Origen de los Partidos Políticos Dominicanos

Se discute, si los partidos surgieron en el último tercio del siglo XVIII o en la primera mitad del XIX en Inglaterra y los Estados Unidos de Norteamérica. Una de las opiniones con mayor aceptación en la teoría afirma que los partidos modernos tuvieron su origen remoto en el siglo XVII, evolucionaron durante el XVIII y se organizan, en el pleno sentido del término, a partir del XIX y, concretamente, después de las sucesivas reformas electorales y parlamentarias iniciadas en Gran Bretaña en 1832. Los partidos modernos, aunque son producto de la peculiar relación de los grupos políticos con el parlamento, fueron condicionados por los procesos de formación de los Estados nacionales y por los de modernización, que ocurrieron en el mundo occidental durante los siglos XVIII y XIX.

Los partidos políticos son el resultado de la quiebra de la sociedad tradicional o feudal y su paso a la sociedad industrial. El mundo burgués, posterior a las revoluciones en Inglaterra y Francia, requería de formas de organización política que sustituyeran a las estamentarias o corporativas por nuevos modos de organización, dependientes de grupos políticos organizados en el parlamento, con reglas claras para la circulación de la clase política. Estas reglas serían de carácter electoral y tendrían un sentido distinto al llamado mandato directo (y en ocasiones vitalicio) de los representantes respecto de sus representados; tal mandato quedó sustituido por el representativo, con el cual el diputado ya no es considerado representante exclusivo de su distrito, sino de toda la nación, y deja de estar obligado a seguir ciegamente el mandato imperativo de sus electores.

La sociedad libre que surgió después de la quiebra de los estamentos y las corporaciones precisaba de organizaciones que fueran funcionales en el nuevo estado de cosas. La división entre la sociedad civil como ámbito de la libertad de la persona – dotada de derechos inherentes – y la sociedad política o Estado exigía canales de comunicación que articularan intereses entre una y otra. Los cauces de intercambio fueron el parlamento, los partidos políticos y la opinión pública.

Los partidos fueron y son los articuladores de la relación entre la sociedad civil y el Estado, aunque su estatus siempre ha estado en discusión por las críticas que desde la antigüedad lanzan contra ellos sus detractores. Los partidos permiten que se expresen tanto intereses nacionales como particulares pero, al existir en pluralidad, impiden que los intereses particulares dominen por entero los nacionales. Su función es por tanto ambigua, pero indispensable en una sociedad plural en la que los distintos grupos e intereses requieren de participación y representación. Lo condenable siempre es el partido único, que generaliza artificialmente intereses particulares. Por el contrario, los partidos políticos en plural y en condiciones de una lucha política en igualdad de oportunidades son los mejores catalizadores, propiciadores y garantes de la democracia.

Por su carácter ambiguo, en suma, los partidos políticos no siempre han sido bien aceptados, y diríamos que su inclusión en el pensamiento político se dio lentamente.

Los partidos políticos existentes actualmente en República Dominicana tienen una corta historia.

Sólo es posible trazar sus orígenes en torno a 1930, cuando Trujillo se instaló en el poder. Algunos fueron organizados en el exilio, pero la mayoría son posteriores a la muerte del dictador, en 1961.

No los hubo durante el siglo XIX y sólo existieron caudillos que dominaron la política dominicana desde el establecimiento de la República en 1844 hasta el asesinato de Heureaux en 1899. Tras su muerte emergieron tres grupos personalistas: los Horacistas (seguidores de Horacio Vásquez), los Jimenistas (seguidores de Juan Isidro Jimenes) y los Velasquistas (seguidores de Federico Velásquez). Durante la ocupación norteamericana adoptaron nombres de partidos políticos.

Bajo la dictadura de Trujillo la actividad política fue controlada, permitiéndose el Partido

Dominicano que era su aparato de propaganda. Las dominicanas obtuvieron el derecho a voto con Trujillo en 1942 y su principal organización, la Acción Feminista, se trasformó poco después en la

Rama Femenina del Partido Dominicano.

Diversos partidos se organizaron fuera del país, entre ellos el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, la Vanguardia Revolucionaria Dominicana, VRD, y el Partido Nacional, PN. En 1959 fue fundado el Movimiento Revolucionario Catorce de Junio que se mantuvo en la clandestinidad hasta la muerte de Trujillo.

Para las elecciones de 1966 había trece partidos registrados, siendo el PRD y el Partido Reformista, PR, los de mayor significación. El PRD es de vertiente de izquierda y fue fundado en 1939 por Juan Bosch en el exilio, quien ganó las elecciones de 1962 tras la muerte de Trujillo. El Partido Reformista fue fundado por Joaquín Balaguer en 1963 y ha gobernado a contar de 1966 en reiteradas oportunidades. Desde sus inicios ha contado con la presencia y participación activa de mujeres, quienes ocuparon importantes cargos políticos y de representación bajo los gobiernos de Balaguer. En 1978 se produjo una apertura política al llegar al poder el Partido Revolucionario Dominicano, PRD.

En las elecciones de 1990, por primera vez, la casi totalidad de los partidos presentaron programas de gobierno donde el tema mujer ocupaba un lugar relativamente importante. Sin embargo, no se reflejó en las candidaturas presentadas por los partidos.

En la actualidad, la presencia femenina en los partidos políticos acusa la misma estructura de los demás países de la región: a medida que asciende la escala de dirección del partido, disminuye la proporción de mujeres.

En 1993, entre diez partidos políticos para los que se obtuvo información, la mayor participación femenina estaba en la dirección del Partido Reformista Social Cristiano, ex Partido Reformista, con el 25,6% de los cargos. En el otro extremo, la Unión Patriótica no tenía ninguna mujer en su dirección. En tres partidos representaban menos del 5% y en otros cuatro entre el 10 y el 27%.

Actualmente los partidos políticos de República Dominicana son alrededor de 40 partidos y organizaciones políticas que presentan candidatos en cada elección. De estos, apenas unos pocos se reparten la mayoría de la simpatía del electorado y alrededor de ellos gravita la vida política nacional. De las otras agrupaciones, buena parte de ellos acude en alianza o respaldando a los candidatos de alguno de los partidos mayoritarios, en particular en las elecciones presidenciales, o son iniciativas independientes, aisladas o recientes de individuos y personas que pretenden crear un nuevo espacio para la expresión de la sociedad civil, pero sin gran arrastre o respaldo del público.

Entre los partidos minoritarios, hay varios con más de una o dos décadas de formados que, a pesar de no representar un peso fuerte en el electorado, son claves con frecuencia al formar alianzas con los partidos mayoritarios, inclinando la balanza en las tradicionalmente reñidas elecciones dominicanas. En más de una ocasión, varios expresidentes no hubieran ganado las elecciones de no haber sido por las alianzas con dichos partidos. Han sido los casos de Salvador Jorge Blanco y el PRD (1982), Joaquín Balaguer y el PRSC (1990), y Leonel Fernández y el PLD (aunque en particular con el PRSC, uno de los partidos mayoritarios) en segunda vuelta (1996).

Aunque tradicionalmente los partidos políticos poseen cierta inclinación ideológica, en República Dominicana no es el caso al momento de hacer bloques o alianzas (respondiendo más a cuestiones coyunturales que a proyectos ideológicos), llegando a entremezclarse partidos de derecha, izquierda, cristianos, humanistas, laboristas, liberales y de centro, sin distinción alguna entre unos y otros. La mayoría de los partidos minoritarios han surgido como escisiones de los partidos mayoritarios, ya sea para apoyar las aspiraciones presidenciales de alguno de sus líderes, o por diferencias internas entre grupos de estos partidos.