SEGURIDAD DEL TRANSPORTE

SEGURIDAD DEL TRANSPORTE:

Ofrecer cada día más calidad y servicio a los clientes es la principal preocupación de todos los profesionales que intervienen en la cadena de transporte, desde el fabricante de sistemas de seguridad, hasta el transportista que realiza la entrega, y pasando, evidentemente, por el transitorio o el operador logístico, el consignatario, el armador, el estibador y la terminal portuaria, la compañía aérea, etcétera.

Los aspectos más críticos, en cuanto a seguridad y fiabilidad para la correcta manipulación y transporte de las mercancías, tienden a referirse, entre otros, a las condiciones especiales de transporte que requieren ciertos productos, a los robos o hurtos de mercancías en la cadena, y a la correcta estiba y manipulación de las mercancías.

Sin duda, no hay que olvidar que el hecho de adaptar el transporte a estas medidas de seguridad, así como el de instalar dispositivos de control para impedir el daño o desaparición de mercancías, tiene un costo. Pero es un costo que redunda en parámetros de mayor calidad y que beneficia, sin lugar a dudas, tanto al cargador como al transportista, evitando además posibles litigios entre ambos.

• Control de Temperatura

Los productos refrigerados deben viajar siempre bajo temperatura controlada y los vehículos de transporte, entendiéndose desde un camión hasta un buque, deben disponer de sondas de temperatura para poder garantizarlo. Existen detectores electrónicos, de fácil manejo y lectura, que son capaces de controlar asimismo la humedad, el punto de rocío, el tiempo de exposición, y que son totalmente programables en cuanto a temperatura mínima y máxima, indicando visualmente con una luz intermitente cuando se han sobrepasado los parámetros preestablecidos.

Su programación es muy sencilla, mediante un software preparado especialmente para ello y muy económico. Los detectores electrónicos han encontrado aplicación en el transporte de temperatura controlada de fruta, adhesivos, fármacos, químicos, plantas, etc., en el almacenamiento de los mismos productos, plantaciones de verduras y frutas, viñedos, etcétera, y cada día se incorporan a nuevos sectores productivos.

• Control de Estiba y Manipulación

La estiba defectuosa y una manipulación ruda causan graves perjuicios de imagen y elevados costos para subsanar las incidencias. Cuando un destinatario verifica la mercancía recibida, suele descubrir demasiado tarde que parte de su mercancía ha sufrido roturas y daños internos. Ello produce retrasos considerables en la reclamación al proveedor, y éste a su vez al transportista contratado, y consecuentemente a la compañía aseguradora.

Para evitar tales circunstancias, existen desde hace muchos años diversos detectores que denuncian de forma irreversible cuándo una mercancía ha sido golpeada o mal estibada y manipulada. Básicamente son etiquetas adhesivas que advierten visiblemente a los operarios encargados de manipular esa mercancía marcada, que deben proceder con cuidado y estibarla correctamente. Si la manipulación y estiba no se llevan a cabo de forma adecuada, los adhesivos se activan cambiando de color. Estos detectores tienen la finalidad de mejorar el trato a la mercancía durante su transporte y manipulación, avisando al consignatario que cuando reciba una mercancía con los detectores activados debe hacer inmediatamente un reclamo a su transportista y seguidamente una inspección visual del contenido.

• Protección Contra Hurtos

Sin duda alguna, este es un problema que cada empresa intenta resolver, pero no siempre con mucha fortuna. Existe un amplio abanico de soluciones profesionales, aunque por desgracia no se le da importancia hasta que ocurren hechos desafortunados.

Ante todos estos tipos de incidencias y sus correspondientes medidas de seguridad y control, hay que destacar que aunque existen infinidad de productos adecuados a cada necesidad y presupuesto, todos dependen de una correcta normativa de control y seguimiento, en este aspecto, el proveedor de sistemas de control y seguridad ofrece un sistema completo de control informático y electrónico automatizado para facilitar toda la gestión y seguimiento, tanto de precintos con códigos de barras o con radiofrecuencia, así como de paquetería, de productos, de camiones, etcétera, incluso formando parte de telecomunicación o vía satélite con GPS.

SEGURIDAD DE LAS MERCADERÍAS:

El contrato de seguro es aquel en donde una de las partes llamada asegurador, a cambio de una prima, se obliga a pagar una indemnización o suma a la otra parte llamada asegurado o a un tercero, en el caso de que ocurra un riesgo o acontecimiento incierto a la cosa asegurada. El documento en que se refleja dicho contrato se le denomina póliza y para su validez se precisa el cumplimiento de dos condiciones, que son la “buena fe” y el hecho “aleatorio”.

