La Velocidad en el Entrenamiento Fisico

¿Qué es la velocidad?

La velocidad es la capacidad de realizar uno o varios movimientos en el menor tiempo posible a un ritmo de ejecución máximo y durante un período breve que no suponga fatiga.

Nos posibilita desplazarnos muy rápidamente o mover una parte de nuestro cuerpo muy rápido (una mano, una pierna, etc.).

Además, gracias a la velocidad también podremos responder a cualquier estímulo que recibamos.
La velocidad es muy necesaria para la práctica de la mayoría de los deportes: atletismo, fútbol, béisbol, voleibol, etc

Tipos de velocidad:

Velocidad de desplazamiento: es la que permite desplazarse de un lugar a otro, es decir, recorrer una distancia en el menor tiempo posible. El ejemplo más claro es el de un corredor de velocidad que debe llegar lo antes posible a la meta. También la necesita un extremo de fútbol, para superar a un jugador contrario y muchos otros deportistas.

Velocidad de reacción: es la capacidad que tiene el sistema nervioso para recibir un estímulo visual, auditivo o táctil y producir una orden motora. La necesita un corredor de velocidad para salir muy rápido una vez suena el disparo de inicio de la prueba. También es muy necesaria para que un portero de balonmano, o de fútbol sea capaz de lanzarse en centésimas de segundo hacia el lugar exacto a donde va el balón.

Velocidad gestual: es la cualidad que nos permite realizar un gesto en el menor tiempo posible. En este caso, no se trata de un desplazamiento de un lugar a otro, sino sólo de conseguir mover una parte del cuerpo lo más velozmente posible. Algunos ejemplos: un esgrimista que mueve el brazo con el que maneja el florete a una velocidad endiablada; o el jugador de tenis de mesa que golpea la pelota una y otra vez realizando rápidos gestos con el brazo en el que sostiene la pala.

Factores de los que depende la velocidad:

Factor muscular: es el aparato locomotor el que desplaza con más o menos velocidad el organismo. Que este desplazamiento sea rápido depende de la velocidad a la que sean capaces de contraerse nuestros músculos. Nuestra musculatura tiene básicamente dos tipos de fibras musculares: rápidas y lentas. Cada uno de nosotros tiene una proporción diferente de unas y otras. Las personas con más fibras rápidas son, en general, más veloces y explosivas. Por el contrario, las que tienen mayor cantidad de fibras lentas son, en general, más resistentes. La velocidad de contracción depende de: la longitud de la fibra muscular, tono muscular, capacidad de elongación muscular, mayor o menor masa muscular

Estructura de la fibra muscular:

FIBRAS ROJAS .- O de “contracción lenta”, son más apropiadas para esfuerzos de resistencia y tienen mayor tolerancia a la fatiga.

FIBRAS BLANCAS .- O de “contracción rápida”. Apropiadas para esfuerzos de velocidad. Se fatigan antes.

Factor nervioso: Para que se produzca una contracción muscular, es necesaria la participación del sistema nervioso, la naturaleza del músculo y su inervación (conexión real entre las ramificaciones nerviosas y el tejido muscular). El sistema nervioso se encarga de gobernar las diversas funciones de nuestro cuerpo (respiración) y de la relación de nuestro organismo con el exterior (coordina los movimientos).

La velocidad se verá influida por la rapidez con que los impulsos nerviosos realizan todo el trayecto, desde el cerebro hasta llegar a las fibras musculares. Cuanto más rápida sea la conducción nerviosa, más rápidos podrán ser los movimientos.

¿Qué beneficios nos aporta su entrenamiento?

Como hemos dicho anteriormente, la velocidad es una de las cualidades físicas básicas más complejas, ya que depende de muchos factores, y esto ha hecho que muchos autores e investigadores la incluyan como una capacidad dirigida más hacia el rendimiento deportivo.

Cuando estás entrenando esta cualidad debes saber que está muy ligada a la resistencia de tipo anaeróbica y a la fuerza, por lo que muchos de los beneficios serán similares a los que se consiguen con el trabajo de estas capacidades.

  • Mejora del funcionamiento y la eficacia del sistema cardiovascular y respiratorio.
  • Mejora del tono muscular.
  • Incrementa notablemente la masa muscular provocando una mayor capacidad para resistir esfuerzos de corta duración.
  • Disminución del tiempo de reacción ante un determinado estímulo.
  • Mejora la velocidad de ejecución de un gesto concreto.
  • Indirectamente desarrolla otros aspectos como la coordinación y la fuerza.

Es muy importante recordar que para realizar un trabajo de velocidad debe de haber un buen calentamiento, una buena hidratación y unos buenos estiramientos al finalizar la sesión.

También será necesario que los días previos al entrenamiento hagas comidas ricas en hidratos de carbono, ya que es la principal fuente de energía en estos tipos de esfuerzos intensos.

El entrenamiento de la velocidad provoca una serie de cambios en nuestro organismo. Después de un tiempo suficiente de práctica, y tras numerosos entrenamientos, podremos conseguir los siguientes efectos:

El sistema nervioso transmite la orden de contracción (impulso nervioso) a los músculos mucho más rápido y éstos, en consecuencia, pueden contraerse de una manera más veloz.

Al realizar esfuerzos de potencia (fuerza a máxima velocidad), provoca una hipertrofia muscular (aumento del volumen de la musculatura empleada).

Aumentan las reservas de energía propias de esfuerzos cortos y rápidos.