Estados anímicos con relación a la verdad

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Estados anímicos con relación a la verdad

El estado mental de seguridad de que un proposición es verdadera se llama certeza, y el de inseguridad acerca de si una proposición es o no verdadera, debida a la creencia de la posible verdad de la proposición contradictoria, se denomina duda.

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Son los siguientes:

Certeza.

La certeza es el estado mental de se¬guridad, y por tanto de firme adhesión o asentimiento a la verdad de una proposición, fundado en una razón que excluye completamente y por ende libera del temor de la verdad de la contradictoria.

La certeza es un estado psíquico y por ende subjetivo, de suerte que el verdadero sentido de la locución certeza objetiva es el de certeza fundada o racional.

La verdad es la conformidad del entendimiento con la cosa, el objeto del entendimiento no es la verdad; la certeza no es la verdad, pero necesita al menos la ilusión de la verdad. Cuando los juristas hablan de certeza del Derecho, se refiere en el fondo al estado anímico de seguridad a que aspiran que se produzca como resultado de unas deseadas condiciones del ordenamiento jurídico, las cuales deben excluir la posibilidad de suscitar la duda en el ánimo de los encargados de interpretarlo.

La certeza moral: estado de ánimo en virtud del cual el sujeto aprecia, ya que no la seguridad absoluta, si el grado sumo de probabilidad acerca de la verdad de la proposición de que se trate, de tal suerte que, superada la mera opinión, pueda prudentemente fundar una decisión.

La certeza puede ser natural o científica, según el estado de ánimo de seguridad de la verdad de una proposición se funde en la razón natural o en una prueba o demostración científica.

Duda. Es el estado mental de inseguridad acerca de la verdad de una proposición, por estimar también posible la verdad de la contradictoria.

Por la duda el entendimiento queda en suspenso sin proferir ningún juicio, es decir afirmar o negar nada de algo, por estimar posible no solo la verdad de la afirmación, sino también de la negación, de tal suerte que >, por temor a incidir en el error.

La duda, se define como el estado mental de suspensión del asentimiento a causa del temor de errar. Esta afecta al entendimiento, mientras la vacilación a la voluntad; la duda retiene o inhibe el juicio, la vacilación retiene o inhibe la intención y la decisión, y en ultimo termino, la acción.

El estado de anímico de duda, como el de certeza, puede ser objetivado por el sujeto pensante.

La duda racional se llama positiva cuando si bien existen razones en pro de una de las dos proposiciones contradictorias, dicha razones no son eficaces para presentarle el asentimiento, o bien cuando existen razones en pro de ambas proposiciones, que por su paridad se compensan mutuamente y no permiten el prudente asenso a ninguna de ellas.

Opinión. Superada la ignorancia, o estado de carencia total de conocimiento acerca de una proposición, la graduación de nuestro conocimiento respecto de la eventual verdad de la misma comienza con la duda Racional, la cual inhibe nuestro juicio a causa de la paridad de las razones que militan en pro de dicha proposición y de su contradictoria, haciendo igualmente posible la verdad de cualquiera de ellas.

Dogmatismo: es la que sostiene que la facultad cognoscitiva humana está dotada de capacidad natural para alcanzar la certeza sobre la verdad, y se opone fundamentalmente al escepticismo que pone en duda aquella posibilidad, y formalmente al criticismo, que hace depender la solución del problema de un previo examen acerca de las posibilidades y limitaciones de nuestro conocimiento.

Escepticismo: opuesto al dogmatismo, consiste en la doctrina que pone en duda la posibilidad del conocimiento verdadero, fundándose en las contradicciones pretendidamente insolubles del conocimiento humano, en la relatividad del conocimiento sensorial y en la falta de un criterio suficiente de verdad.
Puede considerarse tanto como la doctrina que ensena a no concluir jamás un estudio con una afirmación o negación y proclama la duda universal, como la actitud consistente en permanecer en la duda sobre todas las cosas y negar la posibilidad del conocimiento cierto y de la ciencia. El escepticismo que rehúye sistemáticamente toda afirmación y negación, es, a fin de cuentas, una negación de la certeza y una afirmación de la duda.

Criteriología

Posibilidad de la certeza del conocimiento verdadero

Precisiones terminológicas. Los conceptos se pre¬cisan por contraposición y por distinción.
El estudio de la criteriología requiere tam¬bién determinadas contraposiciones y distinciones de con¬ceptos, y en especial, de conocimiento e ignorancia, de verdad y error, de certeza y duda, cuyas contraposiciones facilitan la distinción de la verdad y la certeza, de la igno¬rancia y el error, del error y la falsedad, lo cual permite precisar que el conocimiento verdadero puede ser dudoso, que el conocimiento erróneo puede ser psicológicamente cierto, que la ignorancia no presupone el error, pero sí viceversa, etc.

La verdad y el error

La verdad, es la conformidad del conocimiento con su objeto, o más generalmente la adecuación entre el entendimiento y la cosa o entre el pensamiento y la realidad.

La verdad: conformidad o adecuación entre el conocimiento y el objeto, o viceversa.