1. Elementos del Contrato de Seguros:

Los elementos personales son:

  • Tomador del seguro, que es la persona natural o jurídica que contrata una póliza; por ejemplo, un transitorio que contrata un seguro de transporte por cuenta de su cliente cargador.
  • Beneficiario, que es la persona natural o jurídica que tiene el derecho a recibir la indemnización, por estipularse así en la póliza.

Los elementos reales están conformados por: el objeto del seguro, que tratándose de seguro de cargas internacionales es la mercancía objeto del Contrato de Compra y Venta Internacional; el riesgo, que es la posibilidad de que suceda un evento futuro que pueda dañar al objeto del seguro; y la prima, que es la compensación para el asegurador por tomar el riesgo a su cargo.

Los elementos formales implican que el contrato de seguro ha de reflejarse por escrito y deberá expresar la designación y situación de los objetos asegurados y su valor, la clase de riesgo cuya indemnización se estipula, el día y hora en que comienzan los efectos del contrato, cualesquiera otras condiciones convenidas y la firma de las partes.

a) El Seguro de Transporte Marítimo: Las más conocidas son tres de menor a mayor cobertura:

  • ICC “C” (Institute Cargo Clauses “C”): Cubre los daños a la mercancía en los casos de incendio o explosión, varada, naufragio, colisión del buque con cualquier objeto, descarga de la mercancía en un puerto de refugio, avería gruesa y echazón de la carga. No cubre la conducta dolosa del asegurado, los derrames y pérdidas naturales de peso o volumen, defectos del embalaje, vicio propio o naturaleza del objeto asegurado, demora, insolvencia de los armadores u operadores del buque, navegabilidad del buque, riesgos políticos y sociales – por ejemplo guerra y huelgas.

El seguro toma efecto desde el momento en que las mercancías dejan el almacén, continúa durante el viaje y expira o bien a la entrega en el almacén de destino, o si ésta no puede efectuarse por cualquier motivo, 60 días después de la descarga en el puerto oceánico de destino.

  • ICC “B”: Cubre los mismos casos que la anterior, y además todo riesgo accidental de mar que pueda dañar la mercancía. En la práctica la diferencia de cobertura con la “C” es que cubre los casos de varada, naufragio, colisión e incendio. Las exclusiones son las mismas y la duración también.
  • ICC “A”: Es la de mayor cobertura, ya que cubre todos los riesgos de daño al objeto asegurado, con la excepción de las exclusiones que son análogas a las anteriores, así como la duración. Estas cláusulas han dado origen a pólizas específicas para todo tipo de mercancías, tales como carbón, azúcar, café, etcétera.

b) El Seguro de Transporte Terrestre:

A diferencia del marítimo, en el cual se sigue el criterio de que los riesgos que no estén taxativamente incluidos no quedan amparados, en el seguro de transporte terrestre bien sea por carretera o por ferrocarril se sigue el criterio de que “lo que no esté taxativamente excluido queda amparado”.

La modalidad de póliza de uso más frecuente en mercancía cubre el incendio, rayo, inundación, desprendimiento de tierras, hundimiento de puentes y caminos, colisión, caída al agua, robo en cuadrilla; los riesgos no cubiertos son los terremotos, volcanes o fenómenos sísmicos, guerra y huelgas, transportes en camiones descubiertos, rotura de mercancías frágiles, derrames y mermas, desgarre de sacos, vicio propio de la mercancía, extravío de bultos, retraso, defectos de embalaje, transporte de animales vivos, culpa de remitente, hurto, daños en carga y descarga.

c) El Seguro de Transporte Aéreo:

Las condiciones más frecuentemente utilizadas en el transporte aéreo son las de la ICC “Air” (Institute Cargo Clauses “Air”), muy parecida en su estructura a la ICC “A”, ya que también cubre todos los riesgos de pérdida o daño al objeto asegurado, con excepción de las exclusiones, que son prácticamente iguales a las de la ICC “A”. En lo que se refiere a su duración, esta póliza también toma efecto a partir del momento en que las mercancías abandonan el almacén de partida, continúa durante el viaje y cesa, o a la entrega en el almacén de destino, o 30 días después de su descarga en el aeropuerto de llegada.