingreso real y en las utilidades también depende de la intensidad en el uso de la energía que hace el país: China e India siguen haciendo un uso sustancialmente más intensivo de la energía que las economías avanzadas, y por lo tanto se benefician más de la reducción de los precios de la energía. La proporción del consumo del petróleo es en promedio del 3,8% del PIB en Estados Unidos, frente al 5,4% en China y al 7,5% en India e Indonesia
El efecto en la inflación básica depende tanto del efecto directo de los menores precios del petróleo en la inflación general como del traslado de los precios del petróleo a los salarios y demás precios. La magnitud del traslado depende de las rigideces del salario real ―el modo en que los salarios nominales reaccionan a la inflación del IPC― y del anclaje de las expectativas de inflación.

En épocas normales, la política monetaria respondería a una inflación básica menor con una reducción proporcionalmente mayor de la tasa de interés nominal y, por lo tanto, con una tasa de interés real menor. No obstante, esta no es una época normal, y las economías avanzadas principales se ven limitadas por la cota inferior igual a cero, sin tener la política de flexibilización cuantitativa. Mientras que Estados Unidos, que está próximo a salir de la cota inferior igual a cero, puede responder a una reducción de la inflación postergando esa salida, la zona del euro y Japón, de los que se espera que permanezcan en esa cota durante un período prolongado, no pueden efectuar ningún cambio sustancial en su política monetaria convencional.

Hay otros efectos relevantes que nuestras simulaciones no toman en cuenta; por ejemplo:

La depreciación del yen y el euro desde junio (14% y 8% respectivamente, por motivos que en su mayoría no tienen relación con la reducción del precio del petróleo), implica que la reducción del precio del petróleo en yenes y en euros es menor que en dólares: del 36% y del 40% respectivamente. Estas depreciaciones mitigan el impacto de la caída del precio del petróleo en Japón y en la zona del euro en comparación con nuestras simulaciones.

De mantenerse esta situación de precios bajos del petróleo, ¿Cómo podrían compensar esta pérdida de ingresos los países exportadores de petróleo?

Los países productores de petróleo deben adaptarse a esta nueva realidad. Afortunadamente, muchos de ellos aprovecharon el boom petrolero de los últimos diez años para acumular sustanciales reservas. Por lo tanto, esto les da tiempo para adaptarse, y no tienen otra opción.

¿Qué pueden hacer?

En primer lugar, gran parte de sus ingresos provienen de las industrias del petróleo o relacionadas con el petróleo. Deberían tratar de diversificar sus fuentes de ingreso. Muchos de ellos están considerando la aplicación de algún tipo de impuesto sobre la renta de las sociedades o sobre el valor agregado, dado que en muchos casos estos impuestos no existen o se aplican a niveles muy bajos.

Otra posibilidad sería el gasto. Muchos de estos países gastan enormemente, por ejemplo, en infraestructura; quizás haya margen de maniobra para efectuar recortes en este ámbito, especialmente a medida que se completan algunos proyectos. Pero existe otro ámbito muy interesante en el que muchos de ellos podrían ahorrar: los subsidios a la energía o la tarifación de la energía. Muchos países en todo el mundo, no solo los países productores de petróleo, subsidian la energía. Y, de hecho, los países no productores de petróleo subsidian la energía directamente puesto que venden a los consumidores productos petroleros a precios más bajos de lo que cuesta importarlos o producirlos. Esta diferencia corre a cargo del presupuesto del gobierno. Muchos países productores de petróleo, por otro lado, no venden productos petroleros por debajo del costo, sino a precios más bajos de los que obtendrían si vendieran el petróleo en los mercados internacionales. En algunos países, este costo de oportunidad es considerable, y la situación beneficia principalmente a los ricos quienes consumen más petróleo que los pobres.

En la actual coyuntura. ¿Cómo se refleja el nuevo mapa petrolero mundial?

A nivel general, una baja en el precio del petróleo por cambios en la oferta es una buena noticia para la economía mundial (por supuesto, con importantes efectos de distribución entre exportadores e importadores de petróleo). Los supuestos cruciales para determinar los efectos de esos cambios de oferta se refieren a nuestras expectativas sobre su magnitud y su persistencia. Estos supuestos determinan no solo la evolución del ajuste, sino también la reacción inicial de los consumidores y las empresas.

Dada la incertidumbre acerca de la importancia relativa de los cambios de oferta, tanto en el presente como en el futuro, presentamos los resultados de dos simulaciones (se mantienen constantes por naturaleza: no son proyecciones sobre la economía mundial y, por lo tanto, pasan por alto todos los demás shocks que podrían afectar dicha economía), que en nuestra opinión representan un rango razonable de supuestos. La primera supone que el cambio de oferta representa un 60% de la caída del precio que se refleja en los mercados de futuros. La segunda también asume que el mencionado cambio en la oferta explica el 60% de la caída de precios al comienzo, pero el cambio se revierte parcialmente con el tiempo por las razones que describimos anteriormente, con una contribución en la reducción del precio que llega gradualmente a cero en 2019.

Los resultados de las simulaciones que se muestran a continuación capturan únicamente los efectos del componente de oferta que causó la caída de los precios del petróleo (el componente impulsado por la demanda es un síntoma de la desaceleración de la actividad económica mundial, no es una causa). La proyección de los precios del petróleo utilizada en las simulaciones se basa en la previsión de precios del FMI, que a su vez se basa en contratos de futuros.

La primera simulación implica un aumento del producto mundial del 0,7% en 2015 y del 0,8% en 2016 respecto de la referencia (teniendo en cuenta la caída del precio del petróleo). No resulta sorprendente que en el segundo escenario el efecto sobre el producto sea menor, del orden del 0,3% en 2015 y del 0,4% en 2016. Las magnitudes de esos efectos incluyen proyecciones que pueden obtenerse utilizando las estimaciones empíricas existentes sobre economías avanzadas. Las estimaciones de Blanchard y Gali (2009), por ejemplo, llegan a la conclusión de que el efecto de una disminución permanente (centrada en la oferta) del 10% en el precio del petróleo genera un aumento del producto de Estados Unidos de aproximadamente un 0,2%. Teniendo en cuenta el factor de la oferta en la disminución del precio de alrededor de 25% (60% de una disminución total de 40%), estas estimaciones implicarían por lo tanto un aumento del producto de aproximadamente 0,5%.

Estos resultados globales ocultan los efectos asimétricos de la caída de los precios registrada en los distintos países. Los ganadores son los países importadores (netos) de petróleo, los perdedores son los países exportadores (netos) de petróleo. Pero en cada grupo existen importantes diferencias.

En el caso ecuatoriano, ¿Cuáles son los efectos en nuestra economía de esta coyuntura (bajos precios del petróleo)? ¿Qué se está haciendo y que se debería hacer para aliviar el impacto negativo de esta situación en los ingresos fiscales?

El Gobierno ecuatoriano fijó en $ 79,7 el precio del barril en la proforma presupuestaria 2015. Si cae por debajo de ese valor, coinciden los analistas, Ecuador tendrá un doble impacto: en el sector fiscal (ingresos del presupuesto) y en el comercio exterior.

En este último, explica Jaime Carrera, secretario ejecutivo del OPF, puede implicar un deterioro de la balanza comercial, que tras cinco años (desde el 2009) de ser negativa encontró equilibrio en el 2014, por las restricciones a las importaciones y el crecimiento de las exportaciones no petroleras.

Con una llave de ingresos con menor caudal para el 2015, el Gobierno estima ingresos en el presupuesto de $ 27.500 millones, $ 3.100 millones provenientes del petróleo. Sin embargo, si el WTI se ubica en $ 70 como estiman las consultoras internacionales, el crudo local caería a $ 60 por el castigo de casi $ 10 que tiene en el mercado, lo que implicaría un impacto de $ 1.400 millones en los ingresos, sostiene Fausto Ortiz, exministro de Finanzas de este Gobierno.

Pero el presupuesto registra, además, un déficit (ingresos menos gastos) de $ 5.369 millones, una situación que comenzó a aumentar desde el 2011 (en el 2012 eran $ 1.256 millones) con un precio del petróleo estable. Al déficit del 2015 se suman la amortización de deuda y la preventa petrolera a China: una necesidad de financiamiento de unos $ 8.900 millones a $ 10.000 millones, advierten analistas.

En estos años, con la llave abierta de los dólares del petróleo el régimen ha construido carreteras, infraestructura hospitalaria y escuelas. Por eso, para Correa el camino será reducir el programa de inversión.

En el 2006, el 80% de la inversión era privada. Hoy es del 47% frente al 53% de la pública. “Quizás la caída de $ 20 signifique una caída de la inversión pública del 20% en el sector que ahora es más importante para la economía”, dice Ortiz.

El analista petrolero Luis Calero explica que la apreciación del dólar tiene una relación inversamente proporcional a los precios del petróleo y que eso ha influido en el mercado. “Los inversionistas migran a otro tipo de derivados financieros cuando se aprecia el dólar y abandonan las materias primas, entre ellos, el petróleo…”.

La producción petrolera del país compensará poco la caída del precio, creen los especialistas. Tandazo ve otro problema: los contratos petroleros de prestación de servicios y de recuperación mejorada con compañías privadas o extranjeras, en los que –refiere– se pagan tarifas fijas promedio de $ 36.

Esta caída en el precio es comparada con la crisis mundial del 2008 y 2009, salvo una diferencia: entonces, cuando la llave empezó a gotear, Ecuador contaba con fondos petroleros (unos $ 6.000 millones). El Gobierno decidió utilizarlos, según dijo, para inversión.

CONCLUSIONES

  • Concluyo que tanto los factores de oferta como los de demanda tuvieron un papel en la caída abrupta registrada desde junio.
  • Los mercados de futuros sugieren que el precio del petróleo repuntará, pero se mantendrá por debajo del nivel de los últimos años. No obstante, existe un nivel considerable de incertidumbre acerca de la evolución que tendrán los factores de oferta y de demanda a medida que avance el tiempo.
  • Si bien todos los países experimentarán la caída de distinta manera, hay algunos rasgos compartidos: las economías avanzadas importadoras de petróleo (e incluso más los mercados emergentes importadores de petróleo) están posicionados para beneficiarse a partir de un aumento del ingreso de los hogares, menores costos de insumos y mejoras en la posición externa.
  • Los exportadores de petróleo recibirán menos ingresos, y sus presupuestos y los saldos de la balanza de pagos estarán en una situación de presión.
  • Los exportadores de petróleo tratarán de suavizar el ajuste evitando un recorte abrupto del gasto fiscal. No obstante, para los que no poseen fondos de ahorro y normas fiscales sólidas, las presiones presupuestarias y de tipo de cambio podrían ser importantes. Sin las políticas monetarias correctas, esto podría generar un aumento de la inflación y una mayor depreciación.
  • La caída del precio del petróleo constituye una oportunidad para que muchos países reduzcan los subsidios a la energía y utilicen el ahorro para transferencias mejor dirigidas, y para que algunos aumenten los impuestos sobre la energía y reduzcan otros impuestos.