Hay 3 tipos de verdad: La lógica, la ontológica (verdad material) y la formal.

Verdad lógica es la conformidad o adecuación del entendimiento con su objeto, o del pensamiento con la realidad.

Verdad ontológica es la conformidad o adecuación del objeto o de la realidad con el pensamiento.

Verdad formales el acuerdo o conformidad del pen¬samiento consigo mismo, de tal suerte que no exista una contradicción intrínseca en el acto u operación intelectual. Tal es la verdad que asegura la Lógica formal.

Verdad material, la conformidad entre el entendimiento y su objeto, entre el pensamiento y la realidad, y viceversa.

La veracidad consiste en el carácter o la condición de aquel que dice intencionalmente la verdad.
El conocimiento se opone a la ignorancia, a la verdad se opone el error, el cual consiste en la disconformidad del conocimiento con el objeto. La ignorancia recae sobre las ideas, el error se da en los juicios.

La verdad, como el error, se da en los juicios, porque solo en el juicio se aplica un concepto a otro concepto, incluyendo uno en el otro, o excluyendo uno del otro.

La ignorancia es la carencia o ausencia total de conocimiento sobre una cosa, el error es el conocimiento disconforme con la realidad de su objeto. El error, añade a la ignorancia, meramente negativa del conocimiento, una positiva noción o aprehensión del objeto, pero disconforme con la realidad del mismo. La ignorancia corresponde a las ideas, el error a los juicios; la ignorancia es la causa, el error es el efecto.

Las fuentes del conocimiento y el criterio de la verdad

Fuentes del conocimiento. Partiendo de la posibilidad de que nuestro entendimiento consiga alcanzar naturalmente la certeza del conocimiento verdadero, procede ahora considerar los medios naturales que nos proporcionan tal conocimiento, o sea las fuentes de donde mana el conocimiento cierto de la verdad. Tales fuentes del conocimiento son la experiencia externa o los sentidos externos, la experiencia interna, la conciencia o el sentido íntimo, el sentido común natural, la evidencia intuitiva o discursiva y la autoridad; o más brevemente, las fuentes de conocimiento generalmente admitidas son la experiencia externa, la conciencia, el sentido común, la evidencia y la autoridad.

Criterio de la verdad. El criterio de la verdad constituye una de las figuras lógicas más sutiles y delicadas. Es el sentido, regla o canon que informa nuestro pensamiento, mostrándole el signo o nota que le permite reconocer la verdad, distinguiéndola del error.

Los distintos criterios de la verdad

Son los siguientes:

Criterio de los sentidos o de la experiencia externa: son aquellos que suministran al entendimiento el conocimiento sensible con el cual elabora los conocimientos puramente intelectuales, “nada hay en el intelecto que no haya antes estado en los sentidos”.

Criterio de la conciencia o de la experiencia interna: la conciencia, también llamada sentido íntimo, nos proporciona la experiencia interna, consistente en el conocimiento inmediato no solo de nuestra propia existencia, sino de nuestros actos psíquicos. La conciencia es una función del entendimiento en virtud de la cual no solamente nos enteramos de las cosas, sino que nos enteramos que nos enteramos de las cosas y que somos nosotros quienes nos enteramos.

La conciencia perfecta es la conciencia refleja, es decir el conocimiento que el alma tiene de sus actos y de su misma existencia en virtud de la reflexión y se llama reflexión el acto con el alma vuelve sobre sus propias operaciones y sobre sí misma. La capacidad de reflexión es exclusiva del entendimiento, y se aplica no solo sobre los actos cognoscitivos, sino sobre todas las demás funciones de nuestra vida psíquica.

Criterio del sentido común: sensus naturae cummunis o common sense, consiste en la propensión innata al entendimiento de asentir a ciertas verdades o principios comunes a todos los hombres, aun antes de que se manifiesten con evidencia, constituyendo a manera de un hábito intelectual, en virtud de que formulamos un juicio instintivamente.

Criterio de la evidencia: este criterio nos los proporciona directamente la razón, considerada en su sentido amplio, a saber, como entendimiento, el cual, además de la memoria, comprende la inteligencia (cuya función es la intuición) y la razón propiamente dicha (cuya función es el discurso).

Criterio de autoridad: la palabra autoridad tiene dos sentido principales: 1- ora en el de poder, mayoría o mando que ejerce una persona sobre sus súbditos, inferiores o subordinados, y que por lo mismo le deben obediencia; 2- ora en el de fe o crédito que por derecho, merito o fama se atribuye a una persona y a la que por lo mismo se le debe creencia; es en este segundo sentido en el que hay que tomarla cuando se habla del criterio de autoridad, el cual presupone que la persona investida de tal autoridad sea digna de ser creída, o en un palabra que sea fidedigna.

La autoridad es fundada en la credibilidad, y esta a su vez, en la creencia y en la veracidad. Corresponde a la fe o a la creencia, la cual no es otra cosa que la admisión o aceptación de una verdad en cuanto ha sido manifestada y que por ende garantizada, por una persona que goza de autoridad.

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