Sistemas de costos

En el decenio de 1950, medir el costo de hacer negocios, o bien calcular el costo de producir un producto o de ofrecer un servicio, significaba acumular los costos de materiales y mano de obra, sin considerar con profundidad los gastos indirectos.

En la era de la informática, de los sistemas de manufactura flexibles, en esta era de la robótica y la globalización de los mercados, los gastos indirectos han llegado a representar hasta 70% del costo total de un producto o servicio, lo cual refleja la importancia de asignar correctamente los gastos indirectos, si se quiere conocer con precisión los costos de los productos y, de esa forma, tomar decisiones correctas.

Los sistemas de costeo actuales se basan en modelos de prorrateo arbitrario de los gastos indirectos, ya que se utilizan tasas de aplicación basadas en unidades producidas, horas-máquina u horas-hombre, lo cual distorsiona el costo de los productos porque, independientemente de que la base que se utiliza para prorratear es arbitraria, impide conocer la información relevante de las diferentes líneas o productos para diseñar estrategias que aseguren la permanencia a largo plazo de la empresa.

La apertura comercial y la competencia mundial han obligado a las empresas a adoptar nuevas estrategias para sobrevivir en un mercado cada vez más exigente e informado. La estrategia correcta consiste en satisfacer las necesidades de los clientes, tratando de ofrecer un producto o servicio cuyo precio y calidad esté por encima de sus expectativas y de la competencia. Por lo tanto, ya no es posible determinar un precio de venta basándose en un costeo tradicional calculado con un prorrateo arbitrario y aumentando el margen de utilidad deseado.

La competitividad de hoy demanda que este margen esté en función de una disminución del costo del producto. Pero, ¿cómo disminuir el costo de un producto sin descuidar su calidad?

Los conceptos y criterios que presentaremos, enmarcados en un sistema de administración de costos (SAC), son ya comunes en muchas empresas mexicanas, pues permiten identificar y eliminar las actividades innecesarias y así disminuir los costos ocasionados por ineficiencias en los sistemas tanto de producción y comercialización como de administración. Esta tecnología debe ser adoptada por quienes pretenden obtener un liderazgo en costos que les permita competir.

En el presente capítulo se analizan los siguientes temas: la urgencia de cambiar el enfoque de sólo acumular costos por la administración de costos; cómo debe determinarse correcta- mente el costo de un producto o servicio; cómo debe evitarse que fallen los programas de reducciones de costos usando el sistema de costeo con base en actividades; en qué consiste administrar a través de actividades, y por último, el sistema de administración de costos como un nuevo enfoque para lograr liderazgo en costos.