Influencias de las Drogas en la Sexualidad

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La sexualidad nos permite, entre otras cosas, disfrutar de una privilegiada comunicación de sentimientos y sensaciones con otra persona; es una fuente de placer y de bienestar con la que la naturaleza nos ha dotado. Cualquier elemento que interfiera entre la naturaleza y dos personas que deseen compartir su sexualidad difumina y distorsiona su óptima vivencia. Desde luego, las drogas de abuso que encadenan al ser humano con la adicción así lo hacen y su consumo supone colocar un opaco cristal separador entre las personas y las percepciones y sensaciones que no sólo nos transmite la sexualidad, sino también la naturaleza en su integridad.

El abuso y la dependencia de sustancias psicoactivas supone en la actualidad un gran problema y una amenaza para la salud. Entre las sustancias psicoactivas capaces de ser susceptibles de abuso y provocar dependencia destacan el alcohol, anfetaminas, alucinógenos (LSD, mescalina), cannabis o marihuana, cocaína, fenciclidina (PCP), inhalantes (hidrocarburos. solventes, cloruro de etilo), nicotina, opiáceos (naturales: morfina; semisintéticos: heroína; sintéticos: codeína), sedantes, hipnóticos o ansiolíticos (benzodiazepinas y barbitúricos) y las drogas de diseño.

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La Marihuana o Cannabis

El cannabis, que contiene unos 400 compuestos químicos, tiene efecto depresor y sus posibles efectos de relajación física, mental y de bienestar es probable que se deban a su acción desinhibidora que, como con el alcohol, permite obviar prejuicios sociales y tabúes personales. Quizá por esto algunas personas hablan de la utilidad de la marihuana para enfrentarse a la ansiedad asociada a situaciones relacionadas con la conducta sexual.

No son en absoluto desdeñables, al igual que con el consumo de alcohol, los efectos de expectativas de resultados y autosugestión de quien la consume.

Se han constatado casos de mujeres con disminución de la lubricación vaginal, lo que en ocasiones hace el coito más doloroso. Su consumo continuo suele conducir al desinterés por el sexo, lo que se explicaría por los recientes hallazgos de laboratorio. En estos experimentos la marihuana provoca en los animales machos la reducción de testosterona en plasma, así como de la producción de espermatozoides, y en las hembras inhibe la ovulación.

La Cocaína

Si bien es cierto que se cita con frecuencia a la cocaína como un fuerte estimulante sexual, también se sabe que provoca en ocasiones trastornos como la disfunción eréctil y priapismo, así como una importante pérdida en el interés sexual.

Algunos consumidores creen que frotar el clítoris con cocaína aumenta la sensibilidad y excitación sexual. Esto es falso porque la cocaína ha demostrado ser un potente anestésico local.

La cocaína, como estimulante del sistema nervioso central, puede favorecer una transmisión más eficiente de los mensajes nerviosos. Sus efectos eufóricos pueden cambiar la percepción de uno mismo y de las propias experiencias o interacciones sexuales. Pero, por otra parte, tras los momentos de euforia aparecen los de depresión y su uso prolongado puede producir un deterioro del sistema nervioso central que conduce a una mengua importante de la función sexual.

